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sábado, 7 de noviembre de 2015

Orgullo de pertenencia – Koldo Saratxaga*




El orgullo es una fuente de energía y compromiso emocional, en los proyectos que sobresalen del resto, que es necesario cultivar y motivar activamente.

En definitiva, la cuestión consiste en cómo hacer para que esas personas que se reúnen todos los días tengan algo en común que les haga sentirse orgullosos. Y la solución no es otra que contar con un proyecto común, solo en eso y en todo eso: un proyecto común. Y para ello se deberán desarrollar permanentemente aspectos tales como la comunicación, la responsabilidad y la interactuación libre. Permanentemente hay que estar haciéndolos realidad, facilitándolos.



Me parece que el dinero tiene una evidente importancia para las personas, pero no logra arrancar o extraer lo mejor de ellas de forma permanente. En cambio, la participación en equipos de alto rendimiento, con retos claros y exigentes, lo consigue. Como también la extraordinaria satisfacción que se siente por el éxito compartido y el orgullo profesional.

Está claro que, con el paso del tiempo, el trabajo conjunto da mejores resultados que el que se conseguía trabajando de forma individualizada. Al conseguir mejores resultados se sienten orgullosos de lo que hacen y de cómo lo hacen. Pero no podemos conseguir que todas las personas hagan exactamente lo mismo. Y eso es palpable en la vida real, pues ni todos corremos lo mismo, ni saltamos lo mismo, ni a todos nos gusta el mismo monte, ni la misma música, ni la misma comida... Cada uno tenemos nuestras propias y únicas experiencias, nuestras sensibilidades, emociones, sentimientos... y en eso reside la riqueza humana, en toda esa diversidad de gustos, costumbres y de formas de hacer y sentir.



Me pregunto de qué podemos sentirnos orgullosos, en nuestra actividad profesional, y me surgen algunas ideas, tales como:

Del resultado del trabajo y de lo que haces por los demás.

De las habilidades y destrezas que hemos aprendido.

De la gente que nos respeta por lo que hacemos y no por lo que ganamos.

De la imagen lograda con nuestro esfuerzo compartido.

De las personas que se nos acercan por lo que hacemos.

De los logros de otros como consecuencia de nuestro apoyo.

... ... ...



Aquí surge la duda al comprobar que organizaciones con modelos y jerarquías tradicionales tienen buenos e incluso excelentes resultados. Esto no se puede discutir. Sin embargo, ¿qué garantía, qué confianza tienen estas organizaciones cuando piensan en el futuro de esos buenos resultados?

Entiendo que existen y existirán trabajos en los que, posiblemente, la mejor forma de realizarlos sea lo que entendemos como trabajo en cadena. Pero tenemos dos formas de hacerlo: una consiste en contratar operarios cuando no puedes sustituirlos por robots; como me contestó el director de personal de una gran empresa, en una conferencia en la que ambos intervenimos, a mi afirmación de que en mi opinión era un error contratar solo brazos y no cerebros con brazos: «Koldo, yo si pudiera, contrataría solo dedos»; la otra, en hacer participar en el diseño de la cadena y el producto a las personas que van a dedicar parte de su vida a trabajar en ella.

A algunos altos ejecutivos, expertos en I+D y en procesos les parecerá un sacrilegio lo que estoy diciendo: ¿los obreros participando en el diseño y en el proceso?, ¡qué locura! Pero quizás la única locura resida en no haberlo intentado y, por tanto, en ignorar de qué estamos hablando. Porque «sus» «obreros» seguro que sabrán de lo que se les habla si los directivos lo intentan.

La cuestión es si ponemos la tecnología, la cadena, por delante o por detrás de las personas. ¿Es la cadena para las personas, o las personas para la cadena?

Cuando hablo de personas integradas en el proyecto, me refiero a todas las personas, a todas aquellas que piensan en la tecnología y que la compran, que la implementan y que la utilizarán en el futuro, puesto que todas ellas, antes de adquirirla, lo han decidido juntas, convencidas, de común acuerdo. De esta manera será más rentable a corto plazo, pero mucho más a largo plazo, puesto que todas esas personas cada vez cuentan con más conocimientos compartidos, con más orgullo compartido, con más creatividad y éxito compartidos.

Además, insisto, porque seguro que lo he repetido varias veces, la tecnología se compra y la cultura que impregna a esas personas que actúan de esa manera no, sencillamente, solo se crea.



* ¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas, Barcelona, Editorial Granica.










jueves, 5 de noviembre de 2015

Parte izatearen harrotasuna, orgullo de pertenencia | ¿De qué podemos sentirnos orgullosos, en nuestra actividad profesional? – Energía y compromiso emocional – ¡A trabajar... en proyecto común! – Trabajo de personas, en cadena, con I+D... con orgullo compartido




¿De qué podemos sentirnos orgullosos, en nuestra actividad profesional?

Me pregunto de qué podemos sentirnos orgullosos, en nuestra actividad profesional, y me surgen algunas ideas, tales como:

Del resultado del trabajo y de lo que haces por los demás.

De las habilidades y destrezas que hemos aprendido.

De la gente que nos respeta por lo que hacemos y no por lo que ganamos.

De la imagen lograda con nuestro esfuerzo compartido.

De las personas que se nos acercan por lo que hacemos.

De los logros de otros como consecuencia de nuestro apoyo.

... ... ...



Energía y compromiso emocional

El orgullo es una fuente de energía y compromiso emocional en los proyectos que sobresalen del resto, que es necesario cultivar y motivar activamente.

En definitiva la cuestión consiste en cómo hacer para que esas personas que se reúnen todos los días tengan algo en común que les haga sentirse orgullosos. Y la solución no es otra que contar con un proyecto común, solo en eso y en todo eso: un proyecto común. Y para ello se deberán desarrollar permanentemente aspectos tales como la comunicación, la responsabilidad y la interactuación libre. Permanentemente hay que estar haciéndolos realidad, facilitándolos.



