Del mar llegan dos buenas noticias para la economía de Euskadi: se levanta la veda de la anchoa a partir del 1 de marzo en el golfo de Bizkaia y el tráfico del Puerto de Bilbao ha crecido por primera vez en 2009 el pasado mes de noviembre.
Como sucede con respecto a todas las buenas noticias en este tiempo de ajuste en el que vivimos, se aconseja templar la alegría y relativizar.
En el caso de la anchoa porque, según afirma Xabier Irigoien, coordinador de la investigación en recursos pelágicos de AZTI-Tecnalia, la recuperación de la especie no está nunca asegurada y se requiere mayor previsión de futuro en la gestión responsable de la pesca.
Los resultados del programa de investigación JUVENA 2009, de AZTI, sobre la biomasa de alevines de anchoa han sido uno de los fundamentos sobre los que se ha decidido levantar la veda de la especie.
Y la Autoridad Portuaria de Bilbao, al publicar ayer la mejora en noviembre del tráfico en el Puerto, ha subrayado que los índices del primer trimestre de 2009 confirmarán si el incremento corresponde a una recuperación o ha sido aislado.
Estas noticias que leemos en las páginas de Economía, en forma de datos y titulares, son parte de la vida de personas y familias. No dejamos de pensar en las personas porque, como afirma Koldo, son lo más rico del Universo.
Ayer, después de oír a Koldo Saratxaga en su charla en Bizkaia Creaktiva, nos ha surgido el tema de hoy, relacionado con las personas: el de aceptarlas y no pretender que sean como queremos.
Hemos escuchado en esta línea a Koikili Lertxundi explicar en YouTube qué hacen y cómo piensan en Itzarri, la organización que lidera, dedicada a potenciar la participación en las organizaciones. Nos ha gustado oírle valorar a las personas.
Itzarri dieron este año un curso sobre «Equipos Óptimos de Trabajo BESTEAM» en el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Bizkaia. Entre las sugerencias de los participantes encontramos la de dar cursos en «Sistemas de Gestión Basados en las personas (Koldo Saratxaga)». Nos ha gustado esto también, que la sensibilidad de Itzarri hacia las personas haya hecho pensar en la sensibilidad de Koldo Saratxaga y K2K emocionando.
Vemos a menudo que en la opinión de las personas se asocia la participación con el estilo de vida de organizaciones como Irizar y Ampo. Hoy lo hemos comprobado también en la web que el Foro Itaca dedicaba al World Café Personas. Una de las sugerencias para facilitar la participación de las personas anota el «modelo de gestión propuesto por Koldo Saratxaga en Irizar, Ampo, etc.».
Koldo nos invitaba en su charla en Bizkaia Creaktiva a tener en cuenta la campana de Gauss en lo que se refiere a las personas a nuestro alrededor. A considerar así que todas las personas poseemos en mayor o menor grado las características (no vamos a decir defectos y cualidades, porque muchas veces dependiendo de cómo se apliquen las características se convierten en unos o en otras).
¿A ti te gusta que te estén examinando continuamente, dedicándote adjetivos o poniéndote notas? ¿No prefieres otro tipo de relación con las personas alrededor, de vivir y dejar vivir, y conocer lo que son las otras personas y lo que se puede construir con ellas, en lugar de rechazar y encontrar inconvenientes para no construir o para derribar?
En nuestras manos está el manejar el impulso de juzgar para rechazar y desunirnos, ya que tanta influencia puede tener en la buena marcha de las cosas, como conoceremos por experiencia.
¿Cómo lo manejamos? Después de leer a Koldo Saratxaga, se nos ocurre esta forma: confiando en las personas y afrontando y resolviendo lo que puede impedir la confianza.
Nos gusta esta manera de Koldo de hacer que «los árboles no nos impidan ver el bosque»: si nos ilusionamos con sacar adelante un proyecto de futuro, resultará extraño a nuestros sentimientos lo que nos lo impida. Y al contrario, en positivo, querremos hacer crecer lo que lo favorece, como la confianza en las personas y en lo mucho que pueden aportar.
Esto se dice muy pronto y se hace pronto si hay un líder en el proyecto que dedique, como dedica Koldo Saratxaga, miles de horas a la comunicación y a unir a las personas. Si no, por más cursillos y expertos que contratemos, poco podremos avanzar mientras no asumamos que somos los protagonistas de nuestro proyecto y de las relaciones entre nosotros.
Las personas son personas, no son máquinas, no podemos tratarlas como a máquinas. No podemos hacer un escáner de sus sentimientos y sus pensamientos, ni desmontarlas para ver sus piezas, ni obtener a la fuerza su confianza.
De manera que la vía de la comunicación que nos propone Koldo es la que tenemos para convivir también en las organizaciones empresariales. Aunque tendremos que emprender este camino con mucha humildad, tanta como el tamaño de nuestro desconocimiento en comunicarnos, ya que la cultura del «ordeno y mando» y de la jerarquía a todo trance no nos ha aportado la cultura de escuchar, unir y comunicar, indica Koldo:
«Aún hoy el compartir, el hablarnos, el ceder… en el seno de la organización es contracultura, implica un estilo de relaciones diferente.»
Y todo esto no porque seamos «angelitos», sino por esta nueva cultura que nos propone un Nuevo Estilo de Relaciones, y que nos explica Koldo a propósito de Irizar en su libro Un nuevo estilo de relaciones:
«Siempre he dicho que en caso de tener problemas para dar un buen servicio ―que nunca los tuve―, mi planteamiento, conocido por todos, era el de parar, reunir a los setecientos en un momento, y preguntarles: “¿Seguimos cogiendo pedidos o decimos no a los clientes?”. “¿Creemos que ya vale con lo que tenemos, que ya ganamos suficiente, que no necesitamos más?”. “¿Empezamos a decir a los clientes que tenemos una excelente cartera y que, por tanto, nuestro plazo de entrega son siete meses? ¿Que tenemos un gran autobús y que aprendan a esperar?”.
Nunca hemos rechazado un pedido por plazo, ni tampoco he tenido necesidad de hacer estas preguntas en asamblea. Pero no penséis que porque son unos angelitos o tontos o avariciosos. No. Es algo que forma parte de una cultura que nació hace catorce años y que, como personas responsables e inteligentes que son, saben que es una garantía de futuro.»
Un gran ejemplo de cultura de servicio y de compenetración entre las personas por el futuro.
Hasta mañana, y te deseamos que sigas disfrutando de tu domingo.
La fotografía de los arrantzales la hemos tomado de El País. Es de Javier Hernández y corresponde a la última descarga de anchoa en Hondarribia, en 2004. Se publicaba ayer en el artículo de Sonsoles Zubeldia, «La anchoa, cinco años después».
