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jueves, 4 de diciembre de 2014

Jon Agirre (AMPO / ner group): ¿Queremos unas organizaciones basadas en la participación? Tendríamos que salir constantemente de la zona de confort



Ponentes: Josetxo Hernández Duñabeitia (ASLE), Javier Goienetxea Urkaregi (KONFEKOOP) y Jon Agirre Garmendia (AMPO / NERGROUP).

Jornadas: «Desarrollando conjuntamente la participación en Gipuzkoa: Personas, empresas, territorio». GIPUZKOA PARTAIDETZA (@pkpartaidetza). Octubre-2014. Donostia.



La primera intervención de Jon Agirre en la mesa se produce en el minuto (6m0s), es en respuesta a la pregunta sobre su opinión acerca de la participación, una opinión que se pide sea general.

Comienza planteando dos líneas de trabajo que cabe emprender en cuanto a la participación: la participación empresarial —lo que se refiere en este caso, según expone seguidamente, a la participación de puertas adentro, interna, en la empresa— y la participación industrial. Cuando hablamos de una empresa, tenemos en cuenta a los empresarios, y es correcto, pero debiéramos darnos cuenta de que las personas que componen esa empresa son un grupo mayor que ese empresario. Dentro de ese gran grupo, en la evolución de esa empresa, la persona que llega suele tener por delante una situación profesional en un único lugar durante años y, por consiguiente, el carácter atractivo de la participación no suele ser tan potente en esa organización.

Una persona joven llega normalmente a una empresa por azar y quizá no está demasiado motivada por esa empresa o por ese trabajo. Por lo tanto, y contemplando la empresa como colectivo, hay que intentar buscar la motivación de la participación en ese gran grupo, para que la persona que llega, sea por los motivos que sea, tenga una participación motivada. Esto por una parte.

Además, por otro lado, cuando hablamos de participación, creo que esa participación debería tener —aunque no sé definirlo muy bien— un reglamento o una normativa porque podemos encontrarnos dentro de una empresa, un proyecto, pero ese «reglamento general» no suele ser algo que esté claro; por ejemplo, yo soy el trabajador o yo no sé el rol que tengo dentro de la empresa, pero no sé cuáles son los principios de esa normativa o de ese reglamento. Es difícil en esa situación sentirse partícipe o luchar por unos objetivos comunes dentro de esa empresa.


La segunda intervención de Jon Agirre podemos escucharla hacia el 13m27s y es en respuesta a la pregunta de qué requisitos se plantean dentro de la organización para participar, para la participación.

También soy cooperativista y entiendo la participación como un puente desde el cooperativista hacia el cooperativismo. En general, diría que una empresa tienen que tener un proyecto y tiene que haber participación en la causa y en el efecto, y en nuestro caso —en AMPO— es así. Primero hay que definir los objetivos, luego hay que intentar cumplirlos y si no se cumplen, hay que compartir las consecuencias de esa no consecución; por tanto, puede ser positivo y negativo. Cuando hablamos de empresa, normalmente hablamos de beneficios; si los hubiera, también deben ser compartidos. En las cooperativas lo hacemos porque la norma así lo obliga, pero la cooperación querría decir —por lo menos como lo entiendo yo— que esos beneficios se pueden repartir en cualquier otra empresa, y si en lugar de haber beneficios, hay pérdidas, en las cooperativas compartimos esas pérdidas también; creo que sería lógico que en cualquier tipo de empresa se hiciera lo mismo, como he dicho antes, estableciendo unas normas desde el principio y sabiéndolo de antemano.


La tercera intervención es el minuto 18m20s en respuesta a la pregunta de si la cooperación está devaluada.

