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jueves, 23 de junio de 2016

Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga – Transcripción. Índice de post




#Vídeo Koldo Saratxaga: «Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada». Charla en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar. Vídeo en YouTube https://www.youtube.com/watch?list=PL76D318FD267E2DEF&v=j1mPorAjR9c

#Audio Koldo Saratxaga: «Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada». Charla en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar. Audio extraído del vídeo en YouTube http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/koldo-saratxaga-ideas-para-una-sociedad.html - https://plus.google.com/106278624314085247425/posts/XYUpgpN9JHr

Presentación de Koldo, hasta minuto 1:30.

Innovación de la innovación con un NER, Nuevo Estilo de Relaciones (#innovacióndisruptiva)
Minutos 1:39 a 5:46 (2016 04 26)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/04/innovacion-de-la-innovacion-con-un-ner.html
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?list=PL76D318FD267E2DEF&v=IGyrHybRldY

Creo que aquí hemos perdido muchas décadas a veces en proyectos personales, en proyectos de unos contra otros, porque no pasábamos del tú y yo, y no teníamos la perspectiva
Minutos 5:46 a 14:18 (2016 05 10)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/creo-que-aqui-hemos-perdido-muchas.html

Diversidad
Minutos 14:24 a 21:06 (2016 05 17)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/diversidad-ideas-para-una-sociedad.html
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?list=PL76D318FD267E2DEF&v=iDuOf6TecTs

Libertad
Minutos 21:07 a 25:42 (2016 05 24)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/libertad-ideas-para-una-sociedad.html

Desarrollo económico
Minutos 25:43 a 31:36 (2016 05 24)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/desarrollo-economico-ideas-para-una.html Vídeo https://www.youtube.com/watch?list=PL76D318FD267E2DEF&v=5QScM5G74so

Estilos de organización
Minutos 31:36 a 37:19 (2016 05 24)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/estilos-de-organizacion-ideas-para-una.html

Fomentar las alianzas empresariales
Minutos 37:19 a 40:18 (2016 05 31)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/fomentar-las-alianzas-empresariales.html
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=NYfegXlPSFk&list=PL76D318FD267E2DEF

Eliminar las horas extraordinarias pagadas
Minutos 40:19 a 41:45 (2016 05 31)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/05/eliminar-las-horas-extraordinarias.html
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=brkLaVxJ9Z8&list=PL76D318FD267E2DEF

Poner el foco de las inversiones públicas en lo social y lo educacional
Minutos 41:49 a 44:52 (2016 06 07)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/06/poner-el-foco-de-las-inversiones.html

Recuperación de la vivienda y la industria
Minutos 44:53 a 46:53 (2016 06 07)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/06/recuperacion-de-la-vivienda-y-la.html

Cambio radical del enfoque en la enseñanza-educación
Minutos 46:53 a 1:02:53 (2016 06 07)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/06/cambio-radical-del-enfoque-en-la.html

La oportunidad de la globalización. Soberanías. Desarrollo Humano Justo y Sostenible. Transparencia y confianza. Pedagogía. El papel central para la Sociedad
Minutos 1:02:53 a 1:23:49 (final) (2016 06 14)
http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2016/06/la-oportunidad-de-la-globalizacion.html









martes, 14 de junio de 2016

La oportunidad de la globalización. Soberanías. Desarrollo Humano Justo y Sostenible. Transparencia y confianza. Pedagogía. El papel central para la Sociedad – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 1:02:53 a 1:23:49 (final) de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)



Transcripción

Estamos hablando mucho sobre globalización, es cierto, está ahí, pero es una oportunidad, tampoco hay que decir que es la única oportunidad, pero los que nos hemos pasado la vida dando vueltas y nos hemos pateado mucho el mundo vemos que hay muchas oportunidades que no aprovechamos.




Como se suele decir, y es cierto, salen 2.500 cerdos para Inglaterra todos los días y vienen 2.500 cerdos de Inglaterra todos los días. Salen no sé cuántos camiones de manzanas para Yugoslavia todos los días y vienen no sé cuántos camiones de manzanas todos los días. Este es el mundo en el que estamos, porque es un mundo de negocio, es un mundo de consumo, es un mundo de combustible.

Estas cosas pasan porque nosotros, como ciudadanos, no decimos “¿de dónde es esta manzana?”. “De Argentina”. “No la quiero”. No la quiero porque no voy a pagar, aparte del frío y la no maduración en sitio, todo el coste de traerla hasta aquí

No tenemos conciencia de eso, y los que estamos en el mundo de la ecología, de lo cercano, tenemos que convencer a una persona de eso, de que es bueno para la salud y nos cuesta... uno al mes. ¿Ya te has dado cuenta de dónde viene lo que comes? Esto lo dicen los médicos y más, es así… Pero nos hemos olvidado de eso, hemos perdido la conciencia.

Eso la sociedad tiene que recogerlo. Somos nosotros, los ciudadanos, los que tenemos que ser conscientes.

Lo local es lo más lógico. No porque no sea español, porque sea nacionalista o porque si no, no sé cuál, sino porque es lo lógico. Lo lógico es consumir lo cercano. Para la salud es lo mejor y también desde el punto de vista de la economía y desde el punto de vista ambiental. Lo que estoy diciendo es lógico. Tenemos que saber y promocionar eso como un bien común, porque es mejor para la sociedad en general.

Luego yo soy de los que creen que para llegar a la soberanía general, a la soberanía de país, hay que empezar por soberanías. Si mañana te dicen, “bueno, pues para ti”, a lo mejor no sabemos qué hacer con ello. Vamos a entender qué son las soberanías. Un tema que es fundamental es la soberanía financiera. Por mucho que digamos que tenemos el presupuesto más negociado, los bancos nos han llevado a la ruina, los bancos nos han llevado donde nos han llevado… ¿Dónde tenemos el dinero? No pregunto cuánto, dónde. Los 5 euros que tenemos, ¿dónde los tenemos? En los bancos. ¿Dónde os vamos a tener al año que viene? En los bancos. ¿Dónde están las cajas de ahorro de este país, en el último año, dos años? Desaparecidas, desaparecidas. No sabemos dónde están, no hablan, no aparecen, no sabemos, si tienen fondos sociales, si no los tienen, vas a pedir dinero y no te dan, lo veo todos los días en gente con problemas, solo te dan el poco que tienen las de aquí, las de fuera el 80% en Asia, América, y el 20% en España (en Euskadi 0). ¿Soberanía financiera? Estamos perdidos.




No tenemos salidas, no tenemos soluciones, no sabemos qué hacer y dependemos de los poderes económicos... Complicado, complicado, se nos ha ido de las manos absolutamente todo, luego por ahí vamos mal. Tenemos un presupuesto, negociado, con Madrid, pero ¿banca?, ¿dinero?, ¿ayudar a la sociedad? Lo que ellos quieran, poco, en este momento, nada.

Soberanía alimentaria: los que andamos montando huertos ecológicos, nosotros hemos montado dos, para que nos cedan unas tierras nos está costando mucho, pero nos las han cedido, gratis, para pagar siempre estamos a tiempo, pero tenemos miles de hectáreas en este país yo digo que abandonadas, porque soy políticamente incorrecto, o en desuso. Alguien me decía: “Koldo, no digas abandonadas, di en desuso, que queda un poco mejor”. Bueno, pues tenemos en este país miles de hectáreas en desuso. Miles de jóvenes en el paro. El otro día me decía un escultor que vive en la muga con Navarra, “Koldo, un chaval de 31 años, ingeniero, los padres tienen las tierras aquí, ya abandonadas, las han trabajado toda la vida, el hijo ingeniero en paro, viviendo de los padres, y las tierras abandonadas, Koldo, las tierras abandonadas”. Así está la vida, tenemos que ir cambiando esto, le decía. Paro, tierras abandonadas… esto es de hace un mes. ¿Dónde nos promocionamos?, ¿dónde está el gobierno?, ¿dónde está la sociedad?, ¿dónde hay un movimiento? Tenemos tierras abandonadas y traemos las cosas de 5.000 kilómetros de distancia. La media de lo que comemos es de 5.200 kilómetros de distancia, la media de lo que consumimos en este país, y ni nos preocupamos de dónde viene. Tenemos un problema ahí.

La soberanía de la salud, estamos muy bien, pero tenemos que tener absoluta autonomía.

Y desde ahí, cuando uno tiene esas visiones de pueblo, de ciudadanía, con ciudadanos que tienen esa visión, es mucho más fácil saber lo que queremos, y saber que somos suficientes y que estamos donde estamos y quiénes somos, no tenemos miedo ni temor a lo que nos digan, sino a lo que queremos. Es desde ahí, que uno siente si tal cosa la dominamos, si en esto somos autónomos, o tenemos las ideas claras, o estamos unidos… es desde ahí. No es a ver el titular del periódico, a ver lo que dice el banco, a ver lo que dice Europa, a ver lo que dice no sé quién, a ver si vamos por aquí o por allá. Es a ver si tengo un criterio [varias palabras ininteligibles].

Ahora, estamos en que ya no es crecimiento, sino que la sociedad se tiene que desarrollar. Es decir, no tenemos que crecer, tenemos que desarrollar. Mi hijo no tiene que crecer, un árbol no tiene que crecer, tiene que desarrollarse para que dé su forma, su fruto, la forma y el fruto que tiene que tener. No es crecimiento. La locura del crecimiento que nos han traído es para que unos cuantos se enriquezcan. La palabra es desarrollo, desarrollo humano justo y sostenible: aquí está la parte económica, la parte humana y social, y la parte de la sostenibilidad que es el territorio que tenemos que cuidar; en esto estamos más desarrollados que nunca, pero muy lejos.




Yo soy de los que creen que todo pasa por filtros [dice, señalando a la diapositiva que menciona la iniciativa de una Universidad Popular]: qué se da a los alumnos, qué hay que pagar… A mí a veces me viene la idea de una Universidad Popular donde la experiencia de uno pase a otros: “oye, quiero saber, quiero conocer, ¿quién me puede…?”. Un espacio abierto, espacios abiertos, donde unos podamos compartir, la palabra es compartir, las experiencias de otros, unir experiencias. Es porque yo noto a veces que falta algo en eso de que hay que pasar por los canales que están. Cuando uno se jubila, palabra que yo odio, porque yo no me retiraré nunca, el concepto de retirar no lo entiendo y el concepto de jubilar, tampoco. “Tú pondrás una ley que me tengo que jubilar a los 65 años para que me pagues el cien por cien; ese es tu problema conmigo si yo quiero o no quiero”, pero eso no quiere decir que yo tenga que pasar por ahí, no es el concepto de “gente que tiene que estar hasta los X años para que tenga dinero”, porque la ley dice no sé qué y luego no sé cuál.

