«Hace 15 años las ideas de Koldo Saratxaga podían considerarse por muchos como disparatadas. Cuando casi nadie hablaba de la importancia de los recursos humanos en la empresa, él lideraba la cooperativa de autobuses Irizar cuyo modelo de gestión ponía a las personas en el centro. Con esta filosofía, no sólo sacó de la crisis a la compañía, sino que la llevó a la expansión en el mercado internacional y a situarla como referente. Hoy el tiempo le ha dado la razón, su peculiar forma de hacer y de entender las organizaciones, como a él le gusta denominarlas, está marcando un nuevo estilo.»
Baietz, 2008
«Venía a decir precisamente un vasco, Koldo Saratxaga, uno de los gurús de la innovación y del futuro, que estamos en la era de la imagen de la inflación innovadora. Todo tiene que ser innovador y creativo. La innovación se ha convertido en un fin en sí mismo. Para un prototipo de consumidor todo tiene que ser innovador. Hay un exceso de innovación esteril, innecesaria, superflua… Esto está empezando a hacer daño a las empresas.»
Grupo Editorial Prensa Ibérica - Blog: Mis recetas de cocina
Koldo Saratxaga reemplaza el «ordeno y mando» por el «compartir»: «deseo compartir con vosotros». Como máximo responsable, Koldo comparte un proyecto: la ilusión por lograr una meta, la tensión del esfuerzo, el bienestar de la cosecha, el conocimiento que se va adquiriendo, la comunicación para unir y orientar hacia la meta elegida... Y lo comparte con todas las personas de la organización, pues toda la organización es el ámbito de su responsabilidad.
Por este motivo, se queda muy corto el término «empowerment» aplicado al estilo de Koldo, si bien puede ser una orientación para adentrarnos en su estilo, de radical innovación y, por lo tanto, sin referencias como tal estilo (o modelo) en lo conocido.
Hoy, cuando más directivos y ejecutivos que habitualmente se estarán preguntando si tendrán capacidad y preparación para la función directiva, si lo habrán hecho bien, si sabrán hacerlo bien, Koldo Saratxaga no es sólo un referente, sino también, como se le ha definido en ocasiones, un revulsivo para reaccionar, para innovar... «Saratxaga, un ejecutivo reputado y con cierto apoyo mediático, podría ser ese revulsivo innovador que necesitamos», escribe en Cyber Euskadi José Antonio del Moral.
A menos que tengamos «más pasta que Cristo» —como exclamaba Koldo a su auditorio en Bizkaia Creaktiva, hablando de la necesidad de trabajar (también dispones del vídeo desde esta página)—, habremos de movernos, actuar, afrontar la realidad, de puertas afuera y de puertas adentro, con las propias emociones, con nuestra capacidad de conocimiento y análisis de la realidad.
Hay que salir del despacho, bajar las barreras del clasismo o de considerarse más que sus «subordinados», dice Koldo Saratxaga a los directivos, a los ejecutivos... aunque también al común de las personas de a pie —por así llamarnos—.
Koldo nos pregunta, como en su charla Un nuevo concepto de la organización empresarial (dispones de ella entre nuestros vídeos), por qué cuando estamos con la familia vemos personas y al llegar al trabajo ya no es lo mismo, ya no son tan personas las que allí encontramos.
Estamos de acuerdo con Koldo Saratxaga: estas barreras no son privativas de los llamados «jefes», ¿tal vez son cosa del ser humano? Para muestra y anécdota, valga lo que dice hoy en Noticias de Gipuzkoa una conductora de Donostiabus: «El 80% de los pasajeros no te dice nada cuando sube al autobús. Sólo uno de cada diez te miran para darte los buenos días». En resumen: parece que nos cuesta «ver» personas a nuestro alrededor.
Sobre algunos de estos aspectos que atañen a los directivos, así se expresaba Koldo recientemente:
«Conozco a miles de empresarios. Los dos grandes problemas para la transformación de la empresa actual son el pánico a la transparencia y a la pérdida de poder. Cuando un pequeño ejecutivo logra el poder y dinero ya se cree… Estamos además con un miedo, con una incertidumbre por la crisis financiera que es un desastre.
He visto mucha resistencia a este modelo basado en las personas. Se encuentra mucha oposición porque exige mucha comunicación en vez del habitual “ordeno y mando”, pero a la larga es más efectivo y también productivo. Es preciso ganarse a la persona, no considerarle un subalterno sin posibilidad de pensar. Ya no tendrás que controlarlo. Vale la pena emplear una hora para explicarle algo, en vez de ordenárselo sin más.
