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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

viernes, 25 de marzo de 2011

«Ofrecer oportunidades, no control, cometer errores» (2)



Resulta tremendamente difícil hablar de este tema ―y de todos los del nuevo estilo de relaciones― pensando en que no existe en la mayor parte de las organizaciones y que por lo tanto no lo conocen la mayor parte de nuestros visitantes. Acaso pueden conocerlo de nombre, porque la tan traída y llevada corrección política hace que hoy en día no se hable en su versión literal de aspectos innobles de la realidad, sino que se disfrazan, o bien, directamente, se mencionan y describen como reales todos los aspectos irreales posibles que parezcan bonitos, agradables, cómodos, etc.

¿Por dónde empezar, pues, a hablar de esta idea del NER, del nuevo estilo de relaciones, que hoy es tema de nuestra página? Por ejemplo, sin ir muy lejos, podemos partir de sumar, por un lado, el sentido de la eficiencia que posee el NER y, por otro lado, la idea de que las personas no son mano de obra, no son recursos destinados a obedecer como máquinas, muy al contrario, las personas son cerebros, corazones, entrañas dispuestos a disfrutar y crear.

El sentido de la eficiencia del NER conduce a activar todas estas posibilidades y oportunidades que constituyen las aportaciones de todas las personas ―aquí debiéramos escribir TODAS LAS PERSONAS con mayúsculas como le oímos a Koldo―.

Resulta cada vez más impensable la ineficiencia jerárquica derivada del hecho de que solo piensa el jefe ―sea propietario o sea ejecutivo―, mientras los demás cerebros permanecen dormidos y neutralizados por el ordeno y mando. Según este planteamiento jerárquico, ni siquiera sueña el jefe porque, ¿cuán amplio puede ser el reto que se afronte desde esta limitación de recursos y con qué posibilidades y coste de éxito? Los acontecimientos están mostrando el resultado de estos planteamientos prácticos: mientras ha soplado viento a favor, han florecido organizaciones; con el viento en contra, se están agostando en número creciente.

Así que también es necesario, si queremos ser coherentes con esta idea del NER, hacer que sea posible la participación de las personas en las organizaciones, ya que ahora no es posible. ¿De qué forma? Muy breve y sencillamente lo escribe Koldo en su libro sobre el NER: cerebros, corazones, entrañas dispuestos a disfrutar y crear. ¡¡¡¡Dadles espacios, dejadles soñar!!!!

Espacios, es decir, oportunidades para que las personas puedan aportar al proyecto desde sus posibilidades, con su libertad. Se hace indispensable eliminar el ordeno y mando y el subsiguiente control para verificar que se ha cumplido lo mandado. Con respecto a esto, Koldo suele lanzar esta pregunta a las personas que en las organizaciones mandan a los demás, una pregunta que nos lleva por el camino del sentido común: ¿Vosotros creéis que estas personas saben hacer bien su trabajo? ¿Vosotros creéis que hay que decirles todos los días lo que tienen que hacer? ¿Vosotros creéis que pueden realizar su trabajo sin vuestra presencia, que pueden autoorganizarse?

Si nos has visitado en otras ocasiones sabrás que con el nuevo estilo de relaciones pensamos en crear el futuro como quien siembra, cuida y mima lo sembrado en la tierra, y aguarda la cosecha. Cuando queremos un futuro, y el futuro que nos gustaría, el que proyectamos, el camino nos conduce por algunos lugares nuevos y desconocidos. Por su parte, todos los aspectos en el tiempo que escapan a nuestras manos y proyectos son retos y acontecimientos también nuevos. Además, dentro de nuestra vida conocida, cada día es nuevo y es un reto en el sentido de que debemos volver a hacer lo que hicimos ayer y hacerlo bien o mejor; no sirve con haber demostrado ayer que tenemos un buen proyecto, hoy hemos de repetir el servicio, crear el producto solicitado, dar respuesta a las relaciones, etc.

Y, ¿qué puede ocurrir cuando abordamos situaciones, relaciones, cometidos, etc. que son nuevos? Una posibilidad bastante cercana, que te habrá venido a la mente, es que nos equivoquemos, no acertemos, cometamos errores… Nos ocurre cuando afrontamos las situaciones conocidas de cada día, ¿verdad?, con mayor motivo ante lo que desconocemos. Los errores nos permiten aprender, de la realidad y de nosotros. Pero, como nos gusta hacer, mejor vamos a visualizar esto con una experiencia, en este caso de Irizar, y con el balance de la misma, tal como podemos leer a Koldo en su libro sobre el NER:

Recuerdo los meses de arduas gestiones que tuvimos que realizar para recibir en la fábrica de Irizar Tianjin (China) los primeros contenedores de útiles, herramientas y materiales enviados desde aquí y así poder iniciar la actividad. Resultaba realmente caro y complicado. La realidad es que no existían muchas opciones. Hoy en día, en cambio, tenemos a nuestro alcance una variada oferta competitiva y una gestión aduanera ágil. Diríamos que no existe el menor problema desde el punto de vista logístico para tratar con estos países y, además, con un coste asequible.

Menciono este suceso para insistir en la necesidad imperiosa de basar nuestro futuro en la capacidad creativa de las personas, que fluye cuando la organización permite que ellas definan sus retos y que, para alcanzarlos, generen experiencias y errores que, a su vez, generan los aciertos que nutren los conocimientos.


Así que esta imagen del futuro como una siembra que aprendemos de Koldo Saratxaga resulta exacta para describir la sabiduría que necesitamos y a la vez aplicamos: con cada temporada de siembra y cosecha vamos aprendiendo y podemos aplicar lo aprendido, pero también en cada temporada vamos afrontando situaciones nuevas. La conclusión con la que nos quedamos hoy es que puede ser muy eficiente y eficaz no tener miedo a la libertad de las personas, confiar en su responsabilidad y admitir los errores como parte de la siembra del futuro.

Hasta el lunes, te deseamos buen fin de semana, asteburu on!