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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

lunes, 22 de septiembre de 2014

Compartir experiencias: aportar, ceder, convivir con tantas opiniones como personas y hacer avanzar el proyecto


Compartir, sea lo que sea: experiencias, esfuerzo, éxito, mal resultado, ilusión..., es propio de una cultura participativa, como se considera y es el Nuevo Estilo de Relaciones, NER.

Si cuando Irizar era el exponente más visible del NER se señalaba a los equipos autogestionados como el rasgo distintivo de este estilo, hoy en día, cuando es ner group la realidad del NER, se habla de la participación como su rasgo distintivo.

Un gran signo de participación es la posibilidad continua de compartir experiencias, intercambiar impresiones, opiniones, conocimientos, etc. para tomar decisiones juntos. La suma de la experiencia de todas sus personas es una de las grandes riquezas intangibles que puede llegar a tener una organización, un proyecto, como podemos calcular.

Experiencia compartida / Esperientzia partekatua es el elemento 6 del NER, en su esquema o esqueleto, que este sí es el mismo en ner group que el que fue en Irizar Group.

Compartir experiencias es un avance mayor que celebrar juntos un gol, un éxito, en un momento dado, o darnos una palmada en el hombro como para decir «bueno, otra vez será, ¡hala, vamos adelante!». Requiere poner en juego mucho más que una reacción emotiva y sentimental, quizá hasta lo contrario, dejar a un lado la primera reacción del tipo «yo sí que sé y tú no», «se debe creer que lo sabe todo», «yo llevo más tiempo en esto», «¡qué se habrá creído el novato de la casa!», o «a mí qué me viene a decir esta abuela». ¿Estamos dispuestos a considerar interlocutor a cualquiera de nuestros compañeros y compañeras en el proyecto? ¿A entender que una mirada nueva, incluso inexperta, a las cosas de siempre, puede aportar soluciones?

En cada una de las muchas oportunidades de compartir experiencias que se nos pueden presentar en el NER, desde una asamblea hasta el día a día de un equipo autogestionado, necesitamos poner en juego nuestra capacidad de eso, precisamente, de compartir, con el hándicap de que es algo en lo no estamos educados ni nos cultivamos al correr de nuestra vida. Lo destaca Koldo Saratxaga últimamente, sin ir más lejos, el viernes desde la tele: «Nos han enseñado a competir, y no a compartir». Somos egoístas, insolidarios y vemos contrincantes donde podríamos ver y tener compañeros e incluso amigos.

El estilo de competencia incluye la paradoja de un conformismo acorde con el sentido de la vida como escala piramidal. Es el anquilosamiento de esperar a que las cosas cambien por méritos de antigüedad y aceptar que se mantengan y sean por el consagrado orden piramidal. Una verdadera tela de araña en la que tendremos que hacernos a vivir o de la que podemos escapar con un cambio radical, del tipo que facilita el NER: «Hay que desperezar ese conformismo que nos han ido “educando” durante años y años de socialización» y pasar al inconformismo cuando sea preciso, perder el miedo a hablar, cambiar...

En el NER también convivimos con el hecho de que los demás o una determinada persona a la que se confía una responsabilidad tomen decisiones que no nos agradan o que son equivocaciones, incluso distinguiéndolas así desde el minuto uno, según anota Eneritz:

«Desde el momento en el que no hay jefes, todo el mundo empieza a opinar mucho, ¡y eso es bueno por supuesto! Pero ahora me ocurre que a veces veo muy claramente la solución a algo que tenemos entre manos y sin embargo, sé que no es algo que pueda decidir yo sola porque ahora las cosas no son así, sino que las decisiones las tomamos entre todos, hay que convencer, justificar… hay que dar muchísimos más pasos. Es la forma de organizarnos en este nuevo escenario, aprender el engranaje, eso es lo más difícil.»

Eneritz Arkauz, capítulo I de Experiencias ner 2012


Entonces también practicamos nuestro propio género de conformismo, pero con el «con» de convivir, y dialogamos, nunca dejamos de relacionarnos, tratamos de aportar lo que creemos adecuado, cedemos..., tal como nos cuentan Eneritz y también Miguel Ángel que ocurre en el Proyecto Panelfisa:

«Ahora trabajamos en equipo de verdad, en equipos de mucha gente, hay tantas opiniones como personas y cada uno somos de una manera, no siempre llueve a gusto de todos. Trabajar en equipo supone aportar cosas, pero también asumir que la decisión final sea la de otra persona. De todos modos, desde que empezamos a trabajar de esta manera hasta ahora, hemos avanzado mucho, es cuestión de tiempo.»

Miguel Ángel Pando, capítulo I de Experiencias ner 2012


De esta forma, es como el NER marca distancias con el estilo piramidal de competir, donde el ordeno y mando atropella definitivamente toda posibilidad de intercambiar experiencias.

Para terminar, y sobre este aspecto, es de interés volver a considerar hoy esto que decía Peio Alcelay en una conferencia el curso pasado:

«“Siempre hay lógicos y coherentes y también ilógicos e incoherentes. Los primeros son más y cuando se ponen en marcha, el proyecto avanza. Seguirá habiendo ilógicos e incoherentes, pero más avanzados. [Se dan errores], como en todas partes. Pero se rectifican. No pasa nada. Los errores son una oportunidad de mejorar. Nadie aprende a andar sin caerse. Es verdad que en todo proyecto empresarial existe, siempre, algún riesgo. Haciendo las cosas bien, el riesgo puede estar muy controlado”.»

Peio Alcelay, en El Diario Vasco, crónica de Iñigo Morondo


Por tanto, es posible que en el camino se produzca pérdidas para el proyecto, momentáneamente puede haber algún insensato, tal como declara Peio. A cambio seguimos teniendo la gran carta de triunfo de estar juntos, no divididos, y compartiendo sin cortapisas.