«Pregunta - ¿Cuál es el mensaje que transmite una empresa innovadora en su gestión a los Centros de Formación Profesional en cuanto a las capacidades o actitudes y valores que deberían intentar desarrollar en las personas que pasan por el centro?
Koldo Saratxaga - Uno fundamental es la comunicación, o sea que aprendan a expresar lo que sienten, que se les enseñe a comunicar en público, a compartir proyectos, a saber respetar pero echando en la mesa lo que uno sabe, lo que uno quiere. Que sepan que luego en el proyecto si necesito algo tengo que convencer a una persona de que me eche una mano. Si no quiero un mundo jerárquico tengo que aprender a rodearme de personas que entiendan mi proyecto, que entiendan mis necesidades y conseguir que ellos también cuenten conmigo. Que entiendan que no van a un sitio a ganar un salario, a ocupar un puesto y a tener un oficio solamente sino a asumir responsabilidades, a crecer por ellos mismos, a compartir en equipo.
Pregunta - Todas estar actitudes y capacidades ¿es posible transmitirlas o adquirirlas en un sistema de enseñanza tradicional?
Koldo Saratxaga - Se dan algunas pinceladas en el sistema tradicional pero lo cierto es que no vale. Para adquirir todo lo mencionado hay que “echarle cariño”. Hace falta personas que lo vivan, que tengan ilusión y se sientan cómodos en esa relación de tú a tú con los alumnos, no con una relación de poder ni de autoridad. Los formadores tienen que tener ganas de compartir, y no tener prisa. Yo creo que hoy en día, con el sistema tradicional de créditos, de textos, de exámenes no es posible. Lo cierto es que si estamos hablando de valores, de actitudes que hay que compartir y transmitir, hace falta tiempo y personas adecuadas para ello.»
Empezamos con estas motivadoras ideas de Koldo Saratxaga en una entrevista publicada en LANBIDE berria y realizada por Ana Aizpiri. Es porque hoy hemos estado leyendo unas cuantas cosas sobre los jóvenes —jóvenes biológicamente, habrá que aclararlo ya que la juventud se reconoce que está también en el espíritu—. Parece que no hay muchas oportunidades para ellos. Son un elemento débil de la sociedad y sufren más las limitaciones y deficiencias de la organización social.
El mundo sigue gobernado por la fuerza en una lucha de poderes, es algo de lo que hemos pensado a la vista de todo ello. No hemos evolucionado mucho en cultivar nuestro potencial emocional, intelectual, sentimental, etc.
Si hubiéramos evolucionado, reconoceríamos la creatividad que tiene el ser humano, la capacidad de ilusión, las capacidades de sus sentimientos, y no ya en los jóvenes, sino también en la niñez. ¿Has oído a Koldo Saratxaga en su charla en Bizkaia Creaktiva hablar de la creatividad y la ilusión que tienen todos los niños y que nuestra forma de educarles les va recortando las alas? Son unas ideas y experiencias de Koldo que nos animan a reflexionar creativamente sobre lo que hacemos. Creativamente y además esforzadamente, pues esto es un panorama tan atractivo como exigente.
Si desde la sociedad vamos al nivel organizativo más concreto de las organizaciones empresariales, nos encontramos con esto que describe Koldo Saratxaga en su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente:
«Continuamos con un tipo de organización creada cuando el ser humano sustituyó a los animales. Es así de crudo. Pero es verdad.
Lo más preciado que tenemos en las organizaciones son las personas y debemos ejercitar la habilidad de obtener lo más valioso de ellas, que no es ni su fuerza física ni su capacidad de obedecer y repetir tareas.»
En este contexto, la meta de adquirir libertad, autonomía, madurez... es una aventura hacia lo desconocido, pues no hay facilidades, el entorno social, educativo y empresarial no proporciona opciones consistentes. No brinda su confianza a los jóvenes. Además, les empuja a competir individualmente, no a la colaboración y la participación, igual que a quienes no son jóvenes.
Entre lo que hoy hemos leído, está el artículo de José Luis Barbería «Generación “ni-ni”: ni estudia ni trabaja», publicado en el diario El País a finales de junio de este año. Concluye con esta pregunta: «¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos?». Trata de explicar estas actitudes en los jóvenes, mostrando opiniones de diversas personas sobre los cambios sociales.
En resumen, parece que casi todo alrededor de un joven le está diciendo eso de búscate la vida y arréglatelas como puedas por ti mismo si es que quieres soñar. Así que habrá que aceptar la invitación o bien no aceptarla.
Si la aceptamos, como dice Koldo Saratxaga y hemos leído hace poco en esta página, el medio que nos queda a casi todas las personas es trabajar. Y trabajo no sólo de riñón, con las manos, sino poniendo a funcionar nuestras capacidades intelectuales y emocionales, despertando para ponernos a soñar. Ilusionarnos de tal manera con nuestro sueño-proyecto que la ilusión nos lleve a sacar de nuestro interior la energía y la creatividad que todas las personas tenemos cuando se trata de conseguir lo que queremos:
«Lo que es muy difícil de saber es lo que una persona sería capaz de hacer si estuviera efectivamente ilusionada con el proyecto, si se sintiera parte del mismo, libre con su caudal de responsabilidad, inmerso en el mismo.»
Esto dice Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? (pág. 306). Habrá que cambiar el concepto de trabajo para que también comprenda los valores de disfrutar y desarrollarnos con lo que somos y podemos ser:
«Estamos en entornos laborales durante decenios sin saber nada del otro. No conocemos a nuestros compañeros de trabajo. Sabemos que es del Atletic, que veranea en Lekeitio y que tiene dos hijos. Punto. El “ganarás el pan con el sudor de tu frente” nos ha lastrado para toda la vida. ¿Por qué no disfrutar en el entorno de trabajo?»
Hoy estábamos buscando perspectivas sobre los sentimientos con relación a lo que dice Koldo Saratxaga, a lo que ha compartido de su experiencia y su pensamiento. La búsqueda ha sido prácticamente infructuosa y por el camino hemos encontrado a los jóvenes como tema.
Nos hemos acordado de algo en lo que insiste Koldo:
«No se transmiten los sentimientos entre personas, en esta sociedad se peca mucho de esto.»
Lo hemos leído en la crónica de Mari Carmen Elorza sobre una charla de Koldo en el Centro Rural Polivalente Pilarrenea, en Idiazabal.
Las fotografías son de la isla Garraitz o San Nicolás en Lekeitio. La primera es de Rosaflor y la segunda de A. Javier Cerezo Perdigón.