¡A trabajar... en proyecto común!

Me parece que el dinero tiene una evidente importancia para las personas, pero no logra arrancar o extraer lo mejor de ellas de forma permanente. En cambio, la participación en equipos de alto rendimiento, con retos claros y exigentes, lo consigue. Como también la extraordinaria satisfacción que se siente por el éxito compartido y el orgullo profesional.

Está claro que, con el paso del tiempo, el trabajo conjunto da mejores resultados que el que se conseguía trabajando de forma individualizada. Al conseguir mejores resultados se sienten orgullosos de lo que hacen y de cómo lo hacen. Pero no podemos conseguir que todas las personas hagan exactamente lo mismo. Y eso es palpable en la vida real, pues ni todos corremos lo mismo, ni saltamos lo mismo, ni a todos nos gusta el mismo monte, ni la misma música, ni la misma comida... Cada uno tenemos nuestras propias y únicas experiencias, nuestras sensibilidades, emociones, sentimientos... y en eso reside la riqueza humana, en toda esa diversidad de gustos, costumbres y de formas de hacer y sentir.



Trabajo de personas en cadena con orgullo compartido

Aquí surge la duda al comprobar que organizaciones con modelos y jerarquías tradicionales tienen buenos e incluso excelentes resultados. Esto no se puede discutir. Sin embargo, ¿qué garantía, qué confianza tienen estas organizaciones cuando piensan en el futuro de esos buenos resultados?

Entiendo que existen y existirán trabajos en los que, posiblemente, la mejor forma de realizarlos sea lo que entendemos como trabajo en cadena. Pero tenemos dos formas de hacerlo: una consiste en contratar operarios cuando no puedes sustituirlos por robots; como me contestó el director de personal de una gran empresa, en una conferencia en la que ambos intervenimos, a mi afirmación de que en mi opinión era un error contratar solo brazos y no cerebros con brazos: «Koldo, yo si pudiera, contrataría solo dedos»; la otra, en hacer participar en el diseño de la cadena y el producto a las personas que van a dedicar parte de su vida a trabajar en ella.

A algunos altos ejecutivos, expertos en I+D y en procesos les parecerá un sacrilegio lo que estoy diciendo: ¿los obreros participando en el diseño y en el proceso?, ¡qué locura! Pero quizás la única locura resida en no haberlo intentado y, por tanto, en ignorar de qué estamos hablando. Porque «sus» «obreros» seguro que sabrán de lo que se les habla si los directivos lo intentan.

La cuestión es si ponemos la tecnología, la cadena, por delante o por detrás de las personas. ¿Es la cadena para las personas, o las personas para la cadena?

Cuando hablo de personas integradas en el proyecto, me refiero a todas las personas, a todas aquellas que piensan en la tecnología y que la compran, que la implementan y que la utilizarán en el futuro, puesto que todas ellas, antes de adquirirla, lo han decidido juntas, convencidas, de común acuerdo. De esta manera será más rentable a corto plazo, pero mucho más a largo plazo, puesto que todas esas personas cada vez cuentan con más conocimientos compartidos, con más orgullo compartido, con más creatividad y éxito compartidos.

Además, insisto, porque seguro que lo he repetido varias veces, la tecnología se compra y la cultura que impregna a esas personas que actúan de esa manera no, sencillamente, solo se crea.



Koldo Saratxaga
¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas










martes, 23 de diciembre de 2014

Orgullo de pertenencia (Más allá de contrato por conveniencia)




En un proyecto del Nuevo Estilo de Relaciones no se prescinde de nadie, no hay despidos. Esto es una realidad del NER, consecuencia de sentir y entender que el proyecto es las personas. ¿Es que el Nuevo Estilo de Relaciones es un estilo funcionarial, en el sentido de crear contratación vitalicia?

Si habéis leído Experiencias ner 2013, vemos que puede haber quienes en un principio quieran entender el no despido como una lotería de contratación irreversible y que pase lo que pase, hagan lo que hagan, nunca se verán en la calle. Así que puede haber personas que tengan el pensamiento de desentenderse de todo compromiso y dedicarse a «dormir», como parece que trataron de hacer en el mencionado proyecto, el cual iniciaba su cambio organizativo con el NER. Cabe reseñar que, por dormir, dormirán y dormimos tranquilos con un NER, pero porque con este estilo vivimos en un entorno de ética y sentido común. Por lo demás, las preocupaciones son tan grandes como las de cualquiera en estos años de crisis, y no hay más que tirar de hemeroteca, como dicen, para comprobarlo.

Nos cuenta el libro —apenas son unas frases este episodio que estamos mencionando— que enseguida se habló con las personas y se les explicó que las cosas no son así. Se habló con las personas, se les explicó, lo comprendieron, lo asumieron. Es decir, hubo un reunirse y un poner en común las realidades con el fin encontrar una que pudiera unir a todos, como así fue, y el proyecto tomó de inmediato otro rumbo.

Mientras en las empresas al uso la incorporación de las personas suele ser una contratación de fuerza de trabajo a cambio de una remuneración, las personas que se incorporan o se encuentran en un proyecto NER van a encontrar oportunidades de desarrollo como personas, de evolución física, mental y emocional, de sentirse reconocidos porque se les escucha y de disfrutar por la posibilidad de aportar al proyecto de todos. Además, con el valor añadido de que esto se produce con puertas y ventanas abiertas a la sociedad, a la vida personal y familiar. Es decir, el NER no es un postizo que nos colocamos al entrar a trabajar, es un estilo de vida, que podemos compartir con orgullo en casa (si es que somos de comentar) y en nuestra vida comunitaria. Si nos paramos a pensar en ello, estaremos de acuerdo en que esto es otra muestra más de la fuerte coherencia del NER, que se muestra a plena luz del día y a todos.

Los líderes del NER, sea el Coordinador del Proyecto o el líder de un Equipo en un momento dado, son quienes pueden transmitir a las personas que el proyecto es más que una realidad anodina como máquina de producir, a remolque de las circunstancias.

Son las personas quienes pueden interiorizar que el proyecto es suyo y compartir la forma de hacer de él algo diferente, dotarle de músculo propio, llevarle a las mejores posiciones en su actividad y sector, e integrarlo en la sociedad como un miembro activo, comprometido con la riqueza, el empleo y con quienes necesitan de otros porque el reto que deben asumir supera sus fuerzas.

Así vemos que actúan los proyectos de ner group, nuestra referencia empresarial y social aquí por su manera de buscar el éxito, afrontar tropiezos y dificultades, y por su compromiso con las oportunidades para todos, tanto de puertas adentro como hacia la sociedad. Se entiende que en cuanto sabemos que una persona es del NER, la miramos con buenos ojos, aunque ni nos conozca ni la conozcamos. Es porque sabemos que todas las personas del NER son partícipes en crear una sociedad diferente de esta, que nos tiene cada vez más dolidos por su negación y robo de oportunidades a las personas, por las proporciones cada vez mayores de sus diferencias y por su egoísmo.

Así pensando, hemos entendido ahora mucho mejor a Koldo Saratxaga:

«Cuando las personas hablan con orgullo de la empresa en la que trabajan, cuando el trabajo es el bien común, es que has conseguido el éxito. No he oído a nadie decir que volvería atrás. Además, los resultados acompañan porque crecemos y, con la que está cayendo, es para estar satisfecho.» («Lo mejor de una empresa es el orgullo de pertenencia», Estrategia Empresarial, entrevista de Ainara Sarobe.)


Lo entendemos y lo compartimos, ¡cuántos nos gusta ver a personas del NER que sienten el proyecto! Igual que cuando vemos humo entendemos que hay fuego, cuando vemos personas viviendo en confianza y empoderadas, sabemos que allí donde están hay liderazgo y se avanza al futuro.










jueves, 4 de diciembre de 2014

Jon Agirre (AMPO / ner group): ¿Queremos unas organizaciones basadas en la participación? Tendríamos que salir constantemente de la zona de confort



Ponentes: Josetxo Hernández Duñabeitia (ASLE), Javier Goienetxea Urkaregi (KONFEKOOP) y Jon Agirre Garmendia (AMPO / NERGROUP).

Jornadas: «Desarrollando conjuntamente la participación en Gipuzkoa: Personas, empresas, territorio». GIPUZKOA PARTAIDETZA (@pkpartaidetza). Octubre-2014. Donostia.



La primera intervención de Jon Agirre en la mesa se produce en el minuto (6m0s), es en respuesta a la pregunta sobre su opinión acerca de la participación, una opinión que se pide sea general.

Comienza planteando dos líneas de trabajo que cabe emprender en cuanto a la participación: la participación empresarial —lo que se refiere en este caso, según expone seguidamente, a la participación de puertas adentro, interna, en la empresa— y la participación industrial. Cuando hablamos de una empresa, tenemos en cuenta a los empresarios, y es correcto, pero debiéramos darnos cuenta de que las personas que componen esa empresa son un grupo mayor que ese empresario. Dentro de ese gran grupo, en la evolución de esa empresa, la persona que llega suele tener por delante una situación profesional en un único lugar durante años y, por consiguiente, el carácter atractivo de la participación no suele ser tan potente en esa organización.

Una persona joven llega normalmente a una empresa por azar y quizá no está demasiado motivada por esa empresa o por ese trabajo. Por lo tanto, y contemplando la empresa como colectivo, hay que intentar buscar la motivación de la participación en ese gran grupo, para que la persona que llega, sea por los motivos que sea, tenga una participación motivada. Esto por una parte.

Además, por otro lado, cuando hablamos de participación, creo que esa participación debería tener —aunque no sé definirlo muy bien— un reglamento o una normativa porque podemos encontrarnos dentro de una empresa, un proyecto, pero ese «reglamento general» no suele ser algo que esté claro; por ejemplo, yo soy el trabajador o yo no sé el rol que tengo dentro de la empresa, pero no sé cuáles son los principios de esa normativa o de ese reglamento. Es difícil en esa situación sentirse partícipe o luchar por unos objetivos comunes dentro de esa empresa.


La segunda intervención de Jon Agirre podemos escucharla hacia el 13m27s y es en respuesta a la pregunta de qué requisitos se plantean dentro de la organización para participar, para la participación.

También soy cooperativista y entiendo la participación como un puente desde el cooperativista hacia el cooperativismo. En general, diría que una empresa tienen que tener un proyecto y tiene que haber participación en la causa y en el efecto, y en nuestro caso —en AMPO— es así. Primero hay que definir los objetivos, luego hay que intentar cumplirlos y si no se cumplen, hay que compartir las consecuencias de esa no consecución; por tanto, puede ser positivo y negativo. Cuando hablamos de empresa, normalmente hablamos de beneficios; si los hubiera, también deben ser compartidos. En las cooperativas lo hacemos porque la norma así lo obliga, pero la cooperación querría decir —por lo menos como lo entiendo yo— que esos beneficios se pueden repartir en cualquier otra empresa, y si en lugar de haber beneficios, hay pérdidas, en las cooperativas compartimos esas pérdidas también; creo que sería lógico que en cualquier tipo de empresa se hiciera lo mismo, como he dicho antes, estableciendo unas normas desde el principio y sabiéndolo de antemano.