Vuelvo otra vez al concepto de libertad; nosotros sabemos lo que somos, lo que queremos ser en la vida y luego, aquello que está conformado, que dice cosas que aunque digamos que no confiamos en ellas, te harán pasar por ellas, tú decides sobre ellas, no ellas sobre ti. Es decir, educarnos en lo que decía de libertad y que tú sepas analizar, pero que no te lleve. Pues esto [la Universidad Popular] es lo mismo, ¿cómo perdemos tantas energías, tantos saberes, porque no hay lugares de encuentro en los que pudiéramos compartir tantas cosas. Hay gente que tiene muchos conocimientos, muchas experiencias, pero que de repente se va. Un lugar donde yo estoy dispuesto a enseñar a otro mis cosas: o sea, cómo compartimos cosas, cómo crecemos como sociedad, qué te puedo dar de conocimientos, experiencias, hay algo popular a ese nivel que para mí falta.

No estoy de acuerdo con las diferencias de patrimonio que cada vez son más brutales. También creo que si el que más tiene supiera adónde va el dinero [público], posiblemente sería más generoso, ya que quizá intentas no pagar porque no sabes adónde va. Creo que es lógico que el que tenga más haga más, ¿qué no le viene bien?, ¡bastante suerte tiene con que tiene más! Muchas veces he oído, “es que yo tengo más facilidades que tal”, “es que este es más raro…”, pues bastante suerte tienes tú que eres alegre, que eres vigoroso, que eres amable, y encima no le quieres de compañero?, ¡pero si tú eres un agraciado de la vida! “Pues casi tienes razón”. Pues claro, vive feliz, coño, no estés encima quejándote, bastante es que a ti te sobra de mucho lo que les falta a otros, empieza por estar satisfecho de eso”. Esto es lo mismo [trasladado al erario público]. Si hubiera transparencia, podríamos ser más justos. Si nos dicen “oye, que hay que poner este año un poco más porque nos falta ese diez por ciento de niños con problemas”, pues venga, sería una sociedad que sabe y que aporta en función de lo que tiene, pero con mucha más transparencia, sabiendo para qué, en qué se emplea. No esas cosas que nos dicen que pongamos y ponemos; no, vamos a conocer todo lo que pasa y qué tenemos para parar todo eso, cada en función de lo suyo, pero basado en la transparencia.




Yo los políticos tengo la suerte de que no me quieren mucho, me conocen, me permiten que les diga cosas, y les digo cosas como esta [dice, señalando a la diapositiva]. Creo que los políticos, sea quien sea, están tan continuamente en los medios de comunicación tan “tuya-mía”, tan “tú más que yo” —estaremos de acuerdo—, tan “tú di algo que yo te contesto”, como el otro día en el programa de Dani en la radio a las 8 de la mañana. Pensé que si yo fuera director general de Euskal Telebista, no volvían, pero no por sus ideas, sino por discutir. Tendrían que reunirse y hasta que no se pusieran de acuerdo, no levantarse de la mesa. Falta en el mundo de la política alguien que impulse consenso, que favorezca otra forma de ver las cosas, como las antiguas reuniones de sabios bajo el árbol, algo así, “que se junten los sabios, a ver qué dicen”.

Bueno, la transparencia y la confianza ya lo he dicho. Y que la sociedad tiene que tener el papel central, sin llegar a lo de Suiza, que hacen un referéndum para ver si ponen de color blanco o amarillo una raya, pero sí tres o cuatro referéndums al años en cosas cruciales para un país. Y esto, en el fondo tiene que ver con la pedagogía. Para hacer un referéndum sobre un tema, me da igual la autovía, las incineradoras, la gran obra que va a hacer ahora en Bilbao, porque de paso que tenemos que votar, hacemos pedagogía con la ciudadanía. Nosotros, con todo lo que los políticos hablan de basuras, tendríamos que ser el pueblo que más sabe de basuras. ¿Qué hacemos con los residuos en la huerta? “Compost”. Mi padre los quemaba, pero ahora cuestionamos si tenemos que quemarlos; bueno, pues vamos a hablar eso, vamos a crecer en conocimiento sobre qué es el compost, por qué se puede reciclar, etc. Acabaríamos siendo un país ilustrado en eso: por qué autovía o no autovía, por qué un hospital…




¡Vamos a hacer pedagogía!, un pueblo instruido. Cuando a un pueblo tú le dices el porqué de las cosas y luego vota, lo hace suyo. “¿Vamos a hacer esto?”. “Sí”. Entonces lo apoyamos, lo usamos, lo respetamos, estamos orgullosos, porque hemos dicho que sí. Ahora decimos “voto a este”, que luego hace aquello, y nos gusta o no nos gusta, tienen el derecho de gastarse miles de millones solo porque les hemos votado. Por eso creo que de vez en cuando hay que hacer un referéndum para ver qué quiere la mayoría, pero aprovechar para hacer pedagogía, el porqué eso y el porqué alternativa a y b, porque eso nos enriquece. Si somos maduros, lo vamos a respetar y discutir, pero lo hacemos nuestro, con lo cual le sacamos más rendimiento, lo cuidamos más, somos más ilustrados, con más conocimiento. Y no que se toma la decisión y son 3.000 millones, y no, que eran 5.000, y luego criticamos o no criticamos para defender, o todo es mentira, y ahí nos quedamos.




Los políticos acaparan demasiado, se lo he dicho al Lehendakari, se lo he dicho a muchos y me dicen “Koldo, tienes razón, y a nosotros tampoco nos gusta”. Debe ser una vida bastante poco atractiva. “Ahora me toca ir allí y cuando este diga verde, yo rojo; cuando este diga a, yo b”. Así se hacen oficiales de la política y ya es como un juego, lo que toca, como hacer la comida u otra cosa. Creo que es un error y debiéramos ver cómo salir de ello. Si las elecciones fueran cada ocho años, en lugar de cuatro, se podría hacer más. En educación cada cuatro años no se puede hacer nada, harían falta 30 años para hacer un modelo educativo, y que los políticos se comprometieran a hacerlo, “estés tú, esté yo o el otro”; eso es un acuerdo de país, porque de esos temas hay que hacer un acuerdo de país.

Pero lo que os decía, hacer pedagogía, tremendo esfuerzo de pedagogía. Yo les digo [a los políticos] hay que hacer pedagogía. Quizá porque es a lo que yo me dedico, porque no sé nada en ningún lugar al que he ido: no de autobuses, ni de madera, ni de plástico, pero sé pedagogía, ya hay gente que sabe eso, pero para compartir eso, y que nos comuniquemos, nos sentemos, nos veamos, que discutamos. Hacer pedagogía es hacer que el proyecto, las personas, crezcan en conocimiento, no que unos pocos tengan el conocimiento; llevo 25 años haciéndolo con éxito. Por lo tanto, si yo [político] hago que el pueblo tenga conocimiento, sumando el de las personas, y seríamos más fuertes ante cualquier cosa. Y eso lo veo todos los días donde estoy, porque me dedico a eso, a hacer que los demás crezcan en conocimiento, de cosas que les parece imposible: les enseño de economía, a señores de 63, 64, 21, 22, que estaban haciendo otras cosas y nunca habían oído hablar, y al cabo del tiempo, saben de economía, no hace falta ir a la universidad, basta con hacer cosas muy sencillas. Hay que hacerlo con cariño, permanentemente, y con sentido común, con transparencia, y al final empiezan a entender las cosas y a sentirse importantes. Pasan de ser un títere a ser actor [del proyecto], a saber de qué va, a saber interpretar. Y no que me diga el jefe. Ser personas capaces porque tenemos motor propio.

¡¡¡Despierta, Sociedad!!!











martes, 7 de junio de 2016

Cambio radical del enfoque en la enseñanza-educación – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 46:53 a 1:02:53 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

¿Tú eres andereño? ¿Cómo te llamas? “Ane”. Ane. Fíjate qué palabras empleo, “cambio radical”, “cambio radical”. Llevamos dos siglos, por decir algo —no solo en Euskadi, es general en Europa, porque hay muy pocos países y muy pocas escuelas y muy poco que esté fuera del círculo—, llevamos siglo y medio, dos siglos, que podamos echar la vista atrás mínimamente, desarrollando la memoria, el razonamiento, la matemática, y que a algunos mayores les pasa, a Maite mi mujer, “tú Koldo eres un ignorante”, me dice, le encantan los juegos de la televisión —a lo mejor alguno os enfadáis conmigo— y me dice “a ver, ¿quién fue el rey qué tal cosa?, ¿tú sabes?” No tengo ni idea ni quiero saber. “¡Pero es que tú eres un ignorante!”. Si estuviera ella aquí, tendría que hablar de esto, que es la que lo dice, pero es verdad que lo dice, no estoy haciéndole ninguna crítica, es como ella piensa. Pero es que yo creo que eso es echar mano de la memoria, de la caja negra, para saber cosas de esas que no añaden ningún valor. Si lo añadieran, en todo caso lo pincho [en Internet]. Ahora, si lo pasas bien siguiendo un programa muy entretenido de televisión, pues muy bien. Pero yo mi vida no la he montado para poder seguir un programa de televisión, poder contestar y ser más listo que el que sale ahí. Otra cosa es que no sea bueno [para tenerlo ahí] [en la cabeza], cuidado, no es decir no, pero no eso, porque lo que no hemos desarrollado es el lado derecho, el hemisferio derecho, que es el hemisferio del sueño, del crear, del sentir, de la pasión, del arriesgar. Tenemos miedo, porque nos cuesta arriesgar. [Varias palabras mal sonido] Si no hago, ¿cómo sé que puedo repetir? Si no… ¿cómo sé que me he equivocado? ¡Hay que cometer errores!

