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domingo, 2 de mayo de 2010

«Sois vosotros y vosotras los que tenéis que distinguir el lugar donde os pueden ofrecer ese proyecto que compartir»



Bienvenido y bienvenida visitante a esta web: aquí estamos un día más para compartir contigo una fortuna, que es el Nuevo Estilo de Relaciones, lo felices que nos hace poder extender los brazos con toda libertad para tomar la vida que se nos presenta, las relaciones, las oportunidades, los retos…

¿Has escuchado a Koldo en su charla para empresas creativas? La tenemos en vídeo en este enlace. Habla de la educación que recibimos, planteada en su mayor parte de forma restrictiva, como un «recortarnos las alas».

Ayer leíamos el post de Eva Arrilucea en el que hace un ejercicio de contraste entre una primera experiencia laboral en una organización que funcionaba piramidalmente hasta en los menores detalles y su actual experiencia. Apoyaba la descripción del primer trabajo con unas palabras de Koldo Saratxaga y Jabi Salcedo en su libro El éxito fue la confianza. Tanto Koldo como Jabi identifican en este libro diversos males internos del modelo piramidal a través de actuaciones y comportamientos. Puesto que tienen autoridad en la materia, Eva puede tomarlos como referencia para señalar la trascendencia de una determinada actuación piramidal. De otra forma, quizá, y para lectores apresurados, sus apreciaciones habrían quedado como un ejercicio de observación ameno y agudo.

Para pasar de tener que conformarnos con las pirámides organizacionales a lanzarnos a la aventura emprendedora, tenemos el Nuevo Estilo de Relaciones, una experiencia constante en valores, con todo lo que ello supone en cuanto a permitirnos disfrutar. Por ejemplo, y ya que estamos hablando de ello, podemos disfrutar en cada segundo de sentir que poseemos libertad. ¿De qué forma lo sentimos? Pues esto queda bien explicado en lo siguiente que responde Koldo en una entrevista:

«Soy anti procesos y anti procedimientos, porque si a alguien se le dice qué tiene que hacer y cómo, no piensa. Se emplea sólo su parte física y matamos su creatividad. Si en las organizaciones creamos mapas y carreteras estamos diciendo que, por narices, hay que ir por ellas. Es cuestión de ver las señales y cumplirlas, no se deja espacio a la creatividad. Yo soy partidario de dejar mucho desierto, mucho por explorar, lo que diferencia a las personas de las máquinas, entre otras cosas, es su capacidad creativa. Yo planteo que los proyectos se basan en las personas, no en los procesos ni en los procedimientos.»

Desierto: no hay nadie controlando, vigilando, desconfiando, dando minuciosas instrucciones… Por el contrario, hay un proyecto que las personas compartimos: la libertad es un bien preciado, cosa que no requiere demostración, y dado que con los bienes solemos hacer inversiones, este don tan valioso que es la libertad lo invertimos en un proyecto común.

Tener un proyecto significa tener la vista en el hoy y en el futuro. Pero sembrar, pensar en el largo plazo, no es sólo para organizaciones empresariales, es también para las personas. Hoy puede ser el momento para pensar en esto, por las posibles urgencias que nos impone la crisis global. En el caso de los jóvenes, también leemos que Koldo les invita a encontrar el proyecto en el que puedan realizar sus sueños y los valores en los que creen, sin que éstos sean olvidados por la urgencia de encontrar un empleo. Te proponemos estos párrafos como lectura para estimular las alas (están en Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente):

«Por tanto, quienes son propietarios o ejecutivos, por sus responsabilidades, tienen la obligación moral de preocuparse por crear el estilo de relaciones adecuado que incremente el bienestar de las personas que se van incorporando a su organización. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Creo que es un error insensato decir, con la frivolidad con que tantas veces se dice, que “la gente pasa de todo”, “que los jóvenes son unos individualistas”, “que se vive demasiado bien y nadie quiere responsabilidades”. Mi experiencia con miles de personas contradice estas afirmaciones. Mi saldo es absolutamente positivo y sin distinción de lugares, razas o edades.

De estos temas suelo hablar con los estudiantes. Se quedan un poco extrañados de que todo lo que yo les digo con tanta claridad no lo hayan tratado en sus muchos años de estudio. Pero rápidamente lo interiorizan como muy importante para ellos.

Su pregunta más frecuente es:

“¿Cómo sabremos dónde encontrar el lugar que nos dé las oportunidades que mencionas y por las que merece la pena trabajar?”.

Y yo suelo responderles:

“Sabiendo lo que queréis, es más fácil que lo encontréis que cuando simplemente vais a la búsqueda de un trabajo y un dinero a cambio. En un principio, sois vosotros y vosotras los que tenéis que distinguir el lugar donde os pueden ofrecer ese proyecto que compartir”.

No me canso de repetirles que deben ser muy selectivos a la hora de elegir el lugar de trabajo y que, en todo caso, no deben ser el dinero ni el nombre de la organización el primer criterio.

Es necesario hacer la siguiente reflexión sobre una realidad de nuestros días.

Cuando se pregunta a los jóvenes qué es lo primero que desean, responden:

“Un trabajo”.

No obstante, cuando se les pregunta de qué están hartos y decepcionados, la mayoría, al cabo de uno o dos años, responden:

“Del trabajo”.

Y, sin embargo, en mi experiencia, es asombroso el nivel de responsabilidad tan alto que percibo de media cuando se les dan oportunidades de verdad.»

Nuestra fotografía hoy es de la presentación de El éxito fue la confianza, en Topbooks de Bilbao. En ella ves a Koldo y a Jabi y a algunas personas de los medios de comunicación que acudieron a este acto.