Que cambios de color provoca el sol, al principio verde y rojo-rojo al final! pic.twitter.com/ER19ra3cZH
— Lur Denok (@Lur_Denok) agosto 8, 2014
Hemos estado oyendo a Koldo Saratxaga en la Universidad Bolivariana de Verano, pensando en trasladar ideas a nuestro post hoy, sobre innovación permanente / etengabeko berrikuntza, y se nos ha pasado escuchando y sin hilar con el post. Al final algo se nos quedaba grabado, pero aparentemente sin relación con el tema de hoy, el elemento 7 del Nuevo Estilo de Relaciones (NER), y es que cuesta que se cedan tierras en desuso para cultivarlas como huerto ecológico desde Lur Denok.
Estos días atrás, algunos comentarios de oyentes y alumnos de Koldo nos hacían pensar que la innovación quizá tenga que ver con sentirnos pobres, necesitados. De esta forma, quizá, en lugar de medir realidades y personas según nuestros esquemas, nos preocuparíamos de exprimir aquello que encontramos, incluido lo que nos choca o nos descuadra los esquemas.
Sentirnos pobres y necesitados es un estímulo en un momento dado, pero no un estado de bienestar o deseable si se convierte en continuo. Entonces, Lur Denok sí nos serviría mejor para crearnos un resorte de innovación continua, es decir, una reacción que nos lleve a distinguir oportunidades y a aprovecharlas. No solamente porque Lur Denok es un proyecto NER y nos facilita entender y realizar que la innovación la hacemos nosotros, las personas, no las máquinas, ni la financiación, etc. Además hay otro aspecto específico de Lur Denok que nos sirve especialmente y es que desde Lur Denok se anima a los socios a conocer verduras variadas, a probarlas, a enriquecer así la dieta con sus distintas propiedades nutricionales. Esto, como nos explican los nekazaris, es en razón de que seguir el ritmo de la tierra significa acoger las cosechas según las estaciones, y no según siembras artificiales, de las que permiten cultivar de todo durante todo el año para que escojamos lo que nos gusta (y que al final acaba siendo casi lo mismo continuamente). Es una alimentación sana, cercana y de temporada.
Así es como la propuesta dietética de Lur Denok sirve también como propuesta de innovación, por medio de adaptarnos a la realidad y responder disfrutando de ella y aprovechado sus oportunidades. Y también se encuentra próxima al no perder la conciencia de que estamos necesitados y, lo mismo, que no es muy sensato descartar o escoger sin saber, por capricho o inconsciencia. (Un argumento que a la hora de comer se traduce en el «¡hambre es lo que os falta!» que dicen los mayores alguna vez a los peques.)
¡Bienvenida esta idea para realizar nuestra innovación y liderarla por nosotros mismos!

