Me permito, para tratar este tema, transcribir esta reciente entrevista (1), lo que resulta más ameno, y seguro entendible, que desarrollarlo en forma de pensamiento, que también figura en otros escritos.
(1) Se publicó en la revista Hik Hasi, n.º 188, mayo de 2014, en euskera, con el título: «Partekatzeak lehiatzeak baino lehentasun handiagoa izango duen gizarteeredua dut helburu kooperatiban eta hezkuntzan».
Provienes del mundo de las cooperativas, has rediseñado el funcionamiento del ámbito empresarial. Afirmas la necesidad de introducir en las organizaciones una nueva manera de relacionarse y, en ese sentido, últimamente has hablado mucho de la educación. ¿Qué te ha impulsado a ello?
Siempre he creído que este un mundo en donde el concepto «igualdad de oportunidades» ha sido, y continúa siendo, una leyenda urbana. El lugar, la familia, la situación económica, además de la genética, tienen mucho que ver con el futuro de cada persona.
Sin embargo, creo que la sociedad debe preocuparse de compensar estas situaciones y procurar esa real igualdad de oportunidades.
En todas las charlas y encuentros que mantengo, suelo explicar una realidad científica, que facilita mucho la vida y no suele ser muy tenida en cuenta: «No hay dos personas iguales en el mundo, y además cada día somos diferentes». Aquí suelo añadir: «¡Viva la diversidad!». Desde esta diversidad es desde donde percibo claramente la necesidad de los humanos de interactuar y de relacionarse. Es donde percibo que lo emocional, lo que sentimos, es anterior a lo que pensamos y a lo que hacemos. Entiendo que el ciclo natural para las personas es: sentir, pensar y hacer. Esta diversidad propicia el trabajo en equipo y permite que cada cual aporte lo mejor que tiene, y que no tiene por qué ser lo mismo que aporten los demás.
Esta es una de las bases del nuevo estilo de relaciones (ner) que compartimos en ner group. También creo que el periodo de enseñanza-educación debe ser una oportunidad que todas las personas deben tener en igualdad de condiciones.
De la misma forma en la que defiendes un nuevo estilo de relaciones para las empresas, reivindicas la necesidad de cambiar el modelo educativo. ¿Por qué?
Nosotros hablamos de proyectos. Una empresa es un lugar en donde se generan bienes o servicios para ser ofrecidos al mercado. Una organización es lo mismo, pero incluye personas, por terminología. Y un proyecto, para nosotros, es un lugar donde se generan bienes o servicios entre personas que tienen los mismos objetivos e ilusiones en lo que les une.
Creo que las organizaciones de enseñanza, dependientes y orientadas por organismos, de rango superior, políticos, están muy lejos de ser proyectos en los que lo escolar, lo familiar y lo sociocultural estén creando un proyecto común que podamos definir como «proyecto educativo». Pienso que actualmente está más cerca de ser un «proceso de enseñanza».
¿Qué tipo de sociedad persigue ese nuevo estilo de relaciones que defiendes tanto para las empresas como para el sistema educativo?
Una sociedad donde el compartir tenga prioridad sobre el competir. Una sociedad donde la ética y la transparencia sean signos de identidad. Una sociedad que permita un Desarrollo Humano Justo y Sostenible. Actualmente estamos muy lejos de esto, pero el cambio de era, que hemos iniciado, es una oportunidad que no podemos permitirnos el lujo de dejar pasar. Esto requiere una base en valores que es necesario adquirir desde los primeros años de la vida del ser humano.
Durante 14 años participaste activamente en la comunidad de la ikastola (escuela) donde estudiaron tus hijas. ¿Qué tipo de experiencia fue? ¿Qué pudiste aprender?
Aquellos catorce años de mi vida fueron realmente fantásticos. Estábamos en plena dictadura y éramos conscientes de que teníamos que crear nuestro propio estilo educativo. Era necesario, además de construir los edificios y colaborar en lo extraescolar a todos los niveles, diseñar el propio modelo pedagógico que nos apartara del imperante y nos diera nuestras propias señas de identidad.
Participé en muchas áreas, ya que todo estaba por hacer, pero permanentemente estuve en el equipo pedagógico. Esta dinámica nos permitió visitar y compartir iniciativas con otras muchas ikastolas de Euskadi, además de estudiar todo lo escrito sobre el tema a nivel internacional. Hoy en día, en esta ikastola no hay actividades de este estilo en que las familias sean actores, parte y arte, en el diseño del futuro educativo de sus hijos. No existe la tremenda relación que compartimos con los educadores, que además estaban superilusionados y supercomprometidos.
