Egun on y bienvenido, bienvenida. Hoy, en la actualidad del mundo en general, como ya es casi contenido habitual, ocupa bastante espacio el «¡y tú más!», echándose culpas unos a otros de la crisis económica global. Mutuamente se señalan como responsables de la crisis: el FMI, los bancos, los consumidores, los políticos, los especuladores inmobiliarios… Al mismo tiempo, se dan consejos y más consejos, pero en medio de esta desconfianza recíproca, se consideran «del enemigo el consejo», como el de la fábula del alavés Félix María Samaniego.
No tomar el consejo del enemigo es lo que alaba Samaniego en «El perro y el cocodrilo»: el perro va a beber al Nilo y el cocodrilo le dice que es perjudicial que ande mientras bebe, a lo que el perro razona al cocodrilo que si está mal hacer aquello, aún es peor quedarse quieto y acabar entre sus fauces.
Tensiones, desconfianzas, echarse culpas, esperar que alguien arregle algo o que se arregle solo… Aproximadamente lo mismo que puede ocurrir en las organizaciones empresariales. Koldo Saratxaga le relataba a Arturo García, de Diario Vasco, esta situación que encontraron K2K emocionando al llegar a KIZUN, S.A.:
«Entramos en una organización con unas tensiones laborales y relacionales evidentes por habituales. Claramente, inmersa en un momento de crisis tanto de proyecto como de contexto de mercado. Las relaciones laborales evidenciaban un enfrentamiento entre la propiedad y los trabajadores donde cada uno miraba hacia un lugar distinto.»
Por este camino, las personas de KIZUN —que es, como sabes, la organización que protagoniza el cambio que K2K comparten en El éxito fue la confianza— iban directas al desempleo y KIZUN a su desaparición.
Si has leído y escuchado a Koldo Saratxaga, habrás apreciado la eficiencia en su comunicación, por lo que será una experiencia interesante prestar atención a cada una de las palabras con las que a continuación explica a Arturo García lo que hicieron K2K para que terminara dicha situación negativa en KIZUN:
«En los primeros meses se buscó cambiar ese modelo buscando algo que no existía: juntar fuerzas, compras, proyectos, modelos, sentarse convencidos de olvidar el modelo preexistente. Todo pasaba por olvidar reuniones sin logros. Luego resultó que nosotros, a base de asambleas con todos votando avanzaran hacia objetivos comunes.»
Olvidar es lo primero que hicieron, soltar lastre, no conceder espacio en la nueva organización a asuntos pasados que resultaron inútiles o produjeron tensiones. ¿Tú serías capaz de hacerlo? Si te resultara un poco difícil, por suerte K2K están liderando y conduciendo el cambio para que todos nos convirtamos en «atletas para la competitividad» y saltemos esas vallas que parecen imposibles, por ejemplo, las tensiones entre personas.
Y después lo segundo que hicieron en KIZUN fue empezar a juntarse todos para hablar y decidir votando para ir adelante en todos los aspectos: relaciones, finanzas, metas de producción... Si estás pensando que esto te recuerda a la democracia como sistema de gobierno, es posible que estés bien encaminado. Las democracias son el régimen que ha sustituido a las autocracias (monarquías absolutistas, dictaduras, etc.) en el curso del desarrollo de las sociedades hasta hoy. Sin embargo, se diría que este cambio no se ha producido en las llamadas empresas, pues aún se vive en el régimen del «ordeno y mando» —no raramente acompañado de «trabaja y calla»—. No podemos seguir en este nivel primitivo en materia de cultura organizacional. Lo decía Óscar García Valdivieso en su charla en ESNA: «La crisis económica debe ser la oportunidad del cambio». Y en esta nueva cultura de proyectos basados en las personas está incluido el aspecto financiero, como has leído en las palabras de Koldo Saratxaga.
Dado este carácter del Nuevo Estilo de Relaciones que se ha descrito en ocasiones como democrático, parece natural que Pablo Aretxabala haya participado con una pequeña charla en el II Encuentro sobre Democracia Económica. Ayer David de Ugarte publicó un post en el que hace balance de esta cita. Allí leemos una síntesis de esta charla de Pablo que se centró en explicar qué es gbe-ner:
«Las empresas tradicionales que ante la crisis se dotan de nuevos sistemas de gestión democrática para recuperar productividad, llegando a formar grandes grupos empresariales como gbe-ner, cuya experiencia de éxito nos contó Pablo Aretxabala. Las empresas de este grupo utilizan el sistema de gestión impulsado por el propio Aretxabala y Koldo Saratxaga: achatamiento de escalas a tres o cuatro niveles, estrategia global consensuada en asamblea, transparencia y accesibilidad de cuentas y sistemas, organización en equipos funcionales autogestionados y en el caso de empresas no cooperativas, reserva del 30% del excedente para su reparto en la plantilla.»
Para este día y hasta mañana, bienvenido y bienvenida visitante, nos llevamos para el camino esta propuesta de gbe-ner que David de Ugarte ha dicho con sus palabras: «Las empresas tradicionales que ante la crisis se dotan de nuevos sistemas de gestión democrática para recuperar productividad».