La tercera intervención es el minuto 18m20s en respuesta a la pregunta de si la cooperación está devaluada.

Uno de los problemas, en mi opinión está en la educación, en el aprendizaje. No es el formato cooperativa o ser una S.L. Los jóvenes que veo hoy día —bueno, por mi edad, no sé en qué vagón me tengo que meter—, dicho un poco pronto, viven comunicados con una pantalla y eso trae una nueva generación, una nueva forma de comunicarnos, y dentro de un liderazgo el primer eje es la comunicación. Veo que, por tanto, hay unos nuevos parámetros en los que nos estamos moviendo, pero no sé si los dominamos o no. Si estamos comunicándonos ante una pantalla o si la juventud que llega viene con la capacidad de comunicarse solamente tras una pantalla, pues la realidad que existe en la industria todavía no es esa y creo que hay bastante choque y carencias que estamos viviendo. Es más, diría que nuestra generación anterior, no con muchos años, ese concepto de ‘auzolan’, de trabajo comunitario que se ha trabajado mucho, que el propio cooperativismo ha surgido del auzolan, estamos dando muchos saltos y creo que hay una falta de valores que estamos percibiendo, falta de formación, falta de educación. Son las carencias y los errores que estamos viendo.


La cuarta intervención es en respuesta a la pregunta de cuáles son los mayores obstáculos que se dan para la participación y Jon Agirre responde en el minuto 24m51s.

En mi opinión uno de los impedimentos mayores es lo que se ha llamado la zona de confort que tenemos cada persona. Intentamos vivir en esa zona y salir de ahí es difícil, además de que intentamos no movernos. Estoy de acuerdo que, en gran parte, la crisis no es un buen compañero de viaje para hacer experimentos de este tipo, pero sí ayuda un poco a que salgamos de esa zona de confort, aunque sea de manera obligada, y me parece que esta crisis y todas las anteriores han tenido esto como mayor beneficio, punto positivo, y ese es el motor hoy en día tanto aquí como en otros lugares para una serie de innovaciones y nuevos desarrollos que se están dando.

Será curioso, pero parece que en una empresa nunca llega la hora de cambiar; cuando llega la crisis porque estamos mal y ya no podemos cambiar, y cuando estamos bien, porque para qué vamos a cambiar. Entonces, en mi opinión, tendríamos que salir constantemente de esa zona de confort. Creo que es una cuestión educativa también; nos enseñan desde pequeños que tenemos que vivir muy bien, tener mi zona de confort, vivir cómodo, y da igual todo lo demás, y si nos acostumbramos a eso, salir de ahí es mucho más difícil.

Por tanto, esta situación de crisis sí ayuda a salir de ese bienestar e intentar buscar cosas nuevas; además, tendremos que ir a buscar cosas nuevas porque aquí en Euskadi, en mi opinión, todavía vivimos demasiado bien, pero somos muy pequeños, el mundo evoluciona muy rápido y nos van a engullir si no hacemos algo. Cuando hablo de educación, hablo de la educación familiar, de la educación en el ámbito de trabajo y ese ámbito educativo nos limita porque nos hacen creer que hay parámetros que son así siempre. En algunas empresas, no en las cooperativas —porque en nuestros órganos tenemos una serie de limitaciones—, parece que tenemos un poco pegado en nuestros cerebros sindicatos y patronal y que esos dos elementos siempre tienen que llevarse mal. Tenemos que pensar en olvidarnos un poco de eso e intentemos de aquí en adelante responder entre todos a los retos que tenemos delante. Los enemigos no están dentro, sino fuera. Creo que mientras no consigamos borrar el problema del ámbito educativo, no nos va a ir bien.


La quinta intervención es en respuesta a la pregunta sobre su opinión respecto a la participación financiera y la respuesta de Jon llega en el minuto 32m25s.

Me parece inimaginable la participación ligada únicamente al ámbito financiero o a los beneficios, porque eso no es más que la consecuencia de otras cosas. Los beneficios no caen del cielo; exigen mucho trabajo previo, con la participación de muchas personas en los objetivos y conociendo muy bien las reglas del juego. Porque cuando alguien está trabajando, aportará más o menos al proyecto, y en función de su aportación, tendrá una participación financiera u otra. Es necesaria esta participación porque que trabajen unos y otros se lleven los frutos tiene el recorrido que sabemos, y para que sea coherente la participación, tiene que darse de principio a fin.


Después llega el turno del público, y la primera pregunta es para Jon Agirre, en el minuto 36m16s, aunque no podemos decir el nombre de quien la hace, porque el micrófono no llega, pero él, en cambio, sí conoce el NER, ha leído el libro de Koldo Saratxaga Un nuevo estilo de relaciones (Para el cambio organizacional pendiente) y además lo cita. Así es la pregunta: En AMPO, cuando a las personas se les ha valorado como personas, se ha planteado un proyecto compartido, se ha hablado de comunicación, transparencia, confianza, trabajo en equipo, ¿las personas han salido de la zona de seguridad? ¿Se han comprometido y han asumido responsabilidades? La respuesta la escuchamos a partir del minuto 36m35s y Jon contesta que sí.

Cuesta dar responsabilidades, se siente vértigo por no saber la respuesta profesional que se va a tener. Dar responsabilidades no es dar más horas de trabajo, eso no es participación. Si tú dibujas todo el proyecto participándolo, como todo el mundo sabe a lo que va a cada sitio, nuestra experiencia ha sido contundentemente que todo el mundo responde, en su gran mayoría, aunque hay campana de Gauss y un cinco por ciento no responderá en ningún sitio. Pero lo mismo pasa en la familia, con los chavales, algún día tienes que dejar que vuelvan a las 12 de la noche, y luego a las 3 de la mañana. Por eso he comentado antes que previamente hay que hacer un trabajo de educación, que no siempre sale bien tampoco, pero el tener que delegar y que otros vayan asumiendo creo que es obligatorio. Y la parte de bondad que tiene, lo más importante, es que de un carro del que tiren 20 a un carro del que tiren 300 es totalmente diferente.

