Nos hemos encontrado por una casualidad unas páginas escritas por un arquitecto, Vicente Guallart, en las que comparte algunas reflexiones sobre la amenaza que supone para el arquitecto un software en proceso de desarrollo que podrá crear un completo proyecto de arquitectura y otro de construcción, sobre la base de todos los parámetros físicos, geológicos, normativos, etc. además de los requisitos planteados por el cliente. Escribe: «Se demuestra así que el arquitecto o aporta un valor añadido al proceso de la concepción y construcción de un edificio o no será necesario para desarrollar proyectos.»
¿Qué te parece, bienvenido y bienvenida visitante a esta página de Actualidad de K2K emocionando? A nosotros nos parece que, una vez más, y en un sector como la Arquitectura, igual que en la Máquina-Herramienta y en tantos otros como van teniendo cabida en esta página, estamos palpando que el futuro está en aquello que Koldo Saratxaga nos indica: el futuro está en las personas, en el valor añadido que aportemos, en nuestra creatividad.
Añade Vicente Guallart: «Todo proceso intelectual que no sea creativo desaparecerá con el desarrollo de los ordenadores. Tal como la conocemos, la arquitectura y el arquitecto de oficio, el de saber hacer y repetir fórmulas sabidas de cualquier momento de nuestra historia remota o reciente, desaparecerán.» Pero finaliza con una nota de estímulo: «Y, sin embargo, hoy, a finales del siglo XX, cuando está surgiendo un nuevo hombre con un conocimiento más humanístico del mundo, la arquitectura está más necesitada que nunca de una nueva actitud y de nuevos proyectos que nos ayuden a vivir en este nuevo mundo…».
Los costes y el software informático han sacado del mercado a muchas empresas. Hace pocos días, por ejemplo, hablábamos con un fotógrafo que nos contaba la experiencia de los muchos colegas que habían tenido que cerrar sus establecimientos ante la expansión imparable de la fotografía digital, que tanto facilitaba la realización, el retoque, el revelado, el duplicado, etc. de las fotografías. Seguramente tú conocerás casos parecidos o este mismo.
Nuestra pequeña lectura nos ha hecho concienciarnos más de esta gran fortaleza que tienen el Nuevo Estilo de Relaciones y el propio Koldo Saratxaga: sus ideas son válidas para todas las organizaciones porque en todas hay personas, sea cual sea su actividad.
Poner en juego la creatividad no depende del sector de actividad, sino de las oportunidades que encuentre una persona en una organización, esté donde esté la organización, se dedique a lo que se dedique, sea como sea su tamaño. Las oportunidades dependen de cómo sea internamente la organización, de cómo sean las relaciones entre sus personas.
Si las relaciones son de «ordeno y mando» no habrá oportunidades y hasta la creatividad y la motivación de la persona se irán adormeciendo. El «ordeno y mando» presupone que quien recibe órdenes no puede ni debe hacer otra cosa que obedecer, todo lo que no sea obedecer está excluido y así lo comprendemos las personas ante dicho contexto. De forma sencilla y meridianamente clara lo explica Koldo Saratxaga en su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente:
«Cuando las personas se sienten controladas, aportan lo mínimo imprescindible para salir airosas ante la necesidad de trabajar y ganarse un salario dignamente.»
Hay muchas organizaciones así. Es el enfoque convencional. Desde la espontaneidad y el espíritu de supervivencia pensaríamos que uno de los mayores retos que podemos asumir en nuestras relaciones es la humildad. Una humildad que nos libre de la posible ambición de dominar a otras personas y nos haga reorientar esa energía que dedicamos a la ambición para centrarla en la eficiencia, en todos los aspectos, incluido el económico y el bienestar emocional de las personas.
Koldo Saratxaga dice otra cosa, sin embargo. Acostumbrado como está a los máximos staffs organizativos y a vérselas con la cabeza del león, habla a los directivos de las organizaciones empresariales, a esas personas que, en definitiva, son quienes dan órdenes a otros seres de los que esperan obediencia silenciosa:
«A los propietarios y directivos de las Pymes, que son, verdaderamente, las realidades más dinámicas de nuestro país, les digo: “Sed egoístas, dadles oportunidades porque por el mismo coste os van a aportar mucho más valor”. No os quedéis en las palabras de la ya vulgar frase: “Lo más importante son las personas”. Hacedlo realidad.
Tenéis un montón de cerebros, de corazones, de entrañas dispuestos a disfrutar y crear.
¡¡¡¡Dadles espacios, dejadles soñar!!!!
He oído más de una vez: “No sé qué pasa. No dan un palo al agua y encima tengo un absentismo tremendo por depresiones”.
Pues lo que pasa, amigo mío, es justo eso: que no tienen casi nada que hacer, que están vacíos, que es un aburrimiento, una monotonía, un continuo ruido interno, una absoluta desconfianza con todo lo que les rodea.
Las personas necesitamos sentirnos importantes y, por eso, muchas entregan sus mayores aportaciones fuera del lugar de trabajo. Cosa que, a veces, encima, suele ser mal vista. Sin embargo, conviene preguntarse si dentro hemos puesto el tesón y el entusiasmo suficientes para hacerles atractivo su trabajo.
Tenemos que procurar no clasificar a las personas dentro de la organización.»
¡Qué forma más atrayente de decir las cosas y de dejar una salida airosa a las personas que tienen que desandar el camino del orgullo! Está visto que tenemos mucho que aprender de la confianza de Koldo Saratxaga en las personas, de su conocimiento y comprensión de tantos sentimientos como están en juego en este viaje apasionante que puede ser una organización empresarial.
Compartimos contigo nuestro entusiasmo por estas ideas de Koldo y el deseo de hacer realidad lo que expresan. Tal vez te sirvan para forrarte y para conseguir también otra «f»: la de feliz. Porque las organizaciones del futuro son las del valor añadido mediante la innovación y, como afirma Koldo Saratxaga, «la innovación la hacen las personas», «el conocimiento está en las personas».


















