Empezamos nuestro post de hoy enlazando a este tuit de una próxima charla de Koldo Saratxaga, como ponente en Kultura Ondarea, y de nuevo damos las gracias a Josi Sierra por enviárnoslo.
Perspectiva de futuro, etorkizuneko perspektiba, el elemento del Nuevo Estilo de Relaciones que aparece en noveno lugar en su esquema es nuestro tema hoy. ¿¡Qué decir!? El futuro no existe y no depende de nosotros, pero sí está a nuestro alcance mirar hacia ese horizonte, es decir, tener una perspectiva. El NER implica no solamente darnos cuenta de esta posibilidad, sino también realizarla, mirar al futuro, y hacerlo además, entre otras formas que elijamos, viendo su reflejo en el presente, en el hoy y ahora. Koldo Saratxaga lo expresa así en el libro Un nuevo estilo de relaciones (Para el cambio organizacional pendiente), es el final del capítulo 11, y plantea el siguiente un salto desde los tangibles a los intangibles:
«¿Tenéis la sensación de que en vuestra organización hay siembra permanente? ¿Te vas a casa con la tranquilidad de que en algo se ha avanzado en el día? ¿Ves que vas, que vais, por un camino que lleva al futuro? Porque no es una sola cosecha lo que interesa. Por eso tengo que pensar en cómo invierto en el día a día, en cómo siembro en el día a día, y en cómo construyo el futuro en el día a día.
»Las cosas son bien distintas cuando tienes una organización que mira sólo a lo urgente, a la tarea que quieres que todo el mundo haga, a la productividad como única medida, que cuando tienes una organización viva y creativa en la que, de forma natural y espontánea, surgen las ideas y en la que las personas se relacionan con ilusión porque el proyecto es su proyecto.
»Me gusta la palabra “siembra” porque es más cercana que esa del I+D+i. Y para las Pymes me parece más claro y sencillo hablar de sembrar permanentemente que estar elucubrando sobre investigación y desarrollo. De verdad que triunfar es más sencillo que todo eso.
»Es tan sencillo como unir ilusiones en la siembra del día a día.»
Esta perspectiva de futuro de Saratxaga, y que nos transmite el NER hoy a través de más personas cada vez, requieren —entre otros— ética y liderazgo en la forma de entender una empresa, un proyecto: ética para valorar que un proyecto empresarial puede y debe ser algo más que un mecanismo orientado a generar beneficio pecuniario y ya, al momento, si no, no vale, se cierra la trapa. Esto es una simplificación, pero ha acabado por resumir la historia de demasiados proyectos, desde gigantes a minúsculos, en los años recientes. Esa frase de «no vemos más allá» aplica aquí; sin embargo, quienes ayer mismo han manifestado entender la necesidad de una perspectiva como la que acabamos de leer a Koldo son los señores de la banca, los actuales monopolizadores del famoso «grifo» del crédito: el presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), José María Roldán acaba de declarar que la crisis financiera ha acabado, pero bien claro ha dejado que el dinero vale de muy poco al añadir a renglón seguido que las heridas de la crisis tardarán años en cicatrizar. Este es otro camino por el que podemos pensar qué es nuestra empresa o proyecto: sí, vuelven los recursos financieros, pero es como si no existen si no hay realidad a la que incorporarles.
Si no es el dinero, si no son los recursos, si no hay proceso o procedimiento mágico, ¿cómo «ponemos patas» a las ideas, los planes del futuro, los proyectos? ¡Con personas!, sí, hay que repetirlo, tenemos que creérnoslo. Con personas y empezando por cada uno de nosotros, por nuestro compromiso personal con el futuro, por lo tanto, con nuestros compañeros de proyecto, presentes o futuros. Y aquí es donde todos necesitaremos liderazgo, cada uno en el lugar y hora de nuestra actividad, que siempre desarrollamos al lado de otros, ya que para sumar con otros, es necesario tener la clarividencia de distinguir que lo que aportan es algo más que sus brazos, fuerza de trabajo, que las cosas funcionan por su ilusión, compromiso, ideas, etc. Así seremos capaces de abrir la puerta a las ilusiones y encontrar la conexión que las una por algún lado para mover el proyecto común, ya que solos no vamos a ningún lado.
Ayer, explorando este tema propuesto por Koldo Saratxaga de la ilusión y unir ilusiones, encontrábamos enseguida varios pasajes de su libro ¿Sinfonía o jazz? recogidos para sus clases de empresa por tres profesores de sendas universidades: Julen Iturbe en la de Mondragón (ver este enlace de su wiki), Roberto Carballo en la de Vigo (Textos e/ou guías > 3º: Os Pensamentos estratéxicos e cultivar a terra como metáfora ) y José Remus en la Autónoma de la Ciudad de México (UACM) (en este documento para uno de sus grupos de clase). Otro resultado de la búsqueda, en una página del profesor de primaria Jaime Espinoza, en Perú, en Cajamarca, nos ponía ante el libro Sentimientos, pensamientos y realidades de Koldo Saratxaga, donde se condensa, muy apretadamente, todo un cargamento de semillas NER.
Para quien ha dado el salto cualitativo de la perspectiva de futuro en este Nuevo Estilo de Relaciones, las ilusiones de las personas son parte del mundo alrededor: se valoran y tratan como las semillas en la naturaleza, sea en la huerta, en el jardín...
«L.U.: Koldo, ¿crees que las personas son como las huertas?
»K.S.: No exactamente. Pero sí que hay que invertir mucho tiempo en convivir e involucrar el valor del respeto mutuo. Intentar continuamente hacer comprender que es más lo que nos une que lo que nos separa, que unir ilusiones, energías en la misma dirección siempre dará mejores frutos y garantizará mejor el futuro. Puede tener una semejanza con lo que calificado de mimo, paciencia y respeto a la naturaleza.»
Del libro ¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas.