Al principio de la crisis se hablaba del fracaso de las escuelas de negocios como entidades formadoras de directivos. Un fracaso manifiesto en el hecho de que ninguna ingeniería financiera había podido nada contra la debacle también financiera que ha ido haciendo caer muchas fichas de esta partida de dominó que era un estilo de vida sobredimensionado, es decir, falso. ¡Que nos quiten lo vivido!, dirán algunos, mirando a ese pasado de latón con baño de oro hoy descascarillado.
En el Nuevo Estilo de Relaciones, como nuestra perspectiva es de futuro, fue la ocasión para compartir inquietudes y propuestas, además de críticas: «Por otro modelo educativo».
Y es que la vida no son matemáticas… podemos decir como balance compartido de una experiencia común y corriente.
¿Es Koldo Saratxaga un visionario cuando nos hace pensar en clave de Sentimientos, pensamientos y realidades, situando en primer lugar los sentimientos? Los sentimientos no conocen fronteras de clase social, ni de conocimientos, ni de prácticamente nada. Unen a las personas y la fuerza de personas unidas puede lograr lo que a título individual es sencillamente un sueño o una utopía.
En la sociedad existen prejuicios económicos y de educación que separan a las personas, en la empresa existen los estamentos que crea la jerarquía, formada arbitrariamente, etc. Si los medios económicos, educativos, organizativos estuvieran en las mejores manos y sirvieran para que quienes los poseen fueran los mejores, nuestro mundo no daría tantos titulares poco agradables a los periódicos cada día.
¿No te parece que este momento puede ser propicio para experimentar en avanzar juntos y cambiar nuestro entorno juntos, antes de confiar en encontrar a la persona mejor formada, más preparada, con mayor capital, etc.?
Es hora de confiar en que las personas son lo más importante.

