Hace unos días consultábamos el estudio de caso sobre Irizar que ofrece el libro Una Guía para la Gestión del Cambio en las Empresas de Economía Social en Andalucía, en el que se destaca como uno de los fundamentos de la recuperación y éxito de Irizar «el abandono de clientes y mercado deficitarios».
Este aspecto ha sido destacado originariamente por Katrin Simón Elorz, profesora de la Universidad Pública de Navarra. Parte de su estudio La Gestión del Cambio en IRIZAR S. Coop. se reproduce en el estudio de caso sobre Irizar en esta Guía.
La Guía para la Gestión del Cambio en las Empresas de Economía Social en Andalucía ha sido elaborada por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. En sus páginas, Irizar es también una referencia para superar dificultades y para «definir los objetivos y la visión final del cambio».
Parece de sentido común saber qué queremos cuando nos decidimos a innovar y cambiar, pero no siempre lo sabemos ni nos lo preguntamos, sino que se impone en nosotros el clima cultural imperante y el cambiar por cambiar.
En esto nos hace pensar Koldo Saratxaga en uno de sus vídeos en Ideiazoka, donde enfatiza que «para ilusionar y motivar hay que visualizar el cambio y luego ser capaces de traccionar e ilusionar para que ese sueño, ese cambio, realmente se produzca».
La enseñanza de Irizar, del estilo Saratxaga, siempre estará vigente y en algún momento nos llegará la oportunidad de escucharla. Puede llegarnos en un momento de dificultad (como a muchas organizaciones que, por ello, consideran a Koldo Saratxaga «experto en asesoría de empresas en crisis y en proyectos cooperativos») o en un momento de asumir el reto del crecimiento.
Evidentemente, ni querrán ni podrán escucharla personas y organizaciones instaladas en la comodidad, es decir, que se dejan llevar por el viento a favor y sin rumbo, proyecto, músculo ni motor. A estas últimas las describe Koldo en otro breve vídeo que tenemos en nuestra página, el de la presentación del I Foro Humano Europeo). Nos conviene escucharlo de vez en cuando como despertador, aun en el caso de que pensemos que estamos creando un proyecto con futuro. Por inercia, podemos acabar atados a «clientes y mercados deficitarios», resistiéndonos por comodidad o miopía a cambiar esta situación.
En este caso, pueden ser las empresas deficitarias, clientes de nuestros esfuerzos, las que nos abandonen, como les ha sucedido a las muchas personas hoy desempleadas.
Ayer se publicaba que el 31,5% de los desempleados vascos tienen pocas o ninguna posibilidades de encontrar empleo, por su edad y/o por su cualificación, principalmente.
Lo de la edad no tiene remedio, pero ¿quién ha dicho que no sea posible empezar a cualquier edad? Un ejemplo lo tenemos en el mismo Koldo Saratxaga cuenta el inicio de esta aventura que ha cristalizado en K2K emocionando en el prólogo a su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente. Nos cuenta que, con 58 años, casi todo el mundo le daba por jubilado, cuando sus metas y deseos eran bien distintos. Y así lo ha demostrado, en los cuatro años y medio largos que hace que dejó Irizar. (Gracias a ello, aquí estamos nosotros disfrutando todos los días, ni nos imaginamos sin este horizonte de valores de un Nuevo Estilo de Relaciones, así que estamos muy agradecidos por esta decisión de Koldo.)
Mejorar la formación depende también de nosotros. Hay opciones de calidad incluso gratuitas, que abren la puerta a un empleo, al autoempleo o a la posibilidad de crear una empresa.
No estará de más incluir en nuestra formación el aprender a descubrir o identificar a tiempo la empresa o el cliente deficitarios, como hicieron en Irizar. Para ello, empezar por saber qué es lo que queremos, como nos invita a averiguar Koldo.
Te dejamos esta materia de pensamiento hoy, también nos vamos nosotros a pensar en la cuestión. Seguro que nos aporta alguna conclusión de interés.
Hasta mañana, bihar arte!
Esta fotografía es de un hábitat deficitario, en este caso en la ciudad de Buenos Aires, con los característicos ranchos o casillas. En las ciudades europeas los llamamos chabolas. Buen paisaje para reflexionar sobre si nuestra organización es una casa con cimientos y posibilidades de ampliación para más compañeros de viaje o si es una estructura improvisada y precaria. La foto es de la web Afinidad Eléctrica (Argentina): http://www.afinidadelectrica.com.ar/articulo.php?IdArticulo=155


