Egun on, buenos días, ¿qué tal empieza el último lunes de 2009? Aquí estamos nosotros, pensando en el interés que tiene escuchar a cada persona, cuánto se puede disfrutar de lo que sabe, sus experiencias, sus sentimientos...
Aquí estamos, en la grata tensión del día a día, peleando y trabajando. Todo lo que pasa en el trayecto hasta llegar a la meta es eso mismo, trayecto que nos conduce a la meta. Así hemos acabado por pensar hoy en nuestra excursión por la Red y releyendo el libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente. Hemos visto que a Koldo le preguntan por fracasos y experiencias negativas. El reconocido optimista que es Koldo Saratxaga no encuentra en su experiencia nada negativo que como tal cosa negativa requiera ser tema de conversación.
Hay dos situaciones en las que no nos imaginamos a Koldo Saratxaga: una es sentado tras un escritorio día tras día, trabajando lejos de personas, y otra es siendo pesimista e infundiendo desánimo. Ni podemos intentar imaginarlo.
Le comprendemos muy bien, porque la realidad es que no hay más fracaso que abandonar un proyecto; lo que ocurre mientras lo hacemos realidad es sencillamente hacer realidad un proyecto. Unas veces lo conseguimos con un éxito que nos llena de satisfacción y otras con un avance normalito y otras con una equivocación. El denominador común es avanzar. ¿Podríamos prescindir de los chascos, las equivocaciones, los ensayos que han fallado? Probablemente coincidamos en responder que no.
Así que entendemos a Koldo, pensando en nuestra propia pelea por un proyecto basado en las personas: con relaciones, no con luchas de poder, con evolución de todas las personas protagonistas favorecida por las mutuas influencias, no con competitividad malsana, con el logro del reto que necesitamos...
Hemos pensado que el único fracaso es abandonar nuestro proyecto de futuro. ¿Que hoy nos hemos «estrellado»? Hoy es la etapa de hoy, algo aprenderemos de la coyuntura, pero ¿es un fracaso? Desde nuestras tripas: no. El fracaso sería no alcanzar la meta... y como vamos a estar de camino hasta lograrla, pues no hay fracaso que valga.
Aunque no vamos a estar a base de riñones, con trabajo físico, porque sí, sino con cariño a lo que hacemos, a nosotros y a nuestra vida. Ésta puede ser la mejor brújula para saber cómo adaptarnos a las subidas y bajadas del camino, a los cruces.
«Hay que echarle cariño», dice Koldo Saratxaga a los educadores en la entrevista para Lanbide Berria que le hace Ana Aizpiri. Y nos lo hemos apropiado para hoy y para todo.
Tenemos miedo a la equivocación, a la incertidumbre, a no tener «la verdad», etc. Si no queremos reconocer esto, a nuestro alrededor hay empresas, asociaciones, etc. que sí reconocen en nosotros estos temores y los utilizan para tratar de conseguir nuestra adhesión a sus propuestas comerciales, ideológicas, etc. Dos ejemplos: los títulos de dos libros: Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo, de John C. Maxwell, y Las 22 Leyes Inmutables del Marketing, de Al Ries y Jack Trout. Son libros en los que aprendemos de las valiosas experiencias de sus autores, pero ¿son irrefutables e inmutables?
«¿Por qué queremos seguridad y no queremos paz?», pregunta Koldo Saratxaga en su charla en la Fundación Amalur de Llodio.
Lo primero que hoy hemos visto al subir las persianas de la oficina ha sido el libro ¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas. Aquí estaba, donde lo dejamos ayer. Verlo y pensar en todo lo que hemos disfrutado (mucho, y no hemos terminado de disfrutar) y aprendido nos ha dado un buen comienzo de la jornada.
Ayer leíamos en Deia el artículo informativo del Consorcio de Inteligencia Emocional de Innobasque. Lo que más nos gustaba casi sin leerlo era la fotografía de personas hablando. La hemos puesto en nuestra página hoy, como representación gráfica de la necesidad de los espacios de libertad de Koldo Saratxaga en las organizaciones empresariales: para comunicarnos y unirnos más y que todo salga mejor, más competitivamente, dicho en términos empresariales.
Y de competitividad hablan en Noticias de Álava unos cuantos de los pesos pesados de la economía alavesa. Hacen su diagnóstico del daño que ha causado la situación económica al mundo empresarial alavés y proponen los aspectos que necesitan solución. Varios de ellos coinciden en que hay cosas que han cambiado y debemos adaptarnos a estos cambios para no quedarnos por el camino. También nos han recordado a Koldo Saratxaga, en su charla en Amalur Fundazioa, cuando nos habla de anticiparnos al cambio, antes de que nos cambien sin haberlo pensado nosotros y contra lo que tal vez nos convenga más. De todo esto habla también Koldo, con sugestivas reflexiones, en el texto marco de su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente.
Con cariño, con ilusión o arrastrados por la inercia, vamos al futuro. Como los Cursos de Verano de la UPV-EHU, que han hecho su balance de 2009, con Koldo Saratxaga como uno de sus nombres relevantes, y ya están programando los del verano 2010.
Todos estos recodos del camino hoy en los que hemos ido encontrando a Koldo Saratxaga nos han servido además para entender que tener éxito en nuestros proyectos es también un resultado en solidaridad porque sirve para generar empleo y riqueza sostenible.
Y nos han servido igualmente para comprender que un líder fomenta no la igualdad, porque cada persona somos diferentes, sino la aceptación de esta diversidad y su consideración consecuente como una riqueza.



