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miércoles, 22 de julio de 2009

«Sembla que a Koldo Saratxaga no li va anar gens malament amb aquest mètode - Parece que a Koldo Saratxaga no le va a ir nada mal con este método»



Un grupo de profesores y profesoras de Secundaria, Bachillerato y Universidad en Cataluña se reunieron para intercambiar ideas en una tabla redonda con el lema: «Quina llen ans cal? - ¿Qué nos falta?». Fue a finales del año pasado, al aprobarse la ley de educación de Cataluña.

Uno de los convocados a esta mesa redonda es Santi Silva, profesor de secundaria de filosofía, con más de 30 años de experiencia, 12 años como director de centros educativos y hoy en día director del IES Jaume Callís de Vic. Su exposición ante el público tiene como ideas conductoras la necesidad de «una ley que introdujera tranquilidad en el sistema educativo», de «un clima de complicidad en la educación que no se puede conseguir con un modelo gerencial de dirección» y de transparencia en el empleo de los fondos públicos. Para concluir su exposición, Santi Silva argumenta que la educación es un bien social que requiere el trabajo en equipo y la colaboración sincera entre todos los implicados; finaliza proponiendo el modelo de gestión de Koldo Saratxaga:

«En el ámbito de la empresa privada que compite en el mercado, hay otros modelos diferentes de gestión, que pueden ser más adecuados para una sociedad postindustrial.

“Siempre se nos ha dicho que la empresa debe funcionar como una orquesta sinfónica. Tiene que haber un director que es el que decide y los demás actúan. Yo creo que tiene que ser como una banda de jazz, donde hay mucha improvisación, mucha comunicación, donde se puede estar en contacto con el público, que se integre, donde depende del ambiente se va cambiando. Yo creo que en las empresas, en los proyectos, hay que estar improvisando, ser innovador y adaptarse al momento. Compartir con los demás y que no sólo una persona decida todo.”

Estas palabras las he encontrado en la web de una ikastola vasca. Pero no son de un director de escuela. Son de Koldo Saratxaga, ex-director de Irizar, una empresa que fabrica carrocerías de autobús. Parece que no le va a ir nada mal con este método.»

Estas palabras de Koldo pertenecen a una entrevista que le hicieron dos alumnas de bachillerato en Olabide Ikastola, Barezi Valencia y Mireia Calvoecheaga (las vemos junto a Koldo, en la fotografía a la izquierda). Podemos leer toda esta entrevista en Gure Gauzak, una de las publicaciones del centro.

Otro artículo que aparece en el último número de una publicación corporativa, Fidancia News, asume también las ideas de Koldo Saratxaga como el norte de la innovación necesaria en los modelos de gestión jerárquicos:

«La libertad es fundamental para generar culturas innovadoras. Las personas necesitan ciertos espacios de libertad para dialogar, reflexionar, aprender, sintetizar, crear e innovar, pero el sistema empresarial no está planteado así.

Por lo tanto, las empresas no pueden ser realmente innovadoras. Como dice Koldo Saratxaga:

“La empresa es uno de los raros reductos de dictadura que quedan en las sociedades democráticas y está pidiendo a gritos transformarse en espacio de libertad y de bienestar”. Bajo dictaduras con mínimos niveles de libertad y bienestar es difícil que surja la innovación.»

El artículo lo firma Nines López, abogada y profesora de Organización Industrial y Legislación.


¿Cuál es la conclusión que podemos sacar de lo que opinan estas personas sobre Koldo Saratxaga y su innovación en las organizaciones empresariales?

«El mundo ha cambiado, y muy deprisa, y el mundo empresarial, en su mayor parte, está desorientado y sin ideas muy claras sobre qué hacer», escribe Koldo en su libro Un nuevo estilo de relaciones.

Aceptar que el mundo ha cambiado es entonces un paso importante. El siguiente paso parece aún más importante y requiere aún más valor, ya que supone aceptar que no podemos seguir dando las respuestas que estábamos dando al mundo cuando era de otro modo a como es ahora. Este paso es posible que nos lleve directamente a lo que dice Koldo Saratxaga en una de sus últimas entrevistas: «Hay que salir de la comodidad».

Pero en lugar de pensar que no estamos a la altura de las circunstancias y que la gran organización que habíamos demostrado ser no era tal cosa, lo que podemos pensar —guiados por el optimismo que siempre aprendemos de Koldo Saratxaga— es que nuestra competitividad e innovación que han respondido hasta ahora pueden innovar para llevarnos al futuro.

Y si no ha habido competitividad e innovación, nunca es tarde para crearlas, escribe Koldo. Y le creemos, como le han creído muchas personas y organizaciones, y le creen hoy en día, ya que su credibilidad es uno de los éxitos que distinguen a Koldo Saratxaga desde los inicios de su trayectoria.

Por este mismo motivo, pensamos que lo mejor que podemos hacer hoy desde nuestra página de actualidad es sumarnos a las propuestas que hemos leído.

Te proponemos poner en movimiento tu organización —empresarial, educativa, o incluso personal— con un cambio radical en las relaciones entre las distintas personas involucradas en el proyecto que te propones desarrollar: NER, el Nuevo Estilo de Relaciones, como fuente de innovación y competitividad.

Como a Koldo Saratxaga le sirve el ejemplo de Fernando Alonso para explicar a veces algunas ideas, también nos vamos a unir a su propuesta y terminamos la página con Fernando Alonso. Ayer estuvo con los jóvenes becados para especializarse en el sector de la automoción de la Fórmula 1 y un amplio tema de su conversación con los recientes graduados y ya colocados en organizaciones del sector ha sido «los vericuetos en la relación corredor-ingeniero». No es muy aventurado suponer que, si en lugar de estar con ingenieros, hubiera estado con mecánicos, la «relación» con los mismos hubiera sido tema de conversación. Y así con todos los sectores de la F1.

Otro ejemplo más de que las relaciones entre las personas de una organización son decisivas para el futuro del proyecto que tanto la organización como las personas han asumido.