El Carnaval de estos días pasados nos ha dejado un escaparate de inventiva y creatividad en las calles, igual que ocurre en tantas otras fiestas locales. Por separado o con amigos, quienes deciden disfrazarse se esfuerzan en conseguir un aspecto especial, diferente, a su aire y estilo. Y cuando no es carnaval, también hay muchos preocupados del estilo del atavío. ¡Cuántas publicaciones, entre revistas, periódicos y programas, al igual que establecimientos de moda, estilismo y estética encontramos también diariamente!
Cuando empezaba a hablarse de estilo personal de una forma generalizada, y no restringida a cuatro individuos que pasaban por excéntricos, se solía repetir la frase, por toda Europa, «el estilo es el hombre». Nos hemos acordado de esta frase o eslogan centenario pensando en nuestro tema hoy: «Proyecto basado en las personas». Porque cuando una forma de actuar se basa en las personas, se puede describir con todo acierto como «estilo», en parte igual al de otros, como pueden ir los amigos disfrazados en una cuadrilla o en una charanga, y en parte customizado, cada uno con los añadidos y en la versión personal que prefiera.
En cambio, cuando no nos basamos en las personas, sino en la productividad y en las máquinas, en las que se confía más que en los seres humanos, aparecen con frecuencia los procesos y los procedimientos que van a regir toda la actividad empresarial. Procesos y procedimientos que se establecen por parte de unas pocas personas, dedicadas a pensar y decidir por todos los demás. En cambio, ¿quién puede definir un estilo? Indudablemente, solo la persona que lo adopte, porque es quien le dará vida.
¿Qué razones hay para que sea mejor un estilo que un conjunto de procesos y procedimientos? Es una pregunta que se suele hacer, y en distintas maneras o versiones, al equipo K2K, como refiere Koldo en el libro El éxito fue la confianza:
«Cuando el Consejo de Administración lo componen dos o más personas, y ante el cambio tan importante, para ellos radical, que proponemos, hay una pregunta que siempre surge: “Koldo, ¿y si las cosas se tuercen y van mal?”. Yo siempre contesto lo mismo: “Conociendo lo que conoces, por lo que has leído, tratado con otras personas y escuchado en nuestros encuentros, dime una sola razón por la que este proyecto basado en las personas, en un Nuevo Estilo de Relaciones y responsabilidades, pueda ir peor. Dime una sola”. Con toda la sencillez y humildad, tengo que decir que, en las posibles cinco veces que me ha ocurrido, nadie me ha ni siquiera respondido.»
Así que, efectivamente, en el caso del ner (Nuevo Estilo de Relaciones) podemos decir que un estilo gana en su propio terreno a un modelo de gestión basado en procesos y procedimientos. Una experiencia de esto es la compartida por Grip-on Tools a propósito de su cambio organizativo con el ner, de la que tomamos algunos rasgos y podéis leer completa en este enlace:
«La decisión de contar con la colaboración de Koldo Saratxaga y su equipo, en este caso sobre todo Ainara, fue un paso adelante basado en la CONFIANZA en ellos mismos, en sus posibilidades para avanzar.
»Nos contaron su proceso, basado en la transparencia, que incluyo el parabién de los socios y la aprobación por parte de la asamblea de Grip on de su compromiso para impulsar este proyecto basado en un nuevo estilo de relaciones.
»Cristina destacó el salto que ha supuesto pasar del “mapa de procesos” a un nuevo organigrama “redondo” con equipos conectados y con amplio espacio para la comunicación.
»Gudiker […] comentó que los cambios fundamentales han tenido que ver con el trabajo en equipo y con la mayor responsabilidad que cada persona ha ido asumiendo.
»Antes las personas no sabían que había que hacer y preguntaban por la tarea. Antes los equipos eran islas con poca comunicación. De hecho había pocas reuniones y solo para mandos.
»Ahora cuando hay un problema se juntan las personas implicadas y deciden. La comunicación fluye por la organización y se nota otra actitud más participativa.
»Hay un mejor ambiente que tiene que ver con la satisfacción del deber cumplido. En la medida en que se ha confiado en las personas y se les han asignado nuevas responsabilidades la iniciativa ha emergido.»