Uno de los problemas, en mi opinión está en la educación, en el aprendizaje. No es el formato cooperativa o ser una S.L. Los jóvenes que veo hoy día —bueno, por mi edad, no sé en qué vagón me tengo que meter—, dicho un poco pronto, viven comunicados con una pantalla y eso trae una nueva generación, una nueva forma de comunicarnos, y dentro de un liderazgo el primer eje es la comunicación. Veo que, por tanto, hay unos nuevos parámetros en los que nos estamos moviendo, pero no sé si los dominamos o no. Si estamos comunicándonos ante una pantalla o si la juventud que llega viene con la capacidad de comunicarse solamente tras una pantalla, pues la realidad que existe en la industria todavía no es esa y creo que hay bastante choque y carencias que estamos viviendo. Es más, diría que nuestra generación anterior, no con muchos años, ese concepto de ‘auzolan’, de trabajo comunitario que se ha trabajado mucho, que el propio cooperativismo ha surgido del auzolan, estamos dando muchos saltos y creo que hay una falta de valores que estamos percibiendo, falta de formación, falta de educación. Son las carencias y los errores que estamos viendo.


La cuarta intervención es en respuesta a la pregunta de cuáles son los mayores obstáculos que se dan para la participación y Jon Agirre responde en el minuto 24m51s.

En mi opinión uno de los impedimentos mayores es lo que se ha llamado la zona de confort que tenemos cada persona. Intentamos vivir en esa zona y salir de ahí es difícil, además de que intentamos no movernos. Estoy de acuerdo que, en gran parte, la crisis no es un buen compañero de viaje para hacer experimentos de este tipo, pero sí ayuda un poco a que salgamos de esa zona de confort, aunque sea de manera obligada, y me parece que esta crisis y todas las anteriores han tenido esto como mayor beneficio, punto positivo, y ese es el motor hoy en día tanto aquí como en otros lugares para una serie de innovaciones y nuevos desarrollos que se están dando.

Será curioso, pero parece que en una empresa nunca llega la hora de cambiar; cuando llega la crisis porque estamos mal y ya no podemos cambiar, y cuando estamos bien, porque para qué vamos a cambiar. Entonces, en mi opinión, tendríamos que salir constantemente de esa zona de confort. Creo que es una cuestión educativa también; nos enseñan desde pequeños que tenemos que vivir muy bien, tener mi zona de confort, vivir cómodo, y da igual todo lo demás, y si nos acostumbramos a eso, salir de ahí es mucho más difícil.

Por tanto, esta situación de crisis sí ayuda a salir de ese bienestar e intentar buscar cosas nuevas; además, tendremos que ir a buscar cosas nuevas porque aquí en Euskadi, en mi opinión, todavía vivimos demasiado bien, pero somos muy pequeños, el mundo evoluciona muy rápido y nos van a engullir si no hacemos algo. Cuando hablo de educación, hablo de la educación familiar, de la educación en el ámbito de trabajo y ese ámbito educativo nos limita porque nos hacen creer que hay parámetros que son así siempre. En algunas empresas, no en las cooperativas —porque en nuestros órganos tenemos una serie de limitaciones—, parece que tenemos un poco pegado en nuestros cerebros sindicatos y patronal y que esos dos elementos siempre tienen que llevarse mal. Tenemos que pensar en olvidarnos un poco de eso e intentemos de aquí en adelante responder entre todos a los retos que tenemos delante. Los enemigos no están dentro, sino fuera. Creo que mientras no consigamos borrar el problema del ámbito educativo, no nos va a ir bien.


La quinta intervención es en respuesta a la pregunta sobre su opinión respecto a la participación financiera y la respuesta de Jon llega en el minuto 32m25s.

Me parece inimaginable la participación ligada únicamente al ámbito financiero o a los beneficios, porque eso no es más que la consecuencia de otras cosas. Los beneficios no caen del cielo; exigen mucho trabajo previo, con la participación de muchas personas en los objetivos y conociendo muy bien las reglas del juego. Porque cuando alguien está trabajando, aportará más o menos al proyecto, y en función de su aportación, tendrá una participación financiera u otra. Es necesaria esta participación porque que trabajen unos y otros se lleven los frutos tiene el recorrido que sabemos, y para que sea coherente la participación, tiene que darse de principio a fin.


