Si hoy hablamos de equipos autogestionados (caos organizado), estamos hablando de equipos y además de su situación en un proyecto (autogestionados) y del propio proyecto que los asume (caos organizado). «Autogestionados» significa que los equipos se autoorganizan para su funcionamiento y su relación con el conjunto del proyecto, para lo que cuentan con toda la información necesaria —según la transparencia que se practica en el Nuevo Estilo de Relaciones—.
El resultado es un caos, al contrario de una pirámide escalonada jerárquicamente, caos que queda bien reflejado en el organigrama dinámico de las organizaciones del ner.
Además de una alternativa al organigrama piramidal, los equipos son una forma de romper el ambiente enrarecido y de clausura que con frecuencia crea la división en departamentos, con todas las consecuencias negativas que acaban afectando al conjunto de la empresa o a facetas vitales de su vida. En el ner, habitualmente una persona trabaja en más de un equipo; esto, unido a su conocimiento de la información del conjunto del proyecto, facilita que cada persona pueda adoptar la más amplia perspectiva sobre su propio trabajo, al contrario de la perspectiva individualista o de la de un departamento cerrado y aislado.
Los equipos autoorganizados o autogestionados generan no solamente un caos, sino también una forma de organización, porque todos comparten el reto del proyecto común. La unión como organización es posible gracias al reto común y también al liderazgo del coordinador del proyecto, de los demás miembros del equipo de pilotaje y de los líderes de equipos.
Siempre que hablamos de lo común, del proyecto, de equipos, hablamos de personas, y viceversa, siempre que hablamos de personas, hablamos de proyecto. Dicho de otra forma, ni lo común es el «rodillo» para convertir a las personas en títeres, ni lo individual es la ponzoña que deshace el proyecto; así lo facilita desde el primer momento el Nuevo Estilo de Relaciones, que da su razón de ser a esta página.
«Todos tienen que ser dueños del proyecto, cuando va bien y cuando va mal, para que el lugar de trabajo no sea un lugar en el que entro, salgo y estoy 8 horas como una marioneta.
»El I+D que impera es el industrial, el del producto o el del servicio. Pero el producto o el servicio no son más que una consecuencia de que todas las personas de esa organización, y no unas pocas personas, son capaces de que ese producto sea un éxito. Por eso hay que ver cómo innovamos en la organización, cómo innovamos al aportar todos al proyecto, no sólo cómo innovan los técnicos o los ingenieros.
»[En el ner]Tratamos de conseguir que la innovación empresarial sea no hablar de “mi” ni de “lo mío”, sino de “nosotros” y de lo “nuestro”.»

