En abril iremos viendo que los árboles se llenan de las flores que sólo unos meses más tarde aparecerán convertidas, como por arte de magia, en frutas. Todavía la tecnología y el comercio no han encontrado la alianza necesaria para conseguir que la fruta que llega a nuestras casas tenga el agua y la frescura de la fruta del árbol, con sus azúcares madurados y templados por el sol. Casi siempre consumimos fruta y verdura madurada (¿será ésta la palabra?) al contrario, con frío.
La tecnología nos facilita progresivamente la vida cotidiana, como agente de la funcionalidad, lo práctico y el confort. A veces lo realiza a costa de cierta pérdida de contacto con la realidad, ya sea sensorial, como en el caso de la fruta, o sensorial, mental y emocional a la vez, como en el caso que menciona Koldo Saratxaga de dos personas en una organización empresarial, distantes apenas dos metros, que para decirse algo se envían un correo electrónico. Así lo dice a Manu Álvarez en una entrevista para El Correo:
«¡Es inaudito! No paras de ver que dos personas que apenas están separadas por unos metros de distancia, en un mismo edificio, se comunican por correo electrónico en vez de hablar o reunirse un rato. No hay por dónde cogerlo.»
¿Y cuánto tiempo se pierde así? Ya que el correo electrónico no es siempre más rápido que la conversación. ¿Cuánta información? Pues queda excluida la comunicación que llamamos paralingüística —la que no se hace con palabras— y que se realiza a través de los gestos, la actitud corporal, la mirada, el timbre de voz, la entonación... ¿Cuánto retroceso o ralentización se producirá así en nuestras relaciones? No tenemos relación con lo que no existe en nuestra mente, sentidos, realidad, y todo lo que una persona no transmite con la comunicación virtual no existe para quien recibe dicha comunicación.
Claro que, como decía Koldo en su charla en Amalur Fundazioa de Llodio, la comunicación virtual es necesaria, útil y productiva con las personas que están a cientos o miles de kilómetros.
Como ocurre con esta misma página, desde la que nos ilusiona compartir un Nuevo Estilo de Relaciones y a todo K2K emocionando: Ainara, Jabi, Joana, Koldo, Óscar, Pablo y Peio.
Y por poner otro ejemplo de NER, K2K... que es lo que compartimos aquí, junto con personas a las que leemos: los post que José Antonio del Moral ha escrito este mes de marzo en los que hemos leído sus opiniones de K2K y de Koldo, en concreto sobre la ausencia de Koldo Saratxaga en el comité de expertos del Lehendakari del Gobierno Vasco y sobre la reacción de las organizaciones empresariales ante la crisis.
Pero ¿podemos desperdiciar las oportunidades de comunicación con alguien con quien compartimos horas, metas, consecuencias del esfuerzo que ponemos en común...?
A veces vemos que algunas organizaciones mantienen a sus personas obedientemente situadas en su puesto de trabajo y la comunicación interna consiste en que estas personas abran su correo electrónico para leer los avisos que les dan o el boletín interno. Y si no hay correo electrónico, el tablón de anuncios o las fotocopias cumplen la misma función. Con claro acierto, sin duda por su extenso conocimiento en este terreno, describe Koldo Saratxaga esta situación en la entrevista a la que acabamos de aludir:
«Suelo sentarme con el primer ejecutivo en su despacho y le animo a escuchar las conversaciones que hay al otro lado de la puerta, en la zona de oficinas. Normalmente no se oye ninguna. Después le hago mirar si hay corrillos de gente, personas levantadas hablando unas con otras. Tampoco suele haber muchos. Pues bien, le digo, hay que terminar con eso. La gente tiene que hablar mucho entre ellos, tiene que haber corrillos, comunicación. Si no, están muertos.»
Sentimos como un gran logro de un Nuevo Estilo de Relaciones la comunicación entre las personas: la convierte en algo que podemos llamar energía, por ser fuente de satisfacción personal y de competitividad. Las reuniones de equipo, las asambleas con todos y todas, la posibilidad de comunicación en cualquier momento que se necesita...
Como también dice Koldo Saratxaga en la entrevista que aquí nos gusta tanto leer y citar, titulada «Para que una organización funcione hay que creer en las personas», y que le hicieron en FEVAS para su revista Baietz, la comunicación cuesta un poco o un mucho según cómo seamos. No todas las personas hablamos a la primera, ni nos damos a conocer enseguida, pero la implicación en el proyecto y el sentirnos cada vez más en nuestro lugar va acompañado de hablar más:
«No es porque sea un tópico, es así, para todo es imprescindible la comunicación: para hacer un proyecto, para compartir, para ilusionarnos... Si se trabaja en equipos auto-gestionados a la fuerza tienes que comunicarte. Sin embargo la comunicación no es un tema que se aprende en un cursillo, ¿cómo se consigue?, sencillamente sentándonos más a la mesa. A medida que vas entrando y sintiéndote cómodo en el proyecto empiezas a decir. Tal vez hoy no hablas, mañana hablas un poco, y dentro de tres años estás entusiasmada porque te sientes parte, actor del proyecto, parte del éxito y tu comunicación aumenta.»
Hace unos días, en una sección de una gran superficie, nos encontramos en el mostrador un folio impreso con instrucciones para el responsable de la sección, y escrito a bolígrafo en letras grandes y rodeado por un círculo decía arriba: «leer bien y luego decidir». Esto nos hizo pensar en posibles equívocos y malentendidos anteriores, así como en que la persona responsable de recoger las decisiones debía estar como de «recadero» o «recadera» para armonizar lo decidido por cada una de las personas encargadas de las distintas secciones. Pensamos si no sería mejor hacer coincidir el tiempo de lectura de las personas e intercambiar opiniones para ponerse de acuerdo. En este establecimiento es costumbre cerrar por unas horas para hacer un inventario mensual, semestral y anual, pero no hay un momento de reunión entre las personas.
Hoy hemos estado pensando en todo esto. Es probable que tú también estés teniendo momentos de pensar, que todos buscamos o encontramos cuando disfrutamos de tranquilidad. Cuando llegan los días de descanso no es raro que queramos momentos lejos de la velocidad, la aglomeración o la rutina que nos arrastran casi sin pensar a diario.
Te deseamos muy buen fin de semana, con mucha comunicación con personas, y nosotros seguimos aquí acompañándote con la mayor ilusión si nos visitas y nos lees.



Hace muy pocos días, un universitario de origen camerunés, que vive en una localidad de la Rioja Alta Alavesa con su familia, se dirigía a sus clases como todos los días, llevando al hombro su mochila con los apuntes. Pero, de camino, le solicitaron su documentación y se comprobó que no estaba al día. En 24 horas, con su mochila de apuntes y con lo puesto, este estudiante de 22 años estaba deportado en la capital de Camerún, apartado de su familia, sus amigos y sus estudios, sin ni siquiera poder beber agua del grifo por no estar vacunado. Es una historia que nos cuenta hoy el diario
Rara es la charla en la que Koldo Saratxaga no insiste en la idea de que aquellas organizaciones que hacen consistir lo principal de su comunicación en el correo electrónico están enfermas de cáncer. «El e-mail es un cáncer en las empresas», dice