¿Qué tal estás, bienvenido y bienvenida visitante? ¿Eres una de las personas que está disfrutando del puente? Este puente de cuatro ojos (viernes a sábado, sábado a... así hasta cuatro). Cuatro ojos como los del puente medieval de la villa de Aoiz, en Navarra, sobre el río Irati. A la izquierda, lo tienes en la fotografía que hemos tomado de la web del Ayuntamiento.
Hoy, el estilo Saratxaga, o NER, el Nuevo Estilo de Relaciones, nos va a servir para ser personas, igual de felizmente que todos los días. Hemos empezado el día con la intención de ser felices —y no de tener la felicidad, ni de esperarla, ni de buscarla, etc.—.
Hemos empezado bien, con nuestra excursión por la Red. Hemos releído esta propuesta de Koldo Saratxaga a los alumnos de escuelas y universidades:
«Ser generosos, compartir con los demás, para no mirar para ti sólo.»
Está bien para los más jóvenes que admiran a Koldo y que aún no tienen edad de trabajar, para adquirir este capital de valores que tanto rendimiento en satisfacciones les puede dar.
Pero a nosotros que somos más mayores nos ha fascinado hoy esta propuesta. Nos la hemos apropiado, aunque en este momento no seamos alumnos. Nos ha encantado porque la hemos leído como la forma de ver por todas partes personas avanzando juntas, en lugar de pisarse entre sí por llegar más alto. Abriríamos la puerta a un mundo más racional, en el que todas las energías que se consumen en sentimientos negativos, cuando no existen el compartir y la generosidad, se podrían utilizar para ampliar sentimientos positivos.
Estos valores, con los que Koldo y K2K emocionando están participando junto con las personas de las organizaciones en su innovación, generan respuestas positivas. Un solo ejemplo: las siguientes líneas que compartimos de un diálogo en El blog de Mario Conde. Nos hemos identificado con su aprendizaje de Koldo y con la sensación parecida a la del «agua fresca»:
«Cuando Koldo Saratxaga llegó a IRIZAR, era una empresa más con muchos problemas. Y dedicó tiempo a ver, oír, pensar, y decidió ser valiente. Lo ha logrado. Están en 42 países fabricando con los mismos sistemas y métodos. [...] Es un Maestro.
Verás como se van consiguiendo cosas importantes, solo hay que soñar, amar los sueños, querer vivirlos y ya está, construidos y realizados.
Muchas gracias por todo amigo.
Estimado amigo: Leerte es como beber agua fresca, tras una larga travesía por el desierto.
Un abrazo en tu alma.»
Poner en juego el compartir, la generosidad y la apertura a las personas es una interesante propuesta de autodidactismo, pero también, ¿por qué no?, de innovación y regeneración. Una forma de crear respuestas nuevas a la realidad también nueva que se está creando y que es actualidad permanente, de un tiempo a esta parte. Ayer lo recordaba en Montevideo el presidente electo de Uruguay, José Mujica, en una conferencia ante empresarios:
«Uruguay ha madurado y debe entrar en una etapa de responsabilidades dejando atrás los reclamos. Se acabó la época de echarle la culpa al mundo y hay que tener conciencia de que dependemos de nosotros.»
Nos ha gustado el ejercicio de responsabilidad del futuro presidente uruguayo. Hoy es noticia Uruguay y también todos los países del Mercosur, pues celebrarán una cumbre el próximo martes, para la que se están preparando.
La sociedad del bienestar que queremos no es sólo de medios materiales, sino sobre todo de valores y sentimientos. En esta línea, la pequeña y reciente democracia (2008) de Bután se ha adelantado al resto del mundo. Ha institucionalizado la felicidad como fuente de desarrollo y maneja el indicador Felicidad Interna Bruta (FIB). Podéis leer aquí los planteamientos de Jigme Y. Thinley, el Primer Ministro. Así de claras tiene las cosas:
«Hay que fijar nuevas prioridades y definir qué es lo que a la gente le importa más. Qué quieren los seres humanos. Todos aspiramos a la riqueza y a la prosperidad, pero necesitamos definir esos términos. Es más que riqueza material, que es un placer efímero y tiene un alto costo en la familia y otros vínculos.
El gobierno de Bhután no se considera de ninguna forma proveedor de felicidad. Nos aseguraremos que sus necesidades básicas estén cubiertas y que tenga oportunidades de desarrollo intelectual. Si es feliz, o no, es una cuestión suya al igual que decidir qué es lo que quiere para la vida.»
Nos ha recordado algo a Koldo. Hasta mañana, bienvenido y bienvenida visitante.