Esto en el mundo de la empresa pasa lo mismo, la gente, “¡cuidado!”, miedo a equivocarse, ¡pero déjale que se equivoque, déjale que haga las cosas mal. Si lo hace mal, aprende. Si lo hace mal, porque tú se lo dices, eres tú el que le has dicho cómo lo hace, y así no aprende nunca, porque tú le has dicho cómo lo tiene que hacer. Déjale, tiene que ser libre. Nosotros echamos mano de la libertad, del equipo, de la autogestión, entonces, la gente aprende y viene el conocimiento y viene el aprendizaje. No, ahí no hay aprendizaje, en la escuela tradicional, hay memoria, hay unos en fila, uno detrás de otro, desde los 6-7 años hasta los 23, toda una vida viendo nucas. Voy [dar una charla] a la universidad y pregunto, a ver, el de atrás, ¿Ane qué lleva?, ¿tiene gafas?, ¿está sonriendo? No le ves, ¿no? Solo le ves la nuca. Y así lleva toda una vida viéndole la nuca, y sales y entras viéndole la nuca. Yo recuerdo de pequeño que no era así, antes salíamos y jugábamos. Ahora salen y salen con el cacharro en la mano [y hace el gesto de caminar mirando al teléfono móvil], con lo cual, ¡ya no ven ni la nuca! ¿Dónde está la relación? ¿Y dónde está el que te empujo? ¿Y dónde está el que te miro? El líder tiene que escuchar, “¿cómo?”, el líder tiene que escuchar y mirar a los ojos. Para eso tenemos que estar enfrente, vernos las caras, tenemos que alegrarnos y entristecernos… es la educación.

Yo voy a la ikastola y cuando veo a mis nietas sufro, tengo el problema de que no sé si me alegro o sufro, porque les están pasando los años, tienen ya 10 años, 8 años, 6 años ¡y están ya en el límite!, que es hasta los 10 años cuando los niños tienen que desarrollarse: el diamante está ahí. Pero la mayor ya se va, la otra ya tiene 7 el mes que viene, ¡adiós nietos! Igual con los hijos, yo peleaba por mis hijas. Tres en Bizkaia, éramos los únicos —y ahora para mis nietas—, no queríamos notas. Hace 38 años yo era un loco que no quería notas de mis hijas, que no quiero que me digas las notas, que no me las mandes. Quiero saber si es feliz, si es alegre, si convive, si comparte, qué pasa las cinco horas que está contigo, pero no me digas que un 7 porque el día tal a las 11 de la mañana le pusiste un examen y ese día hizo eso y ya te mando las notas. Los padres, ¿qué ocurre?, prefieren las notas porque si las notas son buenas, es que va bien.

Pero veréis cómo son las cosas: Ane, ¿cuántas reuniones tenéis con los padres y oficialmente cuántas tiene que ser? [Ane le responde, inaudible en el vídeo] La estadística dice que son uno o dos por curso y que en una alta proporción son encuentros poco agradables. Total, para ir a discutir, casi vete tú, le dice el marido a la mujer, porque habrá que decirle esto, ¿no? Claro, tú dejas a tu hijo cinco horas al día, fuera, los mejores años de su vida, ocho, diez años, yo estoy convencido de que es así, porque lo he leído, porque lo he padecido y porque lo siento que es así. Y luego nos empezamos a preocupar de que tenemos hijos con 14 y 15. No, con 14 y 15 son unos gansos en casa, o unas gansas, del carajo que te empiezan a preocupar, pero que es así. Ya has perdido el carro, ya has perdido el carro. Y esos otros los dejamos, pero por lo menos que nos manden las notas. Claro, y si son buenas, son buenas —pero resulta que buenos hay pocos— y si son todas buenas, resulta que no es normal, porque somos todos diferentes, tenemos diferentes inteligencias. Es que no puede ser normal que saque las notas buenas en todo: eso quiere decir que [las notas] es un “pasemisí” que no sirve para nada.

Tiene que ser bueno lo que es bueno y, yo suelo decir: tú tienes dos hijos, uno estudia mucho y el otro nada. Y me dicen, “es verdad, uno saca muy buenas notas y el otro no”. ¿Quién se esfuerza más? “El que saca buenas notas”. ¿A quién hay que felicitar? [Y Koldo hace el gesto del que no quiere contestar y mira a otro lado para evadir la pregunta]. ¿A quién hay que felicitar? “A los dos” [dice alguien del público]. El 95% contesta eso. Y hablando entre tú y yo, al que hace más esfuerzo, porque al otro la naturaleza le ha dado ese don. Como tiene un 2,05 juega al baloncesto, tiene las habilidades o el físico para jugar al baloncesto. Hay que premiarle al que con 1,55 es capaz de jugar en la NBA, que son uno o dos en todo el mundo, los que juegan en la NBA con 1,55-1,57, ese es el que es un “monstruo”. El otro no, el otro por su altura y agilidad tiene características para eso que va a hacer, ya ha nacido para eso. [Varias palabras mal sonido] Nacemos con unas habilidades.

Bueno, todo esto para decir ese concepto de que cada persona es única y que, en la educación, 25 personas con una andereño, es una locura, como vamos a ver a continuación en un dibujo. [Pasa la diapositiva y proyecta la siguiente viñeta, minuto 54:33:]




Esto es como la luz del día, ¿eh? Viene al pelo. Lo encontré hace un mes, me lo pasaron hace dos meses. Un pingüino, un elefante, un pez, etc., hay que subir al árbol: 25 niños en un aula, “hay que subir, hay que ir, hay que hacer, luego esto y lo otro”... ¡Pero es que somos todos diferentes! “No, no, hay que hacer el examen, todos el mismo”. Subir al árbol nos toca a todos por igual, y eres un pingüino y no subes: tienes un 3. Llega a casa y le dicen: “hijo mío, ¿cómo tienes un 3?, ¿pero qué estás haciendo?, ¿ya haces caso?”. “Es que soy un pingüino y me han dicho que suba a un árbol”. “¿Y lo has intentado?”. “Sí”. “Entonces eres un 10, hijo mío”. Entonces eres un 10, pero no un 3. Esto nos pasa todos los días con los niños que tenemos que educar. Tristemente esto es así, con lo cual, lo que dice ahí: “Ser un genio, cada uno lo es a su manera”, pero si no, será alguien frustrado para toda su vida.

Yo suelo contar esto de otra manera. Y es que recuerdo de cuando pequeño que, cuando caía un pájaro en el gallinero o entre las zarzas, no lo vas a matar, pero te gusta tenerle, verle, que se quede contigo, entonces, ¿qué haces?, le cortas la punta de las alas, y es como si quitas un trozo al ala de un avión, no vuela, no sabe. Se mete en el establo, está alrededor tuyo, pero no vuela. Eso lo haces tres o cuatro veces [cortar la punta de las alas], y cuando lleva así 20-25-30 días, el pájaro no vuela nunca más; es como una gallina. Claro, se les están cortando las alas a los niños hasta los 8-10 años, y a los 14 años [y les hablamos de volar y vuelan así [Koldo hace un gesto de volar a ras de suelo]]. No, es que eso no es volar, tú tendrías que volar como un águila imperial, tú has nació para ser un águila imperial, pero lo que haces es dar saltitos. “¡Cómo que saltitos! Yo creo que voy bien, yo soy un tío…” Sí, pero lo que has hecho es dar saltitos. Y como estamos todos programados, nos cuesta diferenciar, ¡pero es que somos únicos, somos genios! Y este ejemplo es muy bueno [señala a la diapositiva]: no se puede tener 24 niños con un profesor. [Minuto 57:24 Cambio de diapositiva]




Mirad [dice, señalando a la diapositiva]. Esto es lo que yo llamo las tres íes, para aprender, para hacer algo en la vida. ¿La innovación? Pues no. Es la i de inquietos, la i de inconformistas y la i de iconoclastas. Como decía el otro, dame 50 de estos y moveré el mundo, [lo que puede] una humanidad entera si estuviera educada así.

Pero yo te pregunto, Ane, ¿qué harías en clase con tres inquietos, de los 24, tres inquietos? tú sabes lo que quiere decir inquietos. A esos les sumamos otros tres inconformistas. ¡Se ha montado la de dios! El otro día pregunté esto en una charla de Gure Esku Dago a una que había sido amiga mía y profesora de mi hija: Maribel, ¿qué haces en clase con cuatro inquietos? Estábamos allí ciento cincuenta personas, y me dice así: “¡pam! [hace un gesto en la sien], pegarme un tiro”. Cuatro inquietos le pregunté, de inconformistas entonces no te digo nada. “No, ya déjalo”, me dice. ¡Esto no puede ser! Efectivamente, si hay que dar un currículum, hay que dar las asignaturas, van con una “cacharra” así con libros [hace el gesto de acarrear un gran mochila]. Para un niño con 7 y 8 años, lo que tienen que hacer, lo que tienen que estudiar, lo que tienen que aprender está premeditado. Para un niño que es un diamante en bruto, que no sabes cómo es, ¡mira al diamante! No, no, para todos lo mismo, sin ver el diamante. No puede ser, primero mira el diamante. Pero, claro, al mismo tiempo, ¿tú conoces Amara Berri? eso es en Euskadi, y he estado en Cataluña en Montserrat, ¡las inteligencias múltiples! Tenemos inteligencias múltiples, pincháis en Internet “inteligencias múltiples” y lo podéis mirar. Claro, esto es una realidad, que los niños son todos diferentes, los humanos somos todos diferentes, con lo cual, hay que darles durante esos años un cuidado diferente, niños trabajando en grupo, aprendiendo con experiencias, ya que el aprendizaje es la suma de experiencias, no el aprender de memoria.

Voy a contaros una anécdota: hace un mes fui a buscar a mi hija y salió 5 minutos más tarde, [varias palabras mal sonido], “es que he estado con Udane que tiene un examen a las 11 y anoche le estuve explicando y esta mañana quería volver a explicarle otra vez el razonamiento de lo que tiene para el examen. Y ella me dice, ‘ama, no te canses, tengo examen a las 11, me lo aprendo de memoria, y he terminado’”. ¿Para qué me haces meter en la cabeza el porqué si yo soy capaz de aprendérmelo de memoria, no me cuesta nada, a las 11 lo suelto y he terminado, ¡qué fuerte, con 9 años! No necesita el razonamiento, necesita pasar ese trago, que ella sabe que es lo que tiene que pasar, y sabe que entonces ese día no tiene que estudiar por la noche y está tranquila. Si es así, ¿qué tienes que hacer? Desarrollar la memoria, salir adelante.

Personas inquietas, inconformistas e iconoclastas, que no creen, que preguntan, que quieren saber, que no están conformes… Claro, en una sociedad libre seríamos cada vez más de esos, con lo cual soñaríamos, pensaríamos, crearíamos, compartiríamos, porque estamos seguros, porque somos libres, no como ahora, que si dices algo, ¡cuidado!, si te equivocas, ¡cuidado!, si no sé qué, ¡cuidado!, con lo cual, tienes que ser ordenado y si no lo eres, te abroncan, y si eres muy inquieto, pastillas, y alrededor de estas cosas hay mucha gente que dice, escribe… porque no se puede tener niños inquietos e inconformistas en clase “porque no da para”, porque no da para poder tener 24 niños. Yo he visto en Amara Berri, entrando en clase, había 3 andereños con 24 niños: 7 niños aquí jugando, 4 o 5 aquí haciendo, los conocen a todos, hablan entre ellas. No como una para 24, que si te cae mal el niño, te cae mal, en lugar de estar con otro que pudiera decirte: “no, que Udane no es así”, y hablar con los padres, “¿vosotros qué opináis?”. Ahora en junio el mes que viene, empiezan a saber quién les toca el curso que viene, y los padres con descomposición a ver con qué andereño le toca. La vida de ese niño, con ese con quién le toque, cambia por completo, y eso no puede ser así, pero es así, y este tema es vital para cambiar un país: la educación, el aprendizaje por la experiencia y la educación, no la enseñanza premeditada basada en asignaturas y en notas, que eso es un error brutal desde hace siglos.










Recuperación de la vivienda y la industria – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 44:53 a 46:53 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Otro tema es el de la vivienda y la industria. Esta mañana he estado en un pabellón, en Gallarta, en un taller de cuarenta personas que van bien —tienen problemas internos, por eso nos han llamado, pero económicamente va bien— y en la entrada de la oficina, las zarzas así [y hace un gesto de una altura sobre el suelo]. Ya les he dicho, “si yo vengo aquí, si llegamos a acordar que yo vengo aquí, lo primero que vais a quitar son las zarzas que hay alrededor de la entrada. ¡Es que no se puede dar esa imagen de dejadez!”.

Es decir, no se pueden tener las casas como están, los pabellones industriales como están, las casas como están, las viviendas muchas como están y tener a miles de vecinas y vecinos con 80, 85, 90 años, y con 60, 80, 90 quilos en el 5°, 6°, 7º piso de este país que no han visto la luz del día, que no han visto una calle, un césped ni un parque desde hace años, porque no tienen un ascensor y no pueden bajar por la escalera.

No hay derecho, que tengamos las mejores aceras, los mejores parques, las mejores autovías, la mejor ciudad de Europa y del mundo, y haya tantos miles de personas que no pueden tocar una flor, yo creo que no es justo. Pero es que al mismo tiempo estaríamos creando trabajo, estamos creando empleo, estamos creando riqueza, estamos creando algo que tiene un impacto directamente con la sociedad. Y menos autovías y menos petróleo y menos gaitas; esta es la prioridad, con lo que yo creo que mataríamos más de un pájaro de un tiro y un pueblo se sentiría orgulloso.

En las últimas décadas no hemos ido por ahí, hemos estado más orgullosos de tener el pueblo más bonito y más no sé cuál, y hacer obras y hacer autovías. Con lo cual, nos equivocaron y pensamos que eso era lo mejor y ahí se nos iba absolutamente todo. Y ahora estamos como estamos, sin dinero y sin una sociedad equilibrada. Esto son mis manías, pues “Koldo, por ahí vas mal” [podrán decirme].










Poner el foco de las inversiones públicas en lo social y lo educacional – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 41:49 a 44:52 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Soy de los que creen que en el tema educacional y en el tema social estamos muy lejos de donde teníamos que estar, muy lejos de donde teníamos que estar. Y ni siquiera hemos aprovechado momentos de paro como ahora. Oigo “es que no hay jóvenes que quieran” —al mundo de la educación quiero dedicar un par de transparencias si hay tiempo, luego discutimos si queréis…, es una locura que 24 niños…, aquí hay andereños, amatxus—, pero estamos muy lejos, a cuatro o cinco veces de lo que hacen en Suecia, tendríamos que dedicar muchísimo más.

No sé si estáis oyendo ahora un anuncio de la diputación de Bizkaia, que oigo todas las mañanas cuando salgo de casa y pongo la radio: en la Diputación de Bizkaia dedicamos la mayoría, o casi la mitad de no sé qué, a temas sociales; pero si os dais cuenta no hay índices que nos digan cómo va. Una de las cosas que reivindico a los políticos es: vamos a llevar temas sociales. Vamos a llevar el IPC, que alguno sabe qué es y no le dice nada; vamos a llevar el PIB. ¿Me queréis escribir media página sobre qué es el PIB, los ciudadanos de este pueblo, los ciudadanos de este país?, ¡no saben! ¿Me queréis decir qué es eso de la deuda y cómo se controla y cómo sube y cómo baja?, ¡pues difícilmente!

Pero sí podemos saber que en Bilbao hay tres mil niños que no llegan a comer. A mí me gustaría oír que el mes que viene son dos mil seiscientos y que tenemos un objetivo que para el año que viene sea cero. A mí sí me gustaría oír eso. Me gustaría que pasara en Bilbao, que es la mejor ciudad del mundo, y la mejor ciudad no se qué y la más premiada… que está muy bien, me parece muy bien. No me gustaría que en este pueblo tan bonito tengáis familias que no llegan a fin de mes, que no sé si las hay, pero si las hubiera, tenéis que saber cuáles son, cuántas son y que hacemos para que no haya. Y no: ¿cuál es el PIB de España y de tal? “El 2,1”. ¿Y cuántas familias hay en Bolibar que tal [no llegan a fin de mes? “No tengo ni idea”. Pues mal, mal. Tendríamos que tener objetivos sociales para que los ciudadanos cuando decimos, “Oye, ¿para qué son los impuestos?”: [respondieran] “mira, estábamos dedicando el 15% en tal y ahora dedicamos el 18 o el 20, porque dedicamos más a esto o a lo otro”, y no: “¡ah, sí, familias! Lo que no quieren algunos es trabajar”. Frases de estas se oyen.

Pensamos que nos engañan, si damos a familias que no llegan, cuando es una obligación, teóricamente de los derechos humanos y que está en todas las instituciones del mundo, pero no tenemos ningún dato sobre eso. No tenemos ningún dato de eso, ningún dato, sabemos el número de coches que se han vendido y cuántos coches hay más en marzo que en abril, y si os pregunto más de uno me lo diréis, “sí, me suena que el 17%, o el 15, pero ya sé que han subido más coches que el año pasado”. Pero si pregunto cuántos niños no sé qué, cuántas familias, qué presupuesto hay en Donosti, en Gipuzkoa, en Bizkaia, etc., para los temas sociales, no sabemos. Ese es un tema al que podríamos dedicar, tener mucho más trabajo y tener una sociedad más equilibrada y más justa, en vez de tener el 50% de los jóvenes en paro.










martes, 31 de mayo de 2016

Eliminar las horas extraordinarias pagadas – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 40:19 a 41:45 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Esto es una mandanga que tengo metida entre ceja y ceja [señala de nuevo a la diapositiva, al texto que se muestra en la imagen más abajo], porque en mi vida lo he hecho, que es las horas extraordinarias.



Fomentar las alianzas empresariales que permitan una mayor proyección internacional. Uniones en base a conocimiento, mercados, relaciones, competitividad, etc., y no en base a producciones e instalaciones. Eliminar, por ética, por solidaridad y por estética, (ya vale) las horas extraordinarias pagadas en las organizaciones de todo tipo. Si son necesarias por servicio a clientes, que sean recompensadas. Compartir el trabajo existente para mitigar el paro actual.



En este país se meten cientos de miles de horas extraordinarias, y lo reconocen los gobernantes —no voy a decir nombres— más altos, lo reconocen los sindicatos a medias, porque no lo quieren decir, porque resulta que está prohibido por ley, pero yo como no creo en la ley, no digo lo de la ley, sino digo lo de la ética, en la ley no me meto.

La ley dice que no son más de 80 y hay gente que trabaja cientos y cientos de horas extraordinarias al año. Y luego, por otro lado, reivindicamos la conciliación social, familiar y etc.

Con lo cual, el paro que hay se reduciría a la mitad si todo el mundo trabajara las 8 horas que tiene que trabajar. Pero eso es una mandanga que está ahí, desde décadas y décadas, que nos ha venido y no hay quien se lo quite de encima, pero eso no es ni ético ni legal, y es uno de los temas más gordos que tenemos y debemos solucionar.

Y otra vez sale el egoísmo y se sabe lo que se sabe, y no se mete mano, porque molesta. A los empresarios les molesta meter mano a eso y los sindicatos no quieren porque aquel que está cobrando horas extraordinarias “a ver si me va a decir el sindicato que no”.

Por eso, cuando nosotros vamos diciendo no horas extraordinarias, allí donde vamos, mucha gente dice que no. Pero ¿tú no quieres vivir 8 horas tranquilamente? “Sí, pero no”. Entonces, esto, ¿qué pasa? ¿No será mejor que intentemos que ganes lo mismo trabajando 8 horas en vez de 12? “Sí, pero no me lo creo”. Eso es un problema, porque ya se ha acostumbrado a ese estilo de vida, a unos ingresos, a estar 12 horas fuera de casa, y a él le da lo mismo, pero es que de estos hay así [hace un gesto expresando muchos].










Fomentar las alianzas empresariales – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 37:19 a 40:18 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Voy a hablar otra vez de estos temas [dice, señalando a la diapositiva proyectada], porque me identifica, luego pasamos a otros, y es el tema de las alianzas.

Una característica que tenemos los vascos es un poco como los mojones, ¿no?, vosotros que vivís en un pueblo: el “como me muevas la estaca, te pego dos tiros”. Y el juntarnos tu taller y el mío, “pero es que el mío es Ajuriabarrena y el tuyo no sé cuál, ¿qué apellido va a tener?, ¿y qué hemos hechos nosotros?, ¿y cómo te enseño todo lo que hemos hecho?, ¿y cómo nos juntamos? Casi mejor lo dejo y que se cierre”. Están cerrando docenas de ellos, de cientos y cientos, porque no son capaces de juntarse dos o tres uniendo fuerzas, uniendo conocimiento, uniendo relaciones, no uniendo máquinas, que ahora nos sobran. No, preferimos antes no sé qué que compartir con otro, o dejar morir mi nombre o que tú a ver si parece que me vas a comprar tú a mí y yo a ti; esto es algo que llevamos también en nuestro día a día y, sin embargo, aquí hay clarísimas oportunidades.

[Es] porque venimos de décadas de que, cuando las cosas iban bien, cualquier avispado montaba un taller por su cuenta y se dividía, y de esos hay así [hace un gesto expresando muchos]: no sé quién se va, no sé quién se ha ido, montaba un taller, para eso hemos muy sido [bravos], ha habido años muy interesantes en eso, pero que se han creado muchas pequeñas unidades que, en momentos como estos, pues como el mundo se ha globalizado y hay que ir por todo el mundo, si antes vendías a 500 kilómetros a la redonda como máximo, el que vendía, lo máximo era en los pueblos de alrededor, así empezamos, y claro, esto hay que cambiarlo.




Ya no es unir máquinas, ya no es unir producción, se produce en cualquier lugar del mundo y en cualquier lugar del mundo más barato que aquí, porque somos uno de los países más caros del mundo, Euskadi. Si unimos máquinas, ¡no hacemos nada!, máquinas se compran ahora por Internet, no hace falta ir a Alemania, a Japón o a China a verlas, las compras por Internet, con lo cual, las ventajas competitivas no están en la máquina, están en las personas, clarísimamente. No están en las manos, porque si estuvieran solamente en las manos… el chino, el indio, 20 veces menos; un indio “cuesta” 1 euro al día; nosotros, cuesta 24-26 euros al día una persona, 24 veces más. Y aquellos encima tienen hambre [con lo cual mueven las manos con más habilidad que tú las tuyas]. Aquí, hambre, hambre, el que más y el que menos ha estado hasta los 31-32 años en casa de la amatxu. Por ese camino no vamos a ningún lado, por ese camino no vamos a ningún lado.

¿Qué tenemos que hacer? Unirnos en conocimiento y en relaciones: “yo conozco en India clientes”, “yo tengo clientes en México”, “yo tengo un conocimiento de mecanizado que tú no tienes y nos podríamos complementar”… Es unir conocimiento y relaciones. Antes era producir, producir, producir. Eso ha pasado a la historia, está pasando a la historia, porque ahora hay que producir el mejor del mundo, antes era producir el mejor de tu entorno. Con lo cual, ahí hay un salto cualitativo importante que, solos y pequeños, nos cuesta mucho hacer. Esto tiene que cambiar si queremos salir adelante.










martes, 24 de mayo de 2016

Estilos de organización – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 31:36 a 37:19 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Hay dos maneras de hacer las cosas, una que es el modelo tradicional: empresa, propiedad, no sé qué, trabajadores, sindicatos, que es lo tradicional; o hacer lo que hacemos nosotros: una organización basada en personas, dentro de la sociedad, el cliente y la eficiencia, que es hacer las cosas bien y que vayan bien y que dejen dinero. Sí, hay que decir, “es que un taller y una fábrica tienen que ganar dinero”. Sí, tienen que ganar dinero. “Es que tengo que respirar”. Sí, si no, te mueres. “Es que tengo que tener sangre”. Sí, si no, te mueres. “Es que tengo que comer”. Sí, si no, te mueres. Y esto es lo mismo. La pregunta es: ¿cuánto se gana, qué se hace con ello y cómo viven? No hay que esconderlo, no, no.

El 95% de las organizaciones, empezando por el Estado: países, organizaciones, diputaciones, todo lo que haga falta, no son transparentes. Somos el único Estado de Europa que no lo somos, y nosotros estamos ahí metidos y no somos transparentes. Como no somos transparentes, difícilmente sabemos lo que está pasando. Y la palabra primera que pone allí, que no quiero dar la lata con todo, es la ética.

Yo he estado en docenas y docenas de organizaciones, de empresas que me llaman, no he visto ninguna ética. Queréis que lo repita: ninguna ética.

Pero el problema no es que no seamos éticos, es que estoy seguro que si pregunto, hombre, seremos menos que otros. Lo de la ética es como una campana de Gauss: hay algunos que no son nada éticos, que si te pillan, te pasan por encima y les da lo mismo y te entierran allí, y otros que “hombre, de vez en cuando… a un amigo fontanero tampoco le vas a pagar el IVA”, “hombre, porque no sé qué, no vamos a no sé cuál”, “otros…”. ¡Claro, nos hemos educado en el mundo de la no ética, y luego clasificamos: “ahí hay otros que…”, “mejor habría que empezar por otros”. Pero esa es la cultura, y si tú eres absolutamente ético, pues… y lo cuentas, en fin, eres el gilipollas del mundo. ¡Es así! “¿Pero y por qué no lo haces?”, “¿para qué tienes que decir todo?”, “¿y por qué tienes que no sé qué?, si no pasa nada, si no te van a pillar, si no se va a enterar nadie”.

Así llevamos décadas y décadas haciendo una cultura que los que están al lado nuestro, nuestros hijos y demás, están viéndolo. Con lo cual, claro, desde esa no ética nos viene hasta que luego ya cada uno pone [la visión] que quiere, y eso es un grave error que tenemos, gravísimo error que tenemos, que es la ética y la transparencia. En el mundo de las organizaciones, de todo tipo, la ética y la transparencia. Me da igual la universidad que el hospital de no sé qué que el gobierno no sé cuál que la empresa de enfrente. No es algo que está en nuestra área en este momento y es un problema grave, es un problema grave.

Llevamos muchas décadas impregnados de eso y nos va a costar muchas décadas quitárnoslo de encima. Y en eso hay que ser radicales, absolutamente radicales. Nosotros, donde estamos, lo somos. A veces no nos creen: “¿que lo vamos a saber todo?”. Sí. Por eso, la primera vez que llegamos, lo primero que ponemos son los salarios de todo el mundo: “llevo aquí 40 años trabajando, siempre estábamos diciendo qué ganará el jefe, qué ganará tal, y llegan estos y nos lo ponen, pum, la transparencia el primer día que llegan”. Oye, se terminó, nunca más se habla de salarios, de cuánto gana este, cuánto gana el otro. ¿Por qué? Porque ya lo saben, ya se lo hemos enseñado. Se acabó la mandanga, se acabó el pensar, especular, “seguro que hace”, “ya quisiera saber yo”, “¿a ti cuánto no sé qué?”, “bueno, yo no te voy a contar a ti lo que yo gano”.

Con lo cual, ese mundo de individualidades, tú dónde estás, yo dónde estoy, ¡pum! [dice, con el gesto de colocar un papel en un tablón de anuncios], el primer día, se acabaron los mitos, se acabaron las mandangas y entra la confianza, como un chorro, la palabra confianza.

Donde hay confianza… si tú confías, “voy contigo adonde haga falta”, pero si no tengo confianza… “¿qué me decías?”, “¿adónde?”, “fíjate lo que me dicho”, “pero si te lo ha dicho él, cuidado”… ¡la desconfianza! Donde hay confianza, todo cambia. Donde no hay confianza, la energía se dispersa. Tan sencillo como eso. Cuesta mucho ganar la confianza y se pierde en un segundo. Con la confianza entra la ética, entra la coherencia, la sencillez. Entran tantas cosas a las que no nos han educado. Porque, ¿qué nos enseñan en la universidad?, ¿qué enseñan a vuestros hijos? A competir, a ser los mejores, a estar más arriba, a “¿dónde trabajas?”, “en un tallercito…”, “bueno, yo en el BBV”. “¿Tu nieto trabaja en el BBV? Coño, el BBV. ¿Y qué hace?”. “No, no sé, pero trabaja en el BBV”. “¿Y el tuyo dónde trabaja?”. “En un taller ahí, de Markina”. “¿Tanto estudiar para trabajar en un taller ahí?”, lo piensa, no lo dice. Pero ¿le has preguntado si es feliz, si está a gusto, si aprende? No. Dónde, qué imagen da: esta es la sociedad que tenemos.

Yo les pregunto a los jóvenes, ¿tú qué quieres ser?, ¿un pinche en el BBV o cabeza de ratón en un taller de los tantos miles que hay en este país? Se me quedan mirando, como diciendo, “Koldo, no te voy a contestar, porque yo prefiero trabajar en el BBV, pero para qué te lo voy a decir”. Y se pasan la vida haciendo no sé sin ser nada. En este país, el 85% son pymes, son pequeños talleres, pequeñas empresas, pequeños lugares en los que hay tantas cosas por hacer, soñar, crear y donde puedes ser algo, pero la cabeza les va por otro sitio; con lo cual, luego tienen que acabar ahí. Lo que yo veo que es en la universidad, cuando a mí me llaman para decirles a los jóvenes a ver qué, los que van son los Iberdrola, los Telefónica, los Price Waterhause, las grandes multinacionales a decirles qué jóvenes queremos. Yo no veo ni que vayan las pymes ni que va la gente de los pueblos, ni que van los alcaldes… Es decir, gente comprometida, gente social, gente que quiera vivir en las raíces que tiene, gente que comparta que vayan a la universidad a decir qué jóvenes queremos. No, “necesitamos electrónicos de no sé cuál, abogados de no sé qué o ciencias de la no sé cuál”. ¡Eso será para los próximos 4 o 5 años, porque luego eso va a cambiar! Pero eso es lo que está metido hasta los tuétanos.










Desarrollo económico – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 25:43 a 31:36 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Estos [señala a la diapositiva que se muestra en la imagen más abajo] son como puntos de partida que a mí me parecen básicos para poder entender muchas cosas. Porque luego cuando hablo de que la sociedad, nosotros, tenemos que ser los que hagamos el cambio, no esperar a que cinco minutos me cuesta ir al ayuntamiento, tengo la papeleta, voto y luego dejo que hagan. No puedo dedicar cinco minutos cada cuatro años de mi vida a que otros hagan lo que yo siento, lo que yo quiero. No. [Una cosa es] si no tenemos mejor representación que la parlamentaria, vamos a dejarlo ahí, y otra cosa es que ellos sean los actores absolutos de nuestra vida, políticos y lo que está alrededor.

Empiezo por el mundo de las organizaciones empresariales. Tengo la suerte de haber estado en cuatro continentes, montado fábricas en cuatro continentes, haber creado 4.000 puestos de trabajo, conozco gente por todas partes del mundo, he estado en más de 80 países y yo creo que cuando estás con gente entusiasmada lo que se hace es maravillas, maravillas. Yo no me dedico a ver cuál es el mejor producto, me dedico a entusiasmar gente, y luego esa gente sabe lo que quiere y conseguimos cosas que de la otra manera no se consiguen, con las mismas personas, con los mismos medios, con el mismo todo.

[De nuevo señala a la diapositiva, con el texto que se lee en esta imagen:]



Desarrollo económico: impulso a la economía y empleo en Euskadi
Cambiar las organizaciones empresariales actuales con modelos de gestión caducos y poco flexibles, a que sean proyectos compartidos por las personas participantes, con el fin de lograr saltos cualitativos y cuantitativos espectaculares, que permitan ser competitivos tantos en la exportación como en reducir las tremendas importaciones de países de “bajo coste” y así incrementar la capacidad productiva. La Pyme media de este país está a menos del 60% en ratios de competitividad de lo que puede y debe lograr.



Es una manera de decir, bueno, nosotros podríamos mejorar mucho este país si fuéramos todos buenos profesionales, si fuéramos responsables. Ya sé que alguien me va a decir: primero es el jefe, primero que sea no sé cuál. Yo estoy diciendo todos. Como no soy de la pirámide, no creo en la pirámide, ninguna de las organizaciones donde yo estoy y he creado son piramidales con jefes arriba, porque no hay jefes y no entiendo de esas cosas, pues entonces lo que estoy diciendo es que con gente entusiasmada se hace, yo lo puedo demostrar, un 60% más de lo que hacemos.

Y vosotros enseguida podéis pensar que este país tiene que salir adelante, habrá que exportar, habrá que mejorar la competitividad, habrá que mejorar la productividad de los obreros. Nosotros, con todo lo que hacemos, no tenemos ningún problema, lo conseguimos permanentemente, sin invertir, sin no sé qué, sin nada: con personas entusiasmadas actores de lo que hacen. Luego una manera de sacar adelante a este país de la situación económica, que cada uno sea un buen profesional y yo llevo 25 años demostrándolo, digo yo con muchas personas alrededor.

Empiezo por exigir a la sociedad, exigir a las personas que sean responsables en el día a día, y no somos una sociedad responsable. No somos una sociedad responsable, eso hay que decirlo así a la cara. ¿Cómo somos de responsables? Como una campana de Gauss, por si alguien se pica, “¿cómo que no somos responsables?, yo conozco gente muy responsable”. Muy bien, como una campana de Gauss: unos muy responsables, otros aquí andamos en el montón y algunos unos irresponsables. Pero ¿qué tenemos que hacer? [Agarra un sillón de la sala y lo pone en medio:] Si antes yo pintaba la campana de Gauss: unos somos muy responsables [dice señalando un brazo del sillón] y otros, menos responsables [y señala el otro brazo del sillón]; la mayoría [y señala al asiento del sillón haciendo el gesto de dibujar el volumen de la campana], si hay que hacer, pues tampoco somos unos desastres. Entonces, ¿qué hay que hacer? Si este lado es el más positivo y este el más negativo, la sociedad tiene que… [dice, mientras desplaza lateralmente el sillón tirando del brazo que representa el extremo positivo de la campana]. No es que haya que hacer que este [en el extremo negativo] sea más, tenemos que ser todos más. “A ver si cambian estos que son menos” [y señala al lado negativo]; no, pero son diferentes, son diferentes.

Yo, cuando voy a algún sitio, no digo, “¿a ver quién es el que no hace? Tienes que hacer”. No, no, yo no me dedico a eso. Yo me dedico a entusiasmar a todos, nos dedicamos a entusiasmar a todos, y hacer que todos nos desplacemos, porque si nos desplazamos todos, también estos se moverán más, no hacer que tú seas como yo porque nunca vas a ser como yo. ¿Por qué? Porque ya hemos quedado en que somos diferentes.

No es: la tarea para todos, haced todos, los 20 de este departamento, los 15 de allá, los 20 de allá, que no, que no es eso. Es: cada uno como es, cómo hacemos que el conjunto, en ese proyecto, se entusiasme y avance el conjunto del proyecto, y cada uno forma parte de ese avance, no personalizando, porque eso es querer cambiar a las personas y la actitud individual que es desde arriba: “yo soy quien soy y calla”, “te digo que calles y vas a tener problemas, si no, no sé cuál”, “si no, no sé qué…” y entonces, tenemos enfrentamientos. Eso es el problema que tienen el 95% de las organizaciones empresariales, empresas que llamáis vosotros, el 95%, el mayor problema que tienen son las personas, y si alguien sabe de eso, soy yo, porque me llaman casi todos los días de muchos sitios, para que vaya a ver, pero conozco a medio país, el mayor problema son las personas.

Vamos a trabajar y tenemos problemas. Con lo cual, tenemos problemas personales, tenemos problemas de relaciones, tenemos problemas de futuro, tenemos problemas de país. Pero como futuro, como persona, como individuo, como familia, como ciudadano, ¡coño!, un poquito más de responsabilidad, deja tu yo, súmate al “nosotros” para el “todos”, y no “es que no me dejan”, “es que, claro, este…”. Estamos todo el día con el “es que” y con el “es que”, la sociedad va como va. Y luego somos ciudadanos, y somos abertzales, y somos lo que haga falta, pero siempre que vayan las cosas como yo quiera, y después, los que ya tenemos años hemos visto la de dios: sí, pero lo mío, con lo cual, este concepto de país que yo hablo, este concepto de unidad, de “todos”, no lo tenemos metido, y yo creo que la sociedad tiene que hacer y no dejarlo en manos de los políticos. No me voy a alargar.










Libertad – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 21:07 a 25:42 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)



Transcripción

Libertad, palabra que a veces da miedo hablarla, en el mundo en el que vivimos. Para mí, es mi palabra fetiche desde que tengo 7 años, la libertad. Es el mayor privilegio que puede tener el ser humano, el ser libre. Pero no el ser libre para correr, el ser libre de no sé cuál. Antes [en la charla] decíamos que vivimos en la sociedad del miedo. Eso lo reconoce todo el mundo. Desde que somos pequeños miedo a los padres, miedo a que se caiga, miedo a las notas, miedo al profesor, al no sé cuál, miedo a la guardia civil, a esto, a lo otro, siempre miedo, al jefe, al crédito, al banco, al qué me pasa, a las enfermedades, miedo, miedo, miedo. Crecemos en una sociedad de miedo, de la inseguridad; en parte, por el desconocimiento; en parte, por quien tiene los poderes; en parte, pues porque… pero siempre miedo, siempre el no y siempre el cuidado. No somos libres, no somos libres de actuar.



Al no ser libres, luego creamos estas sociedades tan difíciles de tratar, porque simplemente la libertad tiene que ver con “tener ciudadanos maduros” [en referencia a la cita que se lee en la diapositiva]. Libertad es poder expresar, poder decir y poder respetar. Digo, escucho, discutimos, no estamos de acuerdo, pero salimos agarrados del hombro. Podemos estar discutiendo de un tema, pero si soy una persona madura, yo respeto lo que tú dices. No comparto, hay matices en los que no estamos de acuerdo. En el momento en el que eres eso y tienes tu libertad, sin querer, eres más activo, porque te sientes seguro.

El hecho de sentirse libre, de poder compartir, de poder compartir y no competir, pues hace que te juntes con cualquiera porque te sientes cómodo, te sientes que formas parte. Ahora, si vas “a ver qué digo”, “a ver a quién qué tal”, “aquí tampoco voy a decir nada, no vaya a ser que…”, “aquel enseguida se enfada”.

Los jóvenes van a trabajar y no hablan, callan, se esconden, están a ver qué no sé cuál, no son libres, tienen miedo… [varias palabras con mal sonido]. Todo eso te va quitando fuerzas.

La libertad te hace ser maduro porque entonces eso que decimos “los sentimientos”, que todos los tenemos, estos no paran, nuestras tripas, somos tripas, no cabeza, somos tripas. De aquí [se señala al estómago] viene aquí [señala a la cabeza], y de aquí [de la cabeza] fluye. Por eso suelo decir que los que somos políticamente incorrectos, como suelo ser yo; “Koldo, tú eres un poco políticamente incorrecto”, porque hablo desde las tripas. Los que tienen que tener cuidado, cuando dicen mentiras, claro, miden desde la cabeza. Los que no tenemos nada que esconder o no tenemos miedo a lo que pase hablamos desde las tripas porque, normalmente, las ideas, los sentimientos, nos vienen desde las tripas. Otros dicen los intestinos, yo lo llamo las tripas.

”La libertad donde no se impone, se delega, se participa” [lee de la diapositiva], eso hace esos ciudadanos maduros, portadores de su propia propuesta… la palabra, el diálogo, la comunicación, que tanto cuesta. Necesito comunicar, necesito escuchar, en lugar de decir, “es que a mí no me comunican”. Si nos educasen desde pequeños a eso, seríamos todos más o menos líderes, hablaríamos con libertad, escucharíamos, porque si no, no entenderíamos la palabra “libertad”, sería una cosa absolutamente connatural, mientras que ahora parece que tienes que hacer un máster para todo eso de los líderes, el trabajo en equipo… habrá que hacer cursillos… Hacer cursillos, ¿por qué? Por esto que nos pasa. Porque los niños cuando son pequeños son espontáneos, dicen, cuentan, no les importa lo que ha pasado en casa a cualquiera, “es que mi ama”, “mi aita”… “Eso no cuentes, eso solo pasa en mi casa”, pero él de por sí habla, cuenta, expresa, lo que piensa. [Varias palabras con mal sonido]. Dejadles que sigan expresándose, dejadles que sigan siendo libres, que cuenten las cosas, hablarles de por qué sí, por qué no, se cuenta, no se cuenta, con quién, pero no “no se cuenta”, sino por qué.

Si no tuviéramos ningún temor a que otros sepan, no importa que cuentes, si ya nos conocemos, si no tenemos nada que esconder. Esto es fundamental para poder hacer una sociedad madura: hablar claramente de libertad, palabra que da miedo, como hablar de revolución. Hace ya cuatro décadas me dije, “voy a mirar qué es revolución en el diccionario”. Y revolución quiere decir cambio. Los partidos políticos emplean la palabra “cambio”, pero si tú hablas de revolución, se asustan. Cambio es revolución; cambio es cambio, girar, cambiar, revolucionar y lo estás haciendo, pero en teoría son términos que ¡cuidado!, porque vivimos absolutamente encuadrados en términos que nos asustan.










martes, 17 de mayo de 2016

Diversidad – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 14:24 a 21:06 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Esto me parece vital, lo cuento siempre a cualquier parte que voy, igual no sabéis todos que es la campana de Gauss, pero es igual, hablamos de la diversidad, la diversidad humana. Hay una frase muy clara para explicarlo, para decirlo, y es científico, no es que lo diga yo, pero que yo lo entendí hace ya varias décadas y que veo que todo el mundo lo tiene claro y a mucha gente lo planteo y [dicen], “ah, pues igual tiene razón”: no hay dos personas iguales en el mundo ni dos días iguales. Eso, para entender a los hijos, para entender a la suegra, al suegro, al hijo, a la mujer, al marido, al vecino, a la otra… es vital: hoy sí y mañana no, cómo hemos cambiado, cómo nos pasa… estamos permanentemente cambiando.

Claro, esta diversidad de siete mil y pico millones, mil y pico vecinos, dos mil vecinos, veinte mil, cuarenta mil, dos millones y medio en el País Vasco, todos diferentes y todos los días diferentes, pues eso está claro que está hecho para los seres [hace gesto de entrecomillar “seres”, creo que es la palabra] más creativos, más inteligentes del Universo… porque eso hay que interpretarlo, claramente.

