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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

miércoles, 25 de marzo de 2015

Como uno más aportar a la sociedad,
no clases de personas



«Personas integradas, equilibradas, satisfechas, personas que se sienten capaces de crear, de ser y de aportar a la sociedad en todo lo que pueden como uno más, no clases de personas.»


Así propone Koldo Saratxaga que la educación sirva a las personas y que la sociedad las reciba a las personas así educadas. Lo dice en un momento del coloquio tras su charla reciente en Nazaret Zentroa (4º vídeo, desde 4:44). Es un coloquio atípico, con esa impresión estamos tras escucharlo varias veces, más que la propia charla, y seguimos en ello. Hemos empezado a ver el vídeo por esta etapa de diálogo, pensando que sería ocasión de conocer y compartir alguna disensión, crítica, matización, etc., dado el interés de K2K emocionando en ampliar en esta dirección lo compartido en este Egunero y sus perfiles sociales, y no limitarnos a avanzar en la dirección de construir el Nuevo Estilo de Relaciones (NER).

En realidad, durante este coloquio mencionado, no se aceptó el envite de pensar en el modelo escolar, que era el tema tratado por Koldo en su charla. En consecuencia, tampoco nadie, además de Koldo Saratxaga, trató o al menos mencionó algún planteamiento, oportunidad o posibilidad de cambio en el modelo educativo.


Por el contrario, decía alguien a Koldo: «Entendemos tu discurso de cambio radical, pero hay que ver lo que hacemos bien» como sistema. El «hay que ver lo que hacemos bien» se repitió más de dos veces y logra despertar en quien escucha el interrogante de si en realidad no se estaba preguntando qué coste tendría el cambio: ¿y eso me va a dejar dolida/o?, ¿me saldrán «telarañas» en los bolsillos?, ¿voy a quedar como un/a persona que nunca ha sabido lo que ha hecho, ya que tiene que rectificarlo en su totalidad?

Ante la reivindicación de Koldo de hacer más pedagogía, alguien define pedagogía como «explicar mejor», que es así como se dice en la prensa. Por lo tanto, no es por el camino pedagógico como se puede resolver dos de los retos que ha planteado Koldo: uno, el de conseguir que los padres se acerquen a la escuela (desde 4:16 del 4º vídeo), en lugar de pedirlo sin más, y otro el de hacer las cosas en común, que requiere compartir, convencerlo y aprobar (desde 12:12 del 3er. vídeo). Al hablar de este segundo reto, Koldo Saratxaga indica un camino: «tiempo, cariño, pasión y liderazgo para hacer que los demás se entusiasmen». Verás, bienvenida, bienvenido visitante, que en el NER la actitud de convencer es una guía en las relaciones entre las personas; en el post del lunes hemos recogido los testimonios de Eneritz (Panelfisa) y de Óscar (K2K emocionando), y ahora con Koldo sale otra vez el tema.



En las respuestas de Koldo es una constante el impulso hacia el cambio, un cambio que propone también siempre con dos características: trabajar juntos (educadores, padres, instituciones...), y visualizarlo como un cambio posible. Le ponen pegas continuamente desde el público: «es que no tenemos dinero», etc. o evaden yendo por diferentes derroteros; hay varios momentos en los que las preguntas y comentarios hacen patente que pensar de una forma diferente, como la que ofrece Koldo, no está en la mente de las personas. Olvídate del dinero y de las pegas, exclama Koldo, yo pregunto: ¿es posible realizar este planteamiento? (desde 7:57 de la 4ª parte). Y sí, en este momento consigue que el público se enfoque hacia su propuesta, en lugar de a los «peros» y a la realidad del presente. La respuesta es sí, sí es posible.


