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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

viernes, 2 de diciembre de 2011

«Muy pocas personas podrán realizar un trabajo excelente y novedoso si tienen un conocimiento reducido o parcial de las condiciones que atañen a su labor» (Perspectiva de futuro)


Perspectiva de futuro es el componente del NER protagonista hoy de nuestra página. Esta expresión, que oímos corrientemente, se encuentra incorporada al funcionamiento organizativo que impulsa este Nuevo Estilo de Relaciones. En consecuencia, hablamos ahora no de una expresión, sino de una realidad.

Tener perspectiva requiere ver, es decir, lo contrario de encontrarse a ciegas. Y el lujo de poder mirar hacia el futuro empieza por haber tenido el talento, la suerte, la voluntad, el esfuerzo —y el etc. que podamos sumar— de haber ganado una posición de permanencia desde la que asumir la propia vida como una secuencia donde existen pasado, presente y futuro.

Por ejemplo, ahora, en el conjunto del Estado español vemos a políticos gobernantes abandonando sus cargos, y con ellos a un gran número de cargos y puestos de confianza, desde asesores a directores, subdirectores, etc., también en el ámbito logístico, chóferes de coche oficial, secretarios personales, asesores de imagen, jefes de comunicación, etc. Al mismo tiempo, veremos que otro gran conjunto de políticos harán lo propio en dirección contraria, acompañados de sus respectivos cargos y puestos de confianza. Esto nos sirve para ser conscientes de que el futuro no cuenta decisivamente en un área tan relevante como la política y el gobierno de los pueblos. Se trata de un futuro como máximo a cuatro años, contando con que la llamada «confianza» se mantenga incólume en ese tiempo. Hablar de futuro con un calendario donde no hay más que cuatro años es todo un espejismo, inflado como el sapo del cuento.

Por fortuna, y para quienes deseen un futuro que pueda merecer tal nombre, las cosas son muy diferentes si vamos al mundo empresarial.

O, más bien, serán muy diferentes si así lo decidimos y realizamos, venciendo los obstáculos que aparecerán, como es inevitable en todo momento. Es oportuno hacernos estas preguntas vehementes de Koldo:

«¡Que nos pasamos la vida tripulando, no diré a ciegas, por aquello de la experiencia, pero sí a tientas! ¿Cuántas Pymes hacen el cierre real de sus cuentas y balance en los diez primeros días del mes que reflejen la realidad de la actividad mensual, tanto acumulada como comparativa? ¿Cuánta información en tiempo real ―que no sea solo la de pedidos, producción y ventas― compartimos con quienes la necesitan para conocer la trayectoria que llevamos y, por tanto, las maniobras y correcciones de rumbo que hay que hacer en caso necesario?

»No me cansaré de repetirlo:

»Lo que no se mide y analiza, no se mejora y lo que no mejora se pudre.

»Suelo preguntar, como respecto a otros conceptos, en los encuentros en los que participo: “¿Cuántas personas de tu organización crees que tienen los conceptos económicos claros y cuántas los conocen?”. La respuesta nunca ha pasado de dos y estoy recordando a bastantes de ellas con más de cuatrocientas personas.»

Naturalmente, esto te recordará a nuestra página precedente, sobre el elemento del NER que es «conceptos económicos compartidos». Sin embargo, nos orienta también hacia el futuro, haciéndonos pensar que no es exactamente un billete de lotería o una carta del Tarot, sino, como mínimo, una exigencia creciente. Y esto no porque todo consista en el más difícil todavía, sino sencillamente empezando por el solo motivo de que no es posible «dormirse en los laureles» y «hay que salir de la comodidad». La respuesta al presente es la respuesta al presente, pero la respuesta al futuro será otra diferente.

Las siguientes ideas de Koldo Saratxaga en su libro sobre el Nuevo Estilo de Relaciones nos han ayudado a interiorizar este aspecto en el que siempre podremos crecer, como las raíces, para aportar mayor fortaleza y energía a nuestro futuro:

«El momento actual nada tiene que ver con el pasado. Ahora, las “empresas” se encuentran, de repente, inmersas en “la globalización”.

»No creo en las herramientas estándares como recetas para aplicar a las organizaciones, aunque han podido ser calmantes e incluso revitalizantes y creadoras de la llamada “mejora continua”. No obstante, siguen siendo una mirada al pasado y estamos hablando de un cambio de época, de un futuro sin referencia en el pasado.

»Es decir, no podemos competir con las mismas formas, herramientas, métodos, estructuras y culturas... con las que lo hemos hecho en el pasado reciente.

»Cada vez nos sirven menos las experiencias del pasado y la cultura empresarial vigente.

»Hay muchos ejecutivos que creen que la información y el conocimiento del entorno en el que se desarrolla la actividad se deben suministrar en función del nivel de formación y responsabilidad de la persona en cuestión. Estos ejecutivos, con su cultura del pasado, no llegan a entender que muy pocas personas podrán realizar un trabajo excelente y novedoso si tienen un conocimiento reducido o parcial de las condiciones que atañen a su labor.»