Has denunciado una y otra vez que el funcionamiento de las escuelas está predeterminado, lo cual puede anular la iniciativa y la imaginación de los estudiantes. ¿Cuál crees que podría ser la alternativa?
Efectivamente, es un proceso muy administrativo y que obliga, en gran medida, a seguir un modelo predeterminado, basado en el desarrollo del hemisferio izquierdo, que es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por el contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados. Y utiliza el miedo para protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas y peligros.
No hay tiempo ni ganas para desarrollar el hemisferio derecho que nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de las cosas. Es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido. Nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles. Y en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.
Clasificar los alumnos en aulas por su fecha de nacimiento te parece una burrada, al igual que las notas y las calificaciones, y de la misma forma piensas que 24 alumnos pueden ser demasiado para un solo profesor. ¿Cuál sería tu planteamiento para cambiar esa situación?
Hay muy pocos modelos en el mundo en los que el Gobierno de turno haya priorizado la educación por encima la industria, la seguridad, la economía… Finlandia puede ser un modelo que se aproxima. Tampoco al poder establecido le interesa que la totalidad de los ciudadanos tengan el hemisferio derecho muy desarrollado. No sería fácil manejarlos. En lo próximo, un Estado español que, por intereses político-ideológicos, cambia cada seis-ocho años las leyes que rigen las bases educativas está en las antípodas de lo adecuado, y esto salpica de lleno a Euskadi. Tampoco aquí le hemos dado la importancia debida, dentro de las competencias concedidas. No ha sido una Consejería que ha gozado de los mayores atractivos por parte de los partidos participantes. Una verdadera pena.
Han pasado cuarenta años de autonomía, tiempo necesario para cambiar y definir el futuro de un país, y no hemos sabido ser diferentes. Un país, sus políticos y la ciudadanía que lo conforma deben tener claro las prioridades con visión de futuro. Estaba claro que eran la construcción y las infraestructuras. Una Sociedad que prioriza la educación, en igualdad de oportunidades, tiene valores superiores y ello afecta a lo social, la sanidad incluida, a lo económico y a lo medioambiental de forma mucho más justa.
Efectivamente, cada ser que nace es único, pero su vida pronto empezará a estructurarse conforme al año de nacimiento, a estar con otros veintitrés compañeros de travesía durante varios lustros, con un profesor por año, con un sistema basado en asignaturas predeterminadas, teniendo que leer y escribir, rápido, lo antes posible para que nadie se mosquee, y a desarrollar el hemisferio izquierdo ya que pronto empezarán los exámenes estándares, para alumnos todos únicos, y por tanto a disfrutar o sufrir de ellos en función de que se cumplan las expectativas de sus padres y que sean mejores que los hermanos, primos, amigos o vecinos. Y así llevamos un montón de décadas. ¡Viva la madre que lo parió!
¿Conoces algún modelo educativo adecuado? ¿Cuáles son, según tú, las claves para un sistema educativo ejemplar?
Personalmente, junto con otras personas de ner group, tuve la oportunidad, hace tres años, de visitar Montserrat en Barcelona, Colegio Vizcaya y Amara Berri de Zornotza. Con características diferentes, en todos los casos nos pareció que estaban varios pasos por delante de lo estándar.
Como ejemplo sirvan los principios metodológicos que la red de centros (unos veinte) de Amara Berri nos aportó:
• Socialización. El principio de la socialización es la concepción que nos lleva a ser y actuar como seres sociales. La interacción con los demás nos hace avanzar, modificar nuestros esquemas; por ello, todas las actividades planteadas son contextos sociales.
• Actividad. Consolidar la facultad de obrar de cada cual. «Todo lo que el alumno pueda hacer por sí mismo que no lo haga el profesorado». Se pretende que tengan la mente activa, despierta, con iniciativa y curiosidad.
• Individualización. La escuela tiene que posibilitar un programa que permita a cada alumno trabajar a su propio nivel y ritmo, desde sus capacidades y desde la situación en que se encuentra.
• Creatividad. Aptitud o capacidad para crear o inventar. Es una capacidad de todo ser humano y la fomentamos en todos los campos, para que cada alumno saque lo que lleva dentro y sea consciente de su peculiaridad.
• Libertad. Estado vital que se mueve entre lo individual y lo social. Es el derecho que cada uno tiene a elegir, pensar y manifestarse como es, sin invadir el derecho de los demás, y este derecho lo marca lo que nosotros llamamos «límite social».
• Globalización. Entendida como proceso vital dentro de un sistema abierto.
• Normalización. Conocer y dominar el contexto, y situarse en él.
