Bienvenidos, ongi etorri! Y gracias por acompañarnos en dar también la bienvenida a una nueva semana.
Hoy habíamos elegido para compartir el tema del lunes pasado, cuando dedicamos nuestra página a la zona «cero», a lo que resumen estas palabras: «un nuevo estilo de relaciones». Hemos cambiado de idea, pensando en por qué habíamos elegido compartir la zona cero del NER.
Lo consideramos el mejor resumen del libro de Óscar —cuya referencia ves ahora ocupando nuestra cabecera—. De forma gráfica podemos seguir en sus páginas el choque entre la organización jerárquica y el nuevo estilo de relaciones. La experiencia cotidiana de una empresa jerárquica, en la convivencia y la actuación de las personas, desde el egoísmo que veta el trabajo en equipo hasta la comodidad para no interesarse por el futuro, pasando por la ambición de corto alcance, limitada al presente, etc.
Y hoy estamos pensando en que el trabajo es el lugar en el que pasamos muchas horas de nuestra vida y en que es muy corriente verlo asociado a experiencias y sentimientos negativos, de toda índole, desde personales hasta familiares, pasando por económicos, profesionales, etc. Casi todas las personas queremos que las cosas vayan bien a nuestro alrededor, en la familia, en el trabajo, etc. Y en esta página no somos una excepción. Queremos que todo vaya bien y que no existan esos motivos laborales y económicos para la infelicidad y el fracaso de organizaciones, familias y personas. Esto es un gran aliciente para compartir aquí el nuevo estilo de relaciones, deseando e intentando que la energía de personas y organizaciones pueda actuar libre de trabas y cortapisas de una malentendida cultura organizativa que en realidad es un planteamiento primitivo y ligado a la ley del mínimo esfuerzo, organizativamente hablando:
Continuamos con un tipo de organización creada cuando el ser humano sustituyó a los animales. Es así de crudo. Pero es verdad.
Lo más preciado que tenemos en las organizaciones son las personas y debemos ejercitar la habilidad de obtener lo más valioso de ellas, que no es ni su fuerza física ni su capacidad de obedecer y repetir tareas.
Si existieran recetas infalibles y dispusiera de ellas, creedme que dedicaría mi vida a repartirlas gratuitamente, pues nada me haría más feliz.
El NER, el nuevo estilo de relaciones, se propone desde esta página como el horizonte de una realidad posible, entre otras. Lo proponemos como realidad que sustituya a la que ahora no nos da las respuestas de bienestar y desarrollo a las que aspiramos.
¿Es que al aceptar el nuevo estilo de relaciones todas las personas experimentamos una transformación y pasamos de inmediato a saber trabajar en equipo, a ser transparentes, responsables, etc.? La posible respuesta a esta lógica pregunta es lo que nos ha llevado a cambiar de tema y a elegir «un proyecto común = un éxito compartido», el final del esquema del NER.
En este final encontramos que, antes del éxito que todas las personas deseamos, está el «proyecto común». El nuevo estilo de relaciones empieza cuando todas las personas consideramos y expresamos con nuestro voto que este estilo nos va a aportar los medios para alcanzar lo que queremos. No empieza cuando cambiamos o somos de una forma determinada, empieza cuando nos decidimos a cambiar y esta decisión nos lleva al compromiso personal y a la solidaridad con el compromiso de todas las demás personas del proyecto.
Así pueden sentirlo todas las personas de un proyecto, y lo leemos, por ejemplo, en la experiencia de Óscar, en el libro que acaba de publicar.
Se trataba de uno de los cometidos que más me gustaban de mi trabajo: ayudar a coordinar la variedad de opiniones, emociones e intereses para poner todo al servicio de un proyecto común.
Sentirnos al servicio de un proyecto común es el principio del cambio y también el principio del éxito. No es necesario esperar a que el mundo cambie, o lo hagamos nosotros o la organización. Todo empieza por decidir aceptar el compromiso de un proyecto y por tener en cuenta el compromiso con el mismo de las demás personas de la organización.
Con decisiones y coherencia arranca nuestra semana, y esperamos que sea el comienzo de un éxito compartido.