En un post de los de comienzo de semana, no hace mucho, salía a relucir una muestra del temor o la prevención o el cuidado con el que se mira la palabra «cambio», más aún si se le llama «cambio radical» o el término elegido es «revolución», cosa a la que Koldo alude de cuando en cuando, ya que el NER va provocando más de un cambio radical allá por donde pasa. Este «pero» al cambio revolucionario se encuentra en un reportaje en El Economista, realizado por Carmen Larrakoetxea, que es uno de los fijos compartiendo el NER, especialmente en Twitter, tanto en nosotros como en las otras y otros tuiteros: «Koldo Saratxaga: “El modelo tradicional de convenios y huelgas no sirve”». También en un momento de este coloquio (desde 11m46s del 3er. vídeo), Koldo plantea la revolución y a renglón seguido matiza, pone su «pero» al uso del término:

«Podéis estar los últimos y hacer pequeñas cosas o podéis montar la revolución. Ahora que, yo no digo que hagáis la revolución, de lo que estoy hablando es del sistema escolar. No estoy hablando de los profesores ni de los [centros], sino del modelo escolar, al que el sistema nos ha llevado y nos sigue llevando, desde que yo era pequeño, con pequeñas revoluciones, sí, pero no suficientes para la sociedad que tenemos, el mundo que se nos presenta ni siquiera para el bienestar de las personas en una sociedad.»


Dar una imagen amigable al cambio es común con otro revolucionario de la hora, el leído autor francés Thomas Piketty. En una amigable tertulia con periodistas y profesores latinos, organizada recientemente por la editorial Fondo de Cultura Económica, el economista mexicano Rolando Cordera pregunta a Piketty qué tipo de revolución visualiza cuando dice habrá una si continúa avanzando por inercia la ley fundamental del capitalismo. Y Piketty empieza a responder diciendo: «Lo primero, déjenme decirles que mi libro no es pesimista». Lamenta que algunas personas lo hayan leído con «visión apocalíptica» y reafirma que es «optimista», para decir a continuación que no cree en leyes fundamentales ni deterministas, sino en fuerzas económicas que actúan. Cree que Marx se equivocó calculando una inequidad siempre creciente. «Todo depende de las políticas y las instituciones que elijamos, hablo de instituciones en las áreas fiscal y educativa, que puedan hacer que las fuerzas del mercado y de la globalización viren para el interés de todos». Es un debate ameno y una buena forma de conocer al traído y llevado autor de El capital del siglo XXI, así como el contenido de este libro.



Volviendo a Koldo Saratxaga y al debate tras su charla en Nazaret Zentroa, es común con Piketty, además de querer deshacer prejuicios sobre el cambio, el verlo con optimismo. Así lo expresa Koldo Saratxaga (desde 2:20 de la 4ª parte):

«No soy de los que critican por criticar, de los que ven las cosas negativas (la naturaleza me dio esa virtud, siempre veo las cosas positivas, y sí que vivo la realidad). Insisto otra vez en lo que he dicho: eso ya lo sé, que hay personas inquietas y en todos los centros las hay, y hay movimientos importantes, sí. Pero mientras sean personales, mientras sean por centros, mientras no se visualicen, mientras no sean desde las instituciones para poner los medios, mientras no sea desde los 3 años o desde los 2 años, no desde los 14 o los 15.»


Como los profesores asistentes a esta charla, muchos otros y muchas personas podemos «sentir» que el cambio necesario no está en nuestra mano más allá de muy pequeñas cosas, y al mismo tiempo, la necesidad y la urgencia de dicho cambio profundo o radical. Aproximadamente, como queda expresado por Jordi Martí en su post «Todo espectador es un cobarde o un traidor».

Para terminar, esta foto de Koldo ayer por la tarde, en la charla en Beasain organizada por Lemniskata, la red de ciencia del Goierri. Lleno total, como puede verse, una imagen para la confianza en las personas, en el NER y, claro, en Koldo Saratxaga.




La foto del globo aerostático es de David Ian Roberts y está publicada en el blog de viajes Rincones lejanos de atrapalo.com.