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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Contenedores



Dice Maria Garcia Foz, estudiante de primero del Grado en Educación Primaria, que Koldo Saratxaga «entén que és més important formar persones que simples estudiants que emmagatzemen continguts» = «entiende que es más importante formar personas que simples estudiantes que almacenan contenidos».

Nos ha dado inspiración para dedicar un rato a pensar en el futuro, que es uno de los compromisos que tenemos a diario.

¿Vamos a ser «contenedores» de lo que nos depare el futuro o vamos a intentar que nuestro futuro sea el que queremos? Queremos ser emprendedores de nuestro futuro. Un emprendizaje viable, que no quede en pensamientos o recopilaciones teóricas o bibliográficas, en definitiva, queremos llegar al nivel más alto de emprendizaje.

«De la idea innovadora a los planes de viabilidad» lo llaman en AZTER Consulting, la consultora de Iñazio Irizar. También identifican futuro e innovación. Para que no quede duda del contenido que dan a este nivel de emprendizaje, lo acompañan de varias citas, entre ellas ésta de Koldo Saratxaga:

«Solamente se genera innovación dando oportunidades, compartiendo cosas, viviendo experiencias, equivocándose, con equipos de personas pensando en el futuro.»

Los modos de hacer que nos han traído al presente ya sabemos lo que dan de sí, lo estamos experimentando. ¿Podremos seguir con ellos si deseamos tener un futuro? ¿Darán tanto de sí? ¿O habremos de innovar, renovarnos, cambiar gracias a los logros y también a los errores?

Un futuro que, por un lado, es un interrogante, como comparte Koldo en Bizkaia Creaktiva. Por otro lado, es fruto de lo que nosotros hagamos, como también dice en su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente:

«¿Tenemos los líderes o los gestores adecuados y capaces de realizar el cambio? ¿Son capaces de poner a soñar a esas personas que, aparte de unas manos y unos músculos, tienen un cerebro, un corazón y un estómago?

[Quiero] insistir en la necesidad imperiosa de basar nuestro futuro en la capacidad creativa de las personas, que fluye cuando la organización permite que ellas definan sus retos y que, para alcanzarlos, generen experiencias y errores que, a su vez, generan los aciertos que nutren los conocimientos.»

No podemos adivinar el futuro, de modo que podemos optar por no reconocer esto y dedicarnos a hacer planes detallados, en la esperanza de que se cumplan y de que somos capaces de controlar todo, o asumir la siembra, el principio de causa-consecuencia aceptando la incertidumbre sobre los resultados, pues no podemos ejercer el control sobre todo. (En resumen, asumiendo el fundamento del pensamiento moderno, la causalidad eficiente y relativa de Hume, que desbancó a la causalidad de Aristóteles, la cual establecía un perfecto control de toda la realidad a través del conocimiento total y posible, según el filósofo griego, de las causas y los efectos.)

Así que los tomates de Koldo Saratxaga nos imparten muchas lecciones útiles, como expone en su blog e Juan Freire, que comparte además unas líneas de ¿Sinfonía o jazz? de las más citadas:

«Julen Iturbe, en Gestión del cambio, nos recordaba las críticas de Koldo Saratxaga a los modelos de gestión empeñados en realizar prospectiva para la planificación. En una entrevista aparecida en el libro que publicó en 2004 Luxio Ugarte (¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas, Granica, pp. 97-99):

“Nosotros creemos que lo que hay que saber es a dónde queremos ir, qué queremos conseguir, qué tenemos que compartir y qué nos preocupa del futuro, pero ninguno nos atrevemos a decir qué es o cómo va a ser éste con detalle y menos con cifras, ni dentro de un mes, ni de cinco. ¡Para eso suelo hablar de la huerta! Considero que lo que tenemos que hacer es cuidarla con mimo y no solamente cuando se siembra o se planta sino a lo largo de todo el proceso, desde la siembra hasta que recoges los frutos. El tomate es un buen ejemplo porque requiere muchas atenciones y además, ni no eres agresivo con los tratamientos químicos, depende mucho de la climatología. Por tanto, es imposible saber la cantidad de fruto que vas a recoger y el momento en el que estarán maduros. Lo más importante es saber sembrar y cuidar el entorno continuamente, planificando y pensando menos en la recogida.”»

Te dejamos mirando la tomatera, es decir, el futuro, y nos despedimos hasta mañana, bihar arte!





Las fotografías son de la web soloraf.com