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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

«Estábamos migrando de una organización basada en “galácticos” a otra donde el concepto de equipo y la importancia de todas las personas eran la nota predominante» (Orgullo de pertenencia / Parte izatearen harrotasuna)


En este Nuevo Estilo de Relaciones ves que los nombres de prácticamente todos los elementos que lo componen no son nuevos, existen y tienen su referente y desarrollo en la teoría o en la práctica empresarial. Los nombres no son nuevos, pero su encuentro o relación con los demás para formar un estilo sí lo es, y esto los hace también diferentes o únicos.

Casi siempre en esta página nos gusta situar la perspectiva en la realidad y realización del Nuevo Estilo de Relaciones y si destacamos esto es porque una de las características del NER más destacadas es su capacidad para realizar sus propuestas, para convertirse en una realidad.

Con nuestro tema hoy esto. Se trata del orgullo de pertenencia, un concepto que es familiar en las áreas de marketing y de los llamados «recursos humanos». El mismo nombre del concepto orgullo de pertenencia lo vas a encontrar en el NER, es su penúltimo elemento, el número 12. Sin embargo, su contenido se basa en las personas, como todo el NER. Es sencilla y sinceramente orgullo sentido por las personas en un proyecto, por lo que aportan él, lo que aportan los demás, lo que se consigue entre todos. Así que este orgullo de pertenencia en el NER puede surgir y proyectarse en todos los aspectos que forman parte de un proyecto, desde la creación del bien o servicio hasta las relaciones con los clientes, pasando por el área financiera o de servicios tecnológicos.

Vamos a ver el ejemplo práctico que encontramos en el libro Cuando la propiedad no quiere ceder el poder, de Óscar García. En la experiencia de las personas de Urgola Hermanos, el proyecto protagonista de este libro —mencionado con nombre ficticio—, existe el orgullo por todo el proyecto, tanto de la forma en que lo van desarrollando como de los resultados que van obteniendo. Lo destaca Miguel Bernar en su prólogo, donde dice:

«Estoy seguro también de que muchas de las personas que trabajan en Urgola Hermanos sentirán el orgullo de haber intentado hacer algo muy diferente y apasionante.»

Interesante también el ver que este orgullo es un sentimiento, no una consiga corporativa, por lo que no se obliga a todos, ni se pretende uniformar el comportamiento de todos.

Más adelante en este libro, encontramos a Koldo liderando una reunión al comienzo del cambio organizativo del proyecto y es de destacar que, al presentar la meta común de mejorar el proyecto, la relaciona con el sentimiento de orgullo. Esto nos permite reparar en que se trata de un buen orgullo, positivo, y sobre todo, un sentimiento no personal y ególatra, sino que une a otras personas con las que se comparte el proyecto.

«Ahora existiría la posibilidad de saber cómo van las cosas y tener el orgullo de mejorarlas. En la práctica así sucede.»

Y así ocurre, en efecto. Pues varias páginas y tiempo más adelante en la andadura del proyecto, nos cuenta Óscar que consiguieron un pedido después de trabajar entre todos la propuesta, esto es, de analizar cómo darían respuesta real al cliente y comprometerse cada equipo con su parte del trabajo correspondiente:

«Lo primero que hicimos nada más conocer la noticia fue convocar una nueva reunión para compartirla con todas las personas. El orgullo y la satisfacción se percibían en el ambiente. Algo estaba cambiando en Urgola Hermanos. Ya no era el “comercial” el centro de todas las felicitaciones. Estábamos migrando de una organización basada en “galácticos” a otra donde el concepto de equipo y la importancia de todas las personas eran la nota predominante.»

Y de este orgullo compartido con todos en el proyecto al orgullo de cada equipo, como en este caso el encargado de realizar las piezas pedidas por el cliente. Nos lo cuenta también Óscar:

«Una vez terminadas, vinieron a verme y me dijeron: “Nos comprometimos a sacar adelante las piezas sin Imanol y eso hemos hecho”. No hace falta que os cuente el orgullo que exhibían.»

Y por supuesto os podéis imaginar otro gran orgullo que no falta, el del propio K2K emocionando y más especialmente el de Óscar, como coordinador de este proyecto. Y en este caso, también es para subrayar que la motivación principal del orgullo es por el cambio en el estilo de relaciones, por la solidaridad y la generosidad que habían empezado a encontrar pista libre en el ambiente de trabajo:

«Un viernes al mediodía, aprovechando la reunión semanal del equipo, me propusieron conceder a sus compañeros unos días de descanso adicional, en compensación al esfuerzo realizado durante estas semanas de montaje, y a cambio ellos mismos asumirían la carga de trabajo que pudiera existir durante dicho periodo. Como podéis imaginar, en este caso, el que se mostraba orgulloso era yo mismo, debido a lo mucho que habíamos avanzado en el nuevo estilo de relaciones. Estaba claro que, si seguíamos en esta línea, pocas cosas se nos podían resistir.»