En las empresas se habla una y otra vez de la innovación. Pero ¿qué es lo que en realidad significa ese concepto?
Suelo decir que esto de la innovación es uno de los mantras que políticos y tertulianos repiten machaconamente, junto con lo de exportar y mejorar la competitividad, con el fin de indicar a los demás la solución para salir de la crisis. En todo caso, añaden, lo de ser emprendedor.
Sin embargo, se habla poco de las personas y menos, de los cambios organizativos necesarios para que las mismas pasen a tener roles que las hagan actores de la propia actividad, en lugar de títeres que realizan tareas según procesos y procedimientos por otros definidos, como consecuencia del modelo piramidal imperante. Esto es lo que personalmente creo sería la mejor manera de innovar el mundo de las organizaciones de todo tipo.
Al mismo tiempo, añadir que la innovación es como la cosecha, que es una consecuencia de la siembra y su evolución. La siembra es como la creatividad, una cualidad innata que todas las personas poseemos y que, motivados, ilusionados y partícipes libres en cualquier proyecto, la convertimos en bienes o servicios que añaden valor nuevo para la sociedad.
¿Qué lugar debería de tener la innovación en las escuelas?
Los principios metodológicos indicados por Amara Berri pueden ayudar a visualizarlo.
A la escuela se le exige desde muchos ámbitos que prepare al alumnado para responder a las necesidades actuales de la sociedad y del mercado. ¿Estás de acuerdo?
Más que para las necesidades actuales, sería adecuado para las necesidades futuras. En estos dos últimos años, cuando comparto mis inquietudes con alumnos del último curso en las diferentes Universidades, les suelo decir: «Hace una década no me dabais ninguna envidia con vuestros veintitantos años y toda una vida por delante, ya que estáis, la mayoría, planos en lo que se refiere a vuestra influencia en la realidad social, os estáis dejando llevar por la dinámica general de consumo e individualismo que sin embargo, no dibuja un futuro muy atractivo».
Ahora les digo: «En este momento sí os envidio, porque vais a ser los partícipes del cambio de era que ahora iniciamos y que en veinte-treinta años será una realidad, y en este cambio, en esta revolución, sí me gustaría participar. No debéis estar preocupados por el buscar trabajo a corto, debéis de encontrar el cómo formar parte de la historia en este momento que os toca vivir. Si queréis, podéis diseñar vuestro futuro y el de vuestros descendientes».
Para ello, la escuela de hoy en día debe ser el crisol en el que se traten, abiertamente y en libertad, los temas que son clave para rediseñar el futuro de la humanidad.
Cuando llegan al ámbito laboral, ¿cuáles suelen ser las principales carencias de los jóvenes? ¿Y cuáles los puntos fuertes que destacar?
Los puntos fuertes son su base teórica sobre lo que define su especialidad, así como una clara predisposición a implicarse, según sus esquemas, en la actividad real. En aspectos para mejorar están las carencias, en su mayoría, en valores, en aportar sueños, creatividad, brillo en sus ojos, capacidad de riesgo, capacidad comunicativa, liderazgo, así como olvidar el yo e integrarse cómodamente en el conjunto variado de las personas que componen las organizaciones, y no solo con aquellos que por edad, vecindad o estudios son sus afines.
Dices que hoy en día en las empresas se valora mucho el conocimiento, pero ¿cómo se crea el conocimiento? A ese respecto, ¿qué función puede cumplir la escuela?
A mi entender, hay una manera de definir cómo se logra el conocimiento:
Formación (F1) + Información (I1) + Experiencias (E1) = Conocimiento (C1).
Para continuar con:
Conocimiento (C1) + Formación (F2) + Información (I2) + Experiencias (E2) = Conocimientos (C2), y así sucesivamente.
Una continua formación, acompañada de información actualizada, de nada serviría si no disponemos de continuas nuevas experiencias. Esto, a su vez, es lo contrario de personas que tienen tareas definidas, tareas repetitivas y alguien por encima a quien preguntar cuando surgen imprevistos. Lo mismo puede ocurrir en casa o en la escuela. Esta epidemia se vence con el trabajo en equipo, con transparencia, ética, libertad y generosidad de todas las partes implicadas.
Muchos profesores están trabajando para formar a personas globales, íntegras. Piensan que la manera actual de organización en las escuelas (asignaturas, especialización temprana…) divide a las personas, lo cual es perjudicial para su futuro. ¿Qué les dirías a esos profesores?
Entiendo haber definido lo que, como la pregunta indica, no es lo mejor para el futuro que ya se divisa.