Después llega el turno del público, y la primera pregunta es para Jon Agirre, en el minuto 36m16s, aunque no podemos decir el nombre de quien la hace, porque el micrófono no llega, pero él, en cambio, sí conoce el NER, ha leído el libro de Koldo Saratxaga Un nuevo estilo de relaciones (Para el cambio organizacional pendiente) y además lo cita. Así es la pregunta: En AMPO, cuando a las personas se les ha valorado como personas, se ha planteado un proyecto compartido, se ha hablado de comunicación, transparencia, confianza, trabajo en equipo, ¿las personas han salido de la zona de seguridad? ¿Se han comprometido y han asumido responsabilidades? La respuesta la escuchamos a partir del minuto 36m35s y Jon contesta que sí.

Cuesta dar responsabilidades, se siente vértigo por no saber la respuesta profesional que se va a tener. Dar responsabilidades no es dar más horas de trabajo, eso no es participación. Si tú dibujas todo el proyecto participándolo, como todo el mundo sabe a lo que va a cada sitio, nuestra experiencia ha sido contundentemente que todo el mundo responde, en su gran mayoría, aunque hay campana de Gauss y un cinco por ciento no responderá en ningún sitio. Pero lo mismo pasa en la familia, con los chavales, algún día tienes que dejar que vuelvan a las 12 de la noche, y luego a las 3 de la mañana. Por eso he comentado antes que previamente hay que hacer un trabajo de educación, que no siempre sale bien tampoco, pero el tener que delegar y que otros vayan asumiendo creo que es obligatorio. Y la parte de bondad que tiene, lo más importante, es que de un carro del que tiren 20 a un carro del que tiren 300 es totalmente diferente.

Nosotros tenemos experiencias muy interesantes sobre todo en el ámbito comercial. De haber 3 o 4 personas viajando a haber 40. Lo hemos hecho, es real: 40 personas, chavales de 25 años, tarjeta visa en el bolsillo, billete de avión y salir. Alguna fallo, porque la presión no es fácil de llevar, pero la gran mayoría no. Si hay 40 y fallan 3, 37 están respondiendo. Eso, comparativamente con los 4 que había, aunque tuviesen cuarenta años de experiencia, marca una diferencia abismal. La gente sí responde y ahí tenemos un deber importante que hacer.


Completa la respuesta más adelante, en el minuto 41m25s.

Si a uno de nosotros nos llevan a Anoeta en el minuto 70 del partido y nos ponen la camiseta de la Real y nos sacan al campo sin que sepamos en qué minuto va el partido, dónde tenemos que jugar y cómo va el marcador, estaríamos perdidos y nuestra respuesta al fútbol sería completamente distinta si lo supiéramos. Pienso que así se está en muchas empresas hoy. Tú vas a las 8 de mañana, a las 6 o la hora que sea, te han dicho que hagas esto —en el siglo XXI, y con lo que cuesta una persona— y te estás hasta las 2 o las 5 de la tarde o las tal, haciendo lo que te digan que hagas, ni pensando en qué más puedes aportar. A esa persona hay que educarle, enseñarle a que aporte más, que seguro lo hará y dentro de lo que aporte, que recoja, evidentemente; si no, como he dicho antes, no hay coherencia.

La integridad del proyecto empieza desde el momento en el que estás con un cliente, estás peleando un proyecto, sabes con qué costes tienes que hacerlo si entra, qué recursos hay. Muchas veces perdemos la perspectiva, nos quedamos en lo nuestro, nuestro departamento, y nos desentendemos de todo lo demás, y la empresa es la empresa, no es un departamento. Todavía tenemos este recorrido por hacer, las cooperativas y las demás empresas.


