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viernes, 15 de enero de 2010

«Hay que crear organizaciones sin miedos y sin temores»



Pensando en el fin de semana, nos hemos traído unos cuantos despertadores para compartir. No es que queramos estropear a nadie el sano deporte de la siesta o del alargar más el tiempo de descanso de la noche. Para esa circunstancia, sí nos hubiera gustado compartir un despertador de luz, que sería el más adecuado según nos dice el especialista en sueño Eduard Estivill.

Hemos traído despertadores porque nos vienen muy bien para llevar adelante un proyecto basado en las personas, y empezando por nuestra propia persona.

«Un proyecto de futuro requiere tiempo, requiere tranquilidad, requiere espacios», afirma Koldo. Así que la perspectiva de disponer de más tiempo durante el fin de semana nos anima a dedicar un rato a esponjar la mente y las emociones en los planteamientos de futuro que tenemos o querríamos tener.

Quizá lo primero en lo que nos despierta Koldo Saratxaga es en pensar que existe el futuro y no sólo el día de hoy y sus urgencias. Hace poco, en la entrevista en Gara tras la presentación de gbe-ner, explicaba Koldo:

«Esperamos que [gbe-ner] despierte a organizaciones o personas, a las que les falta dar el paso, y tengan con quién apoyarse. La solidaridad es muy importante. La innovación es innata a la persona. Un actor se aprende la idea y, ante cualquier dificultad, improvisa. Nuestro estilo es generar una dinámica innovadora, que te lleve a un sueño. Así, además, seremos capaces de soportar mejor la crisis y, desde luego, despegaremos mejor.»

Con estas ideas, la conclusión que sacamos es que no nos viene mal el despertador que nos sensibilice a la existencia del futuro y nos despierte para pasar a la práctica: existe el futuro, vamos a estar en él, y estaremos de la forma que elijamos o si no elegimos, otros diseñarán nuestro futuro. Parece sencillo, pero la realidad es que acabamos escorando

Hemos elegido otro despertador complementario: el de la confianza en nosotros y en las otras personas. En buena lid, no sería de recibo ni lógico que Koldo Saratxaga pregone a los cuatro vientos que cree en las personas, que confía en nuestra inteligencia, en lo que somos capaces de aportar para sacar un proyecto adelante, y nosotros mismos/mismas no lo confiáramos en lo que somos y podemos hacer.

O, por el contrario, a lo mejor estamos muy sobrados de auto-confianza y muy pobres de confiar en otras personas. De confiar, de respetar, de considerar...

Aquí tenemos dos buenas rutas que hacer y que pueden rendirnos una buena cosecha de bienestar y crecimiento personal, además de económica.

La confianza se da y se merece: «la confianza es muy difícil ganarla y se pierde en un segundo», afirma Koldo Saratxaga en su charla en Nazaret Zentroa. La confianza es un bien tan precioso que su destrucción es una meta principal de jefes tóxicos, sin aptitudes de liderazgo ni de gestión.

A la hora de las relaciones entre nosotros, las personas, para sacar adelante un proyecto, se nos ocurre que este tema de la confianza es una buena orientación para saber si estamos en el sitio adecuado con las personas adecuadas.

Todas las personas vamos sumando experiencias que nos han dado conocimientos y criterios para abordar este tema. Si nos interesa la confianza es porque le damos valor; si nos reímos de ella, tal vez nos falte ética y sensibilidad a la «toxicidad» y los perjuicos que ocasiona su asusencia.

Sería muy largo de desarrollar el catálogo de buenas y malas prácticas en el terreno de la confianza. Tampoco es el objetivo, sino el de invitar a una experiencia personal que dará sus frutos en lo común del proyecto compartido.

Hoy nuestra página es sencillamente la idea y la energía de la confianza en las personas, empezando por cada uno de nosotros, para encontrar las personas, el proyecto y el futuro que mejor se adaptan a nuestras necesidades.

«El problema está en que nos han dicho: ‘tú, hijo, no hables mucho’ o ‘en boca cerrada, no entran moscas’ o ‘tú contesta sólo a lo que te pregunten’. ¡Cambiemos esa cultura! Hay que decir lo que sentimos, no lo que interesa decir. Hay que crear organizaciones sin miedos y sin temores. De las ideas surge el futuro y la creatividad.»

(Koldo Saratxaga, «En una empresa la culpa siempre la tiene el de arriba, el jefe»)