Nosotros tenemos experiencias muy interesantes sobre todo en el ámbito comercial. De haber 3 o 4 personas viajando a haber 40. Lo hemos hecho, es real: 40 personas, chavales de 25 años, tarjeta visa en el bolsillo, billete de avión y salir. Alguna fallo, porque la presión no es fácil de llevar, pero la gran mayoría no. Si hay 40 y fallan 3, 37 están respondiendo. Eso, comparativamente con los 4 que había, aunque tuviesen cuarenta años de experiencia, marca una diferencia abismal. La gente sí responde y ahí tenemos un deber importante que hacer.


Completa la respuesta más adelante, en el minuto 41m25s.

Si a uno de nosotros nos llevan a Anoeta en el minuto 70 del partido y nos ponen la camiseta de la Real y nos sacan al campo sin que sepamos en qué minuto va el partido, dónde tenemos que jugar y cómo va el marcador, estaríamos perdidos y nuestra respuesta al fútbol sería completamente distinta si lo supiéramos. Pienso que así se está en muchas empresas hoy. Tú vas a las 8 de mañana, a las 6 o la hora que sea, te han dicho que hagas esto —en el siglo XXI, y con lo que cuesta una persona— y te estás hasta las 2 o las 5 de la tarde o las tal, haciendo lo que te digan que hagas, ni pensando en qué más puedes aportar. A esa persona hay que educarle, enseñarle a que aporte más, que seguro lo hará y dentro de lo que aporte, que recoja, evidentemente; si no, como he dicho antes, no hay coherencia.

La integridad del proyecto empieza desde el momento en el que estás con un cliente, estás peleando un proyecto, sabes con qué costes tienes que hacerlo si entra, qué recursos hay. Muchas veces perdemos la perspectiva, nos quedamos en lo nuestro, nuestro departamento, y nos desentendemos de todo lo demás, y la empresa es la empresa, no es un departamento. Todavía tenemos este recorrido por hacer, las cooperativas y las demás empresas.


La siguiente pregunta llega en el minuto 43m43a, y es sobre cambio organizativo y sobre el liderazgo para realizar dicho cambio. Hacia el minuto 47m20s interviene Jon.

Parte de la respuesta a esta pregunta tiene que ver con salir de la zona de confort, si decidimos salir de esta zona o no, y creo que para analizar esta cuestión es bueno que un porcentaje importante de la empresa vaya saliendo fuera; por ejemplo, normalmente salen el gerente y los comerciales y nos limitamos a escucharles, pero si le damos la vuelta a esta política y hay más personas que salen, estas personas conocen más oportunidades y riesgos fuera y luego esto se comparte con el resto de la empresa. Este conocimiento también nos lleva a hacer algunos cambios. Creo que esta es una razón suficiente para ponernos en esta clave. En cuanto a lo que preguntabas sobre liderazgo, sí creo que es fundamental, pero cuando hablamos de compartir, cuanto más compartido sea el liderazgo, más garantías habrá de no cometer grandes errores.


La última pregunta llega en el minuto 50m48s para reflexionar que el tema de la mesa redonda era participación y se ha hablado continuamente de la no participación. Jon interviene en el minuto 56m38s.

La participación, en nuestra opinión, y nosotros así lo hacemos, intentamos hacerlo, tiene que ser desde el primer punto hasta el último. Por supuesto, también en los beneficios y desde el principio como decía, tenemos que saber si es uno para mí, dos para este y tres para el otro. Eso es algo que todavía no se hace hoy día, ni en las empresas que son cooperativas, no es un problema grave que exista en ellas, y si miramos hacia atrás jamás vamos a avanzar, pero en las empresas que han ganado mucho dinero, no ha habido esa distribución, y ahora cuando no hay, resulta que se necesita esa colaboración del trabajador. Bueno, no sé quién tiene razón ni quién no, y además no es el tema que nos ocupa hoy, pero sí que hay que superarlo porque si no, siempre estaremos mirando hacia atrás y no avanzaremos. Y en cuanto a los que contamos con participación en nuestras empresas, podemos pensar que vamos a mucha velocidad si vamos a 200, pero Fernando Alonso va muy lento si va a esa velocidad, por tanto, nuestra participación está muy desarrollada, pero lo que vemos es que todavía hay mucho por hacer. Y esa participación, debe quedar claro, tiene que ser en todos los ámbitos.

Antes Javier ha dicho que la participación en las responsabilidades es difícil de asumir y en nuestra experiencia, uno de los problemas más importantes es ese. Cuando hay que hacer un trabajo, todo el mundo está abierto a colaborar, pero cuando es con R de responsabilidad, compartirlo es difícil. Asumir responsabilidad es difícil, es fácil participar en los beneficios, recibir el retorno de lo sembrado. Otra cuestión que quiero mencionar es que no creo que el dinero sea motivador, los resultados, la economía. No creo que el dinero sea motivante, quizá una hora, o x horas, pero el trabajo cada vez pide más, y yo creo que la motivación nos la da el éxito, el logro. Cuando la Real gana los domingos, yo puedo estar no sé dónde, pero nosotros hemos ganado el partido, y como si hubiera jugado con ellos. Si ha perdido, bueno, pues algo habremos hecho mal. Esto sí nos motiva.

