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sábado, 9 de enero de 2010

«Ahora, más que nunca, el futuro no tiene nada que ver con el presente o el pasado»



Nuestro titular hoy es una de las ideas que Koldo Saratxaga compartía con los antiguos alumnos de Bilbao del Instituto de Empresa (IE) Business School, recogida por su revista Ideas empresariales, en el número 96, del invierno de 2007.

Es un aspecto que Koldo también subraya en su charla en el Colegio Vasco de Economistas-Ekonomisten Euskal Elkargoa, como leemos en una detallada crónica de la que podemos disfrutar gracias a Pilar Aranguren en Diario Vasco.

La gran apuesta de Koldo Saratxaga son las personas, a las que sitúa como el factor diferencial y el motor de la competitividad. Sigue siendo una idea plenamente innovadora en el contexto cultural empresarial actual que continúa aferrado a la cosecha, con la vista puesta en el beneficio inmediato e ignorando que las organizaciones están formadas por personas. Si se habla de gestión, es por lo general gestión de la calidad, del medio ambiente y de la salud y seguridad laboral. Si se habla de I+D, es adquisición de tecnología, de maquinaria y equipo. ¿Las personas? No se sabe, no se contesta, o ¿quién pone el cascabel a ese gato?

La cuestión es que las personas que forman parte de las organizaciones empresariales no son la realidad incómoda que perciben muchos directivos, sino lo más preciado con lo que cuenta la organización, por encima de la I+D tecnológica y de las certificaciones en calidad, medio ambiente y salud y seguridad laboral, tan por encima que en ellas reside la clave del éxito de una organización empresarial. Así lo explica Koldo a una persona que le preguntó en una charla, como leemos en su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente:

«Hay medianos, buenos y muy buenos gestores, pero muy pocos de ellos se sienten cómodos en la comunicación frente a frente con todas las personas, mirándolas a los ojos, asumiendo las riendas en el ámbito de hacer un proyecto común, entusiasmarlas, hacerles cambiar su estado de ánimo sobre lo que seguirá siendo su trabajo. Por eso creo tan importante enseñar a los jóvenes a comunicar y compartir en público sus inquietudes, sus preocupaciones, sus sentimientos. Pero como más vale tarde que nunca, yo os animo a que iniciéis el difícil, pero muy gratificante, camino de la comunicación, de la comunicación de algo sentido como un primer paso del nuevo estilo de relaciones.»

Vamos entendiendo la extraordinaria coherencia de Koldo Saratxaga cuando a continuación de indicarnos que el futuro viene de la mano de proyectos basados en las personas, especifica que en la confianza en las personas, en la fe en las personas. No en las personas como recursos, mano de obra y similares (cuestión que debate en las primeras páginas de su libro Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente). Se lo decía a Iker Gómez de la Peña: «Contarte dieciocho años de historia como una pregunta más quiere decir que me pides la receta. Esta es: “CREER EN LAS PERSONAS”».

El hecho de que estas ideas de Koldo Saratxaga continúen significando una innovación radical en las organizaciones empresariales nos indica que optar por las personas es una decisión que podemos tomar en un plazo breve, pero que hacerla realidad va a tomar un tiempo más o menos largo, según nuestras circunstancias.

«La transparencia, la apertura en una empresa, tiene que ser total. Las verdades a medias son las peores mentiras. Sólo con transparencia ganas credibilidad. Es una apuesta de largo plazo.»

El ejemplo de las semillas de las nuevas cosechas que pone Koldo es muy bueno para darnos cuenta de que existe el largo plazo: ¿lo que sembramos hoy podemos recogerlo mañana a la noche? Ni siquiera pueden hacerlo nuestros colegas en países tropicales con su tierra asombrosamente generosa. Pero una cosa es darnos cuenta y otra tenerlo metido en las tripas de forma que constituya un resorte de nuestra actuación, un sentimiento.

Un comentario de Osnofla, que hemos traído aquí hace poco desde El blog de Mario Conde, destaca que Koldo Saratxaga, al llegar a Irizar, «dedicó tiempo a ver, oír, pensar, y decidió ser valiente». Tiempo y valentía: dos motores que impulsan los proyectos basados en las personas. Hace muy poco pensábamos en lo valientes que son Koldo Saratxaga y todos en K2K emocionando.

Sí que hay que ser valientes y todos los días, como emprendedores que somos con cariño a nuestro proyecto, y sostener la visión a largo plazo, una visión de futuro. De esta forma, nos es posible poner en su justa dimensión los contratiempos y los éxitos que se van sucediendo a diario en nuestra actividad.




La foto está tomada de la Memoria 2006 del Colegio Vasco de Economistas - Ekonomisten Euskal Elkargoa.