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viernes, 2 de abril de 2010

Tiempo para la comunicación, tiempo para la competitividad



En abril iremos viendo que los árboles se llenan de las flores que sólo unos meses más tarde aparecerán convertidas, como por arte de magia, en frutas. Todavía la tecnología y el comercio no han encontrado la alianza necesaria para conseguir que la fruta que llega a nuestras casas tenga el agua y la frescura de la fruta del árbol, con sus azúcares madurados y templados por el sol. Casi siempre consumimos fruta y verdura madurada (¿será ésta la palabra?) al contrario, con frío.

La tecnología nos facilita progresivamente la vida cotidiana, como agente de la funcionalidad, lo práctico y el confort. A veces lo realiza a costa de cierta pérdida de contacto con la realidad, ya sea sensorial, como en el caso de la fruta, o sensorial, mental y emocional a la vez, como en el caso que menciona Koldo Saratxaga de dos personas en una organización empresarial, distantes apenas dos metros, que para decirse algo se envían un correo electrónico. Así lo dice a Manu Álvarez en una entrevista para El Correo:

«¡Es inaudito! No paras de ver que dos personas que apenas están separadas por unos metros de distancia, en un mismo edificio, se comunican por correo electrónico en vez de hablar o reunirse un rato. No hay por dónde cogerlo.»

¿Y cuánto tiempo se pierde así? Ya que el correo electrónico no es siempre más rápido que la conversación. ¿Cuánta información? Pues queda excluida la comunicación que llamamos paralingüística —la que no se hace con palabras— y que se realiza a través de los gestos, la actitud corporal, la mirada, el timbre de voz, la entonación... ¿Cuánto retroceso o ralentización se producirá así en nuestras relaciones? No tenemos relación con lo que no existe en nuestra mente, sentidos, realidad, y todo lo que una persona no transmite con la comunicación virtual no existe para quien recibe dicha comunicación.

Claro que, como decía Koldo en su charla en Amalur Fundazioa de Llodio, la comunicación virtual es necesaria, útil y productiva con las personas que están a cientos o miles de kilómetros.

Como ocurre con esta misma página, desde la que nos ilusiona compartir un Nuevo Estilo de Relaciones y a todo K2K emocionando: Ainara, Jabi, Joana, Koldo, Óscar, Pablo y Peio.

Y por poner otro ejemplo de NER, K2K... que es lo que compartimos aquí, junto con personas a las que leemos: los post que José Antonio del Moral ha escrito este mes de marzo en los que hemos leído sus opiniones de K2K y de Koldo, en concreto sobre la ausencia de Koldo Saratxaga en el comité de expertos del Lehendakari del Gobierno Vasco y sobre la reacción de las organizaciones empresariales ante la crisis.

Pero ¿podemos desperdiciar las oportunidades de comunicación con alguien con quien compartimos horas, metas, consecuencias del esfuerzo que ponemos en común...?

A veces vemos que algunas organizaciones mantienen a sus personas obedientemente situadas en su puesto de trabajo y la comunicación interna consiste en que estas personas abran su correo electrónico para leer los avisos que les dan o el boletín interno. Y si no hay correo electrónico, el tablón de anuncios o las fotocopias cumplen la misma función. Con claro acierto, sin duda por su extenso conocimiento en este terreno, describe Koldo Saratxaga esta situación en la entrevista a la que acabamos de aludir:

«Suelo sentarme con el primer ejecutivo en su despacho y le animo a escuchar las conversaciones que hay al otro lado de la puerta, en la zona de oficinas. Normalmente no se oye ninguna. Después le hago mirar si hay corrillos de gente, personas levantadas hablando unas con otras. Tampoco suele haber muchos. Pues bien, le digo, hay que terminar con eso. La gente tiene que hablar mucho entre ellos, tiene que haber corrillos, comunicación. Si no, están muertos.»

Sentimos como un gran logro de un Nuevo Estilo de Relaciones la comunicación entre las personas: la convierte en algo que podemos llamar energía, por ser fuente de satisfacción personal y de competitividad. Las reuniones de equipo, las asambleas con todos y todas, la posibilidad de comunicación en cualquier momento que se necesita...

Como también dice Koldo Saratxaga en la entrevista que aquí nos gusta tanto leer y citar, titulada «Para que una organización funcione hay que creer en las personas», y que le hicieron en FEVAS para su revista Baietz, la comunicación cuesta un poco o un mucho según cómo seamos. No todas las personas hablamos a la primera, ni nos damos a conocer enseguida, pero la implicación en el proyecto y el sentirnos cada vez más en nuestro lugar va acompañado de hablar más:

«No es porque sea un tópico, es así, para todo es imprescindible la comunicación: para hacer un proyecto, para compartir, para ilusionarnos... Si se trabaja en equipos auto-gestionados a la fuerza tienes que comunicarte. Sin embargo la comunicación no es un tema que se aprende en un cursillo, ¿cómo se consigue?, sencillamente sentándonos más a la mesa. A medida que vas entrando y sintiéndote cómodo en el proyecto empiezas a decir. Tal vez hoy no hablas, mañana hablas un poco, y dentro de tres años estás entusiasmada porque te sientes parte, actor del proyecto, parte del éxito y tu comunicación aumenta.»

Hace unos días, en una sección de una gran superficie, nos encontramos en el mostrador un folio impreso con instrucciones para el responsable de la sección, y escrito a bolígrafo en letras grandes y rodeado por un círculo decía arriba: «leer bien y luego decidir». Esto nos hizo pensar en posibles equívocos y malentendidos anteriores, así como en que la persona responsable de recoger las decisiones debía estar como de «recadero» o «recadera» para armonizar lo decidido por cada una de las personas encargadas de las distintas secciones. Pensamos si no sería mejor hacer coincidir el tiempo de lectura de las personas e intercambiar opiniones para ponerse de acuerdo. En este establecimiento es costumbre cerrar por unas horas para hacer un inventario mensual, semestral y anual, pero no hay un momento de reunión entre las personas.

