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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

lunes, 27 de abril de 2015

«¿Preparación para el trabajo? ¡Generaciones perdidas! La pregunta es qué tenemos que hacer y dónde estamos» —Koldo Saratxaga
(NER compartido. Resumen de la 34ª semana del curso 2014-2015 y 17ª de 2015)



Egun on! Ongi etorri!, bienvenida, bienvenido, visitante de este blog, te deseamos buena semana, a la altura de tus expectativas como mínimo. Aquí nos tienes, en esta ventana de lunes para contarte el NER compartido, Nuevo Estilo de Relaciones / Harreman Estilo Berria, esta forma de visualizar las organizaciones como un mapa de relaciones y basar estas relaciones en el valor del ser humano, al contrario de usar a las personas como objetos, como instrumentos al servicio del tener en nuestra sociedad del tanto vales cuanto tienes.

Si deseamos hacer algo por nuestra vida, una de las principales iniciativas que emprendemos es aportarle un sustrato logístico, habitualmente, un empleo. Como en la sociedad en la que vivimos no vamos a ningún lado sin dinero, es una necesidad asegurar un flujo constante de ingresos; para la gran mayoría de las personas, esta fuente regular de ingresos es el empleo, regular y también única.

Cualquier necesidad hace nacer el mercadeo en el mundo en el que vivimos; la necesidad de empleo no es una excepción y como «producto» sujeto a oferta y demanda, es objeto de una regulación por parte de las Administraciones Públicas: desde la Constitución hasta la actualización del Salario Mínimo Interprofesional, pasando por especificaciones según actividades laborales y empresariales en los Convenios Colectivos, por ejemplo; esta normativa da carta de legalidad a los empleos como medio de dar y recibir dinero.

El «producto empleo» se ve afectado no solo por las leyes de la oferta y la demanda, sino también por las de la competencia, al igual que los demás productos en nuestra sociedad de mercado. De ahí nacen objetivos empresariales como los de contar con determinada mano de obra para generar una producción prevista y hacer que las cifras en costes laborales sean competitivas; también motivadas por esta ley de la competencia en el mercado del empleo, en las familias y las personas surgen preguntas, apuestas y propuestas sobre las profesiones con futuro.

«Y me siguen hablando a mí, preguntando, “Koldo, ¿tú qué crees que es lo que tiene que estudiar?, ¿qué no sé cuál, preparación para no sé cuál, su orientación para el trabajo, qué no sé qué, qué tiene que hacer, ¡para el trabajo!... me vuelvo loco, me hace mucho daño, me hace mucho daño psicológicamente, pero eso soy yo. Me hace mucho daño porque son generaciones perdidas. He tenido la suerte de incorporar continuamente a jóvenes y veo lo que pasa. Ese ir “poco a poco” [avanzando en la educación —tema de la pregunta que hacen a Koldo—] son generaciones, laztana, son generaciones. [...] La pregunta es ¿qué tenemos que hacer y dónde estamos?»

Koldo Saratxaga: «Creatividad y emoción para la nueva educación». Charla para orientadores en Nazaret Zentroa. (Parte 3/4, minuto 25' 15'' a 25' 50'')



En nuestra sociedad de mercado, la empresa que oferta y da empleo está tratando, en primer término, de alcanzar un objetivo de productividad, es decir, de beneficio en la razón actividad/coste. Según muestra la imagen pública de la mayoría de empresas, no hay espacio, tiempo, etc. para pasar a un siguiente término y aportar también en otro plano con el mismo carácter vital para la organización que el dinero, el beneficio. Y una persona que demanda o logra un empleo en esta sociedad no está haciendo nada más que, en principio, tratar de dar respuesta a una necesidad básica; la vocación, formación, aficiones, experiencia, actitudes, etc. le servirán más o menos para obtener ese empleo, en el cual se le valorará por sus resultados respecto a los objetivos pecuniarios de la empresa. ¿Todo queda explicado en clave de dinero? ¿Ahí terminan los caminos de la vida laboral, de la empresarial?

«Necesitamos personas que sean colaborativas y no solo competitivas, personas con criterio social. Ya no sirven aquellos profesores que dominaban la lectoescritura como objetivo para el alumnado. Nos encontramos en un mundo global y donde Internet supone un antes y un después.

»La evolución de la enseñanza no camina en paralelo con las necesidades actuales y es el alumno el que se adapta a los objetivos, métodos y ritmos que impone el modelo, es decir, el sistema imperante. La escuela nace en el siglo XVIII con el objetivo de atender las necesidades de las guerras y prosigue a continuación con el de dar respuesta a la potente industria creada en torno al ferrocarril, que conformó la primera Revolución Industrial. Para la segunda, con el taylorismo, vienen la organización del trabajo y unas mayores exigencias en diferentes saberes. Ahora estamos en una sociedad que se llama del conocimiento, pero que necesita ser mucho más. Se ha convertido en una sociedad sin valores y, por tanto, desorientada.»

Koldo Saratxaga, «No más fracaso escolar», El País


Como sociedad tenemos el reto del desarrollo, del futuro, queremos una sociedad mejor, lo mismo que como personas aspiramos a una vida con futuro. Cada persona seguimos la dirección que consideramos adecuada dentro de las opciones que tenemos, que incluyen limitaciones y posibilidades. Actuando así, también llegamos a sentir que, en lo que está en nuestra mano, la sociedad es todo lo buena que puede ser, o al contrario, que si todos fueran como nosotros, ¡incluso ni había sociedad! ¿Y la empresa? ¿Cada una puede «sacar pecho» por estar construyendo el futuro común?, ¿por estar sumando a las aportaciones de otros, sean personas, otras empresas, etc.? ¿Cómo maneja cada empresa su superioridad con respecto a los individuos que la componen?, ¿qué uso da a la parcela de poder que acumula en la sociedad en la que vive?

Dirás quizá, bienvenida, bienvenido, visitante, que son preguntas muy oídas, o al contrario, que no es necesario hacérselas porque todo se ha hecho siempre así como se hace, etc. Pero, ¡qué quieres!, a ti tal vez te inquieta y alarma cualquier asomo de cambio, y a otros nos hiere el espectáculo de quienes no quieren cambiar ni cambiar nada, y lo decimos, aunque sea atrayendo poca atención, o hacemos eco cuando lo dice Koldo Saratxaga, ¡para aprovechar el tirón de cambio que tiene!, o Estitxu Eizagirre, el sindicato LAB Industry, Reciclanet, Nagore Irureta, Juan Jesús Anduaga o tantas personas que han compartido tuits de la charla de Koldo Saratxaga en las esperadas jornadas de Pedagogía Herri hezitzailea, eskola herritarra organizadas por Hik Hasi.





Se lee pronto un resumen, y cuánto nos dice si pensamos en los protagonistas, en que han dado espacio y tiempo de atención al NER entre sus diferentes inquietudes y vivencias... En cambio, si somos de los que andan por la vida pensando en competir, nos perderemos de la gran riqueza de la vida de otros, porque les clasificaremos en menos que nosotros, en que no merecen ser protagonistas, ni siquiera atención, como nosotros sí merecemos. No estamos solos, bienvenida, bienvenido visitante, y no se trata de la consabida frase admitiendo la vida extraterrestre, ni de la que se dice al niño un poco más egoísta que hay en casa, es que también los adultos tenemos necesidad de despertador cuando damos la espalda a las personas, para no perdernos la oportunidad de cultivar la huerta de las relaciones con las personas a nuestro alrededor.