Y por consiguiente, uno de los secretos de compartir es que cuando conseguimos algo, lo conseguimos todos, no que lo ha conseguido este o ha perdido el otro. Les voy a poner un ejemplo, en esa asunción de responsabilidades y de compartir, hemos tenido grandes alegrías cuando hemos conseguido consensuar los calendarios y los horarios laborales, especialmente con las mujeres que, ya que las madres viven más los problemas con a los hijos, es así hoy en día y los padres tenemos que avanzar. Creo que con cosas simples como esta de decirle a una mujer, hoy es esto lo que hay que hacer y puedes hacerlo cuando sea, se crea mucha motivación, no solo con los beneficios.










Nahi al ditugu partaidetzan oinarritutako enpresak? Jardunaldia GIPUZKOA PARTAIDETZA (@pkpartaidetza), AMPO / ner group, ASLE eta KONFEKOOP




Mahai-ingurua:

Josetxo Hernández Duñabeitia. ASLE

Javier Goienetxea Urkaregi. KONFEKOOP

Jon Agirre Garmendia. AMPO (NERGROUP)


Jardunaldia: «Gipuzkoan partaidetza elkarlanean eraikitzen: Pertsonak, enpresak, lurraldea». GIPUZKOA PARTAIDETZA (@pkpartaidetza). 2014ko urria, Donostian.










jueves, 16 de octubre de 2014

Orgullo de pertenencia / Parte izatearen harrotasuna


Orgullo de pertenencia / Parte izatearen harrotasuna: Con O de oxígeno y con P de participación (por ejemplo) y casan muy bien ambas cosas, porque abandonando la causa del poder podremos respirar, se permitirá respirar y se permitirán respirar. Quien quiere tener todo controlado lo que tiene es un problema: que ni duerme ni deja dormir; lo hemos tuiteado hace poco a partir de esta clase de Koldo en Mondragon Unibertsitatea.

¿Cómo unas personas van a sentirse orgullosas de una empresa o de un proyecto, etc., donde se les valora como una carga económica, se les tiene tanta desconfianza que se les dispone al milímetro lo que han de hacer y después se controla y verifica que lo hayan hecho, y además se les menosprecia tanto que se les mantiene en la ignorancia de la marcha de aquello a lo que dedican sus días? Pero, sí, hay personas orgullosas de empresas así, que consideran positivamente todo esto, hablan de ello con admiración. Si conversamos un rato con quienes sienten de esta forma, descubriremos que no solo casi veneran este sistema, sino que aspiran a participar de él, de ese poder: como encargado, directivo, recompensado, etc.

¿Somos una sociedad enferma? Koldo Saratxaga dice que dormida, y titula «¡Despierta, sociedad!» uno de sus artículos más editados y difundidos.

Al preparar el post hemos encontrado la foto que ves junto a estas líneas. Es Koldo en una charla este verano en un curso de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), en pie y en medio de un gesto expresivo. Nos ha hecho pensar en las fotos propias de la cultura piramidal, todos colocados, pendientes de dar una buena imagen. Es un gran contraste que en el Nuevo Estilo de Relaciones buscamos caber todos en la foto y si podemos dar bien, mejor.

Además hemos pensado en fotos que tantas personas se preocupan de obtener para publicarlas en sus perfiles sociales, con el fin de impactar, ser admirados, dar qué hablar, etc. fotos que en ocasiones conmueven por la crueldad de quien las ha tomado, como las de las dos decenas de personas que fotografiaron un crimen pasional ayer en plena calle de una ciudad boliviana. Fue en Bolivia y podía ser aquí, y ante esto el Nuevo Estilo de Relaciones conduce a marcar una diferencia cultural de la que podemos sentirnos orgullosos, por su compromiso con la sociedad continuo, en los sentimientos, las ideas y las realidades.

Dice Koldo que siente envidia de los jóvenes porque tienen todo por hacer, pero es que quizá mientras los jóvenes se mueven, otros como el NER les dan la revolución ya medio hecha o hecha entera: «¿Qué queremos hacer con el tiempo que tenemos por delante?», les pregunta, mientras cada día él mismo lidera y suma con el NER en ner group. «¿Esperamos o nos movemos?» es el título que el propio Koldo ha puesto a la charla que comparte en el movimiento Gure Esku Dago de participación ciudadana.










martes, 13 de mayo de 2014

«Diseñadores de esa nueva relación de todo tipo que es absolutamente necesaria»


Egun on! A los muy buenos días, hoy, un día 13, de los que celebran en el equipo K2K emocionando, porque 13 son los elementos del Nuevo Estilo de Relaciones (NER).

Un nuevo día que empezamos sabiendo que en nuestro mundo, en nuestra sociedad, junto a nosotros cada día, abundan las personas que pueden maravillarnos por sus capacidades, actitudes, comportamiento, valores… Si vamos conociendo a nuestros compañeros y compañeras en el trabajo cada día, seguro sabemos de su talento y cualidades, porque comprobamos su liderazgo, abnegación, conocimientos, buen hacer... en el trabajo o fuera de él, en su familia o aficiones. Lo especiales que somos cada ser humano se pone en juego por la ilusión, el compromiso y, más allá, el éxito que deseamos.

Bueno, y si hay tantas personas así, más bien, si todos tenemos algo que aportar, ¿por qué es corriente estar tan mal en los lugares de trabajo donde nos juntamos las personas?, ¿por qué los seres que podemos dar ilusiones y compromiso huimos de los demás seres que pueden dar lo mismo?

Entrar en responder esta pregunta no es asunto de este post, pero sí lo es preguntar por qué quedarnos juntos, ya que para esto existe el Nuevo Estilo de Relaciones, para estar juntos. Solos no llegamos muy lejos, quizá ni a ningún lado; ni solos, en el sentido de aislados, ni tampoco solos en el sentido de individualistas, haciendo la guerra por nuestra cuenta dentro de un grupo. Nos interesa unirnos a otras personas y sumar energías, también en los lugares de trabajo.

¿Por qué unirnos? Porque una empresa es, nos dice este NER, un proyecto focalizado en el cliente, la eficiencia y la sociedad. En el cliente a quien servimos directamente con la actividad, en la eficiencia con la que aseguramos la vida y supervivencia de un proyecto, y en la sociedad en la que acaba repercutiendo la actuación de sus miembros en cualquier lugar, sea en el trabajo, en su relación con la naturaleza o etc.

«La implicación y la ilusión se pueden lograr por caminos diferentes. El materialista dirá: “Esto va muy bien y cuanto mejor vaya, gano más dinero. El temeroso pensará algo así como: “Oye, si esto va mal, me voy al paro”. Y el más idealista, porque el modelo le puede parecer más social, más participativo, más acorde con su ideología, podrá afirmar: “Esto es un proyecto de vida, podemos ser todos los que tiremos para adelante, juntos podemos crear, ser un ejemplo y participar en la toma de decisiones”.

»Tenemos que crear organizaciones con propósitos comunes y en donde las personas puedan lograr sus aspiraciones, sean las que fueren.»


Esto dice Koldo Saratxaga en su primer libro ¿Sinfonía o jazz?, aunque nos suena como publicado de hoy mismo. Proyecto común significa unir energías también cuando esto supone dejar en segundo plano los propios intereses, porque sabemos que así también realizaremos lo que deseamos entre todos. Personalizar es otra forma de individualismo y sí, es posible que nuestro talento pueda dar 100, pero el proyecto solo necesita 10 en un momento determinado.

«Podemos y debemos ser mejores porque entendemos el proyecto, porque estamos motivados y convencidos. Como creo en las personas, también considero que nadie es absolutamente egoísta o individualista y que queda un gran margen y existe una gran aptitud para la libre creatividad y la ilusión compartida», añade Koldo en estas páginas de ¿Sinfonía o jazz? que hemos releído pensando en el post de hoy.


Quizá podemos entender con un ejemplo en grande la necesidad y la conveniencia de unir energías cuando el resultado de aquello en lo que nos implicamos puede afectar a unas cuantas personas, incluso a muchas o a la sociedad en su conjunto.

Este ejemplo lo traemos del escrito más reciente de Koldo Saratxaga, publicado en los diarios del Grupo Noticias y es un proyecto de sociedad que hoy en día está recayendo ya en las generaciones más jóvenes, donde hay más desempleo, inexperiencia... Ellos van a liderar la nueva sociedad y así lo visualiza Koldo, de una forma que podemos aplicar también a la escala más pequeña de nuestro proyecto y más grande en edades:

«No es mayor problema que esteis sin un trabajo remunerado un periodo de tiempo más o menos largo, que no dejará de ser más que un suspiro en los más de cincuenta años de actividad laboral por delante y 80 de vida. Lo realmente apasionante es que estamos en el inicio de un cambio de era y a vosotros os va a tocar ser los diseñadores de esa nueva relación de todo tipo que es absolutamente necesaria. Esta sí que es una oportunidad que me gustaría vivir, esta sí es una nueva revolución nunca antes vivida. En estas dos, tres, próximas décadas será necesario dedicar toda la energía de la que seáis capaces para lograr esa sociedad más humana y con valores más sólidos, como la describe Valentín Fuster.

»No parece que [...] esta sea la preocupación predominante, pero, por mi parte, dada mi actitud siempre positiva, sí espero que salgan de esa zona cómoda y acometan el rediseño de la nueva sociedad donde van a vivir y dejar que vivan de una forma digna sus descendientes.»


Hoy nuestro tema es orgullo de pertenencia / parte izatearen harrotasuna, y es que esta forma de hacer proyecto, superando con mucho las expectativas del respeto mutuo que se reivindica como semáforo elemental de la convivencia, puede hacernos sentir orgullo, agradecimiento, deseos de cultivar con buen fruto esta forma de relacionarnos...










martes, 18 de marzo de 2014

El orgullo de ser persona-motor en un proyecto basado en las personas


Desde hace un tiempo reciente, y sea casualidad o estado real de las cosas, se leen cada vez más frases, ideas y eslóganes que reproducen elementos del Nuevo Estilo de Relaciones (NER), sus ideas, supuestos y valores. Se repite intensamente que las personas son lo más importante, que en ellas se basa determinada meta que una organización se propone, que se pretende encontrar lo que une, que hay que sentir orgullo de pertenencia, etc.

¿Cómo nos vamos a diferenciar?, se preguntaría el marketing ante una situación de este tipo. En respuesta, en este blog se nos ocurre que, más que seguir la línea de marketing de diferenciar, podemos avanzar en sentido diferente y unirnos en sensibilidad a personas que sienten de esa forma en la que se expresan.

Es lo que facilita este Nuevo Estilo de Relaciones y está realizándose a través de ner group, unión de los proyectos NER que crea oportunidades como la de participar con otros en lograr una nueva sociedad, sin los desequilibrios de la actual, con oportunidades para todos. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, con jornadas como la que narra en su web Cáritas Abancay (Perú), organizada por ner group y Zabalketa, para organizaciones de la Cooperación al Desarrollo de diversos países de América del Sur:

«[Tuvimos] la oportunidad de poder participar en el 1er encuentro internacional: Personas, Empresa y Cooperación al Desarrollo, que busca la reflexión y adaptación de un Nuevo Estilo de Relaciones para el manejo de nuestras organizaciones y la gestión de proyectos-programas. El evento fue magníficamente estructurado con espacios para desarrollo teórico y práctico, que permitieron desarrollar un aprendizaje de este novedoso Estilo de desarrollo Organizacional, que genera cambios positivos en cortos tiempos teniendo como centro y motor principal a las personas.»

En la imagen se ve a participantes en el encuentro visitando el huerto de Lur Denok en Astigarraga. Este post de Cáritas Abancay, de donde tomamos cita y foto, ha logrado transmitirnos orgullo de pertenencia al NER y una buena idea para diferenciarnos: poner cariño en nuestro proyecto, sea un blog o unos tornillos, como lo ha puesto el autor o autora al narrar su viaje.

Y porque el Nuevo Estilo de Relaciones conecta con personas que comparten inquietudes semejantes, se van sumando a ner group nuevos proyectos, que antes han protagonizado su cambio organizativo, como hace muy poco Coopenor y Talleres Arreche.



Si hay algo que distingue a los proyectos de ner group es que el NER constituye su forma de vida y todos estos valores, sentimientos, ideas y apuestas de gestión son el día a día en cada proyecto. Por eso están siempre dispuestos a compartirlo dando charlas, como la que acaban de dar en Itranova José Luis Aramburu, presidente de Lancor, y F. Javier Salcedo Bilbao, coordinador de ner group. Desde Castro Urdiales, Itranova nos dice que han quedado encantados, ¡muchas gracias!

Pasado mañana en Muskiz Lancor y Sarein Sistemas darán otra charla para compartir cómo es su proyecto con el NER, qué hacen en ner group y para qué les sirve, etc.












martes, 21 de enero de 2014

Javier Salcedo Eguía: «Creo que las dos cosas más interesantes o innovadoras que ha aportado este nuevo modelo de gestión son el cambio social que supone y el valor que se ha otorgado a la transparencia»


«Siempre he estado habituado al cambio y por esa razón no me asusto de nada nuevo que pueda surgir. Cuando conocí a Koldo, estábamos viviendo una época de muchísimos cambios y escuchar determinadas propuestas no me sorprendía nada, es algo habitual en épocas de movimientos, pero lo que más me chocó al escuchar la primera vez a Koldo fue la rotundidad con la que habló del cambio y del nuevo modelo de gestión, fue tremendamente tajante en sus principios y valores. En aquella ocasión discutí con él sobre esa rotundidad, y si es cierto que luego con el tiempo he visto cómo ha ido modificando las presentaciones, suavizándolas, siempre ha mantenido intocables los valores y los principios.

»Sin embargo, creo que el cambio que proponía era de tal envergadura y tan nuevo para muchas personas que no me extraña nada que tuviera que presentarlo de una forma tan tajante para conseguir entrar, si no, no hay quien lo mueva...

»Creo que las dos cosas más interesantes o innovadoras que ha aportado este nuevo modelo de gestión son el cambio social que supone y el valor que se ha otorgado a la transparencia; creo que esto es algo que Koldo —y K2K— ha bordado, la transparencia total, con el 100% del personal.

»Yo he gestionado empresas en las que si se decía una verdad era por casualidad, se guardaba todo lo que se podía la información, y por eso creo que uno de los pilares más interesantes de este sistema —creo que no se dice sistema, Koldo me corrige constantemente— es la transparencia total. Han hecho, y están haciendo, un verdadero esfuerzo de titanes por dar a la transparencia la importancia que merece, en una sociedad en la que todavía no hay conciencia de la importancia que tiene esto. Para mí es un éxito increíble que hayan conseguido hacerlo realidad en las organizaciones en las que están, y que se hayan mantenido firmes cuando han encontrado personas que no estaban del todo de acuerdo con ese tema.»











Javier Salcedo Eguía: «Eredu berri honek egin dituen bi ekarpen interesgarri eta berritzaileenetakoak suposatzen duen aldaketa soziala eta gardentasunari eman dion balio erantsia dira»


«Ni beti egon naiz aldaketetara ohituta, eta horregatik ez naute sortu daitezkeen aldaketa berriek beldurtzen. Koldo ezagutu nuenean aldaketa askoko giro bat bizitzen ari ginen, eta zenbait proposamen entzuteak ez ninduen batere harritu, ohikoak dira mugimendu garaietan, baina Koldori entzun nion lehenengo aldi hartan, gehien harritu ninduena aldaketaz eta kudeaketa eredu berriaz hitz egiterakoan agertu zuen irmotasuna izan zen, guztiz zorrotza izan zen bere printzipioak eta balioak aipatzerakoan. Abagune hartan irmotasun hari buruz eztabaidatu nuen berarekin, eta ondorengo hitzaldietan agerraldiak moldatuz, leunduz joan bada ere, bere horretan mantendu ditu beti balioak eta printzipioak.

»Hala ere, proposatzen zuen aldaketa horrenbestekoa eta hain berria zenez pertsona askorentzat, ez zait harritzekoa iruditzen zerbait lortzekotan zorroztasun horrekin aurkeztu behar izatea, bestela, ez zegoen ezer mugitzerik...

»Eredu berri honek egin dituen bi ekarpen interesgarri eta berritzaileenetakoak suposatzen duen aldaketa soziala eta gardentasunari eman dion balio erantsia dira; hau Koldok —eta K2K-k— bikain egin duen zerbait dela uste dut, erabateko gardentasuna pertsonalaren %100arekin.

»Egia kasualitatez soilik esaten zen enpresa askotan aritu naiz kudeatzaile lanetan, informazioa ahalik eta gehien gordetzen zen, eta horregatik uste dut sistema honen oinarri interesgarrienetako bat —uste dut ez dela sistema esaten, Koldok etengabe zuzentzen dit— erabateko gardentasuna dela. Gardentasunari merezi duen garrantzia emateko berebiziko lana egin dute eta egiten ari dira, oraindik horren kontzientzia garbirik ez dagoen gizarte batean. Niretzako izugarrizko arrakasta da dauden erakundeetan hori errealitate bihurtzea, eta egiteko modu horrekin guztiz ados ez dauden pertsonekin topo egitean irmo mantentzea.»