Los animales se respetan unos a otros, se conocen unos a otros, saben dónde tengo que estar y con quién puedo convivir. A nosotros parece que nos cuesta eso, nos cuesta. Nos cuesta convivir un día y otro día “si los demás no piensan como yo”, ¡es que no piensa nadie como tú!, más o menos como tú, hoy sí e igual mañana no. Y hay que estar preparados para esa diversidad porque eso es lo que el Universo, que allá cada uno piense quién lo ha creado, nos ha puesto entre las manos. Desde un punto de vista de los animales, de las plantas, de la vida, de los humanos, todos diferentes y todos los días diferentes, viva la diversidad. Porque si fuera lo contrario, ¿qué seríamos? Seríamos unos robots, seríamos unos monstruos, seríamos… ¡ni siquiera como animales!, seríamos más como ovejas, todos como una cosa…

No, no, precisamente lo que nos da nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestra riqueza es que somos únicos, que tenemos unos hijos que son únicos, que tenemos unos amigos que son únicos, que tenemos unos nietos que son únicos, y que luego la vida no les trata como únicos, les trata como unos más, en un montón —vamos a ver luego el tema educativo—, y son seres únicos, son diamantes en bruto únicos. Eso es parte de esta diversidad, es así, lo entendemos todos, no hay quien tenga dos hijos iguales. “¡Parece mentira que sean hijos míos estos dos!”, “parece mentira…” Esta es una frase permanente, permanente, permanente. Si es así con dos hijos, imagina con los que tienen alrededor.

¿Cómo nos tratamos luego en la vida relacional? De amigos, de vecinos, de trabajo, de dependencia… No, no, que hagan, personas, trabajadores, obreros, operarios, empleados… ¡qué palabra más… vamos, a mí me repele! ¿Cómo podemos tratar a las personas como obreros, como empleados, como no sé qué? ¡O como ingenieros!, me da lo mismo.

Alguno dirá, no, “es que yo soy no sé qué”; será lo que has estudiado, porque si tienes 30, 40, 50 años, en la vida serás más que eso, que aquello que has estudiado en un momento dado. Has estudiado eso, no eres eso. La vida es mucho más que eso y eres único, no te metas, no te encasilles, que lo vemos como normal, nos han llevado a que casi ya no tenemos el sentirnos tan libres y tan únicos que tenemos nuestro espacio, tenemos nuestros derechos de crear, de ser… ¡ahí estamos!

Y con todo esto haríamos una campana [señala a la campana de Gauss proyectada en la diapositiva]. Por ejemplo, aquí hay gente de 1,85-1,88 y gente de 1,55 y la mayoría estaremos no sé dónde. Bueno, pues, ¿cómo somos de creativos? Como una campana de Gauss; hay gente muy creativa y hay gente menos creativa. ¿Cómo somos de simpáticos? Es así, como una campana de Gauss; hay gente simpática, la mayoría contamos un chiste de mala manera y algunos hay más raros que la madre que los parió. ¿Y cómo somos de generosos? Como una campana de Gauss; hay gente muy generosa, los demás que si hay que hacer un esfuerzo lo hacemos, gente normal, y hay gente que dices, joder, ¿este qué cree?, ¿que vive solo?, es que jamás tiene un detalle con nadie, jamás no sé cuál, no le pidas nada… Pero es que eso forma parte de cómo somos los humanos. Porque ese que es poco generoso igual es muy creativo, igual es muy no sé cuál y como amigo, o como cuadrilla… Yo suelo apelar a las cuadrillas, yo tengo ya ciertos años: pues cuando fueron las cuadrillas, cuando yo tenía 18-20 años, a uno le gustaba bailar, otro siempre llegaba tarde, otro era el que organizaba; éramos diferentes, siempre estábamos criticando, “a que llega tarde también, a que nos deja tirados” y decíamos “le va a esperar su padre” y luego venía, decía un chiste, hacía no sé cuál, y ya estaba en la cuadrilla. Éramos diferentes, [varias palabras, mal sonido] pero nos complementábamos, si fuéramos iguales —todos contamos chistes, todos queriendo ser creativos, todos queriendo ser generosos, todos queriendo ser simpáticos, todos… no.

Esa diversidad es la que nos hace que crezcamos porque nos complementamos como humanos, y por eso el trabajo en equipo no es un trabajo de fútbol ni de baloncesto, que está muy claro que el trabajo en equipo cambia a las individualidades, porque son características humanas, porque nos complementamos y de esa manera exponencialmente somos mucho más. Independientemente de que los humanos no hemos nacido para estar solos. Es otra característica clarísima. No hemos nacido para estar solos, sino para estar en compañía, para relacionarnos. Por eso a mí la palabra relación me apasiona, somos pura relación y sin relación estamos mal. Cuando vamos cada uno a lo nuestro, estamos mal.

Esto es vital [señala hacia la campana de Gauss de la diapositiva], desde que uno tiene 8, 9, 10 años, para entender que en la vida hay personas diferentes, diferentes que yo, y que como yo juzgo desde mi vida, [hago] altos y bajos: ¿cómo son de generosos?, en función de lo que yo soy; ¿cómo son de…?, en función de lo que yo soy… Nos pasamos la vida juzgando en vez de pasarnos la vida respetando. Porque, simplemente, cuando digo, “es que es diferente”… claro, porque somos todos diferentes. En vez de decir, ¿por qué este es tan no sé qué?, ¡pues porque es diferente! ¿Por qué este es tan moreno? Ah, es que es africano, ¡normal! El niño que ve por primera vez a un negro puede decir, ¿ama, por qué es negro? Pues le explicas. Es bueno que vean que el mundo es diverso.

Es bueno que veamos que el mundo es diverso desde los sentimientos, desde la manera de ser, porque nos sentiríamos mucho mejor, nos respetaríamos mucho más. Y de esto, con 2, con 4, con 8, con 10, con 15, con 20 años, no saben, porque yo estoy con los jóvenes y me dicen, “Koldo, a mí de esto no me han hablado”. Me han hablado de textos, de esto, de lo otro, pero de esto no, no le hemos dedicado tiempo a esto; ahora que voy a salir a la vida, me vienes tú contando que esto es así.










martes, 10 de mayo de 2016

Creo que aquí hemos perdido muchas décadas a veces en proyectos personales, en proyectos de unos contra otros, porque no pasábamos del tú y yo, y no teníamos la perspectiva – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 5:46 a 14:18 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar(VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)


Elegimos este fotograma del vídeo para ilustrar el post porque hemos querido ver reflejado: la crisis en la que estamos inmersos (a la derecha) y la claridad con la que el NER nos permite afrontarla.



Transcripción

[Minuto 5:46.]

Hay algunas cosas que cojo, otras que leo, otras que transmiten lo que yo siento [dice, mientras señala hacia la cita que se lee en la diapositiva proyectada].

«Una sociedad que se siente [comienza a leer la cita y se interrumpe:]

Ahora que estamos con el tema del Gure Esku Dago y autogobiernos y cosas de este estilo, yo tengo la sensación de que la mayoría confiamos, o confían —o confían, porque yo no estoy entre ellos—, en que los políticos tienen que hacer, y yo creo que la sociedad tiene que hacer.

Eh… Yo no creo en el trabajo. «¿Vas a trabajar?». Digo: «No». No he trabajado nunca, porque no tengo el concepto de lo que llaman trabajo. Yo voy a disfrutar, porque voy adonde quiero y siempre he ido adonde quiero.

No voy a «trabajar», [porque de igual manera tendría que estar trabajando, porque necesito trabajar para vivir [sonido no muy bueno]], y sigo —algunos me dicen— trabajando. Pero no, yo sigo yendo, como vengo aquí y a otros sitios, porque voy a gusto.

Entonces, yo creo que somos la sociedad los que tenemos que ser actores las 24 horas del día, las personas en sociedad, somos la sociedad y la sociedad hace las cosas, y no dejarlas en manos de los jefes, de los políticos… entonces:

«Una sociedad que confía y que se siente segura con las instituciones políticas, económicas y sociales, así como con sus conciudadanos, una sociedad que sabe, conoce y participa de la misma y se siente orgullosa de su realidad, no tendrá dudas a la hora de afrontar las grandes decisiones de futuro».


¿Y por qué digo esto ahora que estamos en este momento aquí de los nacionalismos y demás, porque resulta que hay un tanto por ciento de personas, muchas votarán sí o no en Cataluña —vamos a poner [de ejemplo] a Cataluña, ahora que le están atacando por todas partes— en función de cómo vaya la economía.

Soy tan nacionalista como si no me va a afectar en lo económico, y en esto hay muchísima gente, muchísima gente. Entonces, los que no quieren te atacan. «¿Cataluña? ¡Se morirá de hambre! ¿Cataluña? Los empresarios se irán. ¿Cataluña? ¡A ver quién os compra el cava! ¿Cataluña? ¡A ver a quién vendéis!... Los vascos a ver a quién no sé cuál». Eso tiene que ver con la economía, te asustan con la economía.

Si nosotros estuviéramos seguros, de una sociedad en la que crees, de los funcionarios en los que crees, porque tú formas parte de esa sociedad, sientes orgullo de esa sociedad, lo otro —como decía aquel— «peores las hemos pasado». Estaríamos orgullosos de que ya lo sacaríamos adelante porque el orgullo se siente cuando uno hace algo realmente importante, no sentimos orgullo por coger una lata que está en el suelo que estaba estorbando, es un orgullo cuando hacemos algo realmente importante y que nos cuesta, sentimos orgullo... El orgullo es algo innato en las personas, es sano, es bueno, pero tenemos que sentir que ponemos algo muy fuerte para sentir orgullo.

Esto es una reflexión que es una manera de decir «somos sociedad», estoy 24 horas siendo sociedad, soy consecuente luego con lo que hago, soy consecuente en el trabajo, soy consecuente con los amigos, soy consecuente con la naturaleza, soy consecuente con la generosidad, con mis ideas, sé respetar, sé hacer equipo,... entonces soy sociedad permanentemente para hacer eso o depende de lo que me gusta o no me gusta.

Quizá los que llevamos tantos años peleando con tantas cosas que pasan las décadas y vemos que seguimos igual, los años —y veo que aquí la mayoría tenemos algunos años— te dan madurez, te dan distancia, y dices, bueno, vamos a ver, ¿qué son?, ¿peleas personales o son proyectos de comunidad? Estos son los que tenemos que llevar para adelante.

Creo que aquí hemos perdido muchas décadas a veces en proyectos personales, en proyectos de unos contra otros, porque no pasábamos del tú y yo, y no teníamos la perspectiva.

