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viernes, 17 de julio de 2009

Transparencia del modelo Saratxaga: en la vanguardia del progreso económico y social



Varios medios y páginas web se hacen eco hoy de la noticia sobre el dispositivo GPS presentado por la Fundación Tecnología Social para facilitar a las personas ciegas recorrer el Camino de Santiago. El GPS, al que se ha nombrado «Cáptain», transmitirá la información disponible que se haya recopilado acerca de las características del terreno que comprende el Camino de Santiago. Además facilitará otros datos adicionales, como los relativos a alojamientos, etc. Las posibilidades de la tecnología GPS están siendo exploradas desde hace tiempo para su aplicación en servicio de la mayor integración social de las personas ciegas, al igual que de su mayor grado de autonomía en su vida cotidiana. Baste recordar como ejemplos los prototipos creados en la Universidad Politécnica de Valencia, en colaboración con diferentes organismos europeos, y el sistema de guía desarrollado por un estudiante de la Universidad de Alcalá.

A comienzos de este mes, en Málaga, ha transcurrido el Foro de Innovación y Tecnología EPC, una cita internacional donde se ha presentado el sustituto del código de barras, nuestro sistema universal de identificación, vigente en los últimos veinticinco años. El EPC, Electronic Product Code, es un chip que acompañará a todo producto destinado a comercializarse y se incorporará al mismo desde la fase de producción. Este chip contiene la información relativa a todo el proceso de fabricación y a la distribución, principalmente. Su lectura ya no se realizará mediante un lector láser como los códigos de barras, sino mediante Radiofrecuencia de Identificación (RFID). Una antena puede leer el chip a distancia y sin contacto visual ni físico con el objeto que lo porta. Hoy en día, estas antenas pueden leer doscientos chips por segundo.

Esta mayor información que el EPC y la RFID nos proporcionarán va a tener consecuencias positivas, como la ampliación de las posibilidades de trazabilidad; también otras consecuencias relativas a la calidad, como dificultar las falsificaciones de productos; otras de orden logístico, como no tener que mover mercancías para leer el código de barras; y hasta en el diseño del packaging, porque dejan de existir las restricciones derivadas de tener que situar el código de barras visible o accesible.

Tanto el dispositivo GPS para personas ciegas como el EPC son avances importantes porque ponen al alcance de las personas una mayor cantidad de información pertinente y cierta; en ambos casos, gracias a un medio de transmisión tecnológico.

Hemos querido compartir estos dos ejemplos hoy como evidencias de que a nuestro alrededor la realidad de las cosas y las personas nos indica que la transparencia —el compartir más información necesaria y verdadera— es un motor de desarrollo y bienestar.

La transparencia forma parte del modelo Saratxaga y, como todo él, es una innovación en la vanguardia del rumbo que siguen actualmente los mejores esfuerzos por el desarrollo humano. Es un motor de eficiencia y crecimiento para las organizaciones.

Koldo Saratxaga ha creado un medio para que la transparencia sea una realidad cotidiana en el mundo de la empresa, no un concepto volátil o una palabra de adorno. En NER, el Nuevo Estilo de Relaciones, la transparencia se incorpora al proyecto empresarial y, a la vez que favorece el clima laboral porque facilita las relaciones, sirve al éxito de las metas que son la razón de existir de toda organización.

Pensando en todo esto, nos hemos dado cuenta de que en casi todas las sesiones del Foro de Experiencias Saratxaga se ha hablado de transparencia, tanto por parte de las personas de organizaciones con Un Nuevo Estilo de Relaciones como por parte de Koldo Saratxaga, que habló sobre transparencia desde la sesión de presentación de la actual edición del foro:

«El cambio pasa por organizaciones donde fluyan las capacidades de las personas, para ello es necesario un PROYECTO COMÚN a todas las personas que integramos la organización. Se trata de un FUTURO COMPARTIDO, donde todos sintamos el orgullo de pertenencia. Todas las personas aportemos nuestro granito de arena y el éxito sea un éxito compartido.

Esto requiere de un contexto en el que la TRANSPARENCIA en todos los ámbitos de la organización es vital, que junto con la escucha y la comunicación, generará la CONFIANZA necesaria para la consecución del proyecto común.»

