Aquí estamos con nuestro post de mitad de la semana, tras un maratón digital por la Semana de la Industria que se ha desarrollado en la final de mayo, en el País Vasco, con cinco ferias industriales que han copado el Bilbao Exhibition Centre. En el programa de sus jornadas técnicas, conferencias y demás encuentros encontramos material para formarnos cumplida idea de la actualidad del desarrollo empresarial.
La impresión que todo ello nos deja es que, con crisis o sin crisis, los caminos al futuro están identificados y elegidos de forma clara y con decisión. Los caminos por los que ir al futuro y también caminos por los que el futuro viene a nosotros, ya que existe amplio margen para que muchos proyectos en muchas cosas construyan más caminos. Pensemos, por ejemplo, la industria 4.0 —o cuarta revolución industrial, que pretende el gobierno alemán en la industria manufacturera del país— equivalente de la fábrica inteligente —o factory of the future (FoF)— en el resto de la Unión Europea pretende la fabricación digital, mucho menos costosa, que abarca tanto los procesos como los recursos de todo tipo, y tiene un gran pilar en el flujo de información big data facilitado vía Internet of Things (IoT).
No todas las empresas dispondrán de la capacidad (capital, tamaño, actividad, etc.) para actualizarse así, pero sí todas podrán participar del fin que se pretende con ello, beneficiarse del clima cultural que ello crea, y que es no solo un coste menor —meta congénita de la empresa—, sino también una personalización de los servicios y los productos al máximo, pues llega hasta la individualización de los mismos. Se puede pensar en un retorno del ideal manufacturero artesanal, y sin embargo, el centro ya no es la calidad, sino el servicio, y «hecho a medida» significa a la medida del interés del cliente, no tanto a un resultado exclusivo y único por y con el sello del buen hacer de X. Todo esto puede traducirse en una filosofía de producto y servicio, independientemente de si la factura es inteligente o no.
En medio de este abanico de posibilidades, hay quienes tienen una zancada mayor, y están avanzando plus ultra de los límites de la fábrica inteligente, y viven abiertos al entorno, en empatía con la vida natural y con la sociedad. Sí, aquí caben todos los proyectos de NER group, que se definen desde su germen en gbe-ner Elkartea como formados por «personas que crecen abiertas al mundo». Entre estos proyectos se cuenta un pionero global, la cooperativa AMPO, primera industria en aplicar el know-how en sostenibilidad de uno de los mejores edificios del mundo, partícipe de la «la civilización empática» que describe Jeremy Rifkin, como resultado de un retrofitting o regeneración dirigido por el arquitecto Enric Ruiz-Geli y en el que han participado diferentes personas y proyectos de NER group, entre otros, como verás en los créditos del proyecto.
Bajo estas líneas puedes escuchar a Ruiz-Geli definir brevemente este papel pionero de AMPO.
Una buena invitación a vivir con y dejar vivir a la madre naturaleza. Anima a encontrar y desarrollar ideas tan relevantes para nosotros en nuestra escala como este proyecto espectacular. En AMPO es la hora de la creatividad, tras el desarrollo de la internacionalización, narra Ruiz-Geli. Es otra propuesta de futuro que escucharemos desde múltiples focos, unida a la sostenibilidad y a la inclusión.
Si vives en el País Vasco, te encuentras en una de las regiones que mayor salto han dado en dedicar recursos a la innovación, según los datos que publica la fundación COTEC. De igual modo, entidades académicas vascas dedicadas a la investigación encabezan hoy algunos de los principales proyectos de la Unión Europea para la fábrica del futuro, sin olvidar que la Formación Profesional en Euskadi está en la vanguardia de incorporar a la enseñanza muchos de estos avances y tendencias —desde los drones que proveen de big data hasta la impresión 3D, que es uno de los principales medios de fabricación aditiva, una tendencia de la que están pendientes muchos fabricantes en este momento.

