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jueves, 18 de marzo de 2010

«Es interesante leer a Koldo Saratxaga»



Ayer tuvimos oportunidad de conocer a tres familias en las que la mujer es la única que conserva su empleo. Dos de estas familias están formadas por parejas jóvenes e hijos pequeños, en edad de que las mujeres disfrutaran de la reducción de jornada por maternidad. En los dos casos, ha sido posible para las mujeres acabar con la jornada reducida e incorporarse a la jornada completa cuando los hombres han perdido su empleo.

Este contexto es el nuestro, además del que leemos en la prensa: las grandes cifras, la política, etc. Es la realidad diaria, en la que hay personas: caras, ojos...

Leemos hoy en El Correo, en la sección de Local de la edición de Bizkaia, una noticia de Guillermo Elejabeitia: «Bilbao se convierte por un día en la capital mundial de las mujeres discapacitadas». Nos habla de que durante este día se celebra en el Palacio Euskalduna el VII Foro Mujer y Discapacidad, con el lema «Género, discapacidad y cooperación». El peso de organización de la cita lo lleva FEKOOR, la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Bizkaia, «una organización sin ánimo de lucro que representa actualmente a las 19 principales asociaciones de personas con discapacidad física y/u orgánica de Bizkaia y que trabaja para avanzar en la consecución de igualdad de oportunidades».

Hoy mismo también, Deia, en los Ecos de Sociedad de Jon Mujika, con el artículo «Las damas que dan jaque a los reyes», y El País, en el reportaje realizado por Sonsoles Zubeldia «Marchar por la buena dirección» para su edición del País Vasco, nos hablan de que ayer la Asociación de Empresarias y Directivas, AED, de Bizkaia, entregó sus premios empresariales anuales, la cuarta edición.


Oíamos a Koldo Saratxaga en su entrevista en Protagonistas Bizkaia su satisfacción por haber unido a personas de derechas y de izquierdas. En ¿Sinfonía o jazz? leemos también que en Irizar no se preguntaba a nadie para entrar de qué partido era, ni tampoco de qué religión, etc. (no hemos localizado ahora la página para indicarla).

Hoy hemos vuelto a acordarnos de esto, a propósito del buen rato que pasamos todos los días leyendo toda la prensa posible, de toda tendencia, para hacer esta página. Nos vamos familiarizando con nombres de personas, con sus temas, estilos... Una riqueza que tenemos la suerte de poder disfrutar. Es la diversidad natural de la que hablaba también Koldo en Protagonistas Bizkaia, animándonos a servirnos de ella y a integrarla en un proyecto común.

¿No hay muchos modelos empresariales así, verdad? Lo más corriente es ver la paradoja de que se prefiere a las personas divididas, sin posibilidad de hacer «causa común», y uniformadas en pensamiento, en modus operandi, etc., estandarizadas. Algo que no se parece a esa situación que habrás experimentado en la convivencia y la cercanía y que consiste en que «se nos pegan», mimetizamos, hasta formas de hablar y actuar de las personas.

En resumen: otra cosa más que podemos agradecer a Koldo y al modelo un Nuevo Estilo de Relaciones: no existen los límites, prejuicios o censuras para leer. Al contrario, Koldo Saratxaga anima a menudo a la lectura, lo hace en su libro Un nuevo estilo de relaciones, por ejemplo: «Antes, no hace mucho, se decía: ¿estudias o trabajas? Ahora se dice: ¿estudias o lees? Antes estudiaban pocos, ahora leen pocos».

Hace un tiempo, un profesor jubilado de una universidad del Levante español nos contó la anécdota de que durante la posguerra y muchos años después hubo en la biblioteca de la universidad un lugar que llamaban «el infiernillo», en el que guardaban todos los libros prohibidos. Incluía clásicos de la Edad de Oro del castellano como La Celestina, por ejemplo, y por supuesto toda la producción ensayística, científica, literaria, etc. que no se avenía con la ideología del régimen. Por lo tanto, seres adultos, como son los que cursan estudios en la universidad, tenían tuteladas sus lecturas.

Actualmente no existen estos impedimentos físicos, pero no es raro ver a personas que practican el poner etiquetas a otras personas por determinadas lecturas, o que se impone en algunos grupos leer algo y no leer otra cosa, etc.

Así que tenemos otro motivo de agradecimiento a Koldo Saratxaga por compartir su amor a la diversidad: su invitación a leer, pero invitación con énfasis.

Ahora que estamos esperando el nuevo libro de Koldo Saratxaga y Jabi Salcedo, El éxito fue la confianza, estamos recordando los incontables lectores de sus libros, incontables opiniones, tanto de ¿Sinfonía o jazz? como de Un nuevo estilo de relaciones.

Nos hemos dado una vuelta por Amazon y eBay y allí algunos libreros on-line venden los dos libros; también en portales de compras de determinados países, como en buscalibros, de Chile. Algún particular de vez en cuando anuncia un ejemplar en eBay. El último anuncio que hemos visto de ¿Sinfonía o jazz? en este portal ha durado diez días, o sea, nada. Y el libro es de 2004, una fecha que para los editores y distribuidores resulta remota, por el ritmo de novedades que se imponen. Se sigue leyendo a Koldo Saratxaga, hay interés en conocer sus ideas, además de opinar sobre la portada, los capítulos, etc., pues opiniones hay de todo y sobre todo.

Hace poco se nos ha cruzado de nuevo en estos trayectos que hacemos detrás de Koldo el comentario del consultor Raúl Hernández González: «Quizás suene mesiánico, pero es interesante leer a Koldo Saratxaga». Sin otras referencias de contexto, la frase no nos deja claro si Koldo suena mesiánico o si Raúl piensa que él mismo suena mesiánico. Sea como sea, compartimos la idea de que leer a Koldo Saratxaga puede cambiar la vida de personas y organizaciones, cambiarla para mucho mejor.