No debe ser casualidad que las organizaciones que deciden afrontar el futuro con Un Nuevo Estilo de Relaciones coincidan en valorar en un primer plano la transparencia. Si nos paramos a pensar en ello, nos damos cuenta de que la transparencia es un camino imprescindible para conocer a las personas, que son las que sacan adelante los proyectos, y para que las personas conozcan qué proyectos tienen que sacar adelante.

En su charla en Bizkaia Creaktiva, Koldo nos llevaba a pensar en la falta de sentido común que supone decir a alguien que tiene que encestar un balón sin que sepa dónde esta la cesta en cuestión. «Tú, tira»: son las máximas palabras de los directivos que no saben o no pueden o no quieren abrir la vía de la transparencia y la comunicación. No es fácil y, seamos o no directivos, es probable que lo hayamos experimentado en nuestra vida de todos los días.

Ayer incluíamos en nuestra página la severa valoración de José Luis Lizcano, director de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), sobre la incapacidad de los Consejos de Administración y cuadros ejecutivos para haber identificado lo que —en sus palabras— «se nos venía encima». Hoy también lo recordamos para insistir en el «nunca es tarde» que enfatiza Koldo Saratxaga. Y también para compartir nuestro proyecto en “K2K Emocionando” con cuantas personas lo deseen: NER, el Nuevo Estilo de Relaciones como alternativa de bienestar, desarrollo y garantía de futuro.






jueves, 16 de julio de 2009

Empleo y desempleo



En último término, todas las personas deseamos ser felices o disfrutar de bienestar y que también lo disfruten las personas a nuestro alrededor. Así lo desea también en cuanto a la esfera de su actuación el Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España, como parece indicar la estadística que elabora desde hace unos años (2000) con el título «Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo (ECVT)». Los resultados de la ECVT de 2008 se han publicado a comienzos de este mes y la encuesta indica que hay muchas personas satisfechas con su trabajo, alrededor del 73%. Este grado de positividad desciende algo en cuanto a la satisfacción con las relaciones entre directivos y trabajadores, el 59%, y sube al 72% respecto a las relaciones entre compañeros.

Es posible que estas cifras nos llamen la atención y nos inviten a pensar que en cuestión de trabajo no estamos muy por la labor de ser sinceros en encuestas, dado que el panorama que nos rodea no cuadra a primera vista con estas cifras. O bien, podemos pensar que las personas tenemos una capacidad notable de ser felices, por encima de circunstancias adversas.

Ayer, Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) presentaban otra encuesta: «Análisis de la sobrecualifiación y la flexibilidad laboral», en la que indicaban que el Estado español es el que presenta el índice más elevado de sobrecualificación dentro de los Estados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico): el 33% de los jóvenes está sobrecualificado para el puesto que desempeña. Otro dato de interés es que el 25% de los jóvenes permanecen en ese puesto o empleo cinco años después de haber accedido al mismo.

Otra encuesta reciente respecto a la organización del trabajo es la de Randstat, que indica que el 49% de los trabajadores en el conjunto del Estado español hace horas extras habitualmente y el 33% de vez en cuando. Sin embargo, la jornada laboral máxima española promedio es de 9 horas, frente a las 12 de Hungría y las 13 de Dinamarca, Italia, Irlanda y Reino Unido.

En materia de empleo, las organizaciones empresariales en el conjunto del Estado español no lo han hecho bien, como ha quedado al descubierto en la presente situación. Esto es lo que indica Federico Durán, socio director del Departamento Laboral de Garrigues:

«El ajuste en la economía española se está produciendo fundamentalmente en términos de empleo, y sin embargo en otras economías, también con dificultades económicas o en recesión, el ajuste es fundamentalmente a través del empleo y no se destruye tanto como en nuestro país. España no tiene más remedio que ganar en productividad y recuperar algo de competitividad. Y no tiene, por ahora, otra manera de hacerlo que destruyendo empleo.»

Y el director de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), José Luis Lizcano, ha evaluado en duros términos la gestión general de los Consejos de Administración y de la Dirección de las organizaciones empresariales:

«Desde el punto de vista empresarial, han fallado cosas importantes, empezando por el gobierno de las organizaciones. No ha habido un control riguroso de las operaciones, ni de los riesgos asociados. Los consejos de administración no han sido capaces de entender lo que se les venía encima. Se han tomado decisiones sin saber a veces muy bien sobre qué se decidía. En el ámbito empresarial, y con carácter general, para bien o para mal, la dirección es la máxima responsable de lo que pasa. Si van las cosas bien es que la dirección ha hecho las cosas bien. Y si las cosas van mal, justo es que asuma la mayor responsabilidad del fracaso. El gobierno, el control y la dirección de las empresas requieren una revisión importante y un examen a conciencia.»

