Si yo pudiera, quitaba del diccionario la palabra innovación y desde ahí empezaríamos a construir.
Es fundamental para caminar día a día, para estar con la suegra, para estar con los amigos, para estar en una organización empresarial, entender que cada persona es diferente y todos los días diferentes. Basta ya de procesos y de procedimientos que uniformizan a las personas, porque por ese camino no hay nada que hacer, más de lo mismo.
Innovar, innovación no dejan de repetirse a nuestro alrededor y con tanta repetición es posible que nos formemos la idea de que somos innovadores y que la innovación forma parte de nuestro día a día. Pero no parece que sea así, se lo escuchamos decir a Koldo en la charla en la última jornada Forokoop, en Mondragón, de la que hemos tomado la cita con la que empezamos hoy. En concreto en el aspecto organizativo de las personas, empresarial y de todo tipo, no vemos que las cosas se hagan de forma muy diferente a como se hacían hace un siglo. Hay cambios en lo más superficial, por ejemplo, siguiendo modas de palabras y otros aspectos de expresión, como la misma palabra innovación, que es tan repetida. La innovación suele quedar limitada al producto, a la innovación técnica y tecnológica.
Como ya es conocido que Koldo es persona de propuestas y realidades, y no de contemplar las situaciones, nos propone pensar en la diversidad de las personas. De esta forma, podemos convencernos de que los procesos y procedimientos con los que se cree tener todo controlado no son la respuesta más adecuada a la realidad, cuando esta realidad se caracteriza tanto por una extrema diversidad como por estar en cambio continuo.
También dice Koldo otra idea en esta charla que es muy gráfica para describir la desorientación generalizada en este terreno de la innovación, en contraste con lo mucho que se habla de innovar.
No hay dos personas iguales y tenemos las organizaciones llenas de gente preparada para que luego el uno haga lo mismo que el otro.
Esto ocurre en todos los niveles, pues las organizaciones quieren personas muy formadas en su actividad, con experiencia, cualidades y capacidades. Y todos estos requisitos se solicitan con la finalidad, a efectos prácticos, de asegurar que el candidato elegido es idóneo para responder al «ordeno y mando» de unos directivos y de unos procesos y procedimientos. Unos procesos y procedimientos ya establecidos por terceras personas y que, por lo tanto, no tendrán en cuenta lo que las personas son y pueden aportar de forma individual. Y también procesos y procedimientos que no se modifican apenas y se mantienen durante mucho tiempo, tanto tiempo que se convierten en permanentes, tal y como manifiestan expresiones que todos escuchamos corrientemente, como, por ejemplo, «esto siempre se ha hecho así aquí». Y, mientras tanto, todo cambia a nuestro alrededor y a veces a una velocidad que se describe como «vertiginosa».
¿Cómo ser innovadores?
Todas las personas son creativas, todas son emprendedoras. Si las personas tuvieran libertad, serían innovadoras. Basta ya de procesos y procedimientos que uniformizan a las personas, porque por ese camino no hay nada que hacer, más de lo mismo, permitidme que lo denuncie así, porque he dedicado mi vida a ello, veinticuatro horas al día, y no se puede tratar a las personas como se las trata, por eso no son libres. Pero es que el problema viene de más atrás, viene del modelo educativo.
Esta es la propuesta del nuevo estilo de relaciones, NER: libertad. La libertad para las personas dentro de las organizaciones. Una propuesta que choca de frente con la sociedad que tenemos, incluidas todas sus creaciones: empresas, instituciones educativas, etc., como afirma claramente Koldo en esta charla que nos ha inspirado hoy la página:
La palabra libertad está casi prohibida en la sociedad en la que estamos.
¿Cuál sería la realidad que crea el nuevo estilo de relaciones en sustitución de la que tenemos? ¿Cuál es el reto que asumen las personas y las organizaciones con el NER?
Una organización más circular, más de discusión, más de creatividad, más de comunicación, más de sentimientos, más de valores… Y para eso que los niños desde pequeños, desde los 4, los 6, los 8 años, aprendan esto: reciban cosas, las discutan, aporten lo suyo y sean creativos desde pequeños, que estén en permanente creatividad. ¿Por qué? Porque son creativos, porque los humanos somos todos creativos.
Amigas y amigos de esta página, hoy como siempre, al compartir aquí lo que aporta Koldo Saratxaga, lo que supone el NER, nuestro deseo es que sirva para que cada persona que sea más protagonista. No hace mucha falta decir esto, ya que a la vista está que lo compartido son propuestas para hacerlas realidad, no ideas para colocar en un pedestal y admirar a quien las expresa. Son ideas, sentimientos y realidades que quieren servir, si tú también lo quieres, para que todas las personas contemos cada vez más en nuestra sociedad.
¡Hasta el viernes!