Hoy hemos estado pensando en todo esto. Es probable que tú también estés teniendo momentos de pensar, que todos buscamos o encontramos cuando disfrutamos de tranquilidad. Cuando llegan los días de descanso no es raro que queramos momentos lejos de la velocidad, la aglomeración o la rutina que nos arrastran casi sin pensar a diario.

Te deseamos muy buen fin de semana, con mucha comunicación con personas, y nosotros seguimos aquí acompañándote con la mayor ilusión si nos visitas y nos lees.






lunes, 28 de diciembre de 2009

Koldo Saratxaga: «Hay que “echarle cariño”»



Egun on, buenos días, ¿qué tal empieza el último lunes de 2009? Aquí estamos nosotros, pensando en el interés que tiene escuchar a cada persona, cuánto se puede disfrutar de lo que sabe, sus experiencias, sus sentimientos...

Aquí estamos, en la grata tensión del día a día, peleando y trabajando. Todo lo que pasa en el trayecto hasta llegar a la meta es eso mismo, trayecto que nos conduce a la meta. Así hemos acabado por pensar hoy en nuestra excursión por la Red y releyendo el libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente. Hemos visto que a Koldo le preguntan por fracasos y experiencias negativas. El reconocido optimista que es Koldo Saratxaga no encuentra en su experiencia nada negativo que como tal cosa negativa requiera ser tema de conversación.

Hay dos situaciones en las que no nos imaginamos a Koldo Saratxaga: una es sentado tras un escritorio día tras día, trabajando lejos de personas, y otra es siendo pesimista e infundiendo desánimo. Ni podemos intentar imaginarlo.

Le comprendemos muy bien, porque la realidad es que no hay más fracaso que abandonar un proyecto; lo que ocurre mientras lo hacemos realidad es sencillamente hacer realidad un proyecto. Unas veces lo conseguimos con un éxito que nos llena de satisfacción y otras con un avance normalito y otras con una equivocación. El denominador común es avanzar. ¿Podríamos prescindir de los chascos, las equivocaciones, los ensayos que han fallado? Probablemente coincidamos en responder que no.

Así que entendemos a Koldo, pensando en nuestra propia pelea por un proyecto basado en las personas: con relaciones, no con luchas de poder, con evolución de todas las personas protagonistas favorecida por las mutuas influencias, no con competitividad malsana, con el logro del reto que necesitamos...

Hemos pensado que el único fracaso es abandonar nuestro proyecto de futuro. ¿Que hoy nos hemos «estrellado»? Hoy es la etapa de hoy, algo aprenderemos de la coyuntura, pero ¿es un fracaso? Desde nuestras tripas: no. El fracaso sería no alcanzar la meta... y como vamos a estar de camino hasta lograrla, pues no hay fracaso que valga.

Aunque no vamos a estar a base de riñones, con trabajo físico, porque sí, sino con cariño a lo que hacemos, a nosotros y a nuestra vida. Ésta puede ser la mejor brújula para saber cómo adaptarnos a las subidas y bajadas del camino, a los cruces.

«Hay que echarle cariño», dice Koldo Saratxaga a los educadores en la entrevista para Lanbide Berria que le hace Ana Aizpiri. Y nos lo hemos apropiado para hoy y para todo.

Tenemos miedo a la equivocación, a la incertidumbre, a no tener «la verdad», etc. Si no queremos reconocer esto, a nuestro alrededor hay empresas, asociaciones, etc. que sí reconocen en nosotros estos temores y los utilizan para tratar de conseguir nuestra adhesión a sus propuestas comerciales, ideológicas, etc. Dos ejemplos: los títulos de dos libros: Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo, de John C. Maxwell, y Las 22 Leyes Inmutables del Marketing, de Al Ries y Jack Trout. Son libros en los que aprendemos de las valiosas experiencias de sus autores, pero ¿son irrefutables e inmutables?

«¿Por qué queremos seguridad y no queremos paz?», pregunta Koldo Saratxaga en su charla en la Fundación Amalur de Llodio.

Lo primero que hoy hemos visto al subir las persianas de la oficina ha sido el libro ¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas. Aquí estaba, donde lo dejamos ayer. Verlo y pensar en todo lo que hemos disfrutado (mucho, y no hemos terminado de disfrutar) y aprendido nos ha dado un buen comienzo de la jornada.

Ayer leíamos en Deia el artículo informativo del Consorcio de Inteligencia Emocional de Innobasque. Lo que más nos gustaba casi sin leerlo era la fotografía de personas hablando. La hemos puesto en nuestra página hoy, como representación gráfica de la necesidad de los espacios de libertad de Koldo Saratxaga en las organizaciones empresariales: para comunicarnos y unirnos más y que todo salga mejor, más competitivamente, dicho en términos empresariales.

Y de competitividad hablan en Noticias de Álava unos cuantos de los pesos pesados de la economía alavesa. Hacen su diagnóstico del daño que ha causado la situación económica al mundo empresarial alavés y proponen los aspectos que necesitan solución. Varios de ellos coinciden en que hay cosas que han cambiado y debemos adaptarnos a estos cambios para no quedarnos por el camino. También nos han recordado a Koldo Saratxaga, en su charla en Amalur Fundazioa, cuando nos habla de anticiparnos al cambio, antes de que nos cambien sin haberlo pensado nosotros y contra lo que tal vez nos convenga más. De todo esto habla también Koldo, con sugestivas reflexiones, en el texto marco de su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente.

