Todas las personas queremos que aquello que nos hemos propuesto nos salga bien. Esto no parece necesitar muchas explicaciones, incluso algún lector pensará que es una obviedad.
Y sin embargo, lo encontramos destacado en la web de K2K emocionando:
Un nuevo estilo de relaciones nos lleva a crear un proyecto común y a disfrutar de un éxito compartido. A todas las personas nos gusta el éxito.
En su charla en el I Fórum Internacional de las Empresas Creaktivas, Koldo hablaba de esta idea y decía que para cada persona el éxito consiste en cosas diferentes. Puedes escucharle en el enlace a las charlas que tenemos en la columna lateral de esta página.
No todos coincidimos al identificar aquello que nos gustaría lograr para considerarlo un éxito. En cambio, sí coincidimos en que es el punto al que queremos llegar, la meta, y también en que lo lograremos en un tiempo, que está en un futuro que consideramos más o menos cercano.
Y hace dos días leíamos a Carlos Oses, en su artículo en la Revista APD, una idea que nos sirve mucho hoy para este tema del éxito; puedes enlazar con su artículo también desde la columna lateral. Escribía esto:
Tratamos de encontrar el camino que nos conduzca al futuro; pero, como dijo un clásico, «no llega antes el que va más rápido, sino el que sabe a dónde va».
En las organizaciones con el Nuevo Estilo de Relaciones se decide entre todas las personas el éxito que se desea y se camina juntos para lograrlo. Por eso son un proyecto común, y cuando se alcanza la meta, el futuro, el éxito es compartido.
Esto ya empieza a ser exótico y a dejar de ser obvio, ya que no ocurre así en muchas organizaciones, y tendremos amigos y lectores que puedan contar experiencias en esta línea. Por ejemplo, la muy corriente de que aquella persona que cuenta con un salario mayor se encuentra con que otras personas más abajo y más arriba de la pirámide tratan de que desempeñe más trabajos por la razón de que cobra más. Y no raramente, además, se desea que le salgan mal, incluso aunque esto sea negativo para la marcha general de las cosas. Como no hay proyecto común, las responsabilidades y éxitos no son compartidos, y las patatas calientes, errores y fracasos se pasan de unos a otros en busca de alguien a quien endosárselos.
Así pues, tanto si tienes esta experiencia de saboteadores de personas y empresas, como si disfrutas de la suerte de no haberla tenido, con lo dicho hasta el momento puedes formarte una pequeña idea de que estar orientados al éxito nos aporta mayores posibilidades de que nuestros avances sean eficaces. Como dice la frase de Séneca citada por Carlos Oses: «no llega antes el que va más rápido, sino el que sabe a dónde va».
Esta idea no queda en el aire, dado que NER, el Nuevo Estilo de Relaciones, se caracteriza entre otros rasgos por sus realizaciones, porque se pone en práctica. ¿Y cómo funciona una organización orientada al futuro? Nos lo ha explicado Óscar García al compartir en esta página la primera reunión del compromiso en TTT Goiko: yendo a trabajar con metas que alcanzar en cada día y semana, no a cumplir un horario.
Éstas eran algunas palabras de Óscar:
Hoy ha sido un día muy importante para el proyecto TTT Goiko. Hemos celebrado la primera reunión del compromiso, donde un equipo de personas, en representación de los diferentes equipos de la organización, se han comprometido a producir, durante los siguientes tres días, un determinado volumen de producción.
Sí, no hace falta que lo volváis a leer; es el presente perfecto del verbo comprometer. Me refiero a que, a partir del día de hoy, las personas de TTT Goiko darán por finalizada la semana una vez cumplido el compromiso adquirido al comienzo de la misma, por contraposición al mero transcurso de las 40 horas semanales tipificadas en la legislación laboral vigente.
Por lo tanto, en contradicción con un tema de actualidad en estos días, hemos decidido prejubilar los siguientes comportamientos: «Yo a las dos me voy», «intentaré hacerlo», «si todo sale bien cumpliremos el plazo», «no es mi culpa»… y contratar en su sustitución a: «nos comprometemos a esto y cuando lo hayamos terminado, nos vamos».
Parece sencillo, ¿verdad? Decidir y trabajar entre todos, conocer entre todos cómo va el avance hacia la meta, ir compartiendo el esfuerzo de subsanar lo que va peor y la satisfacción de los éxitos que se consiguen camino de la meta final.
Para terminar nuestra página hoy, nos parece adecuado mencionar que de cuando en cuando se recuerda la estadística de que los trabajadores españoles son los que más horas pasan en el trabajo y que su productividad es baja. Lo publicaba, por ejemplo, El Economista:
Entonces, los españoles trabajan más y cobran menos que sus vecinos. La razón para explicar esta situación es la «bajísima» productividad española, como la viene calificando desde hace unos años el hasta ahora comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.
Un proyecto común = un éxito compartido, y una buena alternativa para sustituir a esta realidad.