¿Qué tal estás, bienvenido y bienvenida visitante? ¿Te ha gustado el estudio sobre Koldo Saratxaga de Ramon Casadesus-Masanell y Joan Enric Ricart, HBS & IESE, que ayer compartíamos aquí?
Nosotros le hemos dedicado un buen rato y pensamos repetir la lectura, como solemos hacer con todos los estudios que vamos leyendo.
Nos ocurre como dice Diego Polo Román en su blog, que lee a Koldo Saratxaga reposando la lectura (y mostrando como acontecimiento casi insólito el hecho de leer).
El profesor Ramon Casadesus-Masanell es autor con Jordan Mitchell del estudio de caso Irizar en 2005, destinado a los programas de management de la Harvard Business School, como ayer recordábamos. Se escribió originalmente en inglés y tiene una traducción al español, realizada con miras al trabajo en clase, no a su comercialización como texto editado. Existe una traducción al francés, que puede adquirirse, por ejemplo, en la Cámara de Comercio e Industria de París. Puedes ver la ficha de publicación y acceder a la compra a través de este enlace.
El estudio de caso Irizar en 2005 se complementa con unas páginas tituladas Nota sobre la industria de autobús, que describen el contexto de este sector hasta el año 2008.
Y nuestra página hoy tiene como título esta frase que Koldo Saratxaga decía a los participantes en el I Foro Humano Europeo. La hemos tomado del vídeo de presentación de este Foro, que transcurre teniendo como fondo unas palabras de la charla de Koldo. Lo puedes ver entre nuestros vídeos.
Koldo habla aquí de la tierra y las personas, la siembra. En concreto, nos invita a «dejar» la tierra cuando se ve afectada por sucesos climáticos, como la lluvia, ante los que no puede hacer nada la persona que siembra.
Le oímos que hay que «dejar» a la tierra cuando llueve, no pisarla, permitir que hagan su trabajo otros agentes también ajenos a la voluntad humana, como son los muchos animales que reptan subterráneamente y favorecen así que circule el aire entre las raíces. Esto nos dice Koldo Saratxaga, como fruto de su experiencia constante en la huerta y para que nos sirva en nuestro día a día.
Y claro que nos sirve. Hoy destacamos esta idea porque hemos pensado en que resulta muy útil en la tarea de encontrar oportunidades y de identificarlas.
Para entender más esta idea de Koldo, ya que sus ideas y su sensibilidad a veces se nos escapan por nuevas y diferentes que nos resultan (y porque no queremos que se nos escapen), hemos leído una parte de su conversación con Koldo Aldai recientemente:
«La tierra siempre responde. La tierra siempre es agradecida. Es un ejemplo de gratitud, pero es preciso tener paciencia. A nada que le das, te lo devuelve multiplicado, pero hay que esperar. No podemos sembrar hoy y recoger mañana. La cosecha depende de nuestra sensibilidad y cuidados. Tenemos que evitar ese concepto tan arraigado en el mundo de cosechar continuamente. Todo el día con la espalda abajo y cosechando sin parar...
[...] La naturaleza es para compartirla, no para dominarla. A veces voy con mis nietas a la huerta, ellas ven cómo la cuido, ven que no le echo química… Cuando forzamos a las personas se rebelan, otro tanto ocurre con la naturaleza. Es cuando vienen los desastres.»
Todo esto, si llegamos a interiorizarlo, ¡cuántas cosas puede facilitarnos! Desde mentalmente hasta en las emociones y los sentimientos, la experiencia... Nos facilita la apertura a la realidad, por ejemplo. Y una aplicación que vemos a esto es la de evitar opiniones a priori sobre personas y cosas. Si dejamos tiempo, para que las personas y las cosas actúen e interactúen con nosotros, tendremos más base para formarnos unas ideas y tomar decisiones; hasta podemos descubrir oportunidades donde creíamos que lo sabíamos todo.
Esto puede enfocarse, por ejemplo, a encontrar trabajo o a ampliar mercado, por mencionar aspectos relacionados con la crisis que nos acompaña todos los días. A ti se te ocurrirán otras ideas a partir de esta propuesta de Koldo. A nosotros también se nos están ocurriendo unas cuantas más.
Hemos leído en esta semana noticias de personas que pierden su empleo en fábricas que se cierran. ¿Optarán algunas de estas personas por unirse y adquirir el negocio para proseguir la actividad? Es una decisión que han tomado personas de diversas organizaciones empresariales en lo que va de crisis, hace unos días lo leíamos en esta página.
Si optan por la búsqueda de trabajo o el encontrarlo, hoy contamos individualmente con notables ventajas en comparación con la crisis de comienzos de los 90, ya que un teléfono móvil está al alcance de prácticamente toda persona, al igual que el acceso a Internet y, por este medio, a una gran cantidad de información. Disponer de un punto de contacto que podemos llevar con nosotros y ampliar nuestro conocimiento son dos buenos apoyos que hace quince años no era tan fácil conseguir.
Por el contrario, tambien leíamos noticias en esta semana sobre otras organizaciones que reciben un salvavidas con la advertencia de que deben ser responsables porque no habrá una segunda vez para que les saquen de apuros. Esto decía Jean-Claude Trichet, el máximo responsable del Banco Central Europeo, al sector bancario.
En definitiva, las oportunidades se reparten de diferentes maneras entre las personas. Y si tenemos en cuenta las realidades que ha puesto en primer plano la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, se nos puede ocurrir al respecto, desde nuestro mundo occidental, que somos afortunados. Como enfatizaba Koldo Saratxaga en su charla en Bizkaia Creaktiva, lo que en Europa consideramos carencias y estar bajo mínimos, en muchos lugares de África sería bienestar. Puedes ver esta charla entre nuestros vídeos.
Se nos ocurre también, entonces, que tener trabajo, incluido el trabajo de encontrar trabajo, debiera ser una obligación, y no ya individual, sino social, pues es un medio de generar oportunidades para nosotros y para otros.
Periódicamente se nos informa de las personas que han dejado de buscar empleo porque no confían en encontrarlo: ya sea a través de las Encuestas de Población Activa, el Banco de España, etc. Si no se encuentra trabajo, una solución, clásica y efectiva, es la de crearlo.
Crear empleo es lo que se proponen las organizaciones de la economía social, entre ellas, algunas de las que forman parte de gbe-ner, como Ampo o Grupo Hernández Zubizarreta.
Hasta mañana, bihar arte.