Tenemos un modelo de enseñanza del siglo XIX, de la época del ferrocarril, cuando la industria empezaba a demandar mano de obra más cualificada. No me parece de recibo que en el siglo XXI aún se piense que los centros de enseñanza, la formación profesional y superior, estén enfocados a «producir» jóvenes con una formación en función de las necesidades que trazan las grandes empresas para los próximos cinco o diez años, ya que más lejos no es posible visualizar. Por cierto, no se cuenta con las famosas pymes que acogen más del ochenta por ciento de esos jóvenes. Hoy, a una persona con unos veinte años le esperan unos cincuenta de vida laboral. ¿Alguien sabe qué especialidades necesitarán en esos cincuenta años? ¿Alguien les ha contado que dos tercios no trabajan en aquello que han estudiado? ¿Alguien les ha dicho que el día tiene veinticuatro horas y el año trescientos sesenta y cinco días, y que también hay más ámbitos de relación de vital importancia para su vida, para su bienestar, aparte de las ocho horas de trabajo? ¿Les han contado que, como personas, son parte principal de la sociedad y como tal, tienen que estar preparados para relacionarse y convivir entre personas diferentes y todos los días diferentes?
De verdad les diría que tienen un reto apasionante por delante y que no hay que esperar que te lo entreguen masticado a la manera tradicional, sino pelear por conseguirlo.
Irizar y las organizaciones de ner group son modelo de referencia en todo el mundo. ¿Cuáles son las claves de dicho modelo? ¿Y qué puede aprender la escuela de ello?
En ner group definimos nuestro estilo y lo enfrentamos al que podemos definir como tradicional o imperante. A partir de estas referencias están todos los ejemplos y realidades que quieran así posicionarse.
Estilos de organización
A) Nuevo estilo de relaciones (ner)
Son proyectos empresariales basados en las personas, con un claro enfoque al cliente y la eficiencia como garantía de futuro, e interactuando en las sociedades en las cuales se desarrollan.
Algunos criterios claves que orientan su gestión son:
• Ética.
• Transparencia.
• Comunicación – Información.
• Confianza.
• Equipos autogestionados.
• Libertad.
• Responsabilidad.
• Decisiones juntos.
• Visión de futuro.
• Solidaridad.
• No horas extras pagadas.
• Reparto de la cosecha.
• No despidos.
• Integrados en la sociedad.
• La responsabilidad del proyecto es compartida por todos los integrantes del mismo.
B) Tradicional o imperante
• Cadena de mando, responsabilidades.
• Procesos y procedimientos.
• Control.
• Ausencia de comunicación.
• Ausencia de transparencia.
• Falta de ética.
• División: Propiedad / Dirección / Trabajadores.
• Cosecha para la propiedad.
• Garantía de trabajo según actividad.
• Responsabilidad final por cuenta de la propiedad.
Resumiendo, ¿qué le pedirías a la educación?
Una definición, de las muchas existentes, sobre educación dice: «El proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no solo se produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes».
En mi opinión, la escuela debe tener muchos más medios que los actuales: los mejores profesionales, así como los medios materiales y tecnológicos adecuados a las necesidades en cada momento. Debe disfrutar de una gran confianza y reconocimiento social, debe ser un proceso continuo de creatividad y experimentación, así como potenciar el trabajo en equipo que minimice el individualismo, que valore el compartir y no el competir.
Tener el foco en la sociedad a la que se pertenece, considerando a profesores, alumnos, familia y entorno sociocultural. Menos burocratización y jerarquización y más frescura, más creatividad, más libertad, generosidad, más confianza, más diálogo…
Debo anotar que siempre que he tenido oportunidad de contar mis inquietudes, de explicar qué entendemos por «un nuevo estilo de relaciones», en centros de enseñanza, varios profesores se me acercan para indicarme que eso es lo que en su centro necesitan.
Son los propios centros escolares los que deben hacer una reflexión interna para definir qué proyecto quieren impulsar, procurando llevarlo a la realidad como algunos ya hacen. No olvidemos que toda norma tiene el recorrido que queramos darle.
No me canso de repetir a los jóvenes que piensen bien a qué quieren dedicar las horas de su vida. Hay quienes se las pasan buscando y nunca terminan de hacerlo. La causa es que no saben lo que buscan y de esta manera nunca lo encuentran.
La docencia me parece una de esas dedicaciones que se quiere querer encontrar, ya que debe ser claro que es aquello a lo que se quiere dedicar muchas de las siguientes horas de la vida. Si no es así, mejor seguir buscando otra cosa a la que dedicarse, por supuesto, con mucha menor trascendencia.