Egun on, buenos días del 22 de febrero. Seguimos en el panorama del entorno donde las novedades más inmediatas en lo empresarial es que organizaciones de todo tipo se ahogan sin presupuesto, entran en concurso de acreedores, aplican ERE, cierran, etc. Un buen momento para todos de aprender mediante la autocrítica y la crítica, muy sanas, aunque a veces se les hace propaganda negativa. Y para inspirarnos, para empezar por algún lado, proponemos leer esto que decía Juanje Anduaga, coordinador de gbe-ner Elkartea, en una entrevista de hace algunos años:
«Antes [de 1991 en Irizar, de la llegada de Koldo] las personas no sabíamos obtener rentabilidad al producto que hacíamos, como ha quedado ahora demostrado. Porque ahora hacemos lo mismo y sí hemos conseguido la rentabilidad que pretendíamos. Es un problema de personas, de responsabilidad y de gestión compartida. Creemos más en el trabajador generalista, integrado en un equipo, que en la tecnología. Porque la tecnología se puede comprar. La responsabilidad y la confianza en uno mismo, no.»
En 1991, como todo el mundo sabe, Irizar, S. Coop. estaba abocada al cierre, tras una larga trayectoria donde no habían faltado ni personas trabajando bien ni los éxitos. Igual que en muchas organizaciones hoy, donde una de las reflexiones en busca de experiencia puede partir de preguntarnos si ha sido una preocupación el ser eficientes, el generar recursos y riqueza propios para así ser autónomas y poder considerarse un proyecto, una vida empresarial que va para adelante (el «pro» de proyecto).
«Un proyecto común = Un éxito compartido» no es un elemento integrante del ner (Nuevo Estilo de Relaciones), sino la desembocadura hacia la que avanza. Este estilo comienza por considerar que las personas son lo más importante y que sin ellas nada es posible. Si así lo asumimos, querremos contar con todas las personas, ¡lógicamente!, con su diversidad en forma de ser y actuar.
La forma de contar con todas las personas es crear un proyecto común que todas las personas asuman, por sus razones individuales y con su diversidad. El proyecto común es una llave que consigue que todo el mundo sea actor de la realidad de una organización, que las personas participen como son, desde su libertad y responsabilidad, no uniformadas por el ordeno y mando.
¿Por qué querer contar con todas las personas del entorno, en este caso, del entorno empresarial? Evidentemente, y siguiendo con la lógica, porque tenemos que aportar a la sociedad lo que espera de una organización empresarial, empezando por la parte de la sociedad que son las familias de las personas de la organización. Hemos de aportar... ¡y deseamos además lograr tantas metas y sueños...!, aunque ni nos atrevamos a decirlos. Pero solos, por separado, divididos, yendo cada persona a su interés y lo suyo, poco o nada podremos realizar y llevar a buen puerto; al menos, nada que sea de interés de algún alcance general, colectivo, social. En cambio, con el ner deseamos, estamos y proponemos estar abiertos al mundo.
Además, el proyecto común es un entorno de convivencia y de relaciones, donde unos y otros tenemos la oportunidad de aceptar y valorar la mutua diversidad, pues enriquece el avance de todos. Sirve al éxito que deseamos lograr, que será un éxito para todos porque a todos nos beneficiará y que solos ni podríamos soñar en lograr. Esto ocurre, entre otros motivos, porque las personas unidas generamos energía creadora, y nace aproximadamente así como Koldo nos describe en su experiencia de algunas asambleas en organizaciones (en TU lankide, junio de 2005, pág. 45):
«Cuando pones a 300 personas juntas para contarles un proyecto nuevo que no le han contado nunca, que algunos llevan 30 años trabajando juntos, y aun así nunca han estado en un espacio todos al mismo tiempo, en ese momento se genera una energía que es la base para crear un fenómeno diferente. Ese es el valor de la asamblea, la energía que se crea en un foro en el que hay una apuesta en común, un acto sublime, fundamental, la unión de todas las personas en un proyecto compartido. En la primera de Irizar pasó algo parecido, a partir de ese día la cosa fue completamente diferente.»

