Momentos de la Charla de Koldo Saratxaga en el I Forum Internacional de las Industrias Creativas Bizkaia Creaktiva
Las frases que aparecen entrecomilladas son citas que hace Koldo de sus conversaciones con diferentes personas.
Si entendemos lo de la diversidad y entendemos que todos somos diferentes, convivimos mucho mejor con nuestros hijos, con nuestros novios, con nuestras novias, con nuestras mujeres, con nuestros maridos, que a veces los tiraríamos por la ventana, en algunos momentos y que es muy difícil entonces, efectivamente, un matrimonio, una organización, en una empresa, que a mí no me gusta llamarlo así, en un proyecto común, precisamente por esa diversidad, tiene muchos roces.
Todo en la vida, cuando roza con personas, es como un maratón. No es nada de hoy para mañana. Hay que tener paciencia, hay que tener visión de largo plazo, hay que saber precisamente que estamos tratando con personas y no con cosas, no con herramientas, no con tecnologías que tanto y tanto os hablan y os enseñan, y os hablan en las universidades, pero no de sentimientos, pero no de comunicación, porque hablo con miles de jóvenes y “de eso no nos hablan”, “de eso no sabemos”, ¡así no puede ser!
Nosotros [Irizar], cuando hemos ido a hacer algo en China, en seis meses hemos hecho los mismo autobuses; en Brasil hemos hecho también en seis meses, las personas [allí] son “capaces de”, pero lo hacen un 20, un 30, un 40% más barato. Luego, o somos inteligentes o no hay nada que hacer.
Entonces, no está en las herramientas ni en los medios productivos: como está en las personas la capacidad de crear, la capacidad de imaginar, pues tenemos que hacer que eso, que luego se convierte en conocimiento, sea quien realmente dirige, quien lleva, quien decide en las organizaciones, y no unas personas porque han puesto el dinero y que no son necesariamente ni las más creativas ni las más inteligentes ni nada.
Yo suelo preguntar a muchos de aquí arriba, y en esto suelen ser sinceros, porque es descarado, ¿vosotros creéis los que estáis ahí arriba sois los mejores? (Les pregunto a muchísimos). “No necesariamente, Koldo”. Bueno, menos mal. Todavía nadie me ha dicho, “pues seguramente sí”. No, a tanta desfachatez no han llegado los que les toca estar ahí arriba. Luego, si necesariamente no [son los más inteligentes], ¿cómo no dejas que los demás fluyan? Luego, ahí tenemos un problema serio [y enfatiza la pronunciación] porque no han evolucionado las organizaciones.
Y en el fondo, casi todo el mundo, en cuanto termina una carrera, lo que quiere es trabajar, y no se preocupa tanto en qué tipo de organización, sino ¡trabajo! Yo pregunto, cuanto voy a Máster o cosas o al cuarto o quinto de una universidad, que están a punto de salir, ¿qué es lo que más deseáis vosotros y vosotras ahora? Ahora, buscar trabajo. Y cuando habláis con los amigos que ya tienen trabajo, ¿qué están hasta las p?, ¿de qué están hasta dónde? ¡Del trabajo!
¿Cómo es que estamos deseando el trabajo y dentro de dos años aborrecemos el trabajo? ¿Qué es lo que está pasando? Pues que las organizaciones no han cambiado, que te conviertes ahí en un número, a repetir cosas y a hacer tareas.
Entonces, lo que decimos que es precisamente la creatividad no funciona.
¡Y luego creemos que tenemos una crisis económica!
Solamente se puede hacer proyecto basado en las personas con la transparencia, porque hay un hecho vital: la confianza.
Si no hay confianza, no hay proyecto. Si no hay confianza, no hay unión. Si no hay confianza, no hay creatividad. Si no hay confianza, no hay ilusión. (38m47s a 38m54s)
Y esa palabra, pues anda por ahí perdida. “¡Confianza!, lo que tienen que hacer es venir a trabajar y trabajar, y que me dejen en paz, ¡qué tengo que andar yo preocupado! Y no, Koldo, a mí me preocupan mucho las personas. Yo ya sé que las personas son lo más importante.” ¿Y cuánto tiempo dedicas a estar con las personas? “¡Si tuviera tiempo para estar con ellas!”. Estas respuestas las tienes todos los días.
¿Y cuántos sois? (39m12s) “27, 24” ¿Y no empezáis con besos a la mañana! Porque 24 podéis empezar con besos. “No, no, además fichamos al entrar y al salir.” ¡El 99% de las empresas fichan! Y no les vayas a preguntar qué es lo más importante, que te van a decir que las personas, pero “aquí a la hora y que esté seguro que van a estar aquí ocho horas”. O sea, la parte física. Ellos quieren que sea la parte física —porque les han educado así, ¡y son de universidad!, y podrías ir tú y seguramente harías lo mismo—.
Quieren que la parte física este ahí “porque no me fío, a ver si esto es un libertinaje! Porque la gente, si le dejas...” Tú intenta dejarles, a ver si confían en ti y a ver si lo van a hacer o no lo van a hacer.
Pero a lo mejor lo hacen como una campana de Gauss... “¡Es que hay uno que lo hace!” Pues te ha salido la campana de Gauss, pero ¿de quién hablamos? ¿De ese o de los otros 9?
Esto me pasa muy a menudo. “Koldo, eso que tú dices, sí, pero si tú vieras... Donde yo trabajo hay 20 que son como Atila, con esos no hay dios quien pueda!” Vale, vale, ¿y cuántos sois? “240” Y yo le digo, ¿y por qué no hablamos de los 220 y luego hablamos de los otros 20? En todo esto nos han deformado.
¡Que no son obreros! Que son personas que de lo suyo saben la de dios. “Son coste y si puedo quitar a tres con esta máquina, me los cargo”. Yo digo, ¿máquinas? ¡Cada vez que te quitas a uno, te has quitado una joya! Te has quitado un cerebro, te has quitado un estómago, te has quitado creatividad, porque el ordenador, la máquina, lo otro, en dos, tres, cinco años se queda obsoleto, y las personas, cuanto más crecemos en tiempo, cuantas más experiencias tenemos, más conocimiento tenemos; ese conocimiento puesto al servicio de la organización, ¡talento!, se convierte en talento.



