Estas fechas de vacaciones son una ocasión para comprobar lo útiles que son los idiomas o lo necesarios. Situándonos en este ámbito, podemos entender que el modelo Saratxaga es políglota, habla muchos lenguajes, se hace comprender por parte de personas que trabajan en organizaciones completamente diferentes, por actividad, tamaño, ubicación geográfica, intereses, etc.
El modelo de gestión de Koldo Saratxaga no sólo habla el lenguaje de una amplia diversidad de personas, sino que también ha creado en el mundo de la empresa un idioma propio, empezando por un nuevo léxico.
«Para mí, es de vital importancia crear un nuevo léxico que, por supuesto, aporte un nuevo contenido y, por tanto, una nueva cultura y relación», escribe Koldo en su libro Un nuevo estilo de relaciones.
Ejemplos de este nuevo léxico: «personas», no «recursos», ni «recursos humanos»; «Responsable de Relaciones con los Proveedores», no «Director de Compras»; «Responsable de Coordinar la Relación con Clientes» no «Director Comercial»; «Responsable de Relaciones con las Personas» no «Director de Recursos Humanos».
Así describía Koldo Saratxaga este último puesto en la entrevista «Las personas como base del modelo de empresa»:
«Mantenemos una convivencia cercana que fomenta la comprensión entre las personas. Existe un Responsable de Relaciones con las Personas que coordina todas las necesidades de los mismos por medio de coordinadores o líderes de equipos. No es una función jerarquizada, sino compartida.»
En cuanto al contenido, aquello que hoy ha provocado nuestra ilusión y nos ha despertado para actuar han sido varias cosas, como que todo está por hacer, que el futuro depende de cada una y cada uno de nosotros y que el momento actual y el futuro demandan la creatividad personal.
Un artículo hoy en el periódico Expansión opina acerca de un editorial de The Economist sobre la recuperación de la crisis global. La frase que se destaca en este editorial y abre el artículo es: «La recesión global está llegando a su fin, pero siguen faltando los ingredientes para una recuperación duradera».
Los acontecimientos que han removido el suelo bajo nuestros pies continúan invitándonos a cambiar, un cambio que hoy en día estaría asociado especialmente a la prudencia y el sentido común de la supervivencia, no sólo a la innovación y la eficiencia del crecimiento.
Esta reflexión es casi continua desde un tiempo a esta parte, pero no es esto lo que más nos ha llamado la atención en lo que hemos leído, sino que nos ha permitido reflexionar sobre el retorno a la situación pre-crisis que asociamos tal vez sin querer a la palabra «recuperación».
Ayer leíamos la invitación de Koldo Saratxaga a la creatividad, a darnos cuenta —con las tripas— de que no podemos adivinar el futuro y a orientarnos al cliente, entre otras ideas.
El pensar que recuperarnos significa volver a ser lo que éramos, ¿no es en cierta manera actuar como si pudiéramos adivinar el futuro?
Desconocemos si la opinión de The Economist «siguen faltando los ingredientes para una recuperación duradera» es equivalente de que la crisis va a ser duradera, como dicen otras publicaciones y personas. Pero lo que sí ha hecho este artículo de The Economist es que volvamos a leer a Koldo Saratxaga para darnos cuenta de que ya, ahora mismo, es necesario empezar a reinventarnos, pensando con creatividad qué futuro deseamos.

