Hemos terminado el año 2009 y recibido el 2010 con Mikel Laboa, un cantautor que le gusta a Koldo Saratxaga. Elegimos dos de sus canciones para abrir la puerta de un nuevo año con buena energía.
Una de ellas la elegimos porque nos abre los ojos de la mente y el corazón a la campana de Gauss que existe entre todas las personas.
Nos habla de apreciar las diferencias y gestionarlas con la eficiencia del cariño.
Es decir, nos sirve para ver «la riqueza de la diversidad humana. Se trata de hacer de la diversidad un valor a la hora de sumar y de lograr riqueza creativa», como afirma Koldo Saratxaga.
En un bertso, lo canta Mikel Laboa:
Txoria txori
Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.
[Traducción al castellano]
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.
«En el pecado llevamos la penitencia», como se dice coloquialmente, si vivimos con la idea y el propósito de hacer que las personas alrededor sean como nosotros queremos que sean. O, dicho en palabras de Koldo, «ni viviremos, ni dejaremos vivir». Es posible que alberguemos la mejor de las intenciones, aunque por lo general, los gestionadores voluntarios de la existencia ajena no piensan que hacen ni lo mejor ni lo peor, sino que piensan que son el eje de la existencia del mundo y todo debe adecuarse a sus valores y modos de actuación, hasta en el más ínfimo detalle.
Buen ejemplo de ello es el que pone Koldo Saratxaga cuando, al tratar esta idea, habla de la persona ordenada que va colocando los objetos que utilizan las personas a su alrededor. Puedes oírle en su intervención en el I Foro de Industrias Creaktivas.
Esta cuestión nos ha interesado no por «meternos» con las personas que obran así, sino por impulsar nuestra capacidad de empatía en la vida real.
Empatizar (= identificarnos con los sentimientos ajenos) nos sirve para llevar a las tripas y a la práctica que TODAS LAS PERSONAS importan en un proyecto, hasta los no empáticos, pues en algún momento pueden lograr asimilar la idea de «PROYECTO COMÚN».
Se nos ha ocurrido hoy empatizar tanto desde la eficiencia, como desde la inteligencia y el cariño.
Un ejemplo de microeconomía en cuestión de eficiencia: el caso de un transportista de paquetería urgente que llega a recoger un envío y se encuentra con un par o tres cajas medianas aunque pesadas. «Ah, yo no soy descargador ni mozo carretillero. Ahí se queda el envío». ¿Qué harías tú, suponiendo que las dimensiones de las cajas para transportar se ajustan a la normativa? ¿Encastillarte en las divisiones de clase, considerarte menos por cargar un bulto, o considerarte «emprendedor» y tener una buena infraestructura (por ejemplo, una carretilla de mano y las medidas de salud y seguridad laboral correspondientes, como puede ser una protección para la región lumbar)? En el primer caso, nuestro transportista tendría aquel espíritu de la nobleza y la hidalguía cuando ya su clase social había declinado y sus miembros se resistían a incorporarse a la economía activa porque pensaban que esto disminuía su categoría. En el segundo caso, nuestro transportista tiene un negocio, una empresa, y es consecuente con el compromiso adquirido con el mercado y la sociedad al presentarse como persona dedicada a una actividad de transporte. Este ejemplo nos lo ha dado ayer mismo un pequeño empresario.
¿Y qué hay de la inteligencia y el cariño, que tanto nos permiten crecer y renovarnos continuamente?
Pues para unir la inteligencia y las emociones con el logro de nuestras metas, tenemos las canciones de Mikel Laboa y el Nuevo Estilo de Relaciones de Koldo Saratxaga que nos proyectan al futuro sobre una base de realidad y con las alas de la capacidad de adaptación.
No en vano, Koldo encabeza la exposición de un Nuevo Estilo de Relaciones con una cita de Charles Darwin: «No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio».

