Sin leer el artículo que la revista Capital incluye en su número de octubre, titulado «Los que tiran de los hilos, de verdad», el común de la opinión pública piensa que quienes tienen en sus manos reconducir la situación económica son los gobiernos de los Estados.
Al mismo tiempo, cuando prestamos atención a las propuestas de estos gobernantes, vemos que casi nada de lo que dicen tiene efectos decisivos en nuestro día a día. Ayer lo comprobamos, después de hacer un tour por los resultados de la reunión del G-20 en Pittsburgh. Finalmente, el lugar adonde llegamos fue a las palabras de Koldo Saratxaga que nos invitan a confiar en nostros mismos y a sacar a flote nuestra creatividad, la facultad que tenemos de aportar soluciones:
«Las personas disponemos de una habilidad llamada creatividad, que nos permite generar ideas, alternativas y soluciones frente a problemas concretos.»
Si queremos cambiar, tendremos que desarrollar el espíritu de iniciativa propia. Es decir, en esta crisis hay trabajo para todos: Estados, organizaciones empresariales, familias, instituciones, personas a título individual, etc.
Para algunas organizaciones empresariales esta crisis estará siendo como un simulacro de incendio, mientras que para otras es un incendio de diferente escala destructiva. Apagar el fuego parece ser la prioridad de las organizaciones que se están quemando, pero las que pueden ver la crisis como un simulacro de incendio estarán descubriendo los aspectos que deben mejorar y en los que deben fortalecerse ante la posibilidad de una nueva amenaza del fuego.
En la entrevista para Dato Álava que hemos leído esta semana, afirma Koldo:
«Cuando uno presenta un ERE, no tiene que pensar lo que le ha pasado en los últimos cuatro meses —donde el 80% de las firmas ha visto reducida su actividad—, sino en los últimos cinco años. ¿Dónde están todos esos beneficios? ¿Se han estropeado en cuatro meses?»
Nos aguarda parece que una década dura, en opinión de Alfredo Sáenz, Consejero Delegado y Vicepresidente segundo del Grupo Santander. Así lo afirmó en la conferencia con la que se abrió la Jornada Empresarial 2009 de Deusto Business School. Se celebró el pasado jueves 24 y estuvo dedicada a la crisis vista desde las diferentes perspectivas de los ponentes invitados: además de Sáenz, Andrés Arizkorreta, José Luis Larrea, Álvaro Videgain y Pedro Luis Uriarte.
Es decir, nos aguardan retos y oportunidades de crecimiento, muchos más que en épocas de bonanza. Y nos aguardan —y probablemente las experimentamos ya— las emociones de compartir con intensidad con otras personas el esfuerzo y los éxitos. Es una aventura a la que podemos poner nuestro nombre, con confianza. Igual que ha ocurrido en esta etapa de la trayectoria de Koldo que fue el cambio organizacional en Irizar. Así hablan de él Marià Moreno y Mauricio Oppenheimer en su libro Marketing para seres humanos. Una esperanza ética:
«La persona que lideró todo el proceso [de cambio organizacional en Irizar], Koldo Saratxaga, afirma que aquello que concentró realmente su atención fue liberar el tremendo potencial de las personas y que al final prácticamente esas mismas personas que asistían impotentes al derrumbe de la empresa han sido las que la han llevado a la cima.»
Nuestra página hoy ha continuado la línea de ayer, la de pensar en que se encuentra en nuestro interior la energía que necesitamos para asumir retos y realizar proyectos.
La fotografía de Koldo está tomada de la web de ESEUNE. Corresponde a la clase que Koldo dio el 1 de julio de 2009 a los alumnos del Global MBA.
La frase que da título a nuestra página pertenece a una entrevista de Koldo en EiTB.