Aún hoy, el compartir, el hablarnos, el ceder… en el seno de la organización es contracultura, implica un estilo de relaciones diferente.»
Mucha comunicación, nos está diciendo Koldo: a los directivos y también a los que nos sentimos cómodos y cómodas con que otros ejerzan esa función. La comunicación, tanto de tú a tú como en grupos, es el puente entre las personas, es una clave para unirnos. Lo entendemos, pero hay a quienes cuesta más, mucho incluso. A pesar de querer comunicar, y no sólo hablar, es posible que se planteen barreras que parezcan casi imposibles, desde la vulgar «vagancia» hasta la timidez adquirida educacionalmente o cualquier otro obstáculo.
La superación de esta limitación nos la facilita Koldo Saratxaga con dos vías, entre otras. Nos hemos fijado en las dos a continuación porque tienen que ver con la función directiva y porque las sentimos tan sencillas como resolutivas. Una puede significar «romper el hielo» entre el directivo y «su gente», cuando el intercambio comunicativo se ha oxidado, y la otra puede ser «romper el hielo», individualmente, desde el interior.
Primero te ofrecemos una experiencia de cómo un directivo jerárquico cambia su rol y pasa a ser un directivo de «compartir» (es una experiencia que hemos leído en el Foro de Experiencias Saratxaga, actualmente en intermedio, en la Diputación de Bizkaia):
«X es uno de los promotores y dueños de la empresa. Cuando en su día se puso en contacto con Koldo Saratxaga para aplicar en “su empresa” el modelo de relaciones se encontró con la sorpresa que una de las primeras peticiones de Koldo fue que él no fuese quien coordinase el proyecto.
Me imaginó la cara de sorpresa que tuvo que poner una persona que estaba tan identificada con la empresa ante una condición de esa naturaleza. Imagino las conversaciones que se sucedieron, las dudas, la sorpresa, la dificultad para tomar una decisión de ese calibre… y tras ello, la aceptación de que el proyecto X iba a ser coordinado por otra persona, en este caso Y.
X se ha estado dedicando a otras funciones en la empresa hasta que recientemente, con motivo de la marcha de Y, se plantea la incógnita de quien va a asumir la función de coordinación. Tal y como nos lo contaron hubo una primera conversación entre X y Koldo para analizar la situación. Ante el cambio de actitud que había ido adoptando X, Koldo le propone que sea él mismo quien asuma el reto.»
Hemos sustituido los nombres reales, que puedes leer en el enlace (son personas reales del siglo XXI, no héroes de un manual de management importado), para significar que nos concentramos en la experiencia en sí misma.
Y en el plano personal, la cuestión de comunicarnos, empezando por el físico «abrir la boca», como quien dice, hasta sentir en las tripas que nuestra participación forma parte del proyecto y el éxito, la vía es también muy sencilla: intentarlo, con tranquilidad, entre personas en las que confiamos... una buena siembra para producir buena cosecha, no flores exóticas de un día o un cursillo:
«Sin embargo la comunicación no es un tema que se aprende en un cursillo, ¿cómo se consigue?, sencillamente sentándonos más a la mesa. A medida que vas entrando y sintiéndote cómodo en el proyecto empiezas a decir. Tal vez hoy no hablas, mañana hablas un poco, y dentro de tres años estás entusiasmada porque te sientes parte, actor del proyecto, parte del éxito y tu comunicación aumenta.»
Esta propuesta de Koldo Saratxaga ha encontrado diversas aplicaciones. La encontramos también entre las propuestas académicas, a pie de página, como no dando crédito a que la sencilla costumbre de reunirnos para hablar pueda ser una realidad en nuestras organizaciones empresariales:
«Koldo Saratxaga, coordinador general de la sociedad cooperativa y grupo Irizar durante 14 años, declara que “los conflictos a título personal o en algún equipo o área, los solucionamos sentándonos y discutiéndolos claramente, sin temores y procurando sacar alguna conclusión que evite que vuelva a producirse la causa que lo originó. En el modelo ‘ordeno y mando’, a veces las tensiones salen a la calle” Cfr. Luxio UGARTE, ¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas, Barcelona, Granica, 2004, p. 289 (siendo también muy recomendable la lectura de las siguientes).»
Este estudio, del profesor de Derecho Civil José Luis Argudo Périz, tiene como tema la resolución de conflictos en las cooperativas, como podrás leer siguiendo el enlace que proporcionamos arriba. Nos ha gustado encontrar a Koldo Saratxaga como referente para esta propuesta práctica.