Esto pasa también en el mundo empresarial, que a mí algunos me dicen: «¿Por dónde tenemos que empezar?». Bueno, pues: «yo soy sociedad; me dedico a esto, a lo otro, al no sé cuál».

Me he dedicado al mundo de la educación, al mundo político en mis años jóvenes, al mundo de las ikastolas, tremendamente, y me apasiona la educación, al mundo de las cooperativas y al mundo de las organizaciones. Al final por eso no lo llamo mi empresa ni le llamo… Le llamo proyectos empresariales o le llamo organizaciones, que es de lo que está todo lleno, y allí hay personas, y hay que reconocer que allí hay personas, hagamos sillas, hagamos servicios o hagamos bienes sociales. En el fondo, son organizaciones para hacer cosas, bienes o servicios, para la sociedad.


[9:50 cambio de diapositiva]


Esta otra [cita] que me gusta mucho [señala hacia la diapositiva en la que se lee esta cita:]

«Todos los ciudadanos del planeta pueden y deben cultivar su identidad múltiple, que incluye la identidad familiar, la ciudadana, la étnica, la nacional, la religiosa o filosófica, la continental y la terrestre». Edgar Morin.


Yo soy de los que creo en los jóvenes, a los jóvenes les digo mucho: ¿tú que eres? Son economistas, ingenieros... ¿Y eso es lo que eres, solo ingeniero? Sí, porque yo de esto sé, he estudiado cinco años la carrera… ¡Pues qué corto te has quedado! Porque con la especialidad vas a llegar hasta donde vas a llegar… «No, porque yo de la huerta sé…», «¿y qué sabes?», «poner cebollas», «¿y algo más?», «no, solo cebollas». Solo cebollas y en cuanto pasa no sé cuál, pasa no sé qué, pues mal. Esto es lo mismo.

La filosofía, los filósofos, las humanidades, la economía, el marketing, la historia, las ciencias... son fundamentales para entender este mundo en el que vas a vivir. Pues no, hacemos —luego hablaré más de la educación— hacemos jóvenes para la industria. En 1800 y pico cuando nació el ferrocarril, se hacían trabajadores para el ferrocarril y se montaban las grandes escuelas —además se llamaba así— para capacitar gente para el ferrocarril, porque se dieron cuenta de que gente capacitada era mejor que gente que venía del campo que hacía mil desastres y no aprendían, entonces vamos a poner escuelas para que aprendan.

Esto ha evolucionado y hemos puesto escuelas y universidades para la industria.

¡Y para qué nos vamos a engañar! Todos, cuando tenemos un hijo de 16, 17 años, [preguntamos] ¿y qué es lo que se va a llevar?, ¿dónde va a haber trabajo? ¿Y tú Koldo qué crees que tendría que estudiar el hijo? ¿Qué tendría que estudiar? Sociedad, porque lo que le puede pasar en los próximos 80 años que le quedan de vida pues no sabemos lo que es.

No, ¿pero qué oficio? ¿Qué oficio para qué? ¿Para los próximos cinco años? Porque los próximos 30, 40, 50, 60 años, ¿cuáles van a ser los oficios?, ¿qué va a necesitar? Aprender a aprender, aprender a relacionarse, aprender a ser, aprender a estar y luego estar aprendiendo siempre aquellas tecnologías, aquellos medios, aquellas cosas que le apasionan. Pero, claro, [definir] a los 20 años y que eso marque su vida es un error como la copa de un pino. Así saben tanto de una cosa, pero no saben tanto de tantas cosas.

[Se vuelve a hacia la diapositiva y señala hacia la cita que contiene] Leed a Edgar Morin, con ochenta y tantos años, yo me descubro, ¿cómo un hombre con ochenta y tantos años puede tener estas lucideces?, ¿cómo puede ser un hombre tan lúcido con estas edades? Cogí esta [cita]:

«Todos los ciudadanos del planeta pueden y deben cultivar su identidad múltiple, que incluye la identidad familiar, la ciudadana, la étnica, la nacional, la religiosa o filosófica, la continental y la terrestre». Edgar Morin.


A veces discutimos, pero nadie discute que en la identidad múltiple, la identidad familiar la tenemos, ¿cómo me vas a quitar el apellido, el cariño, la red familiar? También defendemos la ciudadanía: como ciudadano, soy de un lugar, un pueblo, una etnia. Pero ya discutimos más lo nacional, lo religioso y lo filosófico y nos cuesta respetar.

De ahí empiezas ya, trasciendes de lo familiar, de lo que parece que es lo tuyo, y te metes en lo general, y eso me gusta o no me gusta, me va, no me va, me beneficia, no me beneficia, pero ya no respetamos, ahí nos cuesta. Sin embargo, como ciudadanos libres tendríamos que tener derecho, «pueden y deben cultivar» la religión que quieran, su filosofía de vida que quieran, dónde se sienten cómodos, en qué territorio, de una manera natural, y el respeto a los demás. Y luego, como tengo respeto, apruebo, concuerdo, y no ataco, no ataco… Como no piensas como yo, y como yo soy, tú no eres, no sé qué… No, tú no eres, yo soy, nosotros somos, somos más, pues tú te atienes, vienes junto, pero somos mayoría y vamos caminando. Sin embargo, nos cuesta aceptarlo.

Nosotros hemos hecho muchos miles de asambleas, habré hecho más de 500, 600 asambleas desde que empezamos con las cooperativas, el concepto de una asamblea [es que] se asiste, se discute, pero se respeta, porque si no, y todos los años haré 50 o 60 asambleas, hay gente que le cuesta respetar que, si no sale lo que él quiere, pues que tenga que hacer luego lo que se ha quedado, no tiene muy claro que asisto, puedo, pero si no me quedo con los juguetes, me enfado, como cuando somos pequeños, me ha quitado el juguete, es mío, no lo dejo, y aunque no sea mío, también lo quiero y me enfado, y eso nos sigue quedando ahí porque no tenemos una base de libertad y de democracia, eso de la democracia está tan perdido, y la libertad, la libertad como más que una expresión. Lo de la democracia está muy... es una palabra que a mí me suena más a política que a otra cosa. Sin embargo, la palabra libertad no.










Koldo Saratxaga: «Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada». Charla en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (Audio extraído del vídeo en YouTube)














martes, 26 de abril de 2016

Innovación de la innovación con un NER, Nuevo Estilo de Relaciones (#innovacióndisruptiva) – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga



Minutos 1:40-5:46 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Esta gente me ha liado para venir aquí [Udako Unibertsitate Bolibartarra 2014] porque saben las cosas de las que yo hablo, de las que siento y las que llevo por las tripas.

Os voy a intentar contar algunas de mis inquietudes, de mis sentimientos, como decía… Yo soy de los que opinan que las personas somos sentimientos, pensamientos y lo que hacemos. Pero a la mayoría de las personas les dicen lo que tienen que hacer o “para qué vas a pensar, ya pienso yo que estoy arriba” y eso de transmitir sentimientos, desde pequeños no nos enseñan a compartir los sentimientos.

Y antes nos decían —supongo que por aquí también—, nos decían nuestros padres, “hijo mío, mejor, hablas poco; en boca cerrada no entran moscas y cuanto menos hables mejor”. Claro, con esa cultura que hemos ido haciendo, mucho menos encima vamos a contar nuestros sentimientos y nuestros pensamientos. Y eso yo creo que nos ha lastrado muchísimo —en mi manera de pensar— en la vida.

Porque somos eso que nos ha pasado, que me dicen lo que tengo que hacer y yo lo hago, y el de arriba que me mande que yo lo hago. Claro, arriba están poquitos y los demás somos la mayoría. Y este es el mundo en el que yo opino que la sociedad está tan parada, tan muerta, tan anquilosada, tan poco evolucionada, porque lo más importante, que es la educación, y precisamente esta relación con las personas, de sentir, de pensar, de ayudarnos, de no pasar del yo al nosotros, sino al todos, pues es de lo que venimos lastrados, y no nosotros, venimos nosotros y viene Europa.

Es una humanidad que está así, porque el mundo educativo no está absolutamente [en absoluto] desarrollado, no interesa a los que tienen el poder, pasan las décadas y los siglos y sigue siendo igual, hace un siglo, siglo y medio —hablaremos algo de eso, luego charlamos—, y es un poco lo que tengo inquieto aquí [se señala al estómago], lo que tengo escrito y lo que voy a compartir con vosotros, lo he compartido en otros sitios, lo he compartido con políticos, lo comparto con todo el mundo, y creo que lo que llevo en mis tripas lo digo si quiero…

Yo desde los 7 años sé lo que no quiero, sé lo que entiendo por libertad, sé lo que no me gusta, sé lo que no trago y sé muchas cosas de esas, desde los 7 años. Yo sabía que no me convencían, que no me ilusionaban, que no compartía tantas cosas porque “había que” ir por allí, pero jamás entendí que había una relación en la que fuéramos juntos, que me entusiasmara lo que hacía, y quizás por eso he dedicado mi vida a las personas, y no hablo de “he trabajado…” ni cosas de esas, sino de personas y personas además diferentes, como os quiero contar.

Este título [y señala hacia la diapositiva proyectada, en la que se lee “ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada”], que lo tenía desde hace tiempo puesto y que creo que es lo que es: “ideas para una sociedad” para desarrollarse, no para que crezca, venimos del mundo del crecimiento, del mundo industrial, del mundo de las multinacionales, el crecimiento como un tal, y si crecemos, ganamos todos y tenemos más y gastamos más y consumimos más, y vamos más rápido y tenemos más y quemamos más, y esta es un poco la dinámica de la que venimos.

Y lo cierto es que algunos —aquí se empieza a cuestionar casi todo el mundo que este no es el camino, pero resulta que hay tres cuartas partes de la humanidad que están con ganas de hacer eso, que son chinos, que son indios, que es Asia, que es África, con lo cual es que todavía no hemos llegado a nada de eso, somos en el fondo unos pocos los que hemos llegado a eso que son Europa, América, Japón, o sea, países occidentales, que nos estamos dando cuenta de que eso es un error, aquí todo el mundo piensa “por aquí no vamos bien”, “efectivamente, los valores”, “ahora que, no sé cuál”. Cuesta salir de esta dinámica que nos han creado, pero en el fondo, casi todo el mundo dice “¡qué verdad es!”. Eso, cuando tenía 15 o 20 años, no era ni motivo de conversación, pero claro, son millones, más otros doscientos mil millones que todavía no han salido de la China profunda y demás. El mundo está en esa dinámica que quizás algunos que teníamos que estar de vuelta, tendríamos que empezar a avanzar y hacer que esto cambie radicalmente.