Con cariño, con ilusión o arrastrados por la inercia, vamos al futuro. Como los Cursos de Verano de la UPV-EHU, que han hecho su balance de 2009, con Koldo Saratxaga como uno de sus nombres relevantes, y ya están programando los del verano 2010.

Todos estos recodos del camino hoy en los que hemos ido encontrando a Koldo Saratxaga nos han servido además para entender que tener éxito en nuestros proyectos es también un resultado en solidaridad porque sirve para generar empleo y riqueza sostenible.

Y nos han servido igualmente para comprender que un líder fomenta no la igualdad, porque cada persona somos diferentes, sino la aceptación de esta diversidad y su consideración consecuente como una riqueza.






viernes, 25 de septiembre de 2009

Servir en la web 2.0



Ayer terminó la feria SIMO Network, este año dirigida a empresas y profesionales. El mensaje común de todas las conferencias ha sido explicar cómo la web 2.0 es un medio de interacción y relaciones, y cómo puede ser útil y positiva. Seguramente que al leer que la web 2.0 puede ser útil, pensamos también en lo perjudicial que puede ser. En la prensa general es noticia casi diaria el mal uso de las redes sociales por parte de niños, adolescentes y jóvenes; también el control que las organizaciones empresariales ejercen sobre el uso de Internet que hacen sus empleados: qué páginas visitan, a quién escriben correos electrónicos, etc. Por otro lado, a las organizaciones empresariales se les habla de oportunidades de negocio en Internet; en el programa de conferencias sobre este tema en SIMO Network, vemos que el compartir información y la seguridad son los temas principales desarrollados por las empresas conferenciantes: Hewlett Packard, Symantec, SAGE, IBM, Dell, etc. En suma, hoy en día, nadie que deba utilizar Internet desconoce que la Red es una herramienta potente con efectos igualmente potentes, tanto para quienes la utilizan profesionalmente como para quienes lo hacen por motivos personales.

En el terreno de las relaciones, una pasión de Koldo Saratxaga, Koldo ha sido taxativo: «El e-mail es un cáncer en las empresas». ¿Por qué? Así lo explica:

«No paras de ver que dos personas que apenas están separadas por unos metros de distancia, en un mismo edificio, se comunican por correo electrónico en vez de hablar o reunirse un rato. No hay por dónde cogerlo.»

En su charla en la Fundación Amalur, Koldo habla también sobre este tema y expone que, efectivamente, el email es el medio idóneo para comunicarnos con una persona en Panamá, estando en Llodio, pero no para sustituir la relación con las personas con quienes convivimos todos los días en nuestro trabajo. (Entre paréntesis: si deseas conocer algo más de la Fundación Amalur, además de visitar su web, aquí tienes el enlace a un artículo de Juan José Salazar que junto con Javier Salcedo hizo de anfitrión de Koldo en esta charla. Eso sí, Koldo fue acompañado, como es su costumbre, por una de sus mujeres, como se refiere a su mujer Maite y a sus hijas Joana y Ainara. En esta ocasión, le acompañó Ainara.)

Quienes hacemos esta página nos sumamos a Koldo en el ser «antiherramientas», cosa que aplicamos a esta parcela de la web 2.0. Nuestro interés es compartir a Koldo Saratxaga. Nos sentirmos personas privilegiadas por ello —y nos comprenderán en esto muchas otras personas apasionadas y conocedoras de Koldo Saratxaga y su innovación y liderazgo en las organizaciones empresariales—. Tratamos de ampliar el espacio compartido al máximo y utilizamos todo lo que nos sirve para compartir a Koldo. Aceptamos sugerencias, como la que nos hace Juan Ignacio Solera, el emprendedor y CEO de iVoox, de crear un canal con los audios de Koldo.

No queremos hacer una página web, sino compartir. De todas las experiencias que hemos tenido en este terreno en estos dos años de compartir a Koldo en la Red, quizá la más llamativa, y la que más nos obliga a asumir diariamente retos en el terreno de compartir, comenzó a partir del día en el que pusimos en la web los vídeos de Koldo «Hacia un concepto de la organización empresarial» y «El desarrollo y la capacidad de competir dependen cada vez más de las personas». Los publicamos entonces en nuestra página de la manera más sencilla: alojamos los vídeos en Google Vídeos, los alojamos después en la página, escribimos sobre ellos su título y debajo los créditos de la página original de donde los tomamos. A los diez meses, el hecho de tener la oportunidad de ver a Koldo en directo había atraído en Internet varios miles de visitas, sumando las de ambos vídeos. No hemos vuelto a interesarnos por el número de visitas, quedamos abrumados con el resultado de aquella única consulta que hicimos simplemente por tener una referencia orientativa. Aun sabiendo que Koldo atrae siempre mucho público, no nos imaginábamos el resultado tan espectacular. Sabemos que también profesores y consultores utilizan estos vídeos para sus clases, conferencias, cursos, seminarios, etc., y estas «visitas» no las podemos contar. Está fuera de toda duda el interés, y en muchos casos el cariño, con el que se escucha siempre a Koldo, pero nunca habíamos oído hablar de estos dos vídeos, ni los habíamos visto en ninguna página; los «descubrimos» tras los enlaces de dos pequeños iconos QuickTime, en una impecable página corporativa que daba razón de un curso de verano impartido por destacadas personalidades del mundo de la empresa y la consultoría.

