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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

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jueves, 22 de julio de 2010

Pensando en diseñar un nuevo mundo



Las personas que hacemos esta página venimos aquí a compartir con el ánimo de que sirva. Y más que con el ánimo, convencidos de que sirve, de que NER, el Nuevo Estilo de Relaciones es el futuro. NER y las demás alternativas basadas en las personas, pues el hecho de que una opción funcione y dé resultado no significa que no existan otras que sirvan igualmente. Hoy, al leer la prensa, nos encontramos con esta frase: «El mundo se ha hundido». Lo dice Isidre Fainé, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y de La Caixa.

No es para preocuparse la noticia, no. Porque el mundo de y desde las cajas de ahorros es «un» mundo, el suyo. El mundo de las cajas se ha hundido y para salvarlo hay que salir a buscar liquidez, afirma Isidro Fainé en el citado artículo. Es decir, que la vida en este caso era la liquidez, el dinero, y como falta esto, la vida está en precario y amenaza con desaparecer.

Si tenemos la oportunidad y la suerte de conocer a personas como Koldo Saratxaga, este hundimiento no nos preocupará, aunque nos preocupen las consecuencias que tiene sobre nosotros como parte de la misma sociedad a la que también pertenecen estas entidades.

Pero lo que demuestra el Nuevo Estilo de Relaciones es que el futuro se basa en las personas y es el resultado de la siembra, porque estamos en la era del conocimiento, no en la de la cosecha rápida propia de la era en la que todo cuanto se producía lograba venderse, lo que favorecía el vivir a corto plazo, pensando en cosechar. Por esta razón, porque el futuro se basa en las personas, que son quienes hacen el éxito o el fracaso de un proyecto, no hay amenaza de hundimiento. Según comparte Iñaki Quintana de la charla escuchada a Koldo recientemente:

«Josema le preguntó [a Koldo], acertadamente, sobre el futuro de dichas empresas si la demanda caía, la competencia crecía, o se producía cualquier otro cambio no coyuntural que implicase una reducción en la facturación o el margen de la empresa. A esto es a lo que Koldo contestaba que, con trabajadores tan motivados, la empresa crecería imponiéndose a sus competidores por la mayor eficacia de la misma.»

A menudo oímos la frase: «Hemos vivido en un sueño» —como decían esta mañana dos personas de una ONG social con las que hemos charlado un rato—, o «hemos vivido en una burbuja». Aún hay a quienes les cuesta despertar y piensan en volver al sueño y a la burbuja, pues consideran que estamos en un bache y que por inercia todo regresará adonde se encontraba. Se lo hemos oído a Koldo Saratxaga en varias ocasiones durante este tiempo, junto con su invitación a reaccionar, que nos viene bien tomar en consideración hoy una vez más. La más reciente ocasión de esto puede ser la entrevista en Deia que ayer mencionábamos, donde Koldo indica:

«La sensación de incertidumbre y de inseguridad es tremenda, y sin embargo no está sirviendo para que ni estudiantes, ni intelectuales, ni empresarios cambien su discurso. Todos quieren que esto pase cuanto antes para volver a lo de antes, a los felices tiempos de los beneficios descontrolados, y no para diseñar un nuevo mundo.»

Quienes hacemos esta página cada día pasamos junto a un céntrico establecimiento comercial en cuya entrada una persona indigente de mediana edad tiene su «dormitorio». Es indigente desde hace añosy mantiene esta vida desde hace años. Todos conoceremos a alguna persona en estas circunstancias. Para él, el mundo ha estado siempre así, ¿hundido?, ¿no ha despegado?, ¿existirá esta pregunta en su mente?

En este día en el que no nos han conmovido las malas noticias económicas del hasta ahora pudiente sector financiero, nos hemos dedicado a reforzar la idea que las personas somos protagonistas de nuestras vidas y proyectos, como leemos al llegar a la web de K2K emocionando.

Además de libertad, contamos con otro medio clave que es el trabajo en equipo, debiéramos sentirlo como un medio clave si pensamos en que estamos en la era del conocimiento y en que el futuro se basa en las personas, no en la liquidez. Sentir la necesidad de las personas o tener humildad o conciencia para reconocerla incrementa nuestra sociabilidad, apertura, deseos de colaborar, de establecer puentes... El trabajo en equipo empieza en las tripas. Para visualizarlo, podremos recurrir a la experiencia que todos vamos teniendo en relaciones desde que empezamos la vida. Pero mejor hoy os proponemos leer este post de Iñaki Pérez que hemos encontrado a través del Consorcio de Inteligencia Emocional, para conocer una perspectiva sobre las emociones. Iñaki es consultor de organizaciones y seguramente que algo ha leído a Koldo Saratxaga porque también se suma a la idea de que las organizaciones son proyectos basados en las personas y que hay que cambiar las relaciones si queremos que esto se convierta en una realidad, de diversidad, etc. Vamos a terminar nuestra página con un párrafo suyo que para nosotros ha supuesto algo parecido a una relectura de ideas de Koldo Saratxaga:

«En cualquier caso si estamos comprometidos en la búsqueda de un nuevo modelo de gestión, basado en las personas y en lo que éstas tienen de Humanidad, potencialidad y posibilidades de desarrollo personal, a mi no me cabe ya ninguna duda de que debemos pensar en nuestros sistemas de gestión con la vista puesta en otro modelo de relaciones personales, en otros lenguajes, en otros valores individuales y grupales y en definitiva, en modelos que tengan en cuenta no solo el trabajo cognitivo, las emociones o las competencias de la inteligencia emocional -que por supuesto también- sino también otras realidades dentro de las organizaciones que tienen que ver con el Humor, el Cariño, el Amor, la Escucha buscando el bien en mi interlocutor o la Aceptación Incondicional, la búsqueda de la variedad y la diferencia por encima de la uniformidad, como riqueza y “capital” valioso de la organización y por supuesto, la consideración de cada persona y cada equipo como único, irrepetible, capaz de decidir y de avanzar y desarrollarse más allá del techo que imponga un líder vitalicio y no consciente de que un líder es efímero en la medida que contribuye al desarrollo de sus equipos por encima de cualquier techo de cristal que se ponga por delante.»