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lunes, 24 de octubre de 2011

«La innovación, las posibilidades de lo nuevo, aumentan con la conexión entre personas. Cuantas más personas deseen crear y se relacionen cada vez con más personas, y cuanto más diferentes sean estas conexiones, mayores serán las posibilidades de innovación» (Innovación permanente)


Buenos días, egun on, amigas y amigos. Bienvenidos y gracias por acompañarnos en dar la bienvenida a la semana. Hoy lunes, siguiendo con nuestro esquema, pensamos en la innovación permanente. Es un aspecto que quizá nos parezca reservado a organizaciones grandes y poderosas, si lo asociamos con sofisticadas investigaciones para encontrar productos muy avanzados; esta es una idea bastante extendida, pero equivocada, señala Koldo desde su experiencia, como podemos leer en la reflexión que compartiremos a continuación.

Sin embargo, innovar es vital para todas las organizaciones, independientemente de su tamaño, sector y cualquier característica. La innovación no es la de los productos, no hay producto que por sí mismo pueda dar realidad a un proyecto ni crear futuro para las personas. La innovación que es vital y necesitamos es la de la forma, manera o estilo de organizarnos las personas de una organización. Porque somos las personas quienes podemos conseguir dar respuesta en cada momento a los retos y a las oportunidades, sean las de un producto excelente o las de una crisis económica.

Así que hoy te proponemos te unas a nosotros en aplicar la capacidad personal de adaptación y de aprovechar oportunidades. Pensemos en innovar sopesando los aspectos que Koldo Saratxaga incluye en estas reflexiones sobre innovación. Son fruto de su experiencia y conocimiento, y pertenecen a su libro sobre el Nuevo Estilo de Relaciones (NER) y al artículo publicado con motivo del año de la innovación en Euskadi.

Innovación permanente

Koldo Saratxaga

En lo mucho que se trata sobre innovación en este país, no veo ideas lo suficientemente transformadoras que den el protagonismo a las personas. No veo atrevimiento como para cuestionarse la organización imperante, no veo la suficiente incertidumbre como para adaptarse a los tiempos que se avecinan.

Ya resulta insuficiente seguir modelos tipo EFQM (Modelo Europeo de Excelencia Empresarial), nacidos en los primeros años noventa, que si bien nos aportaron un nuevo aire, un nuevo léxico, en ningún caso, una transformación en la que las personas, en su totalidad, fueran las protagonistas.

Creo que, para las Pymes, se ha mitificado y complicado en exceso, debido a que mucho de lo que se dice no está pensado para ellas, sino para grandes organizaciones. Demasiadas veces me parece que todavía está muy extendida la creencia de que cuando se habla de innovar nos referimos exclusivamente al producto. Lo mismo que ha ocurrido con el término «calidad», que sigue unido al producto o al servicio.

A mi entender, todo viene de que seguimos pensando como en la vieja escuela, independientemente de que el discurso se haya modernizado. Se habla con arrogancia de la innovación, del talento de las personas, de su creatividad, de la necesidad de motivación, del trabajo en equipo y de las nuevas tecnologías como necesidades del futuro. Pero lo cierto es que, en este terreno, la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace supera ya al mundo de la política.

Los trece años de crecimiento que llevamos han generado los suficientes recursos financieros para invertir en lo material y creer que estamos preparados para el futuro innovando sólo en estrategias referidas a más tecnologías, mercados, nuevas actividades, productos... Todo esto, con el mismo esquema de relación al uso, también lo puede hacer, y lo hará, la competencia, pero en cualquier lugar del mundo y, casi seguro, de forma más competitiva.

Vengo tratando de cómo innovar en las organizaciones y de que la forma de aportar creatividad permanentemente en ellas es conseguir que las personas se sientan propietarias de los retos y abandonen las tareas rutinarias que no hacen más que adormecer sus capacidades.

El cambio organizacional del que aquí estoy tratando crea las condiciones de la innovación: la innovación, las posibilidades de lo nuevo, aumentan con la conexión entre personas. Cuantas más personas deseen crear y se relacionen cada vez con más personas, y cuanto más diferentes sean estas conexiones, mayores serán las posibilidades de innovación. Es un proceso cooperativo donde resulta vital la comunicación.

Desde esa posición de importancia, de actores del proyecto, las personas que están bien informadas, que han compartido una visión de futuro, que se sienten motivadas, que se mueven en entornos de confianza y libertad, sólo necesitan, con la formación adecuada, tener oportunidades para poder ejercer sus capacidades creativas y emprendedoras. Y explorar nuevas opciones. Éste es un camino que deben seguir las organizaciones, no detenerse en lo conocido, sino permitir que más y más personas transiten por nuevos caminos, cometan errores, experimenten, con el fin también de obtener nuevos conocimientos.

Tenemos que cambiar la manera de sembrar. Tenemos que pasar del hacer al pensar y al sentir unidos.