La siguiente pregunta llega en el minuto 43m43a, y es sobre cambio organizativo y sobre el liderazgo para realizar dicho cambio. Hacia el minuto 47m20s interviene Jon.

Parte de la respuesta a esta pregunta tiene que ver con salir de la zona de confort, si decidimos salir de esta zona o no, y creo que para analizar esta cuestión es bueno que un porcentaje importante de la empresa vaya saliendo fuera; por ejemplo, normalmente salen el gerente y los comerciales y nos limitamos a escucharles, pero si le damos la vuelta a esta política y hay más personas que salen, estas personas conocen más oportunidades y riesgos fuera y luego esto se comparte con el resto de la empresa. Este conocimiento también nos lleva a hacer algunos cambios. Creo que esta es una razón suficiente para ponernos en esta clave. En cuanto a lo que preguntabas sobre liderazgo, sí creo que es fundamental, pero cuando hablamos de compartir, cuanto más compartido sea el liderazgo, más garantías habrá de no cometer grandes errores.


La última pregunta llega en el minuto 50m48s para reflexionar que el tema de la mesa redonda era participación y se ha hablado continuamente de la no participación. Jon interviene en el minuto 56m38s.

La participación, en nuestra opinión, y nosotros así lo hacemos, intentamos hacerlo, tiene que ser desde el primer punto hasta el último. Por supuesto, también en los beneficios y desde el principio como decía, tenemos que saber si es uno para mí, dos para este y tres para el otro. Eso es algo que todavía no se hace hoy día, ni en las empresas que son cooperativas, no es un problema grave que exista en ellas, y si miramos hacia atrás jamás vamos a avanzar, pero en las empresas que han ganado mucho dinero, no ha habido esa distribución, y ahora cuando no hay, resulta que se necesita esa colaboración del trabajador. Bueno, no sé quién tiene razón ni quién no, y además no es el tema que nos ocupa hoy, pero sí que hay que superarlo porque si no, siempre estaremos mirando hacia atrás y no avanzaremos. Y en cuanto a los que contamos con participación en nuestras empresas, podemos pensar que vamos a mucha velocidad si vamos a 200, pero Fernando Alonso va muy lento si va a esa velocidad, por tanto, nuestra participación está muy desarrollada, pero lo que vemos es que todavía hay mucho por hacer. Y esa participación, debe quedar claro, tiene que ser en todos los ámbitos.

Antes Javier ha dicho que la participación en las responsabilidades es difícil de asumir y en nuestra experiencia, uno de los problemas más importantes es ese. Cuando hay que hacer un trabajo, todo el mundo está abierto a colaborar, pero cuando es con R de responsabilidad, compartirlo es difícil. Asumir responsabilidad es difícil, es fácil participar en los beneficios, recibir el retorno de lo sembrado. Otra cuestión que quiero mencionar es que no creo que el dinero sea motivador, los resultados, la economía. No creo que el dinero sea motivante, quizá una hora, o x horas, pero el trabajo cada vez pide más, y yo creo que la motivación nos la da el éxito, el logro. Cuando la Real gana los domingos, yo puedo estar no sé dónde, pero nosotros hemos ganado el partido, y como si hubiera jugado con ellos. Si ha perdido, bueno, pues algo habremos hecho mal. Esto sí nos motiva.

Y por consiguiente, uno de los secretos de compartir es que cuando conseguimos algo, lo conseguimos todos, no que lo ha conseguido este o ha perdido el otro. Les voy a poner un ejemplo, en esa asunción de responsabilidades y de compartir, hemos tenido grandes alegrías cuando hemos conseguido consensuar los calendarios y los horarios laborales, especialmente con las mujeres que, ya que las madres viven más los problemas con a los hijos, es así hoy en día y los padres tenemos que avanzar. Creo que con cosas simples como esta de decirle a una mujer, hoy es esto lo que hay que hacer y puedes hacerlo cuando sea, se crea mucha motivación, no solo con los beneficios.