De manera que cuando Juan Ignacio Solera nos ha sugerido crear un canal para Koldo, después de ver que estábamos alojando los audios en iVoox, le hemos dicho que sí, recordando esta experiencia que nos sirve para preguntarnos continuamente: «¿Estaremos compartiendo al máximo a Koldo?». Para «hacer una página corporativa», hubiera bastado escribir el título del vídeo y un enlace. No queremos eso. Tú eres lo más importante, como hemos reiterado, y por ello te facilitamos cuanto nos es posible el que conozcas a Koldo: hemos hecho una página de cada vídeo, los hemos alojado en tres plataformas (Blip, Viddler y Blogger) y hemos realizado los archivos de audio (los pusimos en dos plataformas, HotShare e iVoox, donde se nos había adelantado un podcaster, «Johnny», como ya comentamos. Pero no hemos terminado, seguimos preparando y publicando vídeos y audios).

Hay personas que están acostumbradas a Internet, son experimentados y sabios en la web 2.0, y muchas otras personas tienen sencillos conocimientos de manejo que les son suficientes y eficientes, por lo que pensamos siempre en estas segundas personas, ya que son más en número. En último término, lo que nos interesa es que todo este compartir «sirva», otra cosa en la que nos sumanos y seguimos a Koldo Saratxaga.

Cuando Koldo estaba escribiendo y preparando su libro para publicarlo, le decíamos que iba a ser un éxito y Koldo nos decía que de éxitos y reconocimientos ya tenía los suficientes: «lo que quiero es que el libro sirva». No hemos olvidado esto que nos dijo Koldo y el énfasis al decirlo. Creemos que lo ha conseguido y que su libro sirve. Esperamos nosotros también conseguir servir con esta página. Y te pedimos disculpas hoy por hablarte de Koldo Saratxaga de esta manera indirecta, hablándote de esta web, aunque, en definitiva, esta web existe por deseo de Koldo.






domingo, 13 de septiembre de 2009

Personas y relaciones: el presente y el futuro



El temor al cambio organizacional es un hecho constatado, más que constatado, experimentado. Se sabe que existe tanto como se siente. Hoy en la prensa leemos unos cuantos artículos que señalizan la existencia de este temor, igual que el humo es una señal del fuego:

«El próximo martes se cumple el primer aniversario de lo que sin duda pasará a los libros de historia como el gran hito de la actual crisis, la quiebra de Lehman Brothers. [...] Sería imperdonable no ser capaces de extraer lecciones de la quiebra de Lehman Brothers.»

Cinco Días. Editorial, 12 de septiembre de 2009

Más allá de hechos y cifras sobre la actual crisis, artículos y editoriales como éste, al igual que declaraciones de personalidades que también leemos hoy, pretenden ser alarmas y avisos de que no se ha comprendido el significado de esta crisis en el presente y, sobre todo, de cara al futuro.

Hace muy pocos días, Koldo Saratxaga hacía este retrato del temor al cambio organizacional por parte de la clase empresarial y política:

«Todo el mundo dice que debemos cambiar pero luego no hay ningún movimiento que garantice que las cosas vayan a modificarse; de hecho, muchos políticos y empresarios darían lo que fuera por volver a la situación de hace dos años sin alterar nada.»

Koldo Saratxaga. Noticias de Gipuzkoa, 29 de agosto de 2009

Si existiera la opción de no cambiar, no sería necesario para nadie de quienes temen el cambio tener que sufrir asumiendo el cambio. Pero ¿existe verdaderamente la opción de no cambiar? Son muchas las personas, entre ellas Koldo Saratxaga, que nos están diciendo que el cambio organizacional es ineludible y que ante ello caben dos opciones: o bien ser protagonistas del diseño y el desarrollo de nuestro cambio, o bien no hacer nada y dejar que las circunstancias nos lleven y nos cambien a su medida. En su charla en la Fundación Amalur Fundazioa, afirma Koldo gráficamente: «o cambiamos las organizaciones, las cañerías, o nos van a poner las cañerías otros».

Quien tiene miedo a volar si tiene la posibilidad de tomar cualquier otro medio de transporte, lo elegirá en lugar del avión. Si no es así, tendrá que tomar el avión; en este caso, hay quienes se ayudan a superar el miedo a volar con cursillos o bien se procuran sus propias soluciones, como el estadounidense que en estos días ha comenzado un mes completo de vuelos para acabar con el pánico que siente al avión.

¿Debieran existir los cursos para superar el pánico al cambio organizacional? ¿O debiera existir una mayor cultura organizacional capaz de integrar en sus planteamientos de futuro la realidad de que el hombre es un animal social y vive con otros de su especie con los que se relaciona? La cultura en este caso no es tanto de teoría, cursillos, titulaciones, como cultivo personal en el ejercicio de las relaciones.

Acostumbrados como estamos a poner precio a todo para hacer de todo una transacción comercial a corto plazo, una de las consecuencias es estrujar a las personas, pisar la huerta, como nos dice Koldo Saratxaga. Al igual que a la hora de afrontar el cambio organizacional, hay quienes cultivan las relaciones para que resulten lo mejor posible y hay quienes se dejan llevar sin importarles las relaciones ni las personas, teniendo como guía el coloquial «aquí te pillo, aquí te mato» complementado con el «usar y tirar». No es necesario poner ejemplos, puesto que es una experiencia cotidiana general el verlo o el padecerlo.

Como resultado, la comunicación interna en las organizaciones empresariales es a menudo tierra de nadie. El ejecutivo no ve valor comercial en relacionarse con el operario, en cambio sí le parece que existe rendimiento económico en relacionarse con otros ejecutivos. O se considera igualmente una forma de dilapidar dinero el hecho de parar la producción unas horas para celebrar una asamblea o reunión general. Muchos de los actuales sindicatos son quizá las únicas entidades que ponen precio a la comunicación interna. A menudo, exigen cierta compensación económica, en forma de afiliación, por ejemplo, para informar a las personas que acuden a ellos, no ya en calidad de sindicatos, sino como parte de la agrupación que se denomina «comité de empresa» en la normativa vigente. Nos hemos acostumbrado a esta ranciedad e inmovilismo, en el polo opuesto de la creatividad y la eficiencia.

Tememos a las personas y a las relaciones cuando hoy, en el siglo XXI y en este momento de crisis, son las claves del cambio que necesitamos. Koldo Saratxaga, desde su liderazgo y su experiencia, habla de la necesidad de dar un salto cualitativo de la teoría a la práctica, del sillón del despacho a las mesas redondas donde nos sentamos todos para hablar y poner en común el conocimiento, las metas, la ilusión, los logros y los cuidados de la huerta que hacen posibles los logros:

«La comunicación no es un tema que se aprende en un cursillo, ¿cómo se consigue?, sencillamente sentándonos más a la mesa. A medida que vas entrando y sintiéndote cómodo en el proyecto empiezas a decir. Tal vez hoy no hablas, mañana hablas un poco, y dentro de tres años estás entusiasmada porque te sientes parte, actor del proyecto, parte del éxito y tu comunicación aumenta.

Cuando yo llego a un sitio quito paredes, elimino despachos, creo salas, lugares de encuentro en los que podamos vernos, comunicar, compartir cosas. Es lo que yo llamo espacios de libertad en los que dejamos lo que estamos haciendo día a día, la tarea, las prisas, y nos sentamos a compartir. Si cada uno tiene “sus temas” ya no es un proyecto. No estoy hablando de utopías, son experiencias que ya están funcionando, que se pueden ver.»

Koldo Saratxaga. «Para que una organización funcione, hay que creer en las personas», Baietz, invierno de 2008

Para terminar nuestra página hoy, compartimos los resultados de una encuesta sobre Proyección de Empleo Neto publicados ayer en la revista Forbes. La encuesta la ha realizado Manpower y los resultados que presenta Forbes difieren en algunos puntos de los resultados presentados por Manpower España el día 1 de este mes.

«Los mejores y los peores países para nuevos empleos», Klaus Kneale. Forbes, 12 de septiembre de 2009:

Los peores países para nuevos empleos

1. España

Proyección de Empleo Neto*: -11%

Todos los sectores industriales y regiones de España tienen una proyección de empleo negativa. Además, éste es el sexto trimestre consecutivo de proyección de empleo negativa. Los hoteles y restaurantes, el mejor sector del país, muestran una proyección del -2%. Las cosas son funestas al máximo en transporte, logística y comunicación con una proyección neta de empleo del -22%.

(*) El porcentaje Proyección de Empleo Neto es el resultado de restar al número de directivos que prevén realizar contrataciones el número de directivos que prevén reducirlas o no realizarlas. Rumanía, con el mismo porcentaje que España, figura en segundo lugar debido la proyección positiva de crecimiento (+5%) en el sector público y social.

2. Rumanía (-11%)

3. Irlanda (-10%)

4. Italia (-5%)

5. Japón, República Checa y Hungría (-4%)

Los mejores países para nuevos empleos

1. India (+34%)

2. Brasil (+21%)

3. Taiwán (+17%)

4. Singapur (+14%)

5. Colombia (+13%)


Lejos de sentir pesimismo, cifras como éstas nos presentan un reto, duro, pero apasionante, y nos permiten empezar desde cero en muchos aspectos, con toda la ilusión, que es un gran motor de las personas y las organizaciones, como todos conocemos por experiencia.






martes, 14 de julio de 2009

Las creaciones de la comodidad



Tú que nos lees tal vez seas una de tantas personas que han empezado a experimentar la sensación de que, en realidad, no tienen una «empresa» o que no trabajan en una «empresa». Hasta ahora, la apariencia y todos los requisitos legales indicaban que sí, además de que se ganaba dinero y había trabajo para varias personas, incluso para muchas personas.

«Venimos de catorce años de viento a favor y nos hemos “acomodado” a una velocidad que ha tenido mucho de ficticio.»

(Koldo Saratxaga, La situación económica actual. Gestión 2-17. 24 de noviembre de 2008)

Tenemos a nuestro alcance el poder disfrutar del beneficio que nos proporciona la experiencia de Koldo Saratxaga, única en dirección y liderazgo, y de su inteligencia y claridad para analizar las situaciones. Esto que nos dice Koldo lo comprendemos como real y cierto nada más abrir las páginas de un periódico. Un ejemplo de hoy, si bien es un ejemplo que leemos todos los días, aunque con distintos nombres, desde hace meses:

«Los problemas que atraviesa la planta zaragozana de Opel están perjudicando de manera notable al sector, ya que muchas de las empresas aragonesas dependen en gran medida de los pedidos que les realizan desde Figueruelas, pedidos que han descendido de forma drástica ahogando a las empresas del sector.»

(ABC, 14 de julio de 2009)

En el caso anterior, la necesidad de una gran organización ha generado una actividad que se empezó a desarrollar en diversas fábricas. Bastantes entre las mismas están viendo ahora que son más fábricas que organizaciones empresariales. Son los barcos parados en alta mar, de los que nos habla Koldo en sus charlas.

Esto es grave para las personas afectadas de forma directa e inmediata, pero también para toda la sociedad, para nuestra economía. En su charla en la Fundación Amalur de Llodio, Koldo Saratxaga insistía en que nuestra economía necesita industria para generar riqueza, para despegar y consolidarse, y no tanto servicios. Así lo hemos leído también en un editorial de Cinco días el pasado sábado:

«El problema para España está en la ausencia de unas manufacturas pujantes. La dificultad está en haber basado su economía durante muchos años, o al amenos su crecimiento diferencial, en la actividad inmobiliaria, que genera una especie de mercado de autoconsumo con muy poco recorrido productivo y que engorda hasta niveles insostenibles la deuda del sector privado, con consecuencias muy negativas sobre la inversión en los años venideros. Los datos acerca de la demanda de bienes de equipo conocidos ayer revelan sintéticamente esta circunstancia, que se traduce en un retraso temporal notable de la recuperación respecto a las economías industriales puras.»

(Editorial: «España debe pedalear más que los demás». Cinco Días 10 de julio de 2009)

Estos dos aspectos destacados por Koldo Saratxaga en su diagnóstico de la situación actual —la creación y el desarrollo de una actividad económica a la sombra de una demanda localizada y la influencia de la industria en las economías— forman parte también de unas reflexiones recientes en torno a productividad y competitividad, escritas por un estudioso de economía aplicada, Rafael Myro:

«La entrada de mano de obra susceptible de contratación a un salario bajo multiplica los negocios pequeños de baja productividad y reducida inversión (empresas de trabajo temporal, talleres, tiendas), y amplía las tareas auxiliares, complementarias y periféricas desarrolladas en el seno de las grandes empresas, sobre todo de los sectores de construcción, comercio, hostelería y transporte (más amplios horarios comerciales, más camareros en bares y restaurantes, más transportistas, mensajeros...).

Estas tareas no sólo no merman la eficiencia y competitividad de tales empresas sino que la incrementan, porque multiplican la gama de servicios que ofrecen al consumidor.

Pero cuando la demanda nacional se hunde, como en el momento actual, todo este empleo de baja productividad creado en la fase del boom desaparece, sin que ello afecte de forma proporcional a la producción, con el resultado de que el empleo cae mucho más drásticamente que la producción, registrándose entonces aumentos rápidos y significativos en la productividad del trabajo. Es lo que está ocurriendo en los últimos meses.»

(Rafael Myro Sánchez, «El puzle de la productividad y la competitividad». El País 5 de julio de 2009)

En definitiva, la forma de actuar que se ha dado en gran parte de las organizaciones empresariales, del sector de la industria y de cualquier otro, puede asimilarse a esta descripción que hace Koldo Saratxaga acerca de los departamentos de compras:

«Me encuentro, a menudo, con departamentos de compras absolutamente trasnochados. Es decir, con el típico jefe o director, con unos para todo, o todos para lo mismo, o divididos por familias de compra o tareas concretas, normalmente agobiados y sin tiempo para pensar en algo que implique novedad.»

(Koldo Saratxaga, Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente, Capítulo 6)

«Con unos para todo, o todos para lo mismo» y «normalmente agobiados y sin tiempo para pensar en algo que implique novedad»: dos riesgos o dos realidades que reconoceremos como reflejo preciso incluso de nuestra actividad cotidiana.

¿Qué hubiera ocurrido si las organizaciones empresariales que han desaparecido o están en riesgo de desaparecer hubieran asumido lo importante —lo que les iba a garantizar su futuro— junto con lo urgente —satisfacer la demanda de su cliente—? Tal vez no hubieran desaparecido porque habrían encontrado otros mercados, habrían desarrollado una polivalencia para afrontar más demandas de más clientes, habrían organizado mejor sus recursos, habrían innovado desde su impulso inicial para conseguir tener un motor propio en lugar de permanecer empujados por otro, etc.

Esto es lo que hubieran hecho si hubieran tenido la fortuna de encontrar a Koldo Saratxaga. Esto y otras cosas que entre todas las personas de la organización hubieran ideado y conseguido.

Pero este panorama no está completo sin el optimismo que caracteriza a Koldo, por lo que compartimos su invitación a encontrar nuestro futuro:

«Como nunca es tarde y no dudo que el futuro sólo será de los que tengan capacidad de riesgo, mi consejo es que es necesario este momento para salir de lo urgente y ponerse a visualizar el futuro. Es momento de salir y encontrar nuevas oportunidades en un mercado mundial lleno de ellas para quienes tienen organizaciones motivadas capaces de afrontar nuevos retos.»

(Koldo Saratxaga, La situación económica actual. Gestión 2-17. 24 de noviembre de 2008)



URLS

ABC «La industria del metal ha perdido 8.000 empleos en menos de dos años» http://www.abc.es/20090714/nacional-aragon/industria-metal-perdido-empleos-200907140929.html

«España debe pedalear más que los demás» Editorial de Cinco Días http://www.cincodias.com/articulo/opinion/Espana-debe-pedalear/20090710cdscdiopi_3/cdsopi/

Koldo Saratxaga «La situación económica actual» Gestión 2-17 http://www.gestion2-17.com/NoticiaBusqueda?prev=6&news=6EC5D08C-B3B3-4518-B7A9-0DBC48926E92

Rafael Myro Sánchez «El puzle de la productividad y la competitividad» El País http://www.elpais.com/articulo/semana/puzle/productividad/competitividad/elpepueconeg/20090705elpneglse_10/Tes






sábado, 30 de mayo de 2009

«Es necesario este momento para salir de lo urgente y ponerse a visualizar el futuro»



«Pero como nunca es tarde y no dudo que el futuro sólo será de los que tengan capacidad de riesgo, mi consejo es que es necesario este momento para salir de lo urgente y ponerse a visualizar el futuro. No es momento de despedir a nadie. Seguro que hay muchas ineficiencias internas que acometer. En nuestra experiencia de cambio organizacional como K2K Emocionando, en las quince organizaciones en las que lo estamos realizando, las hemos tenido en grado muy alto. Es momento de salir y encontrar nuevas oportunidades en un mercado mundial lleno de ellas para quienes tienen organizaciones motivadas capaces de afrontar nuevos retos. Es momento de invertir en formación y polivalencia. Es momento de invertir en nuevos productos o servicios o mejorar los que tenemos. Es momento de juntarse y decidir todos juntos. El momento de invertir en intangibles una parte de los frutos cosechados en estos catorce años.»

Koldo Saratxaga, La situación económica actual

Hace muy pocos días, un universitario de origen camerunés, que vive en una localidad de la Rioja Alta Alavesa con su familia, se dirigía a sus clases como todos los días, llevando al hombro su mochila con los apuntes. Pero, de camino, le solicitaron su documentación y se comprobó que no estaba al día. En 24 horas, con su mochila de apuntes y con lo puesto, este estudiante de 22 años estaba deportado en la capital de Camerún, apartado de su familia, sus amigos y sus estudios, sin ni siquiera poder beber agua del grifo por no estar vacunado. Es una historia que nos cuenta hoy el diario Noticias de Gipuzkoa. Deseamos que la situación de este estudiante se resuelva pronto y bien, y que pueda realizar con éxito los éxamenes que estaba preparando para estas fechas.

A quienes hacemos esta página, el suceso nos ha llevado a pensar en que cualquier persona podemos vernos un día lejos de lo conocido y situados en lo desconocido. Nos ocurre a pequeña escala en situaciones corrientes: hacer una gestión o un trámite por primera vez, tener un compañero nuevo en el trabajo, etc.

Otro ejemplo: un buen día, la crisis financiera se resolverá y tal vez ocurra antes de lo que pensábamos, ya que nos encontrará situados en la línea del lamento y el pesimismo que tanto arraigan. En algún momento se tomarán decisiones financieras que tendrán algunos efectos inmediatos, aunque no tan inmediatos en la crisis económica. Esto es lo que, en resumen, decía ayer el FMI.

El sector industrial es el más afectado por la situación, nos recuerda la prensa económica, de diferente manera al sector inmobiliario, que en un porcentaje no era propiamente sector, sino burbuja. La industria tardará tiempo en recuperarse, también se afirma de modo general, y quizá todo ello sea indicativo de que es el sector donde resulta más necesario un cambio organizacional. Además, es el sector que más puede impulsar la economía, nos recuerda Koldo Saratxaga en su charla en la Fundación Amalur.

Con la resolución de la crisis financiera, se resolverán unos cuantos aspectos de la crisis económica. Entonces, ¿volveremos a lo de siempre, con la inocencia definitivamente perdida en cuanto a la eficacia y eficiencia de «lo de siempre», pero volveremos a ello, a pesar de todo? ¿volveremos a lo de siempre diciendo «no ha sido para tanto»? ¿nos sentiremos como si estuviéramos deportados en un entorno que, otra vez, nos ha mostrado su hostilidad y en el que ya no nos parece tan bonito tener una «empresa»? etc.

¿O en este tiempo, ahora mismo, estamos dedicados a la formación y la innovación para dar mejores respuestas al mercado y además, con la experiencia de esta crisis, estamos ilusionados con garantizar mejor nuestro futuro en lo sucesivo?

En esta página hemos compartido ejemplos de cómo trabajan por el futuro las organizaciones en las que se ha hecho o se está haciendo el cambio organizacional con NER, Nuevo Estilo de Relaciones. Entre ellas, hay organizaciones del ámbito industrial, como Irizar, Ampo, Nicolás Correa, etc. que hoy en día continúan avanzando en innovación. Otras organizaciones como Kasaku, ligadas a los servicios, han renovado su imagen ante sus clientes y se esfuerzan por llegar a más con su saber hacer.

Todo lo que podemos hacer en este momento nos lo dice Koldo Saratxaga en este párrafo que compartimos hoy para comenzar nuestra página. Es mucho y nos demuestra lo mucho que está en nuestras manos. «Todo es posible si realmente queremos.»




La fotografía del trío de jazz pertenece al blog de Walter Velásquez https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg5KjGylQ-x5AkRw9yGBbct1NmM5ZmTae7gB6jn9_Uf2mFig2m2aGNN0h7gDGvJCoW3IFxoKNkKzEVEWwYqVCi2FfwBgcEvVPeBKKUwIw3H5VU1K1nJAucd3aBAmnOd9vudQOVLBaaRU9-M/s400/JAZZ.jpg






domingo, 15 de febrero de 2009

«El e-mail es un cáncer en las empresas»



Rara es la charla en la que Koldo Saratxaga no insiste en la idea de que aquellas organizaciones que hacen consistir lo principal de su comunicación en el correo electrónico están enfermas de cáncer. «El e-mail es un cáncer en las empresas», dice en una conocida entrevista publicada en el diario El Correo, donde explica:

«Yo solía decir antes que la hoja de cálculo era un cáncer. Bien, pues ahora, he ampliado el catálogo para asegurar que el email es el nuevo cáncer de las empresas. ¡Es inaudito! No paras de ver que dos personas que apenas están separadas por unos metros de distancia, en un mismo edificio, se comunican por correo electrónico en vez de hablar o reunirse un rato. No hay por dónde cogerlo. Yo estoy promoviendo que las empresas ensayen la idea de un norteamericano: el día sin email. Si no funciona, la gente no tendrá más remedio que verse las caras para decirse cosas.»

La comunicación es la vida de una organización en el modelo Saratxaga. Lejos de la comunicación como intercambio electrónico, Koldo nos traslada a otra realidad a años luz: a la comunicación en una organización basada en las personas donde hay encuentro y relación entre estas personas. Así lo explica en ¿Sinfonía o jazz? (página 250), por ejemplo:

«La comunicación consiste en una permanente relación promovida por un modelo basado en la responsabilidad y la libertad.

No basta con decir, “¡ah!, es necesaria la comunicación, hagamos un cursillo, me han hablado de su importancia, tenemos que potenciarla, contratemos a un experto en comunicación...”. Esto puede funcionar en un sistema vertical en el que la comunicación o, mejor dicho, la información se realiza de arriba abajo, sin continuidad ni con un objetivo perfectamente creíble y sentido.

Hay que lograr que constituya una necesidad, precisamente, para el logro de esos objetivos. Debe ser el lubricante necesario para que el devenir de la organización discurra sin fricciones. Y como es muy difícil, el propio sonido del roce, de la falta de aceite pone en evidencia la carencia y, por tanto, la necesidad de la comunicación. Es vital en un modelo como el nuestro en el que la decisión está en manos de cada persona. El trabajo en equipos requiere y facilita la comunicación y potencia el encuentro natural entre personas.»

La eficiencia es uno de los frutos de la comunicación, es decir, el éxito del proyecto.

Pero produce otro fruto no menos importante: el bienestar de las personas de una organización:

«En el fondo, el trabajo es una necesidad. La pregunta debería ser: “¿No sería mejor, ya que tengo que trabajar 8 horas, convertir ese espacio en un lugar de encuentro ilusionante?”. ¿Por qué el trabajo debe de ser una carga? Si hay personas, compañeros, ilusiones, proyectos en común... ¿Por qué no lo disfrutamos?»

El correo electrónico es una ventaja, por ejemplo, para contactar asiduamente con clientes o proveedores lejanos geográficamente, porque evita costes innecesarios. Es un caso al que Koldo se refería en su charla en el Foro Económico de la Fundación Amalur, en Laudio.

Los espacios de libertad que Koldo Saratxaga pide en las organizaciones son espacios para la comunicación, espacios físicos de encuentro, espacios mentales en las personas que deben hacer el cambio de su organización para hacerla entrar en la nueva era y espacios mentales en todas las personas que integran las nuevas organizaciones, a la medida de nuestro siglo XXI.

Aquí dejamos para nuestros visitantes estos párrafos iniciales del capítulo 5 de Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente donde Koldo lo explica con la sabiduría que le ha hecho tan conocido y premiado como líder organizacional.

Invitamos a leerlos con el mismo compromiso emocional e interés por el éxito de las personas con los que Koldo los ha escrito. Están en las páginas 53 a 55 de la edición en castellano y 63 y 64 de la edición en euskera:

«A los propietarios y directivos de las Pymes, que son, verdaderamente, las realidades más dinámicas de nuestro país, les digo: “Sed egoístas, dadles oportunidades porque por el mismo coste os van a aportar mucho más valor”. No os quedéis en las palabras de la ya vulgar frase: “Lo más importante son las personas”. Hacedlo realidad. Tenéis un montón de cerebros, de corazones, de entrañas dispuestos a disfrutar y crear.

¡¡¡¡Dadles espacios, dejadles soñar!!!!

He oído más de una vez: “No sé qué pasa. No dan un palo al agua y encima tengo un absentismo tremendo por depresiones”.

Pues lo que pasa, amigo mío, es justo eso: que no tienen casi nada que hacer, que están vacíos, que es un aburrimiento, una monotonía, un continuo ruido interno, una absoluta desconfianza con todo lo que les rodea.

Las personas necesitamos sentirnos importantes y, por eso, muchas entregan sus mayores aportaciones fuera del lugar de trabajo. Cosa que, a veces, encima, suele ser mal vista. Sin embargo, conviene preguntarse si dentro hemos puesto el tesón y el entusiasmo suficientes para hacerles atractivo su trabajo.

Tenemos que procurar no clasificar a las personas dentro de la organización. El modelo del trabajo en equipo nos debe llevar a minimizar el número de niveles salariales. Esta minimización eliminaría, a su vez, muchos de los problemas internos actuales. Se dice o se piensa que las diferencias salariales son el reflejo de la aportación de cada cual al proyecto. Yo sostengo que no es posible medir (si salimos del puro contar material) lo que realmente las personas aportan, sobre todo si pensamos en proyectos a largo plazo.

En un equipo ciclista, por ejemplo, es fácil de entender ―porque llevamos muchos años viéndolo― que hay quienes optan a ganar una etapa, quienes lo hacen a ganar la carrera y quienes son imprescindibles, a lo largo de la misma, para que todo esto pueda ocurrir. Con suerte, algunos de estos últimos llegan a ser de los que ganan etapas y ganan la carrera. No olvidemos que cincuenta años de vida laboral dan para mucho, siempre que entendamos que estamos en un maratón y no en una carrera de cien metros.

Respecto al control debemos dar un paso definitivo. No podemos seguir dedicando esfuerzos con costes tremendos y visión de corto plazo a controlar lo que pasa. No es posible continuar con una cultura que proviene del más puro capitalismo donde las personas eran sólo mano de obra y la productividad, medida en cantidad, la que generaba los beneficios día a día. Muchas de las empresas que no han evolucionado han sido auténticos fracasos y hoy forman parte de la historia.

Debemos disponer de información, indudablemente, ya que lo que no se mide es difícil saber si mejora. Pero la información debe ser compartida. Éste es uno de los grandes defectos que percibo en las empresas con las que colaboro.

No olvidemos que desde la jerarquía se informa y desde los equipos se comunica y comparte. Estos matices son muy importantes.

Si realmente tenemos un proyecto de personas, nos daremos cuenta de que el aspecto psicológico es algo que debemos aprender a mimar.

Se me pregunta, a menudo: ¿y qué pasa con los vagos, con los que no tiran del carro? Y yo digo que también podemos hacernos la pregunta de otra manera: ¿qué pasa con los que tiran más de lo normal, con los que más aportan? ¿Somos justos con ellos? ¿Y cómo medimos a cada uno y continuamente?

No olvidemos que, hoy, quienes están realmente controlados son los obreros, los que realizan trabajos físicos y producen algo que es medible. ¿Y los demás?»



La fotografía de Koldo Saratxaga está tomada de la web de El Correo: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20071111/economia/email-cancer-empresas-20071111.html