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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

miércoles, 23 de febrero de 2011

«Comunicación, libertad y responsabilidad» (2)



En este nuevo curso estás viendo que nuestro egunero se publica tres días a la semana y estamos volcados en compartir el nuevo estilo de relaciones, ner, porque nos ilusiona y nos motiva la meta de tener una nueva sociedad basada en las personas.

Ahora mismo, en la sociedad española en conjunto tenemos unos cinco millones de parados. Son personas que dicen estar necesitando y deseando un trabajo. Y son familias a las que les afecta esta situación y organizaciones empresariales que han visto truncada su trayectoria.

En contraste, también es frecuente escuchar en personas que tienen un empleo que se sienten atadas a un trabajo que les frustra, les agobia, les genera otros sentimientos negativos y además les acapara muchas horas del día, mucha parte de su vida.

Todo esto es propio y característico del mundo empresarial imperante, y Koldo lo refleja de esta forma en su libro sobre el ner:

Es necesario hacer la siguiente reflexión sobre una realidad de nuestros días.

Cuando se pregunta a los jóvenes qué es lo primero que desean, responden:

«Un trabajo».

No obstante, cuando se les pregunta de qué están hartos y decepcionados, la mayoría, al cabo de uno o dos años, responden:

«Del trabajo».


Como «autores» de empresas, muchos de sus creadores y responsables hasta ahora no han obtenido éxito en cuanto a crear espacios adecuados a las expectativas de las personas. Y no sólo laborales, ya que no han podido hacer grandes cosas para crear y mantener empleos, a la vez que convertirlos en una realidad eficiente para la propia organización. También se han quedado atrás en facilitar un entorno de bienestar y posibilidades de evolucionar, ya que la cultura imperante ofrece prácticamente como única evolución la de escalar peldaños en la pirámide de poder.

Entonces, para tener una sociedad diferente a la que tenemos con casi cinco millones de desempleados, tenemos el gran reto por delante de contar con todas las personas y dar oportunidades a todas, también en interés de toda la organización y de su futuro, con las repercusiones sociales que esto supone.

¿Cómo vamos a tener organizaciones que se basen en las personas y que vayan creciendo de la mano de todas ellas? O la pregunta podemos hacerla de otra forma, ¿por qué no tenemos organizaciones así? Leyendo sobre las ideas del nuevo estilo de relaciones en este libro de Koldo, nos hemos encontrado con estas líneas que te ofrecemos como respuesta. Están en el capítulo donde se abordan las ideas que hoy dan título a nuestra página:

Para mí, por mi experiencia, la culpa de la falta de motivación, de implicación e ilusión por el trabajo es de una clara falta de liderazgo en las organizaciones.

Dicho de otra manera: de los muchos gestores a quienes la cultura imperante, el día a día, la falta de capacidad para arriesgarse y, a veces, los buenos o medianos resultados o bien sus propias incapacidades no les dejan levantar la cabeza y mirar más lejos, no les dejan detenerse para volver a empezar con otro horizonte. También es un reflejo de la educación recibida.

Desde mi punto de vista, quienes tienen responsabilidades de propiedad o ejecutivas tienen unas responsabilidades sobre el bienestar tanto económico como emocional de las personas de sus organizaciones.

No se puede tratar a las personas con criterios de pura rentabilidad a corto plazo, como propone la educación imperante. Debemos darnos cuenta de que el trabajo ocupa más de las dos terceras partes de nuestro tiempo activo, durante cuarenta o cincuenta años de nuestra vida.


Son ideas dirigidas sobre todo a propietarios y directivos. Y sin embargo, las personas sin especiales responsabilidades encontramos aquí buena materia para pensar y tomar decisiones: en busca del trabajo y de la organización donde podamos aportar «motivación, implicación e ilusión». Una búsqueda personal que también puede hacerse con otros criterios principales que no sean la «pura rentabilidad», es decir, el sueldo, teniendo en cuenta de igual forma que «el trabajo ocupa más de las dos terceras partes de nuestro tiempo activo, durante cuarenta o cincuenta años de nuestra vida».

Es el mismo Koldo quien unas líneas más adelante, después de hacer la propuesta anterior a los directivos, comparte esta experiencia de sus encuentros con los jóvenes que van a incorporarse al llamado mercado laboral:

De estos temas suelo hablar con los estudiantes. Se quedan un poco extrañados de que todo lo que yo les digo con tanta claridad no lo hayan tratado en sus muchos años de estudio. Pero rápidamente lo interiorizan como muy importante para ellos.

Su pregunta más frecuente es: «¿Cómo sabremos dónde encontrar el lugar que nos dé las oportunidades que mencionas y por las que merece la pena trabajar?».

Y yo suelo responderles: «Sabiendo lo que queréis, es más fácil que lo encontréis que cuando simplemente vais a la búsqueda de un trabajo y un dinero a cambio. En un principio, sois vosotros y vosotras los que tenéis que distinguir el lugar donde os pueden ofrecer ese proyecto que compartir».

No me canso de repetirles que deben ser muy selectivos a la hora de elegir el lugar de trabajo y que, en todo caso, no deben ser el dinero ni el nombre de la organización el primer criterio.


Aquí te dejamos hoy todas estas sugerencias, en la confianza de que te van a servir para acercarte más a tus metas, como nos sirven a nosotros.

¡Hasta el viernes!