En nuestro camino del Nuevo Estilo de Relaciones (NER) hoy encontramos este momento para prestar atención a todas las personas que en la terminología empresarial se llaman «clientes» y «proveedores». Dos nombres comunes para abarcar muchos nombres propios. Al asumir que en todo hay personas, personas, personas y personas encontramos posibilidades y oportunidades, de la forma que ahora vamos a poder ver, gracias a una página de Óscar García.
La elección de integrar a proveedores y clientes en un proyecto, el proyecto de la organización empresarial, tal y como propone el NER, amplía el campo de relaciones, siempre con la opción de emprender juntos nuevos retos en respuesta a la realidad, siempre a su vez en continuo cambio.
Todas las organizaciones empresariales, con el Nuevo Estilo de Relaciones y con el planteamiento piramidal, se encuentran con esto que describe Óscar: «Son los clientes quienes nos pagan y estos solo lo hacen por las herramientas entregadas y no por las horas de presencia». Como es obvio, donde se dice herramientas, cada organización situará el bien o servicio que genera con su actividad.
Esta frase puede servir para despertarnos de la inutilidad de procesos y procedimientos, y sacarnos del armazón o jaula que se forma en torno a la autoridad o poder de un jefe. El jefe no aporta la parte necesaria del intercambio comercial para impulsar la vida financiera de una organización.
A la inversa, si solamente nos guiamos por lo financiero, la vida de la organización termina cuando termina la demanda del producto o servicio.
Todos tenemos intereses, nos necesitamos. Hay momentos en los que nuestras mutuas relaciones nos permiten hacer realidad expectativas y retos. ¿Por qué no plantearnos que estas realizaciones sean duraderas en el tiempo? Es lo que nos propone el Nuevo Estilo de Relaciones. Y la forma de conseguirlo puede ser, por ejemplo, así:
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La producción es responsabilidad de toda la organización
ÓSCAR GARCÍA
«La producción no es responsabilidad exclusiva de los Equipos Línea Cliente, sino de todos los integrantes que forman este equipo de compromiso, en el que están representados todos los equipos de la nueva organización. Cuando decimos que toda la organización debe estar orientada al cliente, es esto. La organización no tiene sentido sin clientes, pero debemos lograr que los clientes den sentido a todas las personas de la misma. Por lo tanto, si no tenemos el material a tiempo porque, por ejemplo, el equipo de relaciones con proveedores ha cometido un error o nos ha fallado un proveedor, la responsabilidad es del equipo de compromiso, ya que las relaciones con los proveedores también son parte del mismo. Y por lo tanto, tendríamos que recuperar, si se diera el caso. Si utilizamos la metáfora del fútbol, lo entenderemos mejor. Cuando en un partido el portero comete un error y es expulsado, el resto de compañeros deberán hacer un esfuerzo extra porque van a jugar con un jugador menos. Y seguro que ninguno de nosotros, ante esta situación, se plantearía la posibilidad de no realizar ese esfuerzo, porque la culpa haya sido del portero. Tenemos asumido que en el fútbol somos un equipo y que entre todos tenemos que ganar el partido.
»Hasta el día de hoy, cualquier error que cometíamos también influía en la producción. Pero como no existía el compromiso, las consecuencias de esas ineficiencias eran asumidas por los clientes en primera instancia y por la propiedad posteriormente, ya que si los clientes no compraban, los resultados se veían afectados. Es decir, hacíamos como los avestruces. Escondíamos la cabeza para no ver lo que ocurría y de esta manera, ser todos más felices. Hasta que llega un momento en el que la situación no puede aguantar más y explota. Y entonces comienzan los problemas. Esto, precisamente, es lo que intentamos evitar con este planteamiento. No obstante, me gustaría comentar para vuestra tranquilidad que, como equipo que somos, si hacemos lo que podemos y cometemos un error, no va a pasar nada, todos lo vamos a entender y asumiremos hacer un esfuerzo sin ningún problema. Otra cosa será si tomamos decisiones basadas en intereses individuales o nuestro esfuerzo e implicación son muy deficientes. En ese caso, el equipo no será tan receptivo con los errores que se cometan.»
Capítulo 6: «Primeros pasos de la nueva organización», págs. 111, 112-113

