Si Koldo Saratxaga desde siempre ha sido escuchado, la impresión que tenemos es que últimamente aún se le escucha más.
Su charla en Nazaret Zentroa, organizada por la Fundación Kutxa, fue multitudinaria, cuenta Azucena Vega desde su blog Coaching estratégico.
Y anteayer, mientras en esta página compartíamos la selección de ideas de Koldo elegidas como conclusión de nuestra asistencia virtual al Foro de Experiencias Saratxaga, la prensa de Euskadi recogía declaraciones emitidas por personas vinculadas al ámbito económico que nos recordaban en el fondo y en la forma a Koldo Saratxaga. Dos ejemplos solamente.
Sebastián Mora, integrante del Observatorio para la crisis creado por Cáritas, afirmaba en Noticias de Gipuzkoa:
«Lo más valioso, que son las personas, lo estamos poniendo en la última escala».
Diario Vasco recogía estas opiniones de José Luis Larrea, Presidente de Ibermática:
«Como en el baloncesto, las personas son el centro de la innovación. Sin jugadores no hay partido. Sin personas con ideas no hay proceso innovador».
Unos días más atrás, Isidro Fainé, presidente de La Caixa, insistía en un artículo en Finanzas en la importancia de las personas y hacía su petición de valores personales:
«Si bien es cierto que las grandes estrategias son necesarias, lo realmente imprescindible son las personas. La fortaleza y la fuente de ventajas competitivas son los empleados. En una entidad como La Caixa, que apuesta por diferenciarse gracias a la voluntad y calidad de servicio, los empleados suponen el corazón de la entidad. [...] Tenemos la confianza de que con una gestión basada en valores sólidos y estables convertiremos esta crisis en una oportunidad. Somos conscientes de que no hay fórmulas mágicas, por lo que necesitamos una mente abierta y global, imaginación, flexibilidad, fuerza de voluntad, trabajo y una chispa de buen humor. Sólo con esas actitudes positivas encontraremos la fuerza necesaria para superar esta tormenta y seguir preocupándonos de las personas en nuestro quehacer diario.»
Pero ¿esto cómo se hace? ¿Se decreta que las personas son lo más importante? ¿Se pide a Olentzero o a los Reyes Magos que vengan y nos traigan buen humor, imaginación y todas estas cosas tan deseables?
Una de las claves de Koldo Saratxaga es su credibilidad. Nosotros, desde nuestra modesta posición en la que somos personas que aprenden disfrutando a manos llenas, hace tiempo empezamos a darnos cuenta de que su credibilidad procede de varias cosas. Dos de ellas son la ética y la conexión ideas-realidad o ideas-modo de llevar a la práctica. (Entre paréntesis: dirás, bienvenido y bienvenida visitante a esta web, que esto es común a todas las personas con credibilidad. Tienes razón, pero deseamos señalarlo, porque nos parece especialmente importante cuando personas y familias dependen de la credibilidad.)
Al leer a Koldo Saratxaga encontramos rutas abiertas para pasar desde las ideas a la realidad. Vemos también proyectos basados en las personas que comparten estas ideas y su práctica. Nos gusta la idea de proyecto, desde el origen y luego su existencia.
Nos gustan los emprendedores que se han lanzado a crear una organización basada en las personas donde antes había una «empresa».
También vemos que casi desde cero han empezado a desarrollar habilidades, aptitudes, esquemas de funcionamiento, etc., que no existen en el antiguo funcionamiento jerárquico y que son propios de personas, y además pueden ser la clave en conseguir un desarrollo organizacional armónico y eficiente.
Admiramos en todas las organizaciones con Un Nuevo Estilo de Relaciones que son emprendedores porque se arriesgan y se lanzan a la incertidumbre con el sentido común de sembrar, hacer que crezca la siembra y esperar la cosecha.
Nos gusta especialmente también la coherencia de pensar en ir creciendo en el tiempo y lanzarse así a un cambio total, con visión de futuro.
En definitiva, nos atrae que son proyectos basados de verdad en las personas, no basados en las personas de 5 a 7 cada seis meses, cuando se hace una reunión de departamento, por ejemplo. Son proyectos basados en tiempo real en las personas, en todo momento, las personas son necesarias para que exista el proyecto.
Ayer leíamos en el libro de Koldo qué son los Equipos de Satisfacción de Clientes, ESC. De las ideas podremos aprender todos, sea cual sea nuestra actividad o posición en un organigrama, o el motivo para visitar esta página.
Hoy deseamos completar nuestra página de ayer con algunas experiencias relacionadas que hemos conocido en el Foro de Experiencias Saratxaga. Hablan de clientes, siempre de personas, y sobre todo son experiencias en marcha que hablan también por sí mismas:
Han aumentado las personas que se encargan de relacionarse con los clientes. En su caso [Gudiker], al ponerse ahora cara a los clientes es más consciente de sus necesidades y siente un mayor compromiso con la palabra dada. Están más integrados los aspectos técnicos, de costes y las necesidades de los clientes.
Han pasado de enfocarse en innovación de producto a centrarse en el binomio cliente/personas. Casi como partiendo de una hoja en blanco están repensandose y tienen la sensación es que las personas están creciendo.
Han pasado de imputar un 75% de horas a pedidos a un 95%. Antes se miraba al jefe, ahora se mira al cliente.
Miguel Bernar, Lorea Azcona y María Torre, de Walter Pack:
La filosofía de estos equipos es vivir al cliente dentro de la empresa, traer la visión del cliente y que circule por la organización. Sin duda vivir al cliente cambia la perspectiva y ayuda a construir el sentido del trabajo. Dentro de cada ESC sus miembros se reparten las tareas y las responsabilidades, que además suelen ir rotando. La selección de las personas para estos equipos se basa en DAR OPORTUNIDADES, para lo cual hacen falta dos requisitos: CONFIAR en las personas y TENER PACIENCIA. Se trata de que las personas vayan creciendo, aprendiendo, asumiendo más responsabilidades, tejiendo más relaciones con los clientes y con otros equipos internos… Hay mucho conocimiento interno que se puede extraer y compartir. La valía de las personas aflora cuando existen retos. Todo esto comporta más ilusión, más satisfacción, más trabajo, más miedos… Es sin duda un planteamiento enriquecedor y exigente a la vez.
La fotografía superior muestra a Koldo Saratxaga recogiendo el Premio Emprendedor del Año, organizado por Ernst&Young, La Caixa y Cinco Días. Fue el ganador de la primera edición de este premio en España. La fotografía central ilustra el artículo de Koldo con el título que acompaña la foto. Puedes leerlo en http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2009/04/la-innovacion-como-cosecha-y-la-siembra.html

