En último término, todas las personas deseamos ser felices o disfrutar de bienestar y que también lo disfruten las personas a nuestro alrededor. Así lo desea también en cuanto a la esfera de su actuación el Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España, como parece indicar la estadística que elabora desde hace unos años (2000) con el título «Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo (ECVT)». Los resultados de la ECVT de 2008 se han publicado a comienzos de este mes y la encuesta indica que hay muchas personas satisfechas con su trabajo, alrededor del 73%. Este grado de positividad desciende algo en cuanto a la satisfacción con las relaciones entre directivos y trabajadores, el 59%, y sube al 72% respecto a las relaciones entre compañeros.
Es posible que estas cifras nos llamen la atención y nos inviten a pensar que en cuestión de trabajo no estamos muy por la labor de ser sinceros en encuestas, dado que el panorama que nos rodea no cuadra a primera vista con estas cifras. O bien, podemos pensar que las personas tenemos una capacidad notable de ser felices, por encima de circunstancias adversas.
Ayer, Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) presentaban otra encuesta: «Análisis de la sobrecualifiación y la flexibilidad laboral», en la que indicaban que el Estado español es el que presenta el índice más elevado de sobrecualificación dentro de los Estados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico): el 33% de los jóvenes está sobrecualificado para el puesto que desempeña. Otro dato de interés es que el 25% de los jóvenes permanecen en ese puesto o empleo cinco años después de haber accedido al mismo.
Otra encuesta reciente respecto a la organización del trabajo es la de Randstat, que indica que el 49% de los trabajadores en el conjunto del Estado español hace horas extras habitualmente y el 33% de vez en cuando. Sin embargo, la jornada laboral máxima española promedio es de 9 horas, frente a las 12 de Hungría y las 13 de Dinamarca, Italia, Irlanda y Reino Unido.
En materia de empleo, las organizaciones empresariales en el conjunto del Estado español no lo han hecho bien, como ha quedado al descubierto en la presente situación. Esto es lo que indica Federico Durán, socio director del Departamento Laboral de Garrigues:
«El ajuste en la economía española se está produciendo fundamentalmente en términos de empleo, y sin embargo en otras economías, también con dificultades económicas o en recesión, el ajuste es fundamentalmente a través del empleo y no se destruye tanto como en nuestro país. España no tiene más remedio que ganar en productividad y recuperar algo de competitividad. Y no tiene, por ahora, otra manera de hacerlo que destruyendo empleo.»
Y el director de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), José Luis Lizcano, ha evaluado en duros términos la gestión general de los Consejos de Administración y de la Dirección de las organizaciones empresariales:
«Desde el punto de vista empresarial, han fallado cosas importantes, empezando por el gobierno de las organizaciones. No ha habido un control riguroso de las operaciones, ni de los riesgos asociados. Los consejos de administración no han sido capaces de entender lo que se les venía encima. Se han tomado decisiones sin saber a veces muy bien sobre qué se decidía. En el ámbito empresarial, y con carácter general, para bien o para mal, la dirección es la máxima responsable de lo que pasa. Si van las cosas bien es que la dirección ha hecho las cosas bien. Y si las cosas van mal, justo es que asuma la mayor responsabilidad del fracaso. El gobierno, el control y la dirección de las empresas requieren una revisión importante y un examen a conciencia.»
Este pobre nivel en el que se encuentran las organizaciones, por su debilidad a la hora de crear empleo y un trabajo consistente para las personas, es uno de los talones de Aquiles que Koldo señala en su conocida entrevista «En Euskadi sobran ingenieros y faltan líderes». A la pregunta sobre qué le llamaba la atención en el conjunto de las organizaciones, respondía:
«Quizá el hecho de que habiendo avanzado mucho en retos como la internacionalización o los procesos de producción, prácticamente no se ha progresado nada en el modelo de gestión.»
Cuando falta lo elemental, que es crear trabajo, tal vez parezca un sueño inalcanzable esta propuesta de Koldo Saratxaga en su libro Un nuevo estilo de relaciones - Harreman-estilo berri bat (capítulo 4):
«Quienes son propietarios o ejecutivos, por sus responsabilidades, tienen la obligación moral de preocuparse por crear el estilo de relaciones adecuado que incremente el bienestar de las personas que se van incorporando a su organización. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Ugazabek edo exekutiboek, beren erantzukizunengatik, beren organizazioen sartzen diren pertsonen ongizatea areagotzeko, harreman-estilo egokia sortzeaz arduratzeko obligazio morala dute. Esan daiteke ozenkiago, baina ez garbiago.»
Sin embargo, tenemos toda la ilusión de que las organizaciones cambien y se sumen a esta tendencia del bienestar, no sólo en cuanto a condiciones materiales y emocionales de trabajo, sino también por la eficacia y la eficiencia por el trabajo realizado, como exponía David, de Grip-on Tools, al compartir en el Foro de Experiencias Saratxaga la experiencia de cambio organizacional que están llevando a cabo en Grip-On Tools: «Hay un mejor ambiente que tiene que ver con la satisfacción del deber cumplido».
Dice Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? que para saber si las personas estaban a gusto en Irizar no tenía más que verles la cara y mirarles a los ojos, por más que en Irizar también hacen encuestas. Como siempre, volvemos a las tripas, a las entrañas, a las emociones, o como tú prefieras nombrarlo, porque ahí tenemos la respuesta de si el trabajo que hacemos nos satisface y si la organización en la que estamos es como habíamos deseado que fuera nuestro lugar de trabajo.
Koldo anima a los jóvenes a insistir en buscar un buen lugar para trabajar y a quitarse de encima el conformismo. Así lo expresa en Un nuevo estilo de relaciones - Harreman-estilo berri bat —y aunque no seamos jóvenes en busca del primer empleo, seguramente nos animará leer estas palabras de Koldo—:
«Su pregunta más frecuente es:
“¿Cómo sabremos dónde encontrar el lugar que nos dé las oportunidades que mencionas y por las que merece la pena trabajar?”
Y yo suelo responderles:
“Sabiendo lo que queréis, es más fácil que lo encontréis que cuando simplemente vais a la búsqueda de un trabajo y un dinero a cambio. En un principio, sois vosotros y vosotras los que tenéis que distinguir el lugar donde os pueden ofrecer ese proyecto que compartir.”
No me canso de repetirles que deben ser muy selectivos a la hora de elegir el lugar de trabajo y que, en todo caso, no deben ser el dinero ni el nombre de la organización el primer criterio.
Sarri galdera hau egiten dute:
“Nola jakingo dugu non aurkituko dugun zuk aipatzen dituzun eta lan egitea merezi duten abaguneak eskainiko dizkigun tokia?”
Eta nik erantzun ohi diet:
“Zer nahi duzuen jakinda, errazago aurkituko duzue, lan baten eta trukean diru baten bila joanda baino. Printzipioz zeuok bereizi behar duzue partekatzeko proiektu hori eskainiko dizuen lekua.”
Ez naiz aspertzen haiei errepikatzen oso selektiboak izan behar dutela lantokia aukeratzeko garaian eta, nolanahi ere, ez duela izan behar dirua eta organizazioaren izena lehen irizpidea.»

