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Óscar García |
Hace unos días, con ocasión de mi participación en una conferencia organizada por la Universidad de Granada, escribía en esta misma página mi disconformidad con el enfoque adoptado por el sistema educativo actual. Defendía reemplazar la memorización de contenidos como medio para superar asignaturas, por una actitud reflexiva orientada a la búsqueda de nuevos planteamientos y al impulso del inconformismo cognitivo.
Pues bien, esta noche he recibido un correo de Javi, uno de los alumnos que asistieron a dicha conferencia, donde me hacía llegar las conclusiones que habían alcanzado tras debatir nuevamente las diferentes ideas del nuevo estilo de relaciones.
Reproduzco literalmente el contenido del citado correo:
«El pasado viernes 25 de mayo los alumnos de la cátedra de economía y derecho en la empresa familiar nos reunimos para plantear un debate acerca del sistema presentado por k2k. Se plantearon temas como la política de cero despidos o la igualdad de salarios. Las conclusiones son las siguientes:
»Es un sistema de difícil imposición dado el capitalismo que tenemos que premia la búsqueda del beneficio personal por encima del de la comunidad. Aunque sea difícil, todos los alumnos coincidimos en que es un sistema viable.
»Uno de los puntos débiles es el hecho de que se puede obtener una retribución igual con distinto esfuerzo. Esto plantea unos incentivos a trabajar menos que el compañero basándonos en el egoísmo que la sociedad nos implementa. Con respecto a este argumento se dijo que, suponiendo que el ser humano es egoísta, un trabajador que se beneficia de los resultados finales de la empresa tendrá incentivos a trabajar aunque sólo lo haga por sí mismo.
»Otro punto de debate fue el hecho de la imposibilidad de despido. Por un lado se dijo que el trabajador que no aporta valor añadido a la empresa, no tiene que trabajar para esa empresa. El argumento opuesto es que no se despide a ese trabajador por él sino por el resto de trabajadores. Estos tienen que sentirse parte de un proyecto a largo plazo y considerar la empresa suya. Esto no se puede dar si no tienen la certeza de estar en el medio plazo cuando se repartan beneficios.
»Un punto débil en el que todos los alumnos estuvimos de acuerdo es la dificultad de la cesión de poder por parte de los dueños de la empresa así como la dificultad para poner en práctica la filosofía de transparencia total.
»Se preguntó si la formación de un trabajador poco cualificado era un coste o una inversión. Si no sería más fácil cambiar a ese empleado por otro mejor preparado. Se argumentó que los empleados que ya están dentro de la empresa, aunque sean poco cualificados, tienen un conocimiento de las relaciones internas. Por otra parte, el despido de ese trabajador entraría en conflicto con otros aspectos explicados anteriormente
»En cuanto a sus puntos fuertes, el principal consiste en que el trabajador se considere propietario de una porción de la empresa. Los beneficios aumentan al considerar su trabajo como un proyecto a largo plazo ya que él se lleva una parte de los beneficios. Este sistema motiva al trabajador y aumenta el número de personas que piensan formas de incrementar la productividad.
»Se hizo en clase la siguiente pregunta: ¿En una empresa, son necesarios los jefes? La respuesta fue sorprendente. Veintitrés personas respondieron con un “no”. Dos dijeron “sí” y doce personas se abstuvieron.
»Como idea final, coincidimos al cien por cien que este tipo de empresa es necesaria y que acabará imponiéndose. Es viable aunque difícil.»
Una vez más se pone de manifiesto que si sembramos la reflexión crítica y el replanteamiento de las cosas, podremos esperar una excelente cosecha.


