Ayer, pensando en nuestra página, estábamos dedicando tiempo a conocer a través de la Web algunas actividades relacionadas con valores sociales.
Veíamos a personas jóvenes y menos jóvenes, con una trayectoria, participando en iniciativas desde locales a internacionales, orientadas a impulsar la educación, la igualdad... ¡Cuántos momentos valiosos que habrán nacido de un compromiso —quizá desde las tripas— con una idea, una realidad, un sentido de la ética, de la pertenencia a la sociedad...!
Hombres y mujeres de todas las edades que nos parecían envidiables... Y fue en este momento cuando dejamos de mirar a todas estas personas como si estuviéramos viendo una película y regresamos a la realidad, a nuestra realidad de un Nuevo Estilo de Relaciones, de NER. ¡Y con qué ilusión!
Porque la realidad es que nosotros también estamos participando en hacer que nuestra sociedad sea mejor, y lo hacemos gracias a un estilo organizativo basado en las personas. Lo conseguimos todos juntos, y cada persona individualmente en nuestra parcela de responsabilidad.
Lo hacemos posible las personas en organizaciones empresariales y en organizaciones no empresariales. Allí donde hay personas que trabajan con un proyecto común, del tipo que sea: haciendo válvulas como en AMPO, promoviendo el euskera como Urtxintxa eskola, jugando con los niños para estimular sus aptitudes como en Rubick, siendo líderes de las máquinas-herramienta como Anayak, del Grupo Nicolás Correa, en Itziar...
Somos protagonistas y actores de un estilo organizativo que nos ilusiona todos los días y que está consiguiendo sembrar una nueva cultura.
Sin ir en contra de nadie ni de nada, sencillamente ocurre que al sembrar realidades como la responsabilidad, la coherencia, la comunicación... desaparece lo que sea contrario, lo negativo y destructivo.
Pensemos, por ejemplo, en una organización en la que hay comunicación. Si las personas se comunican, se reúnen, mantienen un diálogo fluido y constante, allí no existe el ruido interno de los rumores, de las tensiones que van creciendo con el tiempo... y de tantas cosas que tal vez alguna vez hayas visto o experimentado. Entonces, ¿no hay mucho que dudar verdad? ¡Cuanta más comunicación, mejor! Y lo mismo con tantos caminos positivos que facilita el Nuevo Estilo de Relaciones.
Hoy el título de nuestra página está tomado de un artículo de Isabel Gayán que hemos leído días atrás. Y lo compartimos contigo porque nos ha servido para pensar en la capacidad innovadora de este estilo, de NER.
Isabel Gayán tiene una amplia trayectoria en el sector del tratamiento de residuos, vinculada en los últimos tiempos a Berziklatu, la empresa de la Diputación Foral de Bizkaia dedicada al tratamiento de residuos voluminosos. También en K2K emocionando hemos tenido una excelente experiencia y relación en este sector, acompañando el cambio organizacional de Ros Roca, S.A.
El artículo de Isabel, que es artículo y crónica a la vez, sobre su asistencia al congreso global Lux’09, no es reciente, sino de hace año y medio. Interesa resaltar este aspecto porque verás que parece escrita hoy mismo la descripción sobre las debilidades y carencias de nuestras organizaciones para afrontar los cambios que desean.
Isabel Gayán indica que echó en falta un lado humano en el encuentro Lux’09. Y esto le sirve para hacer el siguiente retrato:
Faltó tiempo para desarrollar las relaciones humanas, crear más espacios de debate, de intercambio, que favorecieran la creación de vínculos, la creación de red. Si queremos cambiar el mundo, tenemos que cambiar nuestra forma de actuar, nuestra forma de relacionarnos, no sólo con el entorno, sino también entre personas. Al final los encuentros, pueden quedar en documentos de buenas intenciones, y no salir de ahí.
Resulta difícil crear red, porque nos resulta difícil compartir; nos resulta complicado dejar de mirarnos el ombligo.
No olvidemos el lado humano, somos las personas las que lo hacemos posible, y tenemos la capacidad de sentir y de expresar. Hay que romper las barreras que nos anclan a lo racional. Probablemente, para cada uno de los asistentes al encuentro, las vivencias y aprendizajes no sean los mismos, así que ¿porqué no crear un espacio para compartirlos?
Es un excelente análisis que nos pone en la buena dirección para entender, si es que no lo comprendemos, que el modelo jerárquico o piramidal está agotado y ya no puede llevarnos a ningún lugar, aparte de al más de lo mismo.
En las afirmaciones de Isabel encontramos puntos de coincidencia con momentos en los que hemos oído a Koldo Saratxaga balances de su experiencia. En su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente son varias las ocasiones en las que se dirige a los directivos y ejecutivos de mayor trayectoria. Por ejemplo, así se expresa sobre el aspecto de la incomunicación, abordado por Isabel Gayán, asociándolo a otra deficiencia, el desconocimiento, y desde un planteamiento concreto de gestión empresarial:
Señoras y señores: ¡Que nos pasamos la vida tripulando, no diré a ciegas, por aquello de la experiencia, pero sí a tientas! ¿Cuántas Pymes hacen el cierre real de sus cuentas y balance en los diez primeros días del mes que reflejen la realidad de la actividad mensual, tanto acumulada como comparativa? ¿Cuánta información en tiempo real ―que no sea sólo la de pedidos, producción y ventas― compartimos con quienes la necesitan para conocer la trayectoria que llevamos y, por tanto, las maniobras y correcciones de rumbo que hay que hacer en caso necesario?
Cuando nos asomamos a la historia del Nuevo Estilo de Relaciones, en la medida en que sus protagonistas la han ido compartiendo, descubrimos que sus orígenes están ligados en parte al balance y la experiencia del agotamiento de modelo piramidal.
Y no sólo a asumir la falta de soluciones de lo jerárquico ante los nuevos retos, sino a identificarlo como obstáculo para el adecuado avance de una organización empresarial. Por ello, oímos a Koldo compartir la decisión de «página en blanco», es decir, el empezar de cero. Es lo que en las universidades y escuelas de negocios han estudiado como «reingeniería» («Business Process Reengineering», «BPR») en Irizar.
Isabel Gayán afirma que tenemos que cambiar nuestras relaciones entre empresa-entorno y entre las personas.
En K2K emocionando compartimos metas como las de Isabel Gayán y además ponemos encima de la mesa el estilo para hacerlas realidad y la experiencia en conseguirlo.
En nuestras fotografías hoy ves a Koldo en la huerta: la tierra alrededor, una excelente cosecha en la mano, sembrar y cosechar se mezclan; también ves estas flores de un alegre color amarillo, el color asociado con el sol. Las dos imágenes expresan el deseo de transmitirte energía para tus proyectos, para decidir los cambios necesarios y mantener la constancia en conseguirlos, como indica Isabel Gayán.