Este pobre nivel en el que se encuentran las organizaciones, por su debilidad a la hora de crear empleo y un trabajo consistente para las personas, es uno de los talones de Aquiles que Koldo señala en su conocida entrevista «En Euskadi sobran ingenieros y faltan líderes». A la pregunta sobre qué le llamaba la atención en el conjunto de las organizaciones, respondía:

«Quizá el hecho de que habiendo avanzado mucho en retos como la internacionalización o los procesos de producción, prácticamente no se ha progresado nada en el modelo de gestión.»

Cuando falta lo elemental, que es crear trabajo, tal vez parezca un sueño inalcanzable esta propuesta de Koldo Saratxaga en su libro Un nuevo estilo de relaciones - Harreman-estilo berri bat (capítulo 4):

«Quienes son propietarios o ejecutivos, por sus responsabilidades, tienen la obligación moral de preocuparse por crear el estilo de relaciones adecuado que incremente el bienestar de las personas que se van incorporando a su organización. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Ugazabek edo exekutiboek, beren erantzukizunengatik, beren organizazioen sartzen diren pertsonen ongizatea areagotzeko, harreman-estilo egokia sortzeaz arduratzeko obligazio morala dute. Esan daiteke ozenkiago, baina ez garbiago.»

Sin embargo, tenemos toda la ilusión de que las organizaciones cambien y se sumen a esta tendencia del bienestar, no sólo en cuanto a condiciones materiales y emocionales de trabajo, sino también por la eficacia y la eficiencia por el trabajo realizado, como exponía David, de Grip-on Tools, al compartir en el Foro de Experiencias Saratxaga la experiencia de cambio organizacional que están llevando a cabo en Grip-On Tools: «Hay un mejor ambiente que tiene que ver con la satisfacción del deber cumplido».

Dice Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? que para saber si las personas estaban a gusto en Irizar no tenía más que verles la cara y mirarles a los ojos, por más que en Irizar también hacen encuestas. Como siempre, volvemos a las tripas, a las entrañas, a las emociones, o como tú prefieras nombrarlo, porque ahí tenemos la respuesta de si el trabajo que hacemos nos satisface y si la organización en la que estamos es como habíamos deseado que fuera nuestro lugar de trabajo.

Koldo anima a los jóvenes a insistir en buscar un buen lugar para trabajar y a quitarse de encima el conformismo. Así lo expresa en Un nuevo estilo de relaciones - Harreman-estilo berri bat —y aunque no seamos jóvenes en busca del primer empleo, seguramente nos animará leer estas palabras de Koldo—:

«Su pregunta más frecuente es:

“¿Cómo sabremos dónde encontrar el lugar que nos dé las oportunidades que mencionas y por las que merece la pena trabajar?”

Y yo suelo responderles:

“Sabiendo lo que queréis, es más fácil que lo encontréis que cuando simplemente vais a la búsqueda de un trabajo y un dinero a cambio. En un principio, sois vosotros y vosotras los que tenéis que distinguir el lugar donde os pueden ofrecer ese proyecto que compartir.”

No me canso de repetirles que deben ser muy selectivos a la hora de elegir el lugar de trabajo y que, en todo caso, no deben ser el dinero ni el nombre de la organización el primer criterio.

Sarri galdera hau egiten dute:

“Nola jakingo dugu non aurkituko dugun zuk aipatzen dituzun eta lan egitea merezi duten abaguneak eskainiko dizkigun tokia?”

Eta nik erantzun ohi diet:

“Zer nahi duzuen jakinda, errazago aurkituko duzue, lan baten eta trukean diru baten bila joanda baino. Printzipioz zeuok bereizi behar duzue partekatzeko proiektu hori eskainiko dizuen lekua.”
Ez naiz aspertzen haiei errepikatzen oso selektiboak izan behar dutela lantokia aukeratzeko garaian eta, nolanahi ere, ez duela izan behar dirua eta organizazioaren izena lehen irizpidea.»