Bienvenido y bienvenida visitante a esta página: si estás aquí, quiere decir, entre otros significados posibles, que tienes espacio para emprender acciones positivas en respuesta a realidades menos positivas que afectan a personas, esas realidades que conocemos a diario. Aquí nos encuentras a nosotros, con mucha ilusión, en el cerebro y en las energías, además de en las emociones.
¿Has tenido tiempo de leer la experiencia de Estudio·k con NER, el Nuevo Estilo de Relaciones? En su exposición han tocado casi todos los aspectos de su vida organizacional. Lo que hemos leído era todo sencillo, pero a la par difícil.
De entrada, los valores que se colocaron en primer plano en Estudio·k con el cambio organizacional fueron: transparencia, libertad y participación. Es lo primero que leemos. ¿Qué te parece: fácil o difícil? A nosotros las dos cosas, y en bastante grado según las circunstancias propias y ajenas. Porque hay que tener en cuenta que estamos hablando de un proyecto a largo plazo y, por ejemplo, todos somos encantadores, pero no siempre lo estamos, mientras que nuestro compromiso con los valores es constante y creciente.
A continuación, nos encontramos que sigue la línea de lo sencillo-difícil. Con lo siguiente: el máximo responsable, Iñaki Arrieta, «se tira sin paracaídas» a dejar de ejercer tanto como máximo responsable, lo que incluye dejar de ejercer todo el control que ello lleva aparejado en una organización jerárquica. Y, ¿qué sucede a cambio? Pues que nace algo maravilloso, se mire desde el ángulo de donde se mire: compromiso de las personas, relaciones de equipo entre las mismas.
Esto es sólo el principio de un camino que, tal como relatan, comenzó en 2007 de la mano de Koldo Saratxaga.
A nosotros, espontáneamente, se nos ha ocurrido una cosa: con el Nuevo Estilo de Relaciones, ha pasado a formar parte de nuestro concepto de la actividad laboral personal el cultivo de valores éticos, de hábitos sociales y de opiniones propias, al igual que la experiencia de sentimientos y emociones. Todas estas cosas forman parte de lo que llamamos «trabajo». De manera que cuando decimos en casa o pensamos: «me voy a trabajar», estamos diciendo: «me voy a ser libre, transparente, compañero y solidario, etc.».
Esto es un medio para ser eficientes y polivalentes. Si sabemos ser transparentes, pensar, comprometernos, ser solidarios, etc., valemos para trabajar en el proyecto X y en el Y, para dar respuesta a una persona en Australia y a otra en Bilbao, para responder en una circunstancia tan dura como esta crisis o en la anterior, que ahora sabemos que no era buena del todo, pues tenía cierta trampa, en la que ha caído más de una organización empresarial. Y además viviremos más a gusto, aunque no a gusto del todo, en el sentido de que el trabajo cuesta.
En toda su exposición, Estudio·k se esfuerzan en que no nos sorprendan sus planteamientos, en insistir en que son personas, que quieren poner los pies en el suelo, que viven de obras y no de palabras. Pero por eso nos sorprenden, porque son personas y tienen la oportunidad de serlo. ¿Y qué estan consiguiendo con ser personas? Pues unos cimientos sólidos de cara al futuro, a los proyectos que se les puedan presentar, a aquellos que encuentren.
Tal vez estés de acuerdo con nosotros en que las vivencias de Iñaki, Yolanda y Aitor parecen estar diciéndonos: hay que adoptar ya un Nuevo Estilo de Relaciones.
Alguna vez hemos invitado desde esta página a que un Nuevo Estilo de Relaciones no sea para ti, bienvenido y bienvenida visitante, algo para ver desde un sillón, o sobre el papel, sino para pasar a la acción. Cuando Koldo estaba escribiendo Un nuevo estilo de relaciones, decía que no quería hacer un buen libro, sino «que sirva». Pero le han salido las dos cosas, como vemos en la opinión del público y entre las organizaciones como Estudio·k, que se lanzan a protagonizar su propio Estilo, el que han compartido hace unos días en el Foro de Experiencias Saratxaga.
En las manos de toda persona está el participar de esta revolución con la que conseguimos tanto en lo personal y podemos aportar tanto a otras personas a través de las relaciones. Relaciones hay en todas las actividades humanas y si se transforman en unas relaciones adecuadas, pueden servirnos para conseguir cosas juntos.
En las palabras que hemos leído de los representantes de Estudio·k en el Foro de Experiencias Saratxaga hay una especial atención al cambio organizacional en la jerarquía, con el que se consigue, entre otros logros, que desaparezca la inhibición que la jerarquía y el control pueden llegar a causar en el desarrollo cotidiano y en el crecimiento de la organización a medio y largo plazo.
La conclusión que sacamos de oír a Estudio·k es que los máximos directivos deben empezar a confiar en las personas, a hacerles responsables de porciones de la organización, a compartir y a posibilitar la participación y la colaboración. Así se facilita en gran manera el cambio organizacional, pues quien más poder tiene más puede hacer.
La resistencia al cambio es una realidad, incluso tiene su correlato físico en la inercia. Pero, movernos por inercia, ¿es movernos o dejarnos llevar sin tener protagonismo? Mientras nos movemos está muy bien, pero cuando se acaba el impulso de la inercia, ¿qué hacemos entonces? ¿Tan seguros estamos de que vendrá otro impulso por otro lado, sin hacer nosotros nada?
Hablando de las jerarquías y el poder, en unos cuantos blogs de políticos hemos visto el nombre de Koldo Saratxaga en los últimos meses, al igual que en los blogs y webs de algunas personalidades de la opinión pública. Parece que Koldo Saratxaga está entre los nombres que ha de conocer una persona que esté al día en cuestiones de economía y empresa. Hoy por hoy, estos representantes y miembros del poder más parecen instalados en el sillón de leer que en la ruta de sentir un Nuevo Estilo de Relaciones. Si somos optimistas, cosa fácil que se nos contagie de Koldo, podemos pensar que por algo se empieza. Estaremos atentos.


Iñaki Arrieta (a la izda. en la foto) es el Coordinador de esta organización que va camino de cumplir un cuarto de siglo, con ilusión y dinamismo crecientes. Avalado por una trayectoria de éxitos, Estudio·k se preocupa cada día por la calidad, que actualmente garantiza y gestiona mediante la aplicación del programa Premie de mejora continua y de la norma ISO 9001, esta última certificada por AENOR.
Los clientes de Estudio·k son las administraciones autonómica, foral y municipal, las empresas públicas, las empresas participadas por la administración